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Compartiendo vida... Manolo y vos...



Compartiendo con vos, desde la Palabra...


EL EVANGELIO DE LA SEMANA ...

¡¿Cómo callarse?! Compartamos el Evangelio según S. Mc 1,40 «No le digas nada a nadie”, “Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos, Y acudían a él de todas partes”
Se ha compadecido de un leproso, Jesús conocía muy bien la situación vital de aquel que se postra ante él suplicándole que lo purifique, así como sabe todo de nosotros. Su exclusión de la vida pública, su familia, su sinagoga. Viviendo en cuevas y dependiendo de la limosna de alguno que superara, el miedo y el asco, para dejarle algo para que coma. La maldición que significaba estar enfermo de lepra, ser impuro, ser pecador, por si, o como castigo a los errores de sus padres. La enfermedad física y la enfermedad espiritual, afectiva y sicológica, una verdadera y pesada cruz sin esperanza de cambio si no aparecía Jesús. Ante este cuadro existencial ¿que...? la compasión, la mano del Señor extendida y la “purificación” instantánea. El cambio instantáneo de toda la vida, el retorno desde la total marginación a la inclusión e integración vital, la recuperación de la vida, porque esto es lo que trasciende la sanación obrada por Jesús… mucho más que la salud.
¿Cómo callarse? Nosotros ¿nos habríamos callado? No, nosotros habríamos difundido la noticia de lo que el Señor hizo por nosotros, es el grito de la liberación y de la igualdad con todos, la participación en la vida que nos pertenece por derecho filial consagrado, no por un decreto o una constitución, sino por el Amor de Dios Padre, que nos da a su Hijo y que derrama el Espíritu, para hacer a todos los hombres libres, iguales y hermanos. Sin marginados ni excluidos, al menos, de su Amor.
Tener la confianza de este enfermo que nos representa a todos, es una invitación a creer, a estar ciertos y seguros de que Jesús nos purifica en un instante. Sólo basta creer como aquel y todos aquellos que, de todas partes, acudían a las afueras de los pueblos y ciudades convocados por Jesús, su persona, sus poderes y su cercanía.
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Reflexión 03.01.2013
“Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
En la Noche Buena nos detuvimos a orar con los títulos que la Palabra y la historia de la Fe le fueron dando a Jesús en la medida que se fue entendiendo su SER y su MISTERIO. Hoy queremos llamar a la confianza a todos los pecadores para que celebremos la Reconciliación, y sobre todo a los que dudan acerca del perdón de sus pecados por grandes o imperdonables que parezcan. Juan llama a Jesús «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Que toma sobre sí los pecados del pueblo, del hombre, de la humanidad entera, para borrarlo, para romper sus ataduras, para sacarlo de la muerte interior, para vaciarlo y llenar ese interior de vida. Para hacer pasar de la culpa, la angustia, el remordimiento y la desesperación si la hubiera, al que está padeciendo bajo el peso de la conciencia de su mal. Jesús, el Hijo Unigénito de Dios, el que es eternamente igual al Padre, para darle gloria, pero también con la misión, el mandato, el cometido de salvar a los pecadores, por eso es el Cordero de Dios, que en la plenitud de su misión muere por los pecadores en el patíbulo de la Cruz, convirtiendo un acto de infinita injusticia en un acto de infinita misericordia y piedad. En ese momento el Cordero quita los pecados del mundo, pero el pecado de cada uno de nosotros, a la vez universal y personal. El poder de la Cruz y la Sangre del Cristo actúan hoy en el sacramento del perdón de Dios, lo que comúnmente llamamos la Confesión pero que más propiamente debe llamarse de la Reconciliación, en él y por él el hombre y Dios dejan de estar enemistados y hacen las paces, se miran de una forma nueva, sin recelo ni desconfianza, se miran y están en paz. Abrir la mente, los sentimientos y la conciencia al perdón es dejar ser a Jesús lo que vino y viene a ser: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
Uno es lo que es, pecador, y necesita quien le quite esa carga porque la voluntad de Dios es que tengamos vida en abundancia y el arrepentimiento y la aceptación del perdón son los que traen la vida.
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Lc 5,17-26
“Delante de Jesús”
“La fuerza del Señor le daba poder para curar” Esto es una resonancia del Programa Ministerial de Jesús pronunciado en la sinagoga de Nazaret y la Unción del Espíritu que lo conduce a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a a los enfermos.
Les ruego que lean completo el pasaje que nos ocupa en esta reflexión. Queremos detenernos en estas frases que nos dijeron algo dentro de lo mucho que nos dice todo este cuadro evangélico.
“Buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús” Hay una multitud que impide el paso de unas personas que llevan a un paralítico en su camilla, como no pueden pasar levantan el techo y “Lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús” ¿Por qué hemos seleccionado estos pocos versos? Porque nos parece que de todo el texto es lo que tiene actualidad por lo siguiente: por dos veces aparece el expresión: ante Jesús y lo pusieron delante de Jesús. Son imágenes no sólo de fe, sino de una fe centrada en el encuentro sanador con Jesús.
La curación del paralítico ya fue y quedó en el pasado, la controversia sobre los poderes de Jesús ya está definida, ¿qué nos queda? Nos parece que llevar ante Jesús, ponerlo delante de Jesús.
Les propongo un ejercicio solidario para este Adviento que está promediando, ¿qué les parece? ¿Hacemos de nuestros corazones una camilla para llevar a Jesús a quienes creemos que más les hace falta? Poniendo en juego esa fe que el Señor vio en aquellos hombres, y que era la seguridad de que Jesús podía sanarlo ¡Hay tanto paralítico del alma!, por quienes nadie reza ni un Avemaría, que sería bueno para purificar nuestro corazón por la caridad, que los lleváramos ante el Sagrario o frente al Pesebre y pedir por ellos al Señor o a la Virgen que intercedan por y los ayuden, los bendigan o los sanen de lo que estén enfermos.
Nosotros también tenemos que llevarnos en nuestra propia camilla con nuestras dolencias, y con la fe de que Jesús hoy puede obrar como entonces. “Ten ánimo, basta que creas”
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Lc 17.1-4 “Señor auméntanos la fe” “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños” Si uno quiere tumbar un algarrobo, un quebracho (quiebra hachas) o cualquier árbol ya crecido, le resultará dificultoso, pero un tallo tierno o pequeño se lo corta con facilidad, es fácil dañar a un pequeño en la fe, pero a aquel que tiene una fe sólida no se lo tumba tan fácilmente. Pensaba en los niños por nacer, los niños abusados, maltratados o explotados con una expectativa de vida, que no superará los 40 años con mucha suerte, si es que no muere extenuado mucho antes, ¿Quién dará la cara por ellos en un tribunal de justicia? A lo mejor nadie daría la cara por ellos, pero sí Dios, que aunque es rico en misericordia, es también un Dios justo, más no vengativo, sino que dará a cada uno según sus obras. Para los pequeños Él es la esperanza de que su sufrimiento o su muerte, no quedarán impunes, que a Alguien se le moverá el corazón en esta cultura que pareciera hacer culto de la muerte.
“Auméntanos la fe para no echarte la culpa de lo que pasa, que los hombres hacemos y no arreglamos. Danos jueces justos que garanticen los derechos básicos de las personas en todas las etapas de la vida” “Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», perdónalo». La paciencia no suele ser la más presente en el elenco de virtudes que debemos cultivar, el perdón sin límites tampoco es el más presente, perdonamos hasta cierto punto, no somos capaces de ir más allá. Nos dañan en un segundo y las consecuencias las llevamos mucho tiempo en nosotros, hasta que un valor superior a la venganza y la justicia llega a nosotros y logramos perdonar, ese valor es la fe, que nos pone en comunión de sentimientos y pensamientos con los de Cristo, que hace posible para nosotros su absolución en la cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” por eso “Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». No era ni es para menos, porque el Señor sabía como era la doctrina de su tiempo, el perdón estaba más ligado a la venganza y la justicia que a la compasión y la misericordia, y ésta es la fundamental diferencia entre el perdón cristiano y el de entonces, que sólo se daba cuando se veía al agresor padecer de la misma forma que él había hecho sufrir.
Jesús quería comenzar a escribir una nueva historia, poniendo en sus discípulos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. “El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería”
Resumiendo. el problema es que nuestra fe es poca. o no es lo suficientemente grande como para hacer cosas grandes, como no escandalizar, perdonar siempre y dar fruto como lo hace el grano de mostaza de la parábola.
Con el mismo afecto de siempre, Manolo un cristiano como vos...
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Una reflexión sobre la vigilancia
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Lc. 12, 35-38
“Jesús dijo a sus discípulos: Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas encendidas. ¡Felices ellos, si el Señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!”
La vigilancia está presente en todas las grandes religiones y en la nuestra también, ya que forma parte de la espiritualidad cristiana. Cuando un hombre no se ha convertido, está dormido en el sueño de una vida sin sentido y comúnmente desperdiciada, no tiene ni pasión, ni ideales, ni motivos por los cuales vivir. Tiene ojos pero no ve, tiene oídos pero no escucha. Pero cuando el Señor lo llama, y libremente responde a ese llamado, se despierta y comienza a estar alerta, que no significa estar con miedo ni con los pelos de punta, es estar atento desde el amor, ve que el Señor, antes ignorado y desconocido, lo viene a visitar a cualquier hora del día y tiene que estar despierto, en vela, con la lámpara de la fe encendida, para reconocerlo y dejarlo entrar en las profundidades de su vida. Es semejante al padre o la madre que velan hasta que el chico o la chica vuelven de la fiesta con sus amigos, y sólo entonces pueden dormir, o esperan la hora de la madrugada para ir a buscarlos; es una actitud semejante en términos de fe y de espiritualidad, es cuidar de lo que se ama.
Cuando el converso se despierta, despierta a la vida, se llena de luz, de alegría y de paz, al llegar a ese estado de gracia, nace el servicio y así la alegría crece indefinidamente hasta convertir toda la vida en un servicio. Cuando dormía no había ni Dios ni prójimo, tampoco había alegría, porque al no reconocer al otro, no podía servirlo y al no servirlo tampoco servía al Señor, y así no tenía acceso ni podía tener su parte en el Reino y en el gozo de su Señor.
Se pierden demasiadas cosas, demasiadas riquezas, demasiada vida por estar dormidos, pidamos entonces la gracia de despertar, de estar alertas y reconocer la llegada del Señor, ¡grande es la recompensa!
Un fuerte abrazo de Manolo, este que soy, "este cristiano como vos" que gozo al poder compartir ratos de reflexión desde la web. Subir al índice


La verdadera riqueza y el Evangelio como DON de Dios para que seamos capaces de humanizar al hombre y transformar el mundo “Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?"
El joven rico se ha alejado triste porque tenía muchos bienes, y no aceptó que Jesús les pidiera que lo dejara todo y lo siguiera. No le alcanzó con la utopía del Reino de los Cielos y su riqueza, su apego era tan grande que no le alcanzaba para ser generoso y tener otra riqueza, algo que si bien no produce dinero, sí llena de riquezas el corazón. Se trata de todo aquello que en la vida no se puede medir, pesar o acumular, sino que se lleva dentro de cada uno y que se lo puede descubrir en el interior de los otros.
Pedro ha visto el contraste y le preocupa la recompensa, porque como dice el Carta a los Hebreos “el que se acerque debe creer que Dios existe y que es remunerador” Dios recompensa la fe del que cree. Pedro y los otros lo han dejado todo y han seguido a Jesús, no como el joven rico. Siguiendo una imagen de hondo sabor oriental, les habla de los Tronos para los 12 y la Magistratura para juzgar a las 12 tribus de Israel, sin duda para la mentalidad y la cultura de Pedro y los otros, una gran recompensa al desprendimiento.
Nos preguntamos ¿es el dinero el demonio? Debemos decir que no, pero que, el que actúa y todo lo hace por dinero, es un idólatra, está preso de su idolatría, está corrompido y sólo puede ser instrumento de toda corrupción. Nosotros convivimos a diario con la corrupción, todos somos sospechados de hacer las cosas con segundas intenciones, porque el que hace muchas cosas con el poder termina teniendo mucho dinero, o haciéndolo por dinero acumula mucho poder, y así surge la impunidad, la sensación de que se puede hacer lo que se quiera sin pagar las consecuencias de sus malas acciones. El dinero es el instrumento pero la corrupción sale del corazón del que lo maneja, así el tema del dinero es una cuestión moral y no económica. La avaricia, la codicia y el materialismo salen del corazón del hombre y no de sus bolsillos. Jesús nos libera de la idolatría con su empobrecimiento, con el que nos enriquece verdaderamente, ya que trae la riqueza que no conoce corrupción ni ruina, que no está al alcance de los ladrones ni los salteadores, que se lleva dentro y que dura para siempre.
La pobreza como valor es liberadora, la que es fruto de la injusticia debe ser combatida y erradicada para que tengamos una sociedad más pacífica, solidaria y humana, de lo contrario reinará la violencia y el desvalor de la vida. Los contrastes hacen que surja el resentimiento porque no es justo que unos pocos lo tengan todo y los demás no tengan nada, esa balanza inclinada en detrimento de los que menos tienen, buscará siempre equilibrarse, la fuerza con que se equilibre puede ser muy violenta, y sus consecuencias, en muchos aspectos, irremediables, como por ejemplo las vidas que se pierdan.
Trabajar por una sociedad más justa y equitativa es ponerse del lado de la vida que es el valor supremo y el derecho fundamental del que se siguen los demás, los muertos no necesitan tener derechos, los vivos son los que los necesitan. Más allá de los errores de los hombres que formamos la Iglesia, el poder del Evangelio es un poder humanizador y eso perdura más allá del paso del tiempo y es un valor perenne de la humanidad, porque a ella le pertenece como don de Dios, para humanizar la vida de los hombres y transformar el mundo.
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Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Mt 8, 18-22
Al verse rodeado por la multitud, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas". Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".
Este evangelio nos plantea el tema de la radicalidad de la fe: El escriba en primer termino, debe renunciar a su trabajo, bien remunerado y de prestigio en la sociedad de Jesús, despojarse de la seguridad que su profesión le proporciona y largarse a la aventura de seguir a Alguien que no tiene nada y cuya única seguridad es la fidelidad de su Padre, de quién hasta el último segundo de su vida se sentirá y sabrá dependiente. Por eso la referencia a las cuevas de los zorros y los nidos de los pájaros, no es cualquier referencia y la revelación de los apegos del escriba. En el segundo caso, es que deje la herencia y la administración de la misma, cosa que por ley le corresponde hacer si vuelve a enterrar a su padre, si lo hace queda atado por la ley y para seguir a Jesús hay que estar libre de ataduras, aún las legítimas y consagradas por la ley de Moisés. Sin duda que se trata de una actitud interior de desprendimiento que se traduce en un desapego de todo, estar dispuesto a correr riesgos, ya que no hay libertad y aventura si todo está previamente arreglado y asegurado. Sin la disposición a estar hecho a todo, a la abundancia y a la escasez, a las bonanzas y las penurias de San Pablo no entendemos ni sabemos en qué nos estamos metiendo. Sólo cuando Jesús es el pastor con el que nada me falta entonces ha una bienaventuranza, la primera de todas, la del espíritu de pobres y es allí donde se encuentra el Reino. Vivir a lo pobre, vivir a lo Jesús, es saberse y hacerse voluntariamente dependiente. Por naturaleza somos posesivos y deseosos de dominio, la virtud de la pobreza nos libera de ambas necesidades y nos da la libertad y la paz necesarias para seguir al Señor donde quiera que vaya o nos quiera llevar.
+Manolo, un cristiano como vos. Subir al índice


Compartamos el evangelio de Mt 7,1-5
Nojuzgen y no serán juzgados...
“No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados… la medida que usen con los demás se usará con ustedes… La paja en el ojo ajeno…”
1. El Sermón de la Montaña no es sólo la Ley de Cristo, la Moral de Jesucristo, es esto y mucho más, por ejemplo, es el Padre y los hermanos ¿Por qué decimos esto último? Porque Jesús usa muchas veces el vocablo Padre y el vocablo hermano. Esto nos pone en dimensión de filiación y fraternidad a la hora de leer y de actuar. Nos ilumina el presente y nos hace tomar conciencia del porvenir que tendrá una característica: “habrá un juicio sin misericordia para el que no tuvo misericordia” Nos impresionó la referencia al tiempo futuro, serán juzgados, serán condenados, se usará con ustedes. Esto nos hace mirar hacia el tiempo del juicio personal en el Divino Tribunal de Cristo y si fuimos muy duros y estrictos, intolerantes y duros con los demás no podemos esperar que sean blandos con nosotros, es decir hoy estamos anticipando nuestro destino y hoy estamos siendo juzgados o condenados y ya sabemos la medida que se usará con nosotros. Ya estamos advertidos. Esto no quiere decir que debemos andar ciegos por la vida, ignorando nuestras sombras y las sombras de los demás, pero de allí a la condena sin piedad hay un gran trecho, ver no es pecado, ver no está mal, darse cuenta de la miseria del otro no está mal, lo que está mal es “sacar leña del árbol caído” ¿O es que alguno está tan firme y libre de caer? Cuidado que las vueltas de la vida nos pueden poner en la misma situación que hoy juzgamos, que hoy condenamos y con la medida que estemos usando se use un día con nosotros. Es parte de la madurez humana hacerse de una opinión sobre el otro, un juicio objetivo de valor, pero elástico, abierto, expectante al cambio del otro. Cuando entendemos la paternidad de Dios y nuestra fraternidad universal, la mirada cambia porque es el hermano y el hijo de Dios a quien miro, al que veo o escucho, en el que pienso bien, de quien me hago una opinión personal o un juicio de valor.
2. La paja en el ojo está en la misma sintonía de la corrección del hermano, pero nos dice Jesús que hay que sacar la viga que hay en el propio ojo, porque no deja ver claro. La visión tiene que ser muy aguda y clara porque la viga es bien visible, pero la paja en el ojo del hermano no es tan visible, es invisible para el que tiene una viga y no ve claro. Creo que hay una invitación al autoconocimiento, al encuentro con nuestro interior, a mirar para adentro y acomodar lo que está fuera de lugar antes de ir a acomodar las cosas del hermano. Me suena a “Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia” Hoy y mañana, sentido del tiempo y la trascendencia del mismo. No hay que vivir con miedo, ni tenso, si hay que estar alertas para no caer en la tentación de ocupar el lugar de Dios, que cuando juzga es misericordioso, porque no solo ve lo externo sino la historia, las raíces de todo lo que una persona ha vivido, y que han influido para que sea lo que es hoy, que a lo mejor no aprueba para nuestros criterios de juicio, cabría preguntarnos ¿Cómo me mira Dios hoy y a mí? Creo que la misericordia sin ser complicidad con el mal es la mejor opción para nuestra fragilidad y falibilidad humana.
Con todo afecto.+Manolo un cristiano como vos.
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“El pan nuestro de cada día dánoslo hoy…” Me llegaron de un modo distinto estas palabras del Padrenuestro, porque me hicieron pensar en lo que quiero compartir con Ustedes. Más precisamente “cada día” Me hizo reflexionar sobre el presente, el pasado y el futuro, que de alguna manera nos afecta a todos con diversos sentimientos según nos detengamos en unos u otros. Sobre el pasado he sentido siempre como una fuente de sufrimiento cuando pienso en todos los errores y pecados que he cometido, por más que Dios los ha perdonado y por más que es propio del ser humano errar y errar mucho. La impotencia porque los hechos no se pueden cambiar, porque quedan como fósiles, porque no puedo volver el tiempo para atrás con la pretensión de arreglar lo desarreglado. Así también me pasa con el futuro, su incertidumbre, con lo imprevisible y lo que de ningún modo depende de mí, esto me genera angustia y temor. Siento vergüenza de confesarles esto, pero no se entendería el porqué de esta reflexión, porque ante lo pasado que no tiene remedio y lo futuro que no llegó, me queda este presente de cada día, que es el pan de la paz que Dios me da, porque al pasado que ya fue y no tiene remedio, solo lo puedo volcar en el océano infinito de la Misericordia de Dios y el futuro en manos de su Providencia. Dejar de lado sufrimiento por el pasado y la angustia por el futuro, le da una densidad a mi presente como una liberadora oportunidad, que al detenerme a revolver lo que pasó y lamentarme tanto como angustiarme por el porvenir, me lo puedo perder y eso me volvería un necio y hasta un blasfemo, porque quiero tener el poder de cambiar el pasado y ocupar así el lugar de Dios, en quien todo es presente, entonces viajar al pasado y arreglar lo que descompuse. O también tener el control sobre el futuro jugando a ser Dios que conoce de ante mano todas las cosas. El cada día me libera de tales tentaciones, las de atormentarme por lo que pasó y las de preocuparme por lo que vendrá. Creo que con eso de que a cada día le basta su afán, Jesús nos libera de los dos sentimientos tan destructivos y que tanto daño nos hacen. Veo el momento presente como la fuente de liberación y sanidad, que es en definitiva lo que Dios quiere darme y hacer conmigo, liberarme y sanarme, claro si yo lo dejo, cuando quiero jugar a ser Dios y tener el control de todo, no estoy haciendo otra cosa que sacarlo de mi vida para ocupar su lugar. La verdad que con un sólo Dios basta y sobra como para que yo me ande endiosando o fabricándome un dios a mi medida ¿Qué será lo más saludable? Se los planteo con la esperanza de que encontremos con la ayuda de Dios, la respuesta que más nos convenza a cada uno.
Con todo afecto +Manolo, un cristiano como vos, con deseos de que sigamos buscando juntos...Subir al índice


El Sermón de la montaña... Este lunes 11 de Junio de 2012, comenzamos la liturgia de la Palabra con la escucha y meditación del Sermón de la Montaña, ¡cosa maravillosa y desafiante si la hay! Éste nos plantea el mundo del revés, pero un mundo de verdad, sin máscaras, ni caretas, un sermón que empieza contando cómo, de todas partes acudían a escuchar a Jesús y él se dedicaba a enseñarles y a hablarles de Dios, del Reino de los Cielos, donde las cosas son de otra manera a como son en el mundo. Él les calmaba la sed de verdad, de vida, de luz, de paz, de una fe nueva y una confianza sin límites. La sed de misericordia y de perdón, de alegría y también de consuelo, la sed de encontrar un camino que los sacara de la desorientación provocada por los “maestros” de Israel, que en lugar de iluminar oscurecían.
La primera bienaventuranza es la de los que tienen espíritu de pobres, a quienes pertenece el Reino. Ellos los humildes y sencillos, los rectos, los llanos, los que no tienen una mente retorcida, los que se saben débiles y pequeños, siempre en deuda con Dios porque saben que todo se lo deben a Él y a su providencia. Éstos ya están en el Reino, un reino que no tiene soberbios, arrogantes, violentos, vanidosos, competidores, dominadores, ricos satisfechos y pagados de sí mismos, idólatras del poder, del dinero y el placer.
En este mundo en el que nosotros vivimos actualