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La vida crece cuando se comparte...


Compartiendo vida... Manolo y vos...


Compartiendo con vos, desde la Palabra...


Leyendo a Mc 5,1-20 “vete a tu casa y a tu familia, y anúnciales todo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti” Creo que como dice el refrán: “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y los gerasenos asustados por lo que les contaron, le piden a Jesús que se aleje de ellos, no ven al hombre, que era famoso por todas las manifestaciones del mal que lo dominaba, curado y en su sano juicio, les interesa más el destino de los cerdos ahogados, que la salud de una personas atormentada durante años por el mal, conforme a la descripción que detalladamente nos relata este pasaje del evangelio. No ven la salvación, no ven la libertad que Jesús ofrece, no ven su dominio sobre el mal, no ven la invitación al cambio, no ven la salud de raíz que se les presenta, no la ven y prefieren seguir como están, los asusta lo nuevo, lo desconocido. Lo mejor para ellos es lo malo que si lo conocen y a lo que están tan acostumbrados, que no se dan cuenta de que esa ceguera los tiene presos y en la muerte aunque comen, respiran, caminan, van y vienen, como tantos hoy en día con su vida inauténtica. Sólo el que fue liberado de semejante padecimiento quiere seguir a Jesús, pero Éste lo da una misión distinta, “ve y cuéntales todo lo que el Señor hizo al compadecerse de ti”. Jesús lo convierte de oscuridad y muerte en luz y en signo, lo hace testigo y apóstol de la libertad, de la paz, de la salud y de la Vida Nueva que surge cuando Él pasa por una persona, por su vida y por su historia. Nos puede pasar que a nuestra familia y a nuestro círculo de amigos, les cueste creer y aceptar los cambios que Jesús provocó en nuestras vidas, no importa ya es un problema de ellos, la misión es lo que importa no la aceptación, la aceptación suele percibirse fuera del circulo de la sangre y de los afectos, y allí nos encontraremos con una nueva familia y un nuevo círculo de amigos, formada por todos aquellos a los que nos identifica la misma experiencia de salvación, ya que a ellos Jesús les hizo experimentar la misma compasión que tuvo con nosotros. No nos cansemos de anunciar y compartir lo que nos sucedió cuando Jesús pasó y nos transformó. Con todo afecto y ganas de que sigamos pensando porque este Evangelio da para mucho... Manolo Subir al índice


Mc 6,1-6. “¿De dónde le viene todo eso…?” Jesús se había criado en Nazareth, un día, vuelve a su pueblo después de andar por Galilea acompañado de sus discípulos. Los nazarenos lo conocen de chico y jamás mostró nada extraordinario que hiciera pensar que era alguien distinto del resto. Como pasa en todo pueblo chico, en una familia o en un grupo de personas, la familiaridad hace perder de vista lo nuevo. En esos lugares, personas y grupos todo es igual, todo tiene que ser igual o no son ellos mismos. No hay oportunidad de vivir cosas nuevas; cerrados en lo que ya conocen no aceptan, cuando no directamente rechazan cualquier cambio. Nada, ni nadie, pueden decirles o hacerles ver algo diferente, son refractarios a todo mensaje nuevo, los ha ganado la mediocridad, se han fosilizado interiormente y se les ha oxidado la mente. Esto que les pasó a los nazarenos y parientes de Jesús, nos puede pasar a cada uno de los cristianos, si el evangelio un día deja de decirnos algo, por pequeño que sea, como una semillita de mostaza. Si esto nos pasa es que estamos en serios problemas con la fe, nos hemos “familiarizado” de tal manera que la novedad del Cristo Vivo no es novedad, ya lo sabemos todo, no tenemos nada que aprender y tampoco queremos que nadie venga a enseñarnos nada, es más queremos estar instalados y tranquilos, total ya estamos salvados y nosotros con Dios “tenemos la vaca atada”. Así el día que a Dios se le ocurre patearnos la silla y que nos peguemos un flor de porrazo, quedamos desconcertados y empiezan las mismas preguntas que se hacían los nazarenos: ¿pero no era que Dios…? ¿no éramos nosotros los que teníamos todos los privilegios? ¿no era que Dios estaba en deuda con nosotros, cómo nos hace esto? Dios nos regale la peregrinación de la fe, la gracia de que el evangelio sea algo nuevo cada día, que aunque creamos saberlo todo, mejor creer que nada sabemos por todo lo que ignoramos, que estemos abiertos siempre a lo que Él quiera hacernos ver, que nuestra alma y nuestro espíritu se mantenga joven, aunque el cuerpo envejezca. Que no nos acostumbremos a nada y que siempre sintamos la necesidad de estar abiertos a todo. Adios y lejos de nosotros las actitudes de los nazarenos, y que la cambiemos, si nos parecemos a ellos, por una diferente, esa de apertura que Jesús espera de todo nosotros.+Manolo Subir al índice


Jesús envía...Mc 6,7-13. “Jesús, llamó…, envió…, les dio poder…” Ya era tiempo en la formación de la Primera Comunidad Apostólica, de salir a vivir la fe en Aquel a quien habían seguido y por quien lo dejaron todo. Tiempo de ver y hacer experiencia de lo que era confiar y obedecer su Palabra. “Tocar y palpar lo que vieron con sus ojos y lo que sintieron con sus manos, acerca de la Palabra de Vida”. Ellos en el Nombre de Jesús harán cosas semejantes a las que vieron hacer a su Maestro. Comenzarán a entender el para qué del llamado, el sentido del poder que se les participa y los destinatarios: los pobres, los oprimidos por el mal, los enfermos, los sedientos de una Palabra que les abriera camino en la oscuridad y dureza del mundo. El poder del servicio y no de la dominación, algo absolutamente nuevo, hay poder divino, pero al servicio de los hombres: “gratuito, liberador y vivificador”. La austeridad con que los envía y sin más seguridad que su propia fe, hace que lo que brille sea el Mensaje y no el mensajero, éste queda opacado por la fuerza y el brillo del anuncio y de sus signos.

También en este pasaje encontramos otro llamado: a creer en el mensaje de Jesús y aceptarlo con todo el corazón, que es toda la persona, de lo contrario habrá perdición. Este es el signo de “sacudan hasta el polvo de los pies en testimonio contra ellos”. Es determinante una advertencia de Jesús tan clara y es congruente con Su llamado inicial: “el tiempo se ha cumplido, conviértase y crean en la Buena Noticia”, está escrito en imperativo “conviértanse y crean”, es que con Jesús han comenzado los tiempos finales de la historia, y la última y única oportunidad que nos queda como humanidad. No habrá una segunda Encarnación, no habrá tampoco una nueva Pasión y Resurrección, por lo tanto si dejamos pasar esta oportunidad no vamos a tener otra, y así nuestro destino será definitivo según la elección que hayamos hecho. Ya estamos salvados, entonces la pregunta es: ¿somos concientes de esto y secundamos esta propuesta de Jesús con nuestra aceptación? aceptación, esto es el ACTO DE FE al que se nos llama desde hace 2000 años, y que es siempre nuevo, actual y necesario. Jesús interpela nuestra libertad y nuestra capacidad de elección, Él y su mensaje, predicado por la Iglesia desde Galilea hasta hoy, están delante de nosotros, ¿que vamos a hacer? Decirle que sí y salvarnos. Quiero convertirme y creer con Uds.+Manolo Subir al índice


Mc 6,14-29 “La cabeza de Juan el Bautista…” Esta expresión no nos parece para nada lejana. Cuando alguien entra en conflicto con la autoridad, el poder, los intereses económicos, la inmoralidad de todos los que han silenciado la voz de sus conciencias, siempre “rueda alguna cabeza”, para “salvar el todo hay que sacrificar la parte” y tantas expresiones como éstas. Las vemos en casi todos los ámbitos de nuestra sociedad. Siempre hay quien paga por sus palabras, sus actitudes y convicciones. Por “no transar” o por no doblegarse, suele cosechar incomprensión, resistencia, antipatía y persecución, pero también atrae de un modo especial la mirada de Dios. Y si los intereses son mafiosos, ya no sólo lo sufre el que sabe o el que habla, sino que la amenaza siempre es contra su integridad física o la de su familia. Así, por estas razones, vivir las propias convicciones sin el sustento de una fe o una razón superior, sin vivir por una causa que nos ilumine la vida es imposible. Juan como el mismo Jesús tuvieron causas concretas que fueron el motor de su vida y su entrega, para Juan: anunciar y mostrar al Mesías, decir la verdad y denunciar los pecados de pueblo o de Herodes. El “Reino de Dios, la conversión para salvarse, la gloria del Padre, salvar lo que estaba perdido” para Jesús. De otro modo, sin estas causas-motivo, resulta inalcanzable tan sublime ideal, y aparece el tema de “cual es tu precio, porque todo hombre tiene su precio” dicen los mafiosos, en dinero o en afectos, pero lo tiene, y si pasara que no lo tiene, se lo encuentran. Hoy que meditamos en el Martirio de Juan Bautista, anticipo del Martirio de Jesús, celebramos el Martirio de Santa Águeda, la gloriosa virgen siciliana, que por despreciar por su voto de virginidad, la propuesta matrimonial casi impuesta por Quinciano, pagó con la tortura y la muerte, incinerada sobre las brasas, como coronación de su horribles padecimientos. La Iglesia ha proclamado siempre que el martirio es la fortaleza del Espíritu Santo, llevada al extremo de entregar la propia vida por confesar a Cristo, por eso en todos los siglos han surgido mártires y la Iglesia ha reconocido y celebrado su gloriosa muerte. “reniega de tu Dios y vivirás” dice el poderoso. Antes de hacer eso “prefiero morir” responde el testigo-mártir. ¡Que fe tan extraordinaria! Que los gloriosos mártires intercedan por nosotros y rueguen a Dios, para nosotros hoy, la fortaleza necesaria para dar testimonio de Cristo.+Manolo Subir al índice


