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Meditando la Palabra...Homilías y más...


Mis queridos hermanos muchas gracias por acompañarnos en este espacio de reflexionar, crecer, compartir...
Les dejamos aquí algunas homilías para adviento y navidad, hay en la página muchas.... pueden recorrerla a gusto, es de ustedes... acá van solamente algunas como para empezar y "despunntar el vicio lindo de leer y compartir"... el Señor los cuide y bendiga.
Con el cariño de siempre y más... Manolo, un cristiano comom vos...


FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR Queridos hermanos: con la fiesta del Bautismo del Señor, damos comienzo a la reflexión o contemplación del Ministerio público de Jesús, que tiene como contenido el anuncio del Reino de Dios, el llamado a la conversión y la prioridad de la fe; cuyo centro y plenitud está en el Misterio Pascual de Cristo. Para que ese Plan de Salvación se cristalizara pasó algo fundamental y que está en el inicio, el desarrollo y la consumación del mismo plan, y consiste en la Efusión del Espíritu Santo, que hace de Jesús de Nazaret, el Cristo, el Ungido de Dios. Toda la vida pública del Hijo del Padre estará marcada por el fuego y el aliento del Espíritu. Ese inicio o portal por el cual pasa el Niño Dios de la Navidad, a la vida adulta del Jesús histórico, cuando rompe el silencio de 30 años oculto en Nazaret, es su bautismo en río Jordán, que nos muestra hoy el relato trasmitido por Marcos.
1. “Juan Bautista predicaba, diciendo: Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias” El Mesías o Cristo, no viene de cualquier manera, lo hace de modo muy oculto y humilde, en la pobreza y desde el lugar menos esperado, en una forma y con unos rasgos que no lo distinguen para nada del resto de los hombres, es más, aparece entre los pecadores que acuden a hacerse bautizar por Juan que predicaba un bautismo de penitencia. Humildad, abandono a la voluntad de Dios, obediencia, coherencia en su ser y hacer, armonía perfecta entre palabra y vida “El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor, haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz” Además viene precedido por la palabra del último y más grande de los profetas, Juan Bautista, aquel que contempla el cumplimiento de las promesas: anuncia, muestra y señala al Salvador en medio de su Pueblo. El va antes, el Señor viene detrás y se hace grande mientras Juan se abaja. “es necesario que Él crezca y yo disminuya” esta es la función o misión de todo profeta, señalar donde está Dios presente y luego desaparecer, tiene que llamar la atención pero debe dejar de ser el centro de las miradas, para que éstas se dirijan a donde deben dirigirse: hacia el Anunciado, si las miradas se quedan en él su misión es un fracaso, porque se ha desnaturalizado pasando de ser puente a convertirse en obstáculo. “Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo". Esta es una expresión que sólo después de meditar y asimilar la palabra del Evangelio se comienza a entender, porque la finalidad del proceso evangelizador y de crecimiento en la fe bautismal, es precisamente ser bautizados en el Espíritu Santo, para que, bajo su guía e inspiración, Cristo sea anunciado, conocido y amado. Es la fe viva que va más allá de los ritos tradicionales para madurar en el compromiso misionero.
2. “En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán”. El Señor Jesús no entra en las aguas del Jordán para limpiarse sino para limpiar, transformar y consagrar el agua como signo e instrumento del bautismo que nos da la Vida Nueva, la Vida del Espíritu. El agua como elemento está presente en el inicio del Ministerio Público del Señor, así como en la consumación del mismo: “Y de su costado brotó sangre y agua” La sangre y el agua son elementos íntimamente vinculados al misterio de la vida, el agua es vida y la sangre también lo es, así, de modo semejante el Bautismo de Agua y la Sangre de la Eucaristía son signos de vida para el que cree y vive lo que cree. Vivir el Bautismo en el Espíritu es precisamente experimentar a un Cristo Vivo y Presente en la vida de cada uno de nosotros, es la conciencia de que Él está a nuestro lado siempre y en todos los momentos de nuestra vida.
3. “Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma” El agua y la paloma tienen para nosotros un significado muy importante, nos recuerdan las aguas del diluvio y la purificación del pecado, y la paz simbolizada por esa paloma que regresó para anunciar que la lluvia había terminado, que la tierra era habitable y que la vida en ella era nuevamente posible “Y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección” Conmueven en esta escena del evangelio de Marcos, por un lado, la humildad de Cristo que es en definitiva la humildad de Dios, porque en Cristo, el Todopoderoso se reviste de la debilidad y la fragilidad de la condición humana, se hace no solo visible sino también vulnerable ¿por qué? Porque el Amor de Dios es así, siente debilidad por nosotros, se conmueve ante toda miseria humana para socorrerla, para cambiarla, para convertirla en camino de un encuentro salvador. Por otro lado, se nos revela el amor del Padre por su Hijo, ese amor de predilección que no solo tiene por su Hijo en la eternidad, sino por Éste hecho hombre y ungido por su Espíritu, en Él nos ama a nosotros. Dios nos ha amado de ante mano, con pre-dilección y el signo de ese amor es darnos a su Hijo Único, y presentarlo como destinatario de la fe que nos libera, nos sana y nos salva. La fe que es entrar en la unión con El, con su Hijo y en su Espíritu y desde allí llevarnos a la comunión entre nosotros sus hijos, renacidos en las aguas del Bautismo y por la Efusión del Espíritu. Tomar conciencia del propio bautismo y la efusión del Espíritu, es ponernos tras las huellas de Cristo, que ayer, hoy y siempre nos invita a seguirlo. Seguimiento y discipulado que descubriremos a lo largo de estos domingos.
“Padre amado, te bendecimos y te damos gracias por tu Amor, por darnos a tu Hijo como Salvador, por Ungirnos con tu Espíritu. Te pedimos la gracia de poder sentirlo presente en cada uno de nosotros, vivenciarlo en la oración personal y comunitaria, descubrirlo vivo en tu Palabra, verlo transformar el Pan en Cuerpo y el Vino en la Sangre de Cristo. Gracias por toda esta vida que tenemos, celebramos en cada acto de fe y se alimenta en cada Misa. Gloria por siempre a Ti Dios único y verdadero, nuestro Principio y nuestro Fin, que vives y reinas eternamente”. Amén
Con todo afecto +ManoloSubir al índice


“SANTA MARÍA MADRE DE DIOS” Mis amados hermanos y hermanas en el Señor y su Madre la Virgen: ¡Feliz Año Nuevo! Nos reunimos hoy en torno a las mesas de la Palabra y de la Presencia Eucarística del Señor, para celebrar uno de los aspectos de la maternidad de la Virgen María a quién confesamos, desde el amanecer de la Iglesia, como la Madre del Señor. Si bien los textos no son una definición dogmática de la maternidad divina de María, mucho antes que este dogma mariano fuera definido por el Concilio de Éfeso, el pueblo de Dios la ha mirado y venerado como la Madre de Dios, porque de ella nació Dios hecho hombre, Jesucristo el Hijo eterno del Padre, que se hizo visible en nuestra carne humana mediante el gesto personal de la Virgen, que al dar de su carne y su sangre, dio lo necesario para que Dios se encarnara y habitara entre nosotros. Como nos decía el Papa esta Navidad, “en Cristo nacido de María Virgen, Dios ha dejado de ser una idea para pasar a ser una realidad visible y palpable”
El texto del evangelio de este domingo nos presenta la visita de los pastores a la gruta de Belén la noche del nacimiento “Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Nuestra fe no es algo abstracto sino trascendente, está situada y se actúa en un espacio y un tiempo determinado, el de nuestras vidas, fe que va más allá de los signos visibles y audibles. Ir a Belén es precisamente eso, es ir más allá, para hacer el camino de la fe que termina y permanece en presencia de Dios, para encontrarse con “el Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”, con María y José y los demás que se han enterado del nacimiento, acontecimiento de alegría y gozo siempre sorprendente. No nos acostumbramos al hecho de que nazcan niños, siempre nos pasa algo ante el misterio de toda nueva vida, de todo nuevo ser, porque es toda una nueva esperanza. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Cuando hacemos la experiencia del Encuentro con Dios, nos surge naturalmente la necesidad de contar lo que hemos creído sentido y vivenciado, no lo podemos callar, necesitamos dar testimonio de lo que nos ha pasado, de lo que hemos aceptado y de lo que estamos convencidos.
Y con la misma actitud de la Virgen atesoramos esa experiencia primera y fundamental, junto con otras tantas que tendremos a lo largo de la vida: “Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón”. En esta actitud contemplativa de la Virgen, nosotros la miramos como modelo del creyente, del que no pasa inconmovible ante los misterios de la fe, que no tiene prisa de comprenderlo todo, sino que deja que ese todo vaya dando respuestas a lo largo de los años o que sostenga en los momentos de crisis, de dudas o de grandes tentaciones, que ilumine la noche del dolor, sostiene la esperanza cuando nada se entiende. “Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido”.
Es un tema muy presente en el Evangelio de Lucas la alabanza y la glorificación de Dios, ante sus manifestaciones y la elección de los que tienen espíritu de pobres y que sienten hambre de vida. A ellos en primer lugar se dirige el anuncio primero de la Buena Noticia y son los que la acogen con alegría y gratitud, por ser a los que Dios sorprende al mostrarles, a su Hijo hecho hombre y que viene al mundo especialmente por ellos, los que nadie tenía en cuenta. “Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción”. Más que un rito de la Ley de Moisés, para nosotros y la solidez de nuestra fe, se nos revela que Jesús es nombrado por Dios, que ese nombre tiene en sí todo un significado, todo un anuncio de la misión con la que el Hijo de Dios es puesto por el Padre en el mundo: “Porque tanto amó Dios al mundo que le dio su propio Hijo, para que todo el que crea en el no muera sino que tenga vida eterna en su Nombre” Porque Jesús significa tener el designio de Dios de ser el salvador de todos y cada uno de los hombres, para que sea nuestro salvador no solo universal sino también personal, por eso no solo decimos que Jesús vino por la humanidad sino que vino por mí y que me llama a creer por mi nombre. Y esto es maravilloso, esto despierta en nosotros el asombro de la Virgen que escucha y conserva en su corazón tanto como la alabanza y la acción de gracias.
“Señor y Dios nuestro que has querido que en la Maternidad de María quisiste darnos al autor de nuestra regeneración y salvación, te damos gracias por el misterio que celebramos hoy, por hacernos tus hijos nacidos de la fuente pura del agua bautismal. Te pedimos que ese manantial siempre esté dando las aguas de la vida a todos tus hijos y que en el Nombre de Jesús y los méritos de su Madre, aceptes nuestra adoración, alabanza y gratitud por la grandeza de tu amor por nosotros” Amén
Con afecto y esperanza siempre renovados + Manolo Subir al índice


Fiesta del Apóstol San Juan “Les anunciamos lo que ya existía desde el principio, lo que hemos oído y hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y hemos tocado con nuestras propias mano”
En este pequeño prólogo de la 1° Carta de san Juan, que hace eco del evangelio del domingo pasado, se nos refiere algo que es muy importante para nosotros, el valor de la experiencia de entrar en contacto con la Palabra testimonial del Apóstol, el mismo que apoyó su cabeza sobre el corazón del Señor durante la Última Cena y a quien Jesús, en un gesto de extraordinaria amistad e intimidad, señalo al traidor. Con el único con quien Jesús no tuvo secretos, los demás ignoraban el drama que se desataría sobre Él horas después. “Nos referimos a aquel que es la Palabra de la vida. Esta vida se ha hecho visible y nosotros la hemos visto y somos testigos de ella”. Cuidado, que si bien el apóstol Juan tuvo la bendita gracia de estar 3 años con nuestro amado Señor, estuvo con la misma fe con la que nosotros abordamos el estudio, la lectura o la oración con la Palabra de Vida, de allí que su experiencia de encuentro con Jesús también fue una experiencia en la fe. Así Juan como nosotros, tuvo que ir más allá de lo visible, para entrar en el alma del Señor y así poder hablarnos de ello, por eso se lo representa con un águila, el animal que tiene una mirada muy profunda, como es profunda e iluminadora la palabra del evangelio de Juan.
Nadie nos ha hablado del Misterio del Señor como él. Si queremos asomarnos a las profundidades del alma de Cristo necesariamente debemos dejarnos guiar por el 4° Evangelio. “Les anunciamos esta vida, que es eterna, y estaba con el Padre y se nos ha manifestado a nosotros”. ¿De que vida nos habla Juan? Sin duda que no es la vida biológica, sino la vida interior que el hombre no tenía desde el paraíso perdido, hasta la Redención y la Efusión del Espíritu, la única vida que puede ser eterna y hacernos eternos a nosotros simples mortales. Pero también es una vida en relación con Dios, una relación tan viva como lo que se ve, se toca, se palpa, se contempla, se vivencia. Es una vida que se ofrece universalmente, pero que cada uno debe pedir y aceptar como un regalo que la fe trae al alma, al espíritu y a toda la persona.
