Haz clic aquí para volver a la página de inicio

La vida crece cuando se comparte...


Compartiendo vida... Manolo y vos...


Meditando la Palabra...Homilías y más...

La manifestación del Señor Jesús Esta epifanía de Jesús a los Magos de Oriente es una hermosa oportunidad para descubrir la voluntad amorosa de Dios que quiere convocar en Cristo a todos los pueblos de la Tierra. Hoy podemos decir con toda alegría y legítimo “orgullo”, Cristo es mío y de todos los hombres, tanto como decir todos los hombres le pertenecen a Cristo, y creer será tomar conciencia progresiva de esta divina pertenencia y hasta llegar a una comunión tan profunda, que Cristo se haga presente en cada uno de nosotros por la verdad y el amor.

También quiero pensar y compartir con Uds. algunas de las distintas "caras" que podemos tener los seres humanos: a) la inocencia y hasta cierta ingenuidad de los Magos, que van a decirle, nada menos que a Herodes, que el Rey de los Judíos ha nacido y que habían visto su estrella y venían a adorarlo. Su alegría y esa búsqueda que se prolonga hasta llegar con perseverancia hasta el encuentro con el Niño y su Madre, dejándole sus presentes tan significativos de la realeza, divinidad y humanidad de Jesús. b) Otra "cara" es la faceta sublime de la Virgen y del Niño que hemos reflexionado y orado en todo este tiempo de Navidad. La ternura e inocencia asumidas por el Verbo Eterno. c) La apertura y receptividad de los pastores en la Noche Buena, d) el gozo de Simeón y Ana cuando la Virgen y San José llevan a Jerusalen a Jesús para presentarlo y consagrarlo y por último e) la adoración de los Magos de Orientes.

Todo este cuadro de bondad, belleza y santidad contrasta con la personalidad del “rey” Herodes: sanguinario, violento, sin escrúpulos, lleno de celos y obsesionado por el poder, tanto, que cuenta la historia que mandó matar a uno de sus propios hijos por sospechas de conspirar para sacarlo del trono y ocupar el lugar de su padre. Cuanta hipocresía y mentira en sus labios, al decirle a los Magos que le avisen donde está el Niño para ir a adorarlo él también. ¡Qué enfermo de maldad! que concepción tan horrenda y que exhibición tan repugnante de la bajeza a la que puede llegar un poderoso. Para los biblistas, Herodes era como el nuevo Faraón que perseguía al nuevo Moisés y al Nuevo Pueblo de Dios, que nacía de ese resto pobre que llamamos los Pobres de Yahvé.

Es muy triste ver que el poder no ha cambiado mucho, y aun en lo doméstico creo que hay a veces bastante de la personalidad de Herodes, qué bajo podemos caer los hombres; pero es muy importante darme y darnos cuenta de esto, para aceptarlo, para convertirme con la gracia de Cristo, ya que para El nada es imposible; los Hechos de los Apóstoles nos cuentan casi al pasar algo que a mi siempre me llamó la atención, dice: “y muchos sacerdotes abrazaban la fe” entonces piendo que si aquellos que estuvieron en el proceso judicial de Cristo, se convirtieron de enemigos en hermanos, pues entonces, también nosotros podemos cambiar.!!! No tengamos miedo, Cristo vino a salvar incluso a todos los Herodes y a sacarnos de las sombras a todos los que queramos vivir en la luz y en la paz; y no en la guerra y la oscuridad de la lucha por el poder a cualquier precio. Dios los bendiga todos los días de este Nuevo Año. Manolo Subir al índice


Domingo 3 de Enero de 2010

El Prólogo del Evangelio de San Juan es parte de una obra que es fruto de años y años de oración, reflexión, de cuidado y cultivo de la fe en Jesucristo. A diferencia de los tratados, historias o novelas, donde el prólogo se escribe muchas veces al final de la obra, aquí se encuentra al principio, como un gran resumen con los temas que después se irán desarrollando en el evangelio.

Quiero detenerme para que reflexionemos juntos y en el espíritu de Navidad que aún estamos viviendo en la expresión: “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. La traducción del griego sería puso su tienda, su carpa o acampó entre nosotros. Esta tienda, carpa o morada, es la traducción de la palabra hebrea “shequiná”,que nos remonta a las imágenes del Éxodo que nos habla de la “tienda del encuentro” donde Moisés entraba para hablar con Dios. Juan contempla la encarnación de la Palabra con esta imagen tan bella y llena de contenido y significado. Lugar de Dios en medio de su Pueblo, ámbito de encuentro y diálogo de amistad entre Dios y Moisés, lugar de la Presencia de Dios que acompaña a su Pueblo en su paso por el desierto.

El misterio de la navidad nos hace pensar si yo me podré convertir en una shequiná, ese lugar donde Dios pueda hablar a su Pueblo, si serviremos de interlocutores de la luz que está en nuestro interior y los que aún están bajo la influencia de las tinieblas de la ignorancia, de los que no han escuchado el mensaje de salvación, de los que ignoran cuanto los ama Dios, porque Dios quiere seguir habitando entre los hombres, pero para eso necesita que nos hagamos nuevas shequinás. Pero no debemos olvidarnos que la shequiná es una morada transitoria, es una carpa de cuero de oveja o de chivo, no es una casa, como diciendo por sí misma, que es provisoria.

Cristo, Palabra de Dios hecha carne, hecho hombre, no se quedará a vivir eternamente en este mundo, sino que tiene un Divino Hogar, al que va a regresar acompañado de toda la humanidad que lo reconozca y lo acepte por la fe. “En la casa de mi Padre hay muchas moradas, yo me voy a preparles un lugar, para que donde Yo esté, estén también Ustedes”. “Me voy pero volveré a buscarlos para llevarlos conmigo”. Por eso Su vida se nos revela como un paso por este mundo para volver luego a Dios, del que había salido con un cometido, con una misión o mandato: redimirnos de las tinieblas del mal y de la muerte y llevarnos a la luz y a la vida. “el que me sigue no caminará en las tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”; “Yo Soy la resurrección y la vida el que cree en Mí aunque muera vivirá”. Todo esto es lo que nos presenta San Juan en su evangelio, “para que creamos que Jesús es el Hijo de Dios y creyendo tengamos vida en su Nombre” Con todo afecto. Manolo Subir al índice


El Bautismo del Señor

Con este evangelio de hoy, comenzamos a recorrer y celebrar en la Palabra de Dios de cada Domingo el Ministerio Público del Señor Jesucristo y hasta que se interrumpa con el inicio de la Cuaresma, nos ocuparemos de reflexionar sobre los hechos y palabras de Jesús.

En este Domingo el Padre nos presenta a su Divino Hijo y lo unge con el Espíritu de ambos, llenando de poder la humanidad de Cristo, Palabra hecha Carne, para que lleve adelante la Misión, que tiene como centro comunicar la revelación del Reinado de Dios que ya ha comenzado, y que culminará con la revelación de la Gloria del Cristo que volverá a buscarnos y llevarnos para siempre con Él, ya que para eso dejó por un tiempo su Gloria, para volver con humanidad divinizada y gloriosa, con cada uno de nosotros al Hogar del Cielo.

¿Por qué les parece que hablamos de la Segunda Venida del Señor en su Gloria al comienzo del Año Litúrgico? Porque si no miramos todo desde esa luz de Gloria que llegará al final de los tiempos, no entenderemos Quien es el que nos habla en el Evangelio, ni con que autoridad enseña, por qué y para qué hace milagros, sanaciones y exorcismos, por qué y para qué pone sus ojos en nosotros y nos llama a compartir Su vida, por qué creer y celebrar los signos de nuestra fe, a fin de cuentas, por qué creemos y para qué creemos, en Quien creemos y si le creemos a Cristo, sin rebajarlo al nivel de un maestro más de la historia; de los tantos que ha habido y hoy se presentan como los que tienen su verdad, pero con un pequeño detalle, ninguno de ellos es el Verbo y Palabra de Dios hecho carne, la Causa Única y permanente de nuestra Redención. Así Cristo no es simplemente el que muestra un camino para llegar al conocimiento. Todos nosotros podemos leer de todo, sobre las espiritualidades que se nos ofrecen como en una gran feria persa donde hay de todo y para todos los gustos, es bueno informarse para tener idea de los que han escrito en la historia universal de la espiritualidad, pero cuidado, que no por leerlos aceptemos todo y pongamos en crisis lo que creemos, no nos olvidemos que ninguno de los maestros, por más sabiduría que traigan a nuestros ojos y oídos, ha Padecido, Muerto y Resucitado de entra los muertos, para redimirnos del mal y la muerte, son maestros que nunca han tenido ni pueden darnos la gracia del mismo Espíritu que Jesús recibió en el río Jordán, un día como el que hoy celebramos. Cristo es una elección personal, que nos pone ante un estar, desde nuestra libertad, con Él o sin Él, cada uno tiene la dignidad y la libertad de escucharlo y optar. Con todo afecto Manolo. Subir al índice


...tanto amó Dios al mundo

Porque de tal modo amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo…”

¡Cómo nos amó! Tanto, que se desprendió violentamente de su Hijo, esta sería la traducción del verbo en griego: “paradídomai”, que se utilizaba para expresar en el ámbito deportivo, el lanzamiento del disco, la bala o el martillo. Por la Encarnación de este Hijo muy amado Dios Padre barre en un instante, gracias al Sí de la Virgen, la distancia infinita que existía entre nuestros primeros padres y Él, cuando aquellos perdieron el Paraíso y se cerraron a sí mismos y nos cerraron a nosotros, sus descendencia, las puertas de la vida verdadera, que tenían junto a Dios. Así, por la Encarnación, Muerte, Resurrección y la Gloria, prevista de su Hijo Unigénito, este Padre de Infinito Amor, crea un espacio infinito, definitivo y permanente, “Alianza nueva y eterna”, donde entremos todos los hombres, de todos los tiempos, de todos los pueblos y de todas las razas mediante la Fe en este Hijo muy querido. Este es el significado “de tal modo amó”, para que volviéramos con Su Hijo, a la Gloria perdida y más aun. Porque ganamos muchísimo más con este misterio de la Encarnación del Amor de Dios en Jesucristo, que lo que hubiéramos tenido de no haber pecado aquellos primeros padres. Por eso es que la noche de la Vigilia Pascual decimos durante el Pregón Pascual: “Oh, feliz culpa que nos mereció tal Redentor”. Solo este Dios Amor, es capaz de hacer por nosotros estas cosas y darnos gratuitamente, lo que nos da en Jesucristo, para que “tengamos vida en su Nombre”. Todos estos hechos y palabras, que nos cuenta San Juan en su Evangelio, dan origen a una fe que va más allá de creer en Dios, una fe que además nos llevan a creerle a Dios y así poder adherirnos libre y amorosamente a Él, acogiendo en nuestro interior lo que nos brinda a nosotros sus hijos. Padre nuestro... Con todo afecto. Manolo Subir al índice


Llegando al final de este tiempo...

Estamos terminando el tiempo litúrgico de la Navidad, cerramos de esta manera nuestra meditación acerca de la Encarnación del Hijo de Dios. Los hechos y palabras que rodearon su Nacimiento en el tiempo, ya que existía antes que el mundo fuera creado. Nos hemos asomado tímidamente al misterio de su Divinidad y su Humanidad desde una mirada de fe sobre sus orígenes personales y familiares, y de como esto formará un día, como lo es ahora, una parte esencial de la predicación de la Iglesia, todo un tiempo fuerte preparado con un tiempo previo de oración y reflexión que fue nuestra vivencia del Adviento y, la celebración del Nacimiento del Niño Dios, con gran júbilo, haciendo fiesta por este acontecimiento único y de importancia trascendental, para cada creyente cristiano y para toda la humanidad.Esta reflexión la seguiremos cuando durante toda la Cuaresma nos acerquemos progresivamente, al desenlace de la Encarnación del Hijo de Dios, que culminará el Viernes Santo, con Su Pasión, Muerte en la Cruz y Sepultura. Después celebraremos, durante 50 días, la Resurrección de Cristo de entre los Muertos hasta su retorno a la Gloria Celestial y la Efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente. Porque cada año Litúrgico nos permite responder a las preguntas: Quien es Jesús.Qué cosa es el Reino cuya venida El predica. Para qué el Hijo de Dios se hace hombre. Cual es el cometido de su paso por el mundo. Qué dejó como herencia a las generaciones posteriores a El. Qué sentido tiene leer los signos y prodigios que hacía en su Ministerio Público. Cual es la naturaleza de la Iglesia. Cual es la identidad del discípulo y seguidor de Cristo, qué significa recibir de sus labios una misión para cada uno de nosotros. Todo esto y más, nos ocupará el pensamiento semana a semana este nuevo año que recién comenzamos. Lo central, lo nuclear será volver una y otra vez a sorprendernos ante el Kerigma, o primer anuncio de la Buena Noticia, su vigencia y su fuerza de para transformar vidas y personas, para despertar la fe, ya que la fe como nos dice san Pablo viene de la predicación, de escuchar el anuncio del Evangelio, sin esto puede haber "creencias" , conocimientos filosóficos, información, datos histórico geográficos, arqueológicos, pero nada de esto hace nacer la fe en el corazón, ese poder lo tiene el Mensaje Primordial y la acción fecundante del Espíritu Santo, principal evangelizador. Así,Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección.Gloria de Jesucristo y Efusión del Espíritu. Este mensaje es el que convirtió, convierte y convertirá.Este mensaje es el que, aceptado por el hombre, lo salva del mal interior y de la muerte, no física, sino de la peor muerte, la del espíritu, porque sin vida en el espíritu uno debe preguntarse, tanto para sí como para los demás, ¿qué hay en el hombre? Con todo afecto Manolo Subir al índice


II° DOMINGO DEL AÑO

“su madre le dijo no tienen vino…” “hagan todo lo que el les diga” “así sus discípulos vieron su gloria y creyeron en Él” Una petición y un diálogo, un tanto desconcertante, entre la Virgen y Jesús que suena a rechazo por parte de Él que le dice “mujer que tenemos que ver nosotros, “mi hora no ha llegado todavía”. La Virgen dice a los servidores las venerables palabras de su fe, “hagan todo lo que Él les diga”. Renglón seguido Jesús dice lo que hay que hacer… La primera lectura de Isaías nos muestra en qué consistía la esperanza de Israel, habría un nuevo desposorio entre Dios y su Pueblo. La expresión de la llegada de ese matrimonio, esa hora ya había llegado para la fe de la Virgen, fe que tenía 30 años de silenciosa maduración, como un vino bien añejado en la oscuridad y el silencio de una cava, en la vida oculta con Jesús en Nazareth. “Yahvé, mi salvación”, es decir Jesús está allí, en una boda y es el lugar propicio para que se manifieste su gloria y que las promesas del pasado ya se están cumpliendo, se están realizando. Para la fe de la Virgen, esa hora ya había comenzado hacía 30 años, cuando Dios se había hecho hombre en ella y por ella estaba en medio de su Pueblo y en el mundo. En ella y por ella la humanidad y divinidad se habían unido indisolublemente y para siempre como en un matrimonio, ella había dado de su carne pura y de su sangre para que esa promesa se hiciera realidad y como pobre de Yahvé, había crecido con esa fe y con la esperanza del cumplimiento de la profecía de Isaías, que incontables veces había escuchado desde niñita. Ella provoca el signo con la audacia de su fe, porque ella mejor que nadie sabe con Quién está y lo que su Hijo puede hacer y la necesidad de un signo claro, más allá de un problema doméstico. Hasta el momento del signo de Caná, los discípulos habían seguido a Jesús, lo acompañaban, estaban con Él, pero Jesús no había realizado ningún sigo que justificara dejarlo todo y seguirlo, hasta que cambia en agua en vino, y entonces ven su gloria y creen en Él y pasan de la incertidumbre a la certeza de la fe, comienzan a asomarse al misterio de la Persona que pasó, los eligió y los llamó. Estos discípulos verán 7 signos en la vida pública de Jesús, porque para San Juan, no necesita más que este número para revelar de Quién está hablando por medio de su Evangelio. Los invito, a seguir descubriendo a Jesús, cada Domingo, a ver su gloria y creamos en Él, para que también nosotros escuchando lo que Jesús nos dice en el evangelio, “hacer todo lo que el nos diga”. Con gratitud. Manolo Subir al índice


III Domingo El evangelio nos presenta dos temas para nuestra meditación: el primero es que, en Lucas, hay una mirada de fe sobre la Historia, no sólo de Jesús de Nazareth, sino a partir de Él, de los orígenes y el destino de toda la humanidad, esto es porque en Lucas encontramos un evangelista-escritor a quien le gusta la historia; que es hombre culto, que conoce la literatura griega y que además tiene sus razones y objetivos para escribir lo que escribe y cómo lo escribe, sin dejar por esto de estar inspirado por Dios y dirigido por el Espíritu Santo. Si nos tomamos la molestia de leer con atención hay una palabra que está muy presente en el trasfondo de todo lo que Lucas escribe, es “cuando”, por eso hoy nos habla de su propio cuando: dice que en su tiempo hubo otros que escribieron sobre los testigos oculares y la predicación del Evangelio; pero él estudia, reúne y ordena la información que recibe de distintas fuentes y tradiciones orales gestadas en la vida de las primeras comunidades del siglo I, y cuando termina esa tarea, redacta y dedica a un personaje imaginario, el eminentísimo Teófilo, su trabajo que consiste en su Evangelio, el cual vamos a meditar en todo este año 2010. Todo este año veremos la semejanzas y las diferencias que hay entre esta obra y las otras obras o evangelios, nos asomaremos a su entorno cultural, a sus destinatarios, descubriremos la mentalidad de los oyentes, para poder interpretar lo que Lucas dice y por qué lo dice, con que intención lo dice. Hoy leemos dos fragmentos de distintos momentos de la redacción del Evangelio, el primero es el encabezamiento definitivo del libro y la dedicatoria. Y el segundo es cómo fueron los primeros tiempos de la vida pública del Señor Jesús. Cuando comenzó su ministerio público de predicar la Palabra de Dios. Dónde se aplica a Sí mismo la profecía de Isaías, en la Sinagoga de Nazareth. Por eso les decía lo importante del cuándo y el cómo, agregamos el dónde ¿saben por qué?, porque el Evangelio no es un libro de filosofía, ni una fábula, ni una novela, ni un drama, ni una tragedia, tampoco un libro de espiritualidad y aunque parezca raro lo que voy a decir, tampoco una biografía de Jesucristo. El Evangelio de San Lucas, es Palabra del Señor, inspirada por Dios y Revelación Cristiana. Es una gran catequesis de 24 capítulos, que ha sido escrita para que todo lector-oyente, termine convirtiéndose en un creyente de fe sólida y en un Teofilo “amigo de Dios”, con quien nos identifica Lucas al dedicarnos su obra a los nuevos teófilos. Podemos comenzar a asomarnos hoy a la manera como comienza la predicación histórica de la buena noticia, en tiempo y lugar. Fue después de la experiencia de los 40 días en el desierto, de superar las tentaciones del demonio. Se nos presenta a Jesús llevado por el Espíritu Santo recibido del Padre en el bautismo del Jordán, (Domingo Primero). Un solo detalle entre muchos que vamos a ir descubriendo a medida que meditemos cada domingo. Para Lucas el tema de la Liberación por medio la Palabra de Cristo, y la evangelización de los pobres estarán presentes en toda su obra, el último pobre, evangelizado, liberado y glorificado, será el buen ladrón crucificado con Jesús en el Calvario. Por esto al Evangelio de Lucas se lo llamará el evangelio de la justicia social y el primero en plantearle a la Iglesia la necesidad de tener una Doctrina Social, que si bien es un tema cercano a nosotros, históricamente hablando, Lucas inspiró a muchos Padres de la Iglesia, de los 5 primeros siglos, a escribir y enseñar este tema, que ahora forma parte de la teología de la Iglesia del Siglo XX y XXI. Con deseos de crecer y creer cada día más. Manolo Subir al índice


IV DOMINGO Lc. 4,24. “nadie es profeta en su tierra…” La vocación de profeta es algo maravilloso, sublime y tremendo. Es un fuego interior que lleva a no poder silenciar la voz de Dios que suena en su interior y que supera su capacidad de resistencia racional y síquica, “el profeta sólo se entiende desde la fe y su experiencia de Dios”. Porque nadie es profeta porque se le ocurra ser profeta, sino porque “Dios lo elige, lo llama y lo unge en medio de su Pueblo” para que le anuncie la Palabra de Dios, lo que es maravilloso y sublime,pero para ser la voz de Dios que denuncia los pecados del pueblo y en especial de los dirigentes, cuando estos persiguen sus propios intereses y se olvidan o explotan en su provecho al pueblo y en especial a los más humildes “los niños, las viudas, los ancianos, los pobres, los campesinos y a los extranjeros”. Y esto es tremendo. Ya el anciano Simeón se lo profetizó a la Virgen en el templo de Jerusalén: -“Este niño será causa de caída y de elevación de muchos en Israel, será signo de contradicción, por su causa se manifestarán los sentimientos íntimos de muchos y a ti misma una espada te atravesará el corazón”- Esto que denuncia el profeta molesta a los poderosos, los pone en evidencia, porque para ellos lo importante es la figuración y la vanidad, así es como surge lo dramático de la vocación-misión del profeta, “el rechazo, la persecución y el vivir amenazado y conviviendo a diario con el peligro de muerte”. Las tinieblas no soportan que la luz ponga al descubierto sus miserias y la rechazan, su soberbia no admite que alguien les diga que tienen que cambiar, que deben abandonar las malas obras, su poder les da impunidad para hacer lo que quieren sin ningún tipo de límite. “Los escribas y los herodianos se confabularon para encontrar la forma de acabar con Él”.

Hoy el evangelio de Lucas nos presenta “la dimensión Profética de la vida pública del Hijo de Dios”, pero también, el rechazo que comienza a acompañar a Jesús a lo largo de toda su vida. En este pasaje vemos los cambios de humor de los paisanos de Nazareth, que pasan de la admiración y la alabanza, al prejuicio de los que se preguntan: “¿no es este el hijo de José?” Qué decir del paso a la ira cuando Jesús les dice, contra su nacionalismo irracional y fanático, que Dios actuó y actúa mas allá de las fronteras de Israel, esto los enfurece de tal manera, que lo quieren desbarrancar, lo quieren silenciar, lo quieren matar. Hay en los pueblos, las familias y los grupos sociales o por afinidad, la tendencia a silenciar a todo mensajero que diga: “se acabaron los privilegios, ya no somos los favoritos, estamos viviendo en contra de lo que Jesús enseña, tenemos que cambiar o nos perderemos sin remedio”. El profeta incomoda, cuestiona, genera incertidumbre respecto a lo que considero “absoluto e inamovible”, cuando su palabra lesiona mis intereses, mi conducta tanto pública como privada. Cuando se convierte en luz que pone al descubierto la hipocresía de muchos y sobre todo de los que tienen el poder y los medios para silenciarlo. La predicación pública del Señor terminará dramáticamente, como todos los profetas, con una muerte violenta como pocas, con una muerte de cruz. Pero que al final triunfará sobre sus enemigos y perseguidores, resucitando de entre los muertos, “mi Siervo triunfará y tendrá como herencia una multitud”. Isaías lo dice con total claridad en los cánticos del Siervo Sufriente de Yahvé, y que leeremos en Viernes Santo por la tarde. Esta profecía ya cumplida en Cristo, manifiesta la inconsistencia del Mal, lo absurdo de todas sus estrategias, lo inútil de la persecución, de la amenaza y de matar al Mensajero. Lo más inteligente entonces, lo más fecundo es oír: “el Reino de Dios está cerca, conviértanse y crean en la Buena Noticia”. Porque la palabra del Profeta será siempre consistente y perdurará más allá de si mismo, “porque es Palabra de Dios la que el proclama” y su obra permanecerá, mientras que toda la acción de los poderosos y de sus intrigas se destrozarán contra “una columna de hierro y muralla de bronce”, porque la pelea entre la luz y las tinieblas, ya está ganada por la Luz y la Vida. Por su muerte el Profeta parece un fracasado, pero él sabe que su vida se sustenta en Dios, “no les tengas miedo que Yo estoy contigo”. Dios, que es siempre fiel y se reserva para Sí la última palabra, revelará al final el triunfo de su Profeta y mostrara a todos su glorioso final. Con el afecto de siempre. Manolo. Subir al índice


V DOMINGO “¿A quien enviaré? ¿Quién irá de parte mía? Respondí: ¿Aquí estoy envíame?” Is 1,8 “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres” Lc 1,5 Habíamos dicho el domingo pasado que nadie es profeta porque se le ocurra, sino por elección y vocación. Dios elige y Dios llama. Este domingo nos detenemos de un modo más profundo en el tema común del Profeta y del discípulo: EL LLAMADO. Y Dios se pregunta después de purificar los labios impuros de Isaías, ¿Quién…? y el responde con esa proverbial audacia y generosidad de los jóvenes “Aquí estoy envíame”. En la Biblia el llamado de Dios siempre va acompañado de una transformación progresiva del ser de aquel que es llamado, porque no trabaja de profeta ES profeta. Una consagración y unción profética significan que la persona le pertenece a Dios y a una misión que Dios le encomienda. Por esta razón la dedicación es completa y toma lo más humano que es su temporalidad, porque somos tiempo no será profeta por un tiempo sino todo el tiempo, vivirá como profeta y morirá siendo profeta y por el hecho mismo de ser profeta, como decíamos el domingo pasado. Pero el profeta gozará siempre del favor-gracia-bendición-protección del Dios que lo llamó y consagró. Aún, en los momentos más dolorosos de su misión, contará con esa fuerza de su vocación que le permitirá resistir las persecuciones, las agresiones, los malos tratos y hasta el exilio, como fue el final de Isaías. La historia muestra que Dios estuvo siempre con el profeta, el HOMBRE DE DIOS, porque Dios no es de los que se borran o se desentienden, está siempre y actúa por medio del profeta en medio de su Pueblo. El profeta es el SIGNO de Dios.

Hoy, en el evangelio de la pesca milagrosa, nos asomamos tímidamente y de modo muy elemental, a lo que es el llamado a ser discípulo del Señor. Vemos primero que hay una elección: -subió a la barca de Pedro y no a otra. Le pide a alguien, que sabe de su oficio, que navegue mar adentro y que eche las redes para pescar, aún con reparos (me imagino la cara y lo que habrá pensado Simón-Pedro sobre Jesús, su pedido y más a esa la hora) pero bueno accede confiando en su palabra. Las redes se llenan tanto que casi se hunde la barca y no hay más lugar que tienen que llamar a Santiago y Juan para que vengan a ayudar. -Pedro se siente superado por su situación y se humilla postrado con el rostro en el piso de la barca, le pide al Señor que se aleje, Alguien divino está muy cerca, siente indignidad y culpa por sus pecados. Pero Jesús lo tranquiliza. Hasta ese momento sabía lo que era pescar peces, yugar sin resultados toda la noche, desde ese momento del llamado, Pedro y sus compañeros, aprenderán un nuevo oficio. El Maestro les enseñará a ser PESCADORES DE HOMBRES. Les enseñará lo que es navegar en un océano que Jesús conoce como ninguno, LA HUMANIDAD. Les mostrará unas redes nuevas, LAS ESTRATEGIAS DEL REINO, les construirá una nueva barca, LA IGLESIA, que será la que buscará al Hombre, como un pescador que sabe donde echar sus redes, en EL MAR DE LA HISTORIA. Les comunicará el genio y el entendimiento del Espíritu Santo, que les irá dando la comprensión necesaria para hacer bien su oficio. En definitiva les irá CAMBIANDO LA VIDA. Queremos detenernos un instante en la respuesta de Pedro. Él era pescador, vivía de eso, tenía su barca, un hermano, Andrés, y unos socios, los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan.Con la pesca milagrosa podría haber dicho: "por qué no asociamos a Jesús y que venga todos los días y de una PyME, nos convertimos en grandes empresarios de la pesca, nos quedamos con todas las barcas y hacemos un monopolio y todos nos tienen que comprar a nosotros y, los pequeños pescadores se convierten en empleados nuestros o se dedican a otra cosa". Hoy podría pasar, con la mentalidad mercantilista que nos invade y en la que todo pasa por: “amasar una fortuna haciendo harina a los demás” Manolito (Quino). Pedro y sus compañeros, ven en Jesús algo tan NUEVO Y AUTÉNTICO, que les permite dejarlo todo y seguirlo. Descubren, no sólo a la persona de Jesús, sino EL SENTIDO más íntimo y profundo de su existencia, EL POR QUÉ y EL PARA QUÉ Dios los había puesto en el mundo.

Por eso la pregunta que queda flotando hoy es ¿Cuál es tu vocación? ¿Tiene sentido tu vida? ¿Le encontraste la vuelta al por qué y al para qué de tu vida? Esta es la primera y fundamental de las preguntas, porque aunque muchas veces el llamado es exigente, es a la vez lo que más feliz hace al que ha sido llamado y destinado a algo verdaderamente trascendente. Todos llevamos dentro un llamado específico: SER lo que Dios soñó, VOS ¿Sabés de qué se trata? Con todo el cariño de siempre. Manolo Subir al índice


DOMINGO VI-Lc 6,12-26. “pasó toda la noche en oración con Dios” “felices ustedes...” “ay de ustedes...” La catequesis de Lucas para su comunidad de origen griego, culta y económicamente poderosa, reúne varios temas en el cuadro que nos presenta en el evangelio de este domingo. Para este evangelista en muy importante destacar el lugar que tiene la oración extensa, nocturna y de profunda relación con su Padre, esta oración precede a todas las decisiones importantes que va a tomar Jesús a lo largo de toda su vida pública. Hoy, lo vemos orando antes del llamado a los discípulos y la elección e institución de los 12 apóstoles. Cuanto nos enseña este testimonio de Jesús, orar largamente antes de tomar una decisión, destinar mucho tiempo para meditar en compañía de Dios Padre. Para aquellos griegos cultos y ricos, mostrar al todopoderoso Jesucristo en esa actitud tan humilde y a solas, es un llamado a la conversión y a dejar de lado la soberbia y la falsa idea de que por saber y tener algo, ya no hay límites, ya lo sabemos y lo podemos todo. Qué importante que a aquellos cristianos se les hable de la felicidad en los términos en que Jesús la presenta, la felicidad según Dios será la de los pobre, los que lloran, los que son perseguidos, y nos muestra la recompensa que cada quien recibirá. En contraste con esta manifestación del Reino de Dios, está el mundo y la falsedad de su felicidad pasajera y los ayes que Jesús dice y para quienes los dice. Aún así, siempre es un llamado al cambio de mentalidad, Dios quiere a unos y a otros sin excepción, pero advierte de los peligros que corren los que hoy están bien, poniendo su felicidad en las cosas que pasan; y lo que les va a sobrevenir, ya que tener como recompensa lo pasajero y efímero del poder económico y la vanidad, que ofrecen el mundo y sus seducciones, la verdad, esto es conformarse con muy poco cuando el hombre es capaz de infinito y ha sido creado para ello… Quedarse en las cosas hechas y perder al Hacedor, es perderse la verdadera y definitiva recompensa, quién puede aspirar a algo más grande que Dios? Es del engaño de lo que Dios quiere preservar a aquellos, tanto como a nosotros. Cuidado con los ídolos que tanto en aquel tiempo como hoy, son muchos y no es buen negocio darles el corazón, cuando lo que prometen es vacío y desesperación.

Por último quiero detenerme en las miradas de Cristo que nos muestra el comienzo de este pasaje. Después de mirar al Padre toda la noche en oración, el Hijo mira a sus discípulos, después de mirarlos a ellos se detiene y distingue de entre ellos, a los que su Padre le ha indicado, los que serán apóstoles “eran tuyos, Padre, y tu me los diste y no se ha perdido ninguno de los que me diste” Jn 17. Después con los apóstoles y discípulos miran juntos a la masa de gente que lo busca y que viene de los cuatro puntos cardinales. Vemos como la catolicidad de la Iglesia comienza a gestarse en el momento en que Él comparte su mirada con aquellos a quines dejará en herencia la Iglesia, el Pueblo de Dios en la Historia y al servicio de toda la humanidad. Por eso en Jesús se ven dos movimientos, uno que se dirige a su Persona y otro que surge de su Persona hacia los pueblos. Después de Pentecostés el que era Predicador y Maestro del pueblo, será predicado por la Iglesia, que tendrá como tarea hablar de Jesucristo, contar lo que Cristo dijo e hizo, suscitar la fe en su Persona como condición única de pertenencia al Nuevo Pueblo de Dios, pasando por encima de toda diferencia de raza y cultura, para impregnar con el Evangelio las culturas de todos los pueblos. +Manolo Subir al índice