Mc 6,30-34 “vengan ustedes solos a un lugar…” Cuando Jesús nos invita a la soledad y al desierto, busca intimar con nosotros tanto como con aquellos misioneros que volvían para contarle como les había ido en su aventura primaria de ir en el Nombre de Jesús. Esto me lleva a preguntarme sobre el silencio, la intimidad y el lugar propicio para ello. Ya que en medio del bullicio, es imposible estar atento al otro o al OTRO con mayúsculas cuando Dios me invita; es entonces casi imposible escuchar al corazón, escucharme y muchos menos escucharlo a Jesús. No hay intimidad posible en el vaivén de las cosas del mundo y todo su ruido. Todos en más o en menos debemos hacer un alto, un rato, un tiempo para intimar con Dios en la oración, o con los que están a nuestro lado, por medio del diálogo y la escucha mutua. ¡Qué maravilloso es que alguien pare y me escuche! qué importante me hace sentir, qué bueno es que me dedique tiempo y se abstraiga, mostrándome que todo puede esperar menos atenderme. Creo que esto es lo que sintieron los discípulos cuando Jesús los subió a una barca y en medio del lago los escuchó, aislándolos de todo el bullicio. Él sabía que la necesidad de la gente era tal que lo iban a buscar adonde fuera para escucharlo o para que sanara a sus enfermos. El activismo y la ambición pueden hacer perder de vista esto tan esencial del ser humano, que es tener con quien desahogar su corazón, abrir su intimidad, encontrar quien lo escuche con respeto, haciendo vacío de todo en su interior para poder recibir lo que el otro lleva dentro. Esto es lo que podemos hacer cada vez que visitamos una Iglesia, hacemos una visita al Santísimo y aprovechamos ese divino silencio de Jesús presente en el sagrario para volcar en Él nuestras preocupaciones, con la seguridad de que no tiene nada más importante que escucharnos. Los discípulos volvieron donde El y no los hizo esperar para atenderlos, sino que se fue con ellos, dejando a la gente porque ellos, como muchas veces nosotros, no podían esperar. Para Jesús todo es importante, nosotros en primer lugar y todo lo demás por más fundamental que parezca, puede esperar. Si aprendiéramos de esta actitud de Jesús, con que “poco” podemos hacer felices a los hermanos y los hermanos hacernos felices a nosotros.+Manolo Subir al índice


Sentirse excluido...Mc 6,53-56 “que los dejara tocar al menos los flecos de su manto” Podemos hacer un poco de historia e introducirnos en la época de Jesús y las costumbres “universalmente” instaladas. En aquel tiempo desde el punto de vista religioso, la enfermedad era el signo de la maldición de Dios y el justo castigo al enfermo, y a sus antepasados, por sus pecados o transgresiones a la Ley; ya que esa maldición pasaba según las enseñanzas de entonces, de una generación a otra. Así el enfermo estaba excluido de la vida socio-religiosa ya que la vida y la religión eran una sola cosa. Es decir, Institucionalmente la bajada de líneas era muy clara, uds. están fuera de todo, están excluidos y no pueden acceder a la vida en común, la que si tenían y disfrutaban los “sanos y benditos” de entonces. Porque de Dios venía todo, la bendición y la salud era su signo, y la maldición y la enfermedad expresaban a los ojos de todos, que estaban malditos, y unos y otros no se podían mezclar, estaba prohibido convivir. Así se entendía la fe casi desesperada en Alguien que los sacara de la maldición, porque era como que Dios se había acordado de ellos y Jesús era la señal clara de que ese Dios había "cambiado". Los signos de Jesús devolvían a las personas no sólo, el poder serlo, sacando rótulos, sino también la dignidad y la inclusión en la vida cultual, que para los judíos era tan esencial y trascendente.

Creo que esto lleva a pensar dos cosas, 1°: que la religión de entonces mostraba un rostro de Dios muy distante del que nosotros conocemos hoy, que no daba respuestas; y en cambio la fe en Jesús comienza a dar respuestas a la vida, a cambiar el orden de las cosas y a transformar “lo establecido”. que la fe viene a superar las barreras de lo religioso y, a re-ligar al hombre desde un lugar distinto, con una mirada nueva en el Dios que se revela en Jesucristo, y que ya no actúa en un templo determinado, en un lugar o espacio determinado, sino en el Universo, en el alma o el corazón o la conciencia de cada persona. En Cristo, la Humanidad es el “Nuevo Templo” Dios, en “la Comunidad” reunida en su Nombre es donde Dios se manifiesta en su “Palabra Viva”, destinada a ser escuchada y suscitar la fe, o por medio de “Signos Sagrados”, cuya celebración original no se hizo en los templos, sino en las casas, donde se reunían los discípulos, para la “Fracción del Pan”, o donde celebran, "con cantos inspirados y salmos" la aceptacióon de la nueva fe, que Jesús y los Apóstoles predicaban, y que daba respuestas a las ansias del corazón de aquellos hombres, como al nuestro ahora. “con sólo tacar los flecos de su manto quedaré curado” decían aquellos genezarenos. ¿Tendremos nosotros la misma fe que aquellos? ¿Nos sentiremos excluidos y entonces desearemos tocar a Jesús con la fe para que todo cambie? +Manolo. Subir al índice


La Fe verdadera Mc 7,1-13 “este pueblo me honra con los labios pero su corazón…” Cuando la religión se convierte en un puro bla, bla o se queda en el pirí pipi, en palabrería que no compromete el corazón, se hace hipócrita y una cuestión externa sin relación con la vida interior. Hasta el día de nuestra conversión, que es un cambio de mentalidad, y el paso de “lo religioso” a la fe verdadera que toca hasta la fibra más honda de la conciencia, no hay verdad, ni coherencia, y por lo tanto el alma está todavía lejos de Dios. Cambiar la conciencia es de lo más difícil que nos toca en la vida, porque es adentrarnos en un mar profundo, el del propio interior que, durante mucho tiempo se había acostumbrado a ser y a hacer las cosas de una determinada manera, y la luz que Dios hace brillar en nuestra mente muestra la necesidad de ser de una forma nueva y hacer las cosas de una manera nueva. Tremenda la forma nueva, ya que San Pablo dice que: “nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo”. Frente a esto que la fe nos revela uno queda paralizado, y se pregunta cómo? ¿Yo tengo que reproducir la imagen de Cristo? Sí mis queridos, esto es creer, este es el cambio de lo religioso a la fe. Pero esto que nos parece imposible, está bien que así nos parezca, porque el Padre es el primero que sabe que es imposible para nosotros, pero también tenemos que darnos cuenta que el Padre no nos toma el pelo, sino que nos llama a algo para lo cual nos va a capacitar. “porque Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los que ha llamado” Es más que seguro que algo de la conducta de Cristo se va a reflejar en nosotros como en un espejo, cada uno según el plan de Dios previamente establecido, de allí que conversión y misión tienen una íntima relación, porque es esto de ser reflejo de Cristo en el mundo, cada uno recibirá capacidades diferentes pero igualmente necesarias, por eso superado el primer susto, lo que Dios espera es un SI muy sincero y valiente, como el de la Virgen Madre, porque después Dios se encargará de ir obrando esa transformación, en la medida que no encuentre resistencias en nosotros y aún si las encontrara, nos dejará ver que las cosas caen por su propio peso, y se vaya renovando el SI para seguir creciendo, porque en definitiva “el que cree crece” al ritmo de la gracia que Dios le da, hasta la santidad. Así labios y corazón honrarán a Dios y nuestras oraciones, alabanzas y acciones serán una fuente toda clase de bendiciones que caerán sobre nosotros, y nuestra vida toda será en algo semejanza de la vida de Jesús. ¿Cuál será ese algo original y tuyo que Dios soñó? Bueno sería que lo buscaras en tu interior y lo reconocieras. +Manolo Subir al índice


Mc 7,14-23. “Lo que sale del interior del hombre es lo que lo hace impuro” La discusión entre Jesús y los escribas y fariseos acerca de lo puro y lo impuro viene ocupando desde hace dos días nuestra reflexión sobre este capítulo 7 de san Marcos. Jesús apunta en su predicación a lo interior, porque ese interior puro o impuro es lo que hace al hombre puro o impuro, lo que lo mancha o lo hace limpio. Hay en san Mateo una bienaventuranza acerca de este tema, lo que lo hace un tema de relevancia “Bienaventurados o felices los que tienen un corazón puro porque verán a Dios”. Si vemos con cuidado nuestra propia historia personal, los problemas de afuera los hemos podido más o menos sortear si los vimos venir, o cuando aprendimos a costa de no pocos sufrimientos, a saber que venían y nos dañaban. Pero los problemas reales son los que han salido de adentro de nosotros como el agua sale de la canilla. Ya sea por imprudencia, por impulsividad, por bronca o por envidia, de adentro nuestro han venido verdaderos dramas porque no aprendimos a lidiar con nuestras pasiones y nos dejamos arrastrar por ellas. Los costos en amargura, en mala sangre, en bienes, en dolores afectivos, han sido muy altos y han venido de nuestro interior, lugar de tentación, de debilidad y de las decisiones que tomamos ¡Cuánto hemos sufrido a causa de este lado oscuro del corazón¡ Cuántas cosas nos reprocha nuestra conciencia. Cuánta vergüenza sentimos cuando caemos en la cuenta de que cruzamos una raya que no debimos cruzar. Y lo más duro es que esas decisiones impensadas no sólo nos han lastimado a nosotros mismos sino a otros también, nunca han sido inofensivas.

Pero bueno, ya basta de pálidas que hay que encontrar una solución a todo esto. Y como de costumbre, la solución nos viene de arriba como profecía primero y como cumplimiento después: “Derramaré mi Espíritu en ustedes y los daré un corazón nuevo, arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis mandatos” Ezequiel 36, Dios ha derramado su Espíritu en nosotros como fruto de la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo. Es que la obra de Dios es cambiar el corazón del hombre, de fuente de pecado y muerte en “Manantial de Vida” que salta hasta la vida eterna, de allí que creer será pedir que el Espíritu tome el corazón y lo cambie, así todo se volverá puro, porque librados a nuestras fuerzas solo puede salir lo que nos mancha y lo que nos vuelve impuros. Pentecostés fue justamente el cumplimiento de esa promesa de cambiar los corazones y esto sigue pasando hoy, pues cada uno personalmente debe abrirse a la acción del Espíritu si quiere ese corazón nuevo y ese espíritu nuevo, solo hay que pedirlo: “cuanto más el Padre dará el Espíritu Santo a cuantos los pidan” Lc. 11,13. Cambiemos la fuente y todo será puro y limpio, ya Jesús nos dijo cómo.+Manolo Subir al índice


Mc 7,24 - 30. “no quiso que nadie lo supiera” “no pudo permanecer oculto” No sabemos de qué casa se trata, seguro que era de alguien que practicaba la hospitalidad tan hermosa y cordial, propia de la cultura de Jesús y de todo el oriente y que ha llegado a nuestros pueblos del interior, donde honramos a las visitas y que es un rasgo tan apreciado por los que vienen de otros lugares en los que no se practica tanto. Y aunque Jesús deseaba que nadie lo supiera, era imposible que Alguien de tanta bondad y de tan extraordinaria fama pudiera estar oculto por mucho tiempo. “No se enciende una luz para ocultarla sino para que brille e ilumine a todos los que están en la casa” Después dirá: “Yo soy la luz del mundo, el que lo sigue, no anda en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”. En este pasaje hay alguien que viene y se arrodilla, impotente y angustiada por lo que le pasa a su hijita poseída, pero además como toda mujer, insistente y perseverante, más si se trata de una madre, no se achica ante la dureza de la verdad que Jesús le dice: “no se da el pan de los hijos a los cachorros” Primero para mis paisanos después para los que no lo son, ella era pagana, de origen sirio fenicio, era una cachorra como llamaban los judíos a los paganos, que no tenían ni la sangre ni la fe de Abraham, aun hoy nos llaman “goin” a los que no somos de la Colectividad. Pero Jesús acepta la humilde insistencia de aquella mujer y la niña queda instantáneamente sana y ella lo comprueba cuando vuelve a su casa. Es el único pasaje de san Marcos en el que una sanación o un exorcismo no es producto de la fe, creo que no hay otro momento de la vida pública del Señor donde se vea algo igual, éste es todo un signo de la apertura a los pueblos paganos, a quienes se les anunciará el Evangelio en el Nombre de Jesús Resucitado.

Cuaáto nos enseña, a todos y para todo, en nuestra vida actual, la insistencia de esta pobre mujer, qué espíritu de lucha y qué amor por su hijita. Hoy, cuando uno las ve con sus niños en brazos en los hospitales públicos, horas y horas, esperando por un mísero turno para que los atienda un enfermero que vacune a su chiquito, o para que un médico las atienda no más de cinco minutos, son dignas de todo respeto y admiración. Cuando se las ve luchar por lo que creen, por lo que es justo, por tener una vida mejor o esperando para visitar a un hijo que está en la cárcel, son dignas de respeto y admiración. Cuando se las ve comprometidas en las luchas sociales por la justicia, por sus derechos, cuando se las ve en ese nevo e importante fenómeno en que vemos como llegan a estar en los lugares más relevantes de la vida pública, o en cualquier ámbito de la vida social, son dignas de la mayor consideración y de toda nuestra atención, porque manifiestan un cambio de época y brillan por si mismas, basta con ver las presidentas latinoamericanas, por dar un ejemplo de este cambio, porque hoy brillan en todo y es un dato irrefutable de la realidad, es el resultado de años y años de lucha silenciosa y constante. Aunque no lo necesitan mis más sinceras felicitaciones. +Manolo Subir al índice


Apasionado por su misión Mc 7,31-37; “Volvía… pasó por… fue hacia… atravesando la región…” Hoy observamos otra vez al Cristo peregrino, yendo de una región a otra, de a pie, visitando las aldeas y las ciudades que encuentra a su paso, precedido por su fama. Lo que me llama la atención de esto es que camina incansablemente, que parece tener una energía física y anímica inagotable. Y me preguntaba algunos por qué para encontrar algún parecido con nuestras vidas e historias. Lo primero que me vino es la fidelidad a la misión que su Padre Dios le ha encomendado hacer: Él es el Misionero del Padre Celestial, el Enviado a evangelizar, liberar y sanar. Otra mirada me hace pensar en el fuego interior, la pasión por algo de lo que está íntimamente convencido y que se ha tomado 30 años para pensarlo y aceptarlo, por lo cual tiene necesidad de llevar a cabo eso que lo quema por dentro: revelarnos el SER de Dios, a su Padre y comunicar su Espíritu. Caminar hacia su destino. En el horizonte está siempre su Pasión, la Cruz, su Muerte redentora, Resurrección gloriosa, y hasta que eso esté hecho, como que no puede estar “tranquilo”, conforme y es por eso que creo se siente como incompleto hasta cumplir totalmente su misión, la voluntad del Padre para El. Su pasión por la gloria de Dios Padre le quema el corazón de amor. El deseo de que el Padre sea conocido y glorificado por todos sus hijos, es decir nosotros, lo lleva de un lado para otro. La necesidad de comunicar el mensaje del perdón y de la misericordia lo desvela. A pesar de todo el sufrimiento en la cruz, dirá: “todo se ha cumplido” y allí recién puede descansar de su largo camino, como que sólo la muerte podía detenerlo, calmar su pasión y apagar el fuego que lo consumía interiormente.

Debe haber en nosotros un fuego que nos queme interiormente y que sea el gran motor de nuestro movimiento vital, que dé sentido, pero que, a la vez, debe durarnos hasta que no demos más, porque lo hemos dado todo. Pero esto en dosis, porque no es cuestión de fundirse al poco andar; con un poquito de ese fuego o de esa pasión que quemaba el corazón del Señor, es suficiente, lo importante no es la cantidad sino la permanencia de esa llamita encendida por mucho tiempo, ya que seguramente viviremos muchos más años que Jesús, por lo cual Dios irá dándonos ese fuego, y nosotros tendremos que alimentarlo un poquito con la conciencia de nuestro para qué y en la oración diaria, como quien no deja que se apague el fogón y lo enciende cada día. Es la apertura a recibir ese fuego el paso fundamental; todo lo demás viene por añadidura: “busquen primero el Reino de Dios y todo lo demás se les dará por añadidura”. ¿Por donde vamos a comenzar a alimentar la pasión de vivir? Jesús tuvo su pasión y vos ¿cuál es tu pasión, qué alimenta y sostiene tu lucha? +Manolo Subir al índice


Mc 8,1-10. “me da pena esta multitud” “hace tres días…” “siete panes” El AMOR llega siempre más allá...El evangelio paso a paso nos va dando a conocer el ser divino-humano del Señor. Hoy tiene pena porque los tiene con Él, lo han seguido sin importar distancias, esfuerzo o incomodidad, quieren estar con Él, tienen un hambre y una sed que sólo en El se calman y se apagan, más intensa que la física o material. El es el Pastor bueno que piensa en todo, no sólo en el espíritu sino en las necesidades de su rebaño. Los "tres días" hacen referencias a la Pascua y la Resurrección, donde Jesús será convertido por el Padre, en el Pastor Eterno y Universal, donde esté Él, el pueblo tendrá todo lo necesario, se sentirá seguro, cuidado y protegido, alimentado y fuerte para soportar la lucha por la vida. El perdón, la compasión, la misericordia, la medicina del alma, la salud del ánimo, todo lo recibe gratuitamente como resultado de la fe en Él. Si por todas estas razones lo buscaban y seguían, esa búsqueda se hará mucho más profunda aún, cuando Jesús los alimente multiplicando los siete panes.

La escena es de una belleza extraordinaria. Los invito a detenernos un momento en los detalles: el Pueblo que está con Jesús, lo viene acompañando desde hace tres días, cansado y hambriento. La comunidad cristiana naciente alrededor del Señor, los siete panes y los pescaditos secos, el suelo donde la multitud se sienta y espera. El cielo y el mar cerca. En el centro Jesús, la acción de gracias y la bendición, la multiplicación del los panes y el servicio de los discípulos que los distribuyen entre la multitud, hasta las doce canastas que sobran, para que tengan al volver a sus casas. Es como que el mundo y todos los elementos fundamentales: aire, tierra, fuego (sol) y agua, son el entorno para que Jesús realice el signo que lo muestra como Dios y Hombre. Es como si nos dijese: “mío es el Universo y todo lo creado me pertenece. Con señorío y dominio me sirven las cosas, y Yo les doy un destino que tiene como fin el hombre”. Aparece claramente la dimensión cósmica de la Encarnación del Hijo de Dios, que al hacerse hombre y “meterse hasta la médula en el mundo”, ha tocado y comprometido al Universo entero, materia, alma y espíritu. Él es el Señor, está por encima de las leyes de la física, del espacio y del tiempo y, por nosotros, las pasa por alto, porque nosotros somos más que esas leyes, por sabias y divinas que sean. Él muestra que hay que ir más allá si nuestras necesidades lo exigen. Él puede, Él quiere y Él lo hace, por una sola razón: porque nos ama, no hay otra. Sólo el amor va más allá de lo mandado, de lo establecido y lo lógico… sólo el amor y nada más. Descubriendo cada día, junto a ustedes, ese Amor +Manolo Subir al índice


Mc 8,11-13; “Queremos que nos des un signo” Los fariseos, soberbios y prepotentes lo encaran a Jesús y le vienen con exigencias, porque consideran que es alguien que está usurpando un lugar social que era privilegio exclusivo de ellos, ya que Jesús se erige como el Maestro, entre “los maestritos” en Israel. Jesús es la persona más peligrosa para toda forma de poder, no porque empuñe la espada o sea una persona violenta y de la que hay que cuidarse, sino porque es alguien que está convencido, seguro de sí mismo y que no le debe nada a nadie. Porque no se lo puede comprar, sobornar o intimidar. Habla cuando quiere y responde cuando quiere o con gran señorío, él maneja las situaciones y ninguna situación lo maneja a él. En este evangelio de hoy dice: “no se les dará ningún signo”, no se siente obligado a responder ni a hacer algún signo, porque no le interesa, porque no está para hacer de payaso y menos para hacer uso del poder para satisfacer la curiosidad de nadie o en beneficio propio, así que los deja con las ganas, pega media vuelta y se va en una barca a la otra orilla.

¿Parece hasta un poco mal educado no? ¿Cómo no va a contestar una pregunta? ¿Cómo no va a demostrar quien es? Este es el pensamiento propio de quienes hemos sido educados represivamente, obligados a quedar bien con todo el mundo, y nunca ser libres, tener capacidad de elección y de decisión personal. “Prohibido ser vos mismo, tenes que ser como Dios manda, como está socialmente acordado, tenés que comportarte bien, ser bien educado y no dejar a nadie con la palabra en la boca” Ah, eso si, te aviso que los poderosos tienen derecho a no contestar, a dejarte con la palabra en la boca, a ellos nadie les exigirá nunca que respondan a lo que no quieren responder. Tienen intereses tan grandes que cuidar, que se van a cuidar hasta de lo que van a decir públicamente, no vaya a ser que “se les escape la tortuga” por descuido de las formas. ¡Qué hermoso tener por Señor a un Maestro que nos aviva a tantos giles domesticados! Que quiere y promueve que yo sea quien soy y como soy, porque él no saca fotocopias para hacernos a todos igualitos, sino que nos ha hecho absolutamente distintos a cada uno y nadie puede domesticar a quien se anima a ser él mismo, a defender el más fundamental de los derechos que es ser quien es y no como a otros les gustaría que fuera. Dios da ese derecho, que sólo yo puedo perder, cuando pacto con lo establecido y me ato a las formas y no a las convicciones. Hay que pedir todos los días la fortaleza para SER, porque hay quines quieren impedírmelo, así, vivir es luchar por el derecho a SER, si me negara a esto no tiene un verdadero sentido la vida y ésta se vuelve inauténtica, una actuación y una fuente de gran sufrimiento. “No temas María… concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús” (serás madre) “Hágase en mí según tu palabra”. No es nuevo el llamado a SER, esto está en la raíz misma de la existencia de cada uno. +Manolo Subir al índice


Mc 8,13-21; “estén atentos y cuídense de la levadura...” En el Evangelio la palabra levadura es usada por Jesús de dos maneras, una de ellas, positiva. La compara nada menos que con el Reino de Dios, que es como: “un poco de levadura que una mujer mezcla con una gran cantidad de harina hasta que fermenta toda la masa”. Algo pequeño y que sin embargo hace algo grande, influye dentro de toda la masa haciéndola crecer para alimentar a muchos. Que en nuestra vida el Reino de Dios se manifieste como algo grande, después de un humilde comienzo, es maravilloso, porque nuestra vida alcanza uno de los deseos más profundos de la condición humana: la fecundidad espiritual, la multiplicación del bien, el amor en abundancia. Se convierte en pan, que es el símbolo bíblico de la vida, de la prosperidad y de la bendición, cuando hay pan hay vida en abundancia. ¡Cuantas obras comenzaron con casi nada! con pocos elementos, personas y medios, y hoy nos sorprenden con su permanencia y vigencia. Tantos Santos han sido y siguen siendo levadura, que hace crecer el Reino de Dios en medio del mundo, y no sólo en la Iglesia, sino también fuera de ella, en tantas manifestaciones de solidaridad.

Pero en este evangelio el Señor habla de otra levadura, la de los fariseos y la de Herodes. Una levadura tan perniciosa que lleva a la corrupción y a todo lo contrario del Reino de Dios, levadura que es el contra reino, porque en ella, los que mandan son la envidia y la desconfianza de los fariseos; y la perversidad y el poder a cualquier costo de los herodianos. Herodes, es el que mandó matar a los niños inocentes porque entre ellos se encontraba el que venía a usurparle el trono, es también el que mandó aaesinar a uno de sus hijos porque sospechaba que podía conspirar contra él. Los fariseos, ven a Jesús como un verdadero peligro para sus ambiciones de dominar y usar al pueblo en beneficio propio, y quieren acabar con él; porque socavaba los cimientos de su construcción corrupta, ambiciosa y sin límites, ya que se creían impunes como la mayoría de los poderosos.

Cuánto nos tenemos que cuidar de los celos, las envidias, las mezquindades, las estrategias destructivas, que pueden surgir entre nosotros los cristianos y en nuestras comunidades. Cuando la prioridad no es el Reino de Dios sino nuestro puestito, nuestra cuotita de poder y de dominio sobre los demás... Cuando nos faltan el perdón y la compasión, y se manifiesta en cambio, la necesidad de figurar, para satisfacer la necesidad de ser valorado o tenido en cuenta, porque a veces tenemos grandes sentimientos de inferioridad... Cuando en vez de ser levadura que hace crecer, somos agentes negativos, que ponen palos en las ruedas, que impiden que las obras avancen y así retrasamos la venida del Reino; ese reino que pedimos en cada Padrenuestro. Ojalá un día entendamos lo que rezamos y nos convirtamos en agentes del Reino y no del anti reino, porque en definitiva todo sale de nuestro corazón y pasa por él. +Manolo Subir al índice