El evangelio de Juan y sus Cartas nos muestran con total claridad la radicalidad de la fe, sin la cual es imposible llegar a Dios, y que es condición indispensable para acceder a la comunión de vida con alguien que aunque murió, hoy está vivo, Jesús, el Señor, el Eterno Viviente. “Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros, y juntos estemos unidos con el Padre y su Hijo, Jesucristo. Les escribimos esto para que se alegren y su alegría sea completa” Les anunciamos y compartimos con ustedes nuestra experiencia, nos quiere decir Juan. No les hablamos de ideas, de doctrina o de filosofía, nos habla de encuentro, de transformación, de crecimiento, de verdad, esa que Jesús, presentó e identificó, consigo mismo.
Es hermosa la finalidad de todo este testimonio vivo: para que estén en comunión con nosotros y con el Padre y su Hijo, Jesucristo. Así nos habla de la Iglesia sin nombrarla, pero que del texto surge como un misterio de comunión en el Padre, el Hijo y el Espíritu. Decir Iglesia y decir Misión es lo mismo, decir Iglesia y decir Comunión es lo mismo, ya que es impensable una Iglesia que no sea esa común unión de los creyentes con el Dios revelado por Jesucristo y de éstos entre sí. Y aunque permanezca como todo ideal, a veces inalcanzable, no nos dispensa del trabajo y el esfuerzo por superar el individualismo, que puede dejarnos al margen del proyecto de Jesús, que es y será siempre religar y hacer comulgar al hombre con Dios.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


La Palabra se hizo carne...

Todos los 25 de Diciembre leemos en la Misa un Evangelio un tanto difícil, con un lenguaje filosófico y teológico denso, profundo, que es el resumen de lo que S.Juan desarrollará luego en el resto de su obra. Mi atención se detuvo esta vez en el hecho de que la Palabra es creadora,“por Ella se hizo todo cuanto existe y sin Ella nada se hizo”. ¡Qué poder!, hacerlo todo y sostenerlo en la existencia, desde siempre y hasta el final de los tiempos!!! Salvando las distancias, pensaba en el poder de la palabra pensada y la palabra expresada, y en como, mi palabra puede “crear” en los otros y en mi mismo, lo mejor y lo peor. Mi palabra puede expresar sentimientos sublimes y expresiones horrorosas, constructivas o destructivas. Puede levantar, alabar, reconocer y comprometer, pero también es capaz de humillar, condenar, calumniar, difamar y dañar hasta de modo irreparable. Expresar el amor y también el odio, el te perdono y el vos no existís. ¡Que misterio éste de ser hombre! Pienso en el cuidado que debo tener cuando rompo el silencio para traducir lo que pienso y hablar, sobre todo ante el contraste con la Palabra siempre de bondad, de luz y de vida de la que nos habla este Evangelio. Creo que tengo que revalorizar mi palabra, ya que no es algo accidental, soy yo mismo esa palabra que digo, y es algo que debe ser honrado, porque de otra forma, qué soy si no tengo palabra... Hace tiempo descubrí que si no puedo decir la verdad, la opción no es la mentira sino el silencio, ya que nadie me puede obligar a usar la palabra para hablar en contra de lo que mi conciencia me indica. Aprender a callarme es algo en lo que me tengo que ejercitar a diario, ya que no es inofensivo el mal uso que puedo hacer de mi personal. Ojalá quieras vos también unirte a mí en este revalorizar y cuidar las palabras, a ejemplo de La Palabra... Feliz Navidad y Año Nuevo. +Manolo Subir al índice


Llegando la Navidad...
Nuestros corazones rezan a recibir al Dios hecho niño
Bienvenido Hijo amado del Padre, Palabra eterna salida de Dios. Hijo de la Virgen María, Cristo nuestro hermano, nuestro Salvador.
Bienvenido, Niño Dios, esplendor de La Gloria, Estrella radiante que anuncias el día de la salvación. Luz del mundo que disipas nuestras sombras, antorcha que iluminas nuestro camino.
Bienvenido Mesías, prometido por el Padre, anunciado por los profetas, esperado por los pobres de tu pueblo. Hijo de Abraham e Hijo de David, Rey nuestro de humilde corazón.
Bienvenido Mediador entre Dios y los hombres, Camino viviente que lleva al Cielo. Te alabamos Sacerdote eterno, Tú eres nuestra paz. Te bendecimos Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Te alabamos Templo de la Nueva Alianza, Piedra Angular y Roca de la Iglesia.
Bienvenido Buen Pastor que nos conduces al Reino y nos reúnes es un solo rebaño. Te alabamos Manantial de la Gracia, Fuente de Agua Viva que apaga nuestra sed.
Bienvenido Cepa elegida plantada por el Padre, Viña fecunda que nos das la savia de la Vida. Te alabamos Pan Vivo y Verdadero, que alimentas nuestras almas y nos das la comunión con Dios y con nuestros hermanos.
Bienvenido Imagen del Dios invisible, Rey de Justicia y de paz, ven a reinar sobre tu pueblo que te adora. Te glorificamos Primogénito de los que resucitan. Te alabamos a Ti alfa y omega, principio y fin de todas las cosas.
Bienvenido, Siervo de Dios exaltado en la Gloria, te alabamos Médico de los cuerpos y las almas. Te damos gracias Señor que naces de una Virgen para salvar a los pecadores, te alabamos a Ti que vienes a romper las cadenas del mal y de la opresión.
Bienvenido Cristo Jesús, que das a todos tu Espíritu, te alabamos esperanza de los pecadores, fortaleza de los débiles y paz de los atribulados. Te bendecimos Jesús, que devuelves la vista a los ciegos, que sanas a los enfermos, resucitas a los muertos y das la Buena Noticia a los Pobres.
Bienvenido Señor de Corazón manso y humilde, te alabamos y te glorificamos, los afligidos y agobiados que en ti encontramos descanso.
Bienvenido Señor de la Vida y de la Muerte, tu eres nuestra resurrección y nuestra vida eterna. El cielo y la tierra te reciben, los astros te sirven, las criaturas te alaban, los ángeles te adoran.
Gracias Salvador Nuestro por esta noche única, llena de ternura y asombro. Gracias por venir y nacer en cada corazón, gracias por creer, por estar y por amar a todos los hombres sin excepción. Gracias Señor… Creo +Manolo Subir al índice


Sigamos preparando el corazón para el nacimiento del Niño Dios.
Feliz de ti porque has creído

Este “feliz de Ti”, que recibe la Virgen me lleva a preguntarme, ¿en qué consiste mi felicidad? Y en mi interior me pregunto, ¿recibiré alguna vez esa alabanza, feliz de ti porque has creído? o me conformaré solamente con ser feliz cuando se llene mi vanidad con las “sobadas de lomo” que me ofrece el mundo? Soy realmente consciente de esta diferencia? Creo que no del todo ya que vivimos en medio de una sociedad muchas veces falsa, que lo alaba a uno y lo premia por sus logros para luego pasarle la factura de sus alabanzas y exprimirlo hasta sacarle el jugo de sus talentos, para después arrojarlo como algo inservible, antes de haber llegado a los cuarenta. Si hago consistir mi felicidad en estas falsas e interesadas alabanzas, si sólo soy feliz teniendo para consumir o mientras permanezco ciego ante lo que pasa a mi alrededor, … estoy en serios problemas ya que por todo esto habré, casi seguro de pagar un alto precio en frustración, tristeza, soledad y abandono; cuando me saquen del sistema... El problema es que si no soy capaz de salirme voluntariamente del sistema, si soy cómplice de él, un día me encontraré quizás conque ya es tarde para llorar y lamentarme. El Adviento y la Navidad me hacen pensar que Dios Padre, con su su amor hecho niño, me ofrece a mí la verdadera felicidad, esa que consiste en una fe grande y misteriosa, en una bendición que llega de lo alto, que no se compra ni se vende, y no se encuentra en ninguna oficina ni en las góndolas de un hipermercado, al que solo le interesa mi bolsillo y lo que hay en él. Este tiempo de preparar y abrir mi corazón para la Navidad me muestra que hay bienes y dones, que no se consumen sino que están siempre allí para mí, iguales y permanentes, sin importar la edad que yo tenga; bienes, dones, regalos, presencias, a los que no les importa ni los cambia niel éxito ni los fracasos, sino que sencillamente, valen por sí mismos, me hacen valioso y me ayudan a tomar conciencia de mi dignidad, ya que “el Niño, envuelto en pañales y recostado en un pesebre”, está allí por mí, para que lo tome en brazos y lo recueste sobre mis mejillas o sobre mi corazón, y desde ese lugar me dice: "por fin te encuentro y me encuentras", como quien busca y encuentra la fuente misma de la felicidad .
Feliz tiempo de preparación a la próxima Navidad. + ManoloSubir al índice


¿Fue fiesta el nacimiento del Niño Dios?
Animémonos a esa pregunta y pensemos si estamos nosotros ahora, preparando nuestros corazones para una fiesta y de qué tipo de fiesta hablamos? será en serioo una FIESTA DE GRACIA y de GOZO??
Si hacemos la composición de lugar y tiempo en el que sucedieron los acontecimientos de la Navidad, creo que no hubo fiesta para la Sagrada Familia, pero sí una inmensa alegría, un gozo indescriptible, sobrenatural y de fe. Pero humanamente no creo que sea algo bueno para cualquier padre o madre de hoy, dar a luz en un establo, porque no hay lugar para ellos en la posada.Y fue la gruta lo mejor que pudo encontrar José para María y el momento que estaban viviendo. Nosotros que debemos leer los Evangelios de adelante para atrás, es decir, desde la Resurrección hasta la Anunciación, ya sabemos como termina la vida del Niño en su paso por el mundo y el camino es: Gruta de Belén, Calvario, Sepulcro vacío y Resurrección. Pero para la Virgen y San José la historia no se había escrito, sino que Dios la comenzaba a escribir a partir de la Anunciación y el Nacimiento, y todos los acontecimientos que San Mateo y San Lucas nos cuentan acerca de la venida del Hijo de Dios al mundo, en los llamados Evangelios de la Infancia de Jesús. Para esa familia recién nacida, las cosas no fueron nada simples: María madre primeriza, sin experiencia propia, más que quizás, haber visto a otras madres dar a luz. En el pesebre, sola y sin asistencia de otra mujer que la ayudara con el niño. José, varón judío de su época, que acompaña desde el silencio, como será siempre en los relatos; la visita de los pastores, la experiencia que comparten y el asombro de la Virgen y José por lo que oían decir del Niño. La actitud contemplativa de la Virgen que va guardando todo en su corazón. Por eso quisiéramos marcar la diferencia entre Fiesta y Alegría. La Navidad es fiesta pero fiesta austera, religiosa, de fe y de piedad, respetuosa de la historia relatada por los Evangelios, fiesta de gozo interior, porque Dios se acordó de nosotros y nos envió al Salvador, pero nacido no entre los esplendores de un palacio, sino en la humildad de una gruta. Les pido que comparen este nacimiento con la vivencia anual de la Navidad y que cada uno de nosotros saquemos nuestras propias conclusiones y quizás, si nos animamos, cambiemos aunque sea un poquito la fiesta... Todavía es adviento, estamos a tiempo, nos animamos? Con todo afecto. + Manolo Subir al índice


Un DOMINGO DEL ADVIENTO
“Hágase en mí según tu palabra”
Queridos hermanos en el Señor que está llegando:
“Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera, Tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país destinado al exterminio”
1. Tenemos tesoros escondidos dentro de la Palabra de Dios que nos ayudan a comprender un poco los misterios de nuestra fe. Dios envía su Palabra Creadora desde su seno íntimo para hablar al hombre, para seducirlo, para conmoverlo, para despertarlo de su sueño de siglos, para romper el silencio e invitarlo al diálogo, el gran diálogo sobre la vida, el amor y la libertad. No lo hace de cualquier manera sino respetando y a la vez superando la misma vida, la biología y con las leyes que Él había establecido, y lo hace así para que su Palabra todopoderosa se encarnara en el seno de una Virgen Inmaculada, dispuesta al compromiso radical con esa acción de Dios, que viene a entrar por medio de ella, María de Nazaret, la prometida de José de la dinastía de David, y hacerla así la Madre del Mesías
¿Quién lo sabía? Sólo Ella, entre todo el universo material y el silencio expectante de los ángeles, querubines y serafines. Ella, a quien en el silencio de la noche apacible, el Ángel Gabriel le anuncia una nueva y superior maternidad,
¿Como puede ser esto si yo no tengo relaciones con ningún hombre? Esta pregunta es fundamental para comprender el resto. Es una pregunta que viene de la Divina Libertad, y a una persona y una conciencia que es capaz de escuchar, discernir y que pide una fundamentación, y luego decide, para comprometerse vitalmente con una maternidad que será virginal: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti…” mesiánica “el Señor le dará el trono de David su antepasado…” y divina “el niño será Santo y se lo llamará Hijo de Dios y su reino no tendrá fin…”.
2. Con su sí de fe incondicional, provoca que la Palabra Omnipotente se lance del Cielo, desde el trono real, como un guerreo implacable, en medio de un país destinado al exterminio. Este sí de la Virgen María a Dios, es un sí contextualizado, la Palabra que se encarna en Ella no lo hace para habitar en un mundo de fantasía, sino en un mundo herido, violento, que se destruía a si mismo, que arrasaba con pueblos y naciones desde Caín y Abel en adelante. El Hijo de Dios es el guerrero implacable que viene al drama siempre presente de la vida humana, para hacer de ella algo no sólo nuevo sino superior. Desde el momento de entrar en el mundo será una palabra rechazada, perseguida y maltratada “toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto, permanece allí hasta que Yo te avise…” “Herodes va a buscar al Niño para matarlo”. Por todo esto es una palabra salvadora. Porque había un hombre, una humanidad y un mundo que salvar. Un mundo que transformar.
A partir de este plan nada será igual, nada quedará como estaba, la Encarnación que hoy contemplamos y celebramos es sólo el inicio de lo que vendría después. En su lucha implacable, la Palabra Todopoderosa, la que viene del cielo y del trono real vencerá al enemigo por excelencia, el tentador, el príncipe de este mundo, para arrebatarle su dominio y encadenarlo, para que no haga más daño a quienes El ha salvado a costa de su propia vida y con su Preciosa Sangre. Su gesta será una gesta heroica. La obra consumada de la Palabra Todopoderosa aún no se ha mostrado plenamente, va llegando, viene hacia nosotros mientras, entre luces y sombras, las persecuciones del mundo y los consuelos divinos, vamos pasando por este mundo; pero desde el sí de la Virgen, lo hacemos con la fe en nuestro triunfo, ése que el Hijo de Dios quiere compartir con todos los que son salvos en su Nombre, con todos los que creyendo en Él quieran la paz, el gozo y la vida eterna. Nadie imaginaba las consecuencias que tendría para nosotros el sí de la Virgen, tampoco las que tendría para Ella misma, pero al final del proyecto de Dios, éste ha querido darle un lugar especial y un protagonismo silencioso pero tan fecundo como la humanidad jamás ha conocido ni imaginado y que aún hoy perdura. Con toda razón los creyentes la llamamos cariñosamente la Debilidad de Dios, de la que El quedó prendado de su belleza y hermosura. Reina y Madre de los redimidos y los por redimir hasta el fin de los tiempos.
“Padre amado, tú has querido que tu Hijo entrara en nuestro mundo por el sí de la Virgen, en virtud de su fe y fidelidad, atiende nuestros ruegos y súplicas. Mira a tu pueblo que la venera y ama con entrañable sentimiento filial y por méritos de la Madre de tu Hijo sigue dando a los corazones afligidos, el consuelo de la fe. Haz que nazca y renazca tu Hijo en los hijos de tu amor. Te alabamos y bendecimos tu sabiduría y tu bondad sin fin” Amén
Creo en Dios... +Manolo Subir al índice


Otra oracion Mis amados hermanos en el Señor Jesús: Vamos a seguir compartiendo la palbra de Dios para cada uno de nosotros en este tiempo de Adviento.
“Apareció un hombre enviado por Dios”
Nadie se arroga o adjudica a sí mismo el título de enviado, o por lo menos no lo dice expresamente, más bien deja que otros lo digan al ver sus actitudes, al oír su palabra o al conocer qué pensamientos guían su vida y que abiertamente los expone. Por eso el evangelio dice “apareció un hombre” ni siquiera lo llama profeta, un hombre como cualquiera de nosotros, pero con el fuego sagrado del don profético, con el fuego del Espíritu, ese que habita y se da en el silencio y la inmensidad del desierto de donde Juan venía y gritaba en medio de todos.
“Que se llamaba Juan” Ahora si da su nombre, san Juan lo conocía muy bien, era uno de sus discípulos, hasta que Juan señala a Jesús, el Cordero de Dios y entonces lo siguen cuando pasa frente a ellos.
Al escribir su evangelio, san Juan ubica a Juan Bautista, en la historia de Israel y la de Jesús como su precursor, el que tuvo la misión de preparar al pueblo, y avisar que el Mesías estaba en medio de ellos.
“Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él”
¿Cuál es uno de los sentidos de nuestro ministerio profético? Primero que nada ser lo que es. Un medio, un puente, una posibilidad y un instrumento de Dios para algo y con una finalidad que se nos acaba de dar: para que creyeran en Él. Proponer una palabra con la intuición del Espíritu, con sentido de la oportunidad, porque de lo que se trata en definitiva, es de que el mensaje sea aceptado en vez de rechazado, por eso el profeta dirá, insistirá, gritará, pero no caerá en el fanatismo ni mucho menos en la intolerancia, por la cual se llega a querer imponer lo que sólo se debe proponer; de la intolerancia la Iglesia sabe mucho y lo saca de su propia historia.
“Él no era la luz, sino el testigo de la luz” Testigo es toda aquella persona que percibe algo por medio de sus sentidos y lo puede describir y contar, porque ha hecho experiencia de lo que habla, está convencido de lo que dice y trasmite esa convicción a otros, a los que lo quieran o necesiten escuchar; está puesto por Dios para eso precisamente, para encender la luz en el corazón de los que están a oscuras.
“Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?". Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías" Las preguntas de las autoridades miran, más que a saber, a cuestionar con qué autoridad haces lo que haces, con el permiso de quienes, porque nosotros no te lo hemos dado para profetizar. Al poder le preocupa o inquieta toda cosa que se salga de su control, de su manejo de la realidad. Así cuando aparece Juan que viene del desierto, los descoloca, los inquieta, porque ellos son los dueños de la religión y nada que no surja de su circulo puede venir de Dios, porque a Dios "lo manejamos nosotros", primero será con Juan Bautista, luego será con Jesús y después los apóstoles y en definitiva todos los testigos insobornables y a los que el poder no puede comprar ni acallar, porque son porfiados y nunca aprenden.
"¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió. Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?".
Otro aspecto del profetismo es la veracidad, no creerse lo que uno no es, se siguen las mociones del Espíritu marca, pero sabiendo que es el Espíritu el que actúa en ambos extremos, es decir, en el alma y la voz del profeta o testigo y en la escucha y el alma del que acoge el mensaje del profeta, aceptando que es la voz de Dios para ese momento de su vida y para otros momentos de su vida también, ya que la palabra profética es una realidad permanente y siempre pide ser escuchada.
Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías" Este es el momento de presentar las credenciales de la misión divina del profeta, cuando le piden cuenta de su por qué y su para qué aparece, dice y grita, llama y exhorta a la conversión o al cambio de vida, que es lo mismo. Es por quien Dios nos dice que las cosas en nuestras vidas no andan bien, que lo envié para avisarte y para que sepas que estás a tiempo, a un paso de la vida, sólo basta que creas, que la pidas y la tendrás; con un sólo acto de arrepentimiento y de fe y todo será nuevo y como jamás se te hubiera ocurrido que podría ser.
“Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?" Una vez más en el texto aparece el tema de la autoridad con la que Juan hace lo que hace, purificar al pueblo con el arrepentimiento y como signo de esa purificación del corazón, el bautismo de agua que dispone para el verdadero baño, el de la Palabra que ya no lo dará Juan, sino Jesús, el que tiene el poder y la autoridad de crear en el interior de sus oyentes un Manantial que salta hasta la Vida Eterna. Ya no será una mojadita en un río, es un manantial que sabemos inagotable.“Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay Alguien al que ustedes no conocen.
Y ¿por qué no lo conocen? Porque no viene de forma espectacular o cinematográfica, llega sin efectos especiales; el Mesías viene pobre, humilde, desapercibido, oculto tras un halo de misterio que se irá descorriendo con el curso del tiempo y al ritmo de la Voluntad de Dios y su insondable sabiduría
“Él viene después de mí” El Señor siempre llega después de la acción profética, se podría decir que la coronación de todo el trabajo profético, es que el Señor llegue y se establezca en el interior del que cree en su Nombre y así tiene en abundancia el vida del Espíritu, que el evangelio de Juan se va a encargar de revelarnos.
“Padre amado, tu que das el carisma profético a todos tus hijos, te pedimos el don de la fortaleza para ser testigos de tu Palabra, porque ella suscita la fe y la sostiene. Úsanos como instrumentos vivos para que Jesús se haga presente y pueda nacer y vivir en todos nosotros en la próxima navidad. Queremos que EL nazca nuevamente en el pesebre de los corazones que más lo necesiten, los nuestros también, todos esos que Él ha elegido. Queremos ofrecerle ese lugar, darle nuestro calor y ternura y cuidarlo junto a la Virgen y San José. Permítenos ser parte de ese cuadro perenne de la Navidad, necesitamos sentirnos parte de él por la fe. Escucha nuestros ruegos y atiende, como siempre haces, nuestras suplicas” Amén
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Un Domingo Queridos hermanos y hermanas en el Señor, oremos juntos la Palabra de este Domingo:
“Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice nuestro Dios”
Bendito seas Señor, porque nos llamas a consolar a tu pueblo pecador, tu pueblo probado y dolido por sus errores y pecados. Gracias porque tu amor supera tu enojo y lo tratas con misericordia, porque lo llamas de nuevo a renovar su Alianza contigo y lo devuelves al camino, del que se había extraviado por su debilidad
"Una voz clama: Preparen el camino del Señor en el desierto”
Señor en el desierto de este mundo sin Dios y sin fe, queremos oír tu voz que nos llama a preparar los caminos que nos lleven a Ti, a levantar los valles y rebajar los montes y las colinas, a enderezar lo que está torcido y para que lo escabroso se allane.
“Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán”
Dios y Señor nuestro sabemos que hay una gloria que se ha de revelar, déjanos contemplarla, envíanos el mensajero de las buenas noticias que estamos cansados de escuchar sólo las malas, estamos cansados de tanta violencia, de tanta muerte sin sentido, escucha nuestros ruegos por las víctimas de la violencia y de toda la maldad de estos tiempos
“Como pastor apacentará su rebaño; llevará en sus brazos a los corderitos recién nacidos y atenderá solícito a sus madres”.
Padre amado queremos alzar la voz para anunciar la alegría de la salvación que está cerca, que Tu estás aquí, que tu victoria te acompaña. Sé nuestro pastor, ven a conducirnos, tómanos entre tus brazos divinos y fuertes porque somos débiles y pequeños, porque estamos abandonados en este valle de lágrimas, atiende nuestra humilde confesión y la aceptación de nuestra impotencia, nuestros corazones buscan en Ti la paz que no tienen.
“Queridos hermanos: No olviden que para el Señor, un día es como mil años y mil años, como un día”.
Señor, que cuentas el tiempo a tu manera, te bendecimos y te damos gracias, porque para Ti hace dos días que vino tu Hijo, que nació en Belén de la Virgen María, que predicó el Reino y anunció la Buena Noticia a los pobres, que liberó a los cautivos y trajo a los afligidos el consuelo, que liberó a los oprimidos por el mal, que sanó a los enfermos e hizo andar a los paralíticos, devolvió la vista a los ciegos y resucitó a los muertos. Que Él mismo reveló en plenitud, el amor de Dios, que en prueba de ello murió por nosotros y resucitó lleno de gloria también por nosotros. Hace apenas un día que el Espíritu Santo descendió sobre la Iglesia e inauguró el tiempo de la misión hasta que tu Hijo vuelva en su Gloria. Hace dos días que Pedro dijo su primer sermón en Pentecostés, que Pablo se convirtió en el camino de Damasco, caminó toda la costa del Mediterráneo y fundó comunidades a su paso. Hace sólo dos días que la Iglesia de Cristo es lo que es y perdura bajo tu cuidado y fidelidad, te alabamos y te bendecimos, a Ti la Gloria y el Honor.
"Entonces los cielos desaparecerán con gran estrépito, los elementos serán destruidos por el fuego y perecerá la tierra con todo lo que hay en ella."
Sí, Señor ¿como no se va a conmover el mundo y el universo entero? cuando tu gloria sin fin se manifieste ante nuestros ojos, cuando aparezcas lleno de gloria y rodeado de tus ángeles y santos. Cuando el sol se oscurezca ante el brillo de tu luz infinita, las estrellas caerán y todo será consumido por el fuego, porque su existencia habrá perdido su significado y serán transformadas en algo tan nuevo que no nos lo podemos imaginar, algo nunca visto y que sólo Tú conoces.
"Nosotros sabemos que el día del Señor caerá sobre nosotros como un ladrón"
Señor nosotros sabemos que tu día caerá como un ladrón, que van a aparecer los cielos nuevos y la tierra nueva, te pedimos la gracia de esperar ese día con paz y alegría, porque será nuestra liberación, será la realización de la fidelidad a las promesas que nos hiciste, y estamos seguros de que así será, porque Tú lo dices y creemos en tu Palabra, que no pasa y queda para siempre
"Apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche."
En este tiempo de preparación queremos estar en paz con nosotros mismos, con nuestros hermanos y contigo, queremos perdonar las ofensas y reconocer los errores que hemos cometido. Queremos esperarlo cantando sus alabanzas, queremos adorarlo en el pesebre familiar y abrazarnos con fe y gratitud porque la salvación ya ha llegado, porque ya está entre nosotros
"Yo los he bautizado a ustedes con agua"
Señor que nos has revelado un sólo bautismo para el perdón de los pecados, que limpia el alma, que nos la llena de gracia y de bendición. Bautismo que nos da tu Amor y nos hace tus hijos y a Ti nuestro Padre. Queremos renovar este bautismo porque deseamos beber del Manantial de Agua Viva, que apague nuestra sed de paz, de vida y de alegría; escúchanos y ten piedad de nosotros que reconocemos nuestros pecados y buscamos renovarnos gracias a tu perdón
“Pero él los bautizará con el Espíritu Santo”
Bautízanos Señor con tu Espíritu, haznos sentir el fuego de tu Amor aquí en el corazón. Bautízanos Señor con tu Espíritu y llévanos al conocimiento de la Verdad plena que es Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor. Bautízanos Señor con tu Espíritu porque queremos seguir los pasos de Jesús, desde el pesebre hasta el calvario, y desde el calvario hasta el sagrario, porque creemos en Él. Que tu Espíritu nos haga gustar de su Presencia, de su Intimidad divina y de su Herencia. Escúchanos por tu bondad. Muéstranos así tu misericordia y danos al Salvador Amén
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Recemos en ADVIENTO Queridos hermanos: Comenzamos un nuevo Año Litúrgico y, el tiempo de Adviento es el portal, por el que pasa el Misterio de la Encarnación de Dios en Cristo su Hijo y que se detiene en la Navidad y termina con la Fiesta de la Epifanía.
Memoria, Presencia y Profecía, son tres elementos de nuestra reflexión que abarca este tiempo y que es una preparación para la Vida Eterna. Es el tiempo de la esperanza cristiana que es una realidad permanente, toda nuestra vida la podemos leer en clave de adviento, preparación para salir al encuentro del que llega a salvarnos en Gloria y Poderío. En este tiempo nos preparamos para detenernos ante el misterio del Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Por eso hacemos memoria de la Primera Venida de Cristo, celebramos su presencia, porque vive en cada uno de sus discípulos y hacemos profecía de su segunda venida, viviendo alertas y esperanzados. Así nos vamos purificando de nuestros pecados, porque Jesús el Cristo, vino al mundo para salvarnos de aquello de lo que no nos podíamos salvar por nosotros mismos.
Reconocemos y celebramos el don del Salvador y por eso nos preparamos para hacer fiesta y con toda razón, porque aunque viene para redimirnos de los pecados, la alegría nos hace aceptar por la fe esa venida y esa presencia continua junto a nosotros hasta que salgamos a su encuentro cuando vuelva. «Tengan cuidado y estén prevenidos porque no saben cuándo llegará el momento” Cuando como hombres débiles y limitados que somos, además dormimos el sueño del pecado ¡que bien nos viene! este llamado de atención de la Palabra de Dios este primer domingo de adviento. Se trata de estar despiertos y en vela esperando la llegada del dueño de casa. Para aquellos a quienes ya nos queda "menos que más", bueno es hacer memoria y balance, el tema es cómo lo hacemos. Si el dueño de casa avisa tenemos esperanza, ésta es la actitud fundamental a nuestra edad, cuando acumulamos juventudes como dice mi abuela Magdalena. No son tiempos de inquietud sino de paz interior, de reconciliación con nuestra vida, que ha sido más buena que mala y mucho mejor que peor. Si en nuestro balance el perdón y las deudas están pendientes, tenemos el tesoro del tiempo y con un poco de mansedumbre y humildad, podemos presentarnos ante los que tienen reproches para nosotros y también ante el Señor, llenos de confianza. Para nada desesperados, si el Señor quisiera esto ¿para qué nos iba a avisar? Si fuese solamente para dejar las cosas como están y sin posibilidad de algo distinto y beneficioso para nosotros, seguro que no avisa, pero si avisa nos revela que su voluntad es otra, su voluntad amorosa es que ninguno de nosotros se pierda, sino que nos encontremos con nosotros mismos, con nuestras verdades y allí con Él.. No olvidemos que no hay nada que no pueda ser perdonado, si hay un mínimo de reconocimiento de la propia responsabilidad y la aceptación de nuestra parte, lo que Dios nos ofrece es su perdón y su paz, le interesamos mucho, no quiere perdernos, no nos olvida, siempre nos tiene presentes. Una de las enseñanzas fundamentales de todos los caminos espirituales ha sido y sigue siendo siempre, el alerta, que es la actitud posterior al desorden, la desorientación y el descontrol; quienes han hecho esa experiencia de vivir los dos mundos, hoy gozan de la paz del corazón y están serenamente atentos para no volver al pasado con todo lo malo que éste tuvo. Atesoran la experiencia de la humillación y la dependencia y por nada del mundo quieren perder el estado actual de paz y armonía, esto es estar despiertos, lo otro fue vivir dormidos, diríamos que estaban muertos y recién ahora viven. Todos en mayor o menor medida pasamos por estos estados de sueño y despertar, de haber sido dependientes y ahora ser libres.
Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.¿Quién es este portero? Es el que valora su vida y no se deja estar, es quien va haciendo de su vida algo que merezca ser vivido, que integra en sí la luz y la sombra, la vida y la muerte, los sueños y las decepciones, que no reniega de nada y de todo hace experiencia, y así se vuelve sabio, altruista, pacífico y generoso, que se permite trascender más allá de cualquier miedo a la muerte, y es capaz de mirarla de frente y le agradece a ésta, haberle enseñado a vivir y aprovechar el tiempo, a desarrollarse y a esperar en paz el paso hacia la transformación total, esa que convierte en eterno lo que ha sido temporal, en infinitud lo que fue parcial y limitado. El adviento en clave de vida, convierte la espera en algo fecundo y abundante de frutos que no se quedan acá, sino que van con nosotros hasta la presencia del Señor.
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. San Juan de la Cruz veía los distintos momentos de la vida de la fe en éstos que aquí se nombran, son las distintas etapas de la vida, el anochecer es el final de la vejez, la media noche es la muerte, el canto del gallo el primer despertar, la madrugada la resurrección y la mañana la gloria. El alma del creyente o su persona van atravesando los distintos momentos y es maravilloso que la vida sea así, tendría que sernos encantadora, porque Dios la pensó de este modo para nosotros, nos la regala y nos acompaña en nuestro caminar por ella y en cada una de las etapas de la misma. Eso es estar alerta, viviendo concientemente cada época o etapa de la vida, por eso no importa ya, a qué hora vendrá ni si llega de improviso, ya no dormimos, estamos despiertos y esperando en paz y alegría su llegada, para abrirle en cuanto llame a la puerta para que pueda entrar a su casa, que no es otra cosa que nuestra vida, que es suya, la que nos dio y que espera esa entrega. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: "¡Estén prevenidos!"»
“Señor Jesús, vení cuando quieras, a la hora que quieras, no nos importa porque estamos despiertos y esperándote, nos vas a encontrar de este lado de la puerta velando para cuando llames. Queremos sorprenderte con nuestras lámparas encendidas y la mesa preparada. Pasá Señor, bendito seas por volver a tu casa para encontrarte con todos y cada uno de tus discípulos. Gracias por volver, gracias por ser fiel, gracias por cumplir tus promesas de vida y de gloria. Que grande eres Señor” Amén
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SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO Mis queridos hermanos: La figura del rey, pastor y juez de todas las naciones y de todos los hombres, sin diferencias ni privilegios, nos ocupa hoy, el domingo de Cristo Rey. “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso” el tiempo futuro y el juicio. Los verbos son muy importantes para desentrañar el significado de lo que leemos y escuchamos. “Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a éstos a su izquierda”
1. Los que están conjugados en futuro como es lógico nos llevan a mirar hacia lo que vendrá un día: cuando venga, se sentará, serán reunidas, separará, pondrá, dirá. “Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo” Aquí pasa a hablar en presente, “vengan” se refiere al momento preciso del juicio. Es cuando lo futuro llega, se convierte en presente, ya no hay espera sino cumplimiento del tiempo y de lo prometido, lo que era invisible se hace visible, audible y palpable. De golpe el texto se pone en pasado: tuve, estaba, y lo personaliza, me dieron, me alojaron, me vistieron, me visitaron, me vinieron a ver “porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver" Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo?
La gran revelación o la comprensión de todo lo que Jesús venía enseñando a sus discípulos acerca del Reino de los Cielos. Después de este capitulo Mateo da comienzo a su relato de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, por eso esta no es cualquier palabra dentro de la Palabra de Dios , es la herencia de Jesús a su Iglesia y de Mateo a su comunidad. "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" Mateo ha hablado en su evangelio de las presencias de Jesús: en la comunidad reunida en su nombre, donde dos o más se reúnen en su nombre y en cualquier lugar Él está. En la Palabra de Dios de la cual el Señor es la plenitud de todo lo que el Padre tenía para decirnos. Hoy nos da otra presencia antes de la eucarística, el pobre de toda pobreza. Jesús se identifica con ellos, ya no sólo está todo dado vuelta y la lógica misteriosa del Reino nos sacude, sino que además Jesús es el pobre asistido, ya sea por el que cree o el que no, el que ha sido piadoso toda su vida y el que no sabe ni el Avemaría, el valor de la misericordia y el amor fraterno trascienden todos los credos, la filosofía y las ideologías, es más aun, es examen de autenticidad y de si tienen al menos algo de verdad.
2. “Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles” “porque tuve…:"Señor, ¿Cuándo…? Es el desastre para los sorprendidos, los distraídos, los que se justifican, los indiferentes, los de corazón duro, los que pudiendo no hicieron nada por el otro y no supieron verlo al Señor en los pobres. Aquí también caemos todos, los que creemos y los que no, los que profesan su fe en el hombre, en la voz de la conciencia, en el sentido común o la sensibilidad natural y espontánea, que se encuentra en las culturas precristianas y que sin embargo han sido hospitalarias y solidarias sin iluminaciones especiales o revelaciones privadas o voces que vinieran de lo alto a decir lo que había que hacer, era una cuestión de seguir al corazón para entender qué y a quienes había que auxiliar, curar, cuidar y acompañar y no movieron ni un dedo por el otro. Si nos fijamos bien, al cambiar las conjugaciones de futuro a presente y pasado, lo que se revela es la presencia actual del Juicio Final. Hoy nosotros y los otros, estamos ante el trono del Rey, Juez y Pastor.
Hoy lo estamos reconociendo o ignorando a Jesús en los otros y también en nosotros, porque para nosotros del Cristo interior surge la mirada, la elección y la decisión de lo que vamos a hacer. Por eso el que ha entrado en el camino de Jesús terminará encontrándolo en el pobre, el abandonado y el solo. Fijémonos que Jesús no dice porque terminaron con el hambre del mundo, ni porque terminaron con la enfermedad, ni porque vaciaron las cárceles o hicieron los suficientes albergues, sino porque no fueron indiferente con mis hermanos, entonces tampoco lo fueron conmigo. Por fin hablando de los indiferentes y los distraídos o los que no siguieron la intuición del corazón o la voz de su conciencia, Jesús dice; “Estos irán al castigo eterno” en realidad ya estaban en el infierno, que es frío, doloroso, oscuro y sin vida, sin Dios y sin salida, cosa que se fue gestando aquí y ahora, no mañana ni pasado. En cambio a los solidarios, los justos, los sensibles, los compasivos ya desde ahora están viviendo su propio cielo: “y los justos a la Vida eterna»” Si hay algo que no se le puede reprochar a Jesús es que no haya enseñado, propuesto, alertado y avisado, tampoco que no nos haya hablado claramente a sus discípulos: “no hay casualidad sino que hay causalidad” conforme sea nuestra causa hoy será nuestro final, el final en el que ya estamos hoy, y como mientras hay vida hay esperanza, en virtud del aviso estamos a tiempo de cambiar la mirada y el corazón, cambiemos nuestro final, cambiando hoy, nunca es tarde para darse cuenta.
“Señor Jesús, Rey y Buen Pastor, hoy te pedimos ser de tu causa, tu búsqueda, tu camino, ser de tu mística. Alcánzanos la gracia de un corazón sensible y solidario como el tuyo. Que entendamos que siempre has querido para nosotros el camino que nos lleva a estar contigo eternamente. Que la Vida Eterna está a un paso y al estirar la mano al necesitado, en la mirada cálida y la generosidad del corazón que se abre y se anima a conmoverse y acercarse” Te lo pedimos hoy y siempre, porque siempre nos escuchas y nos das lo que necesitamos. Amén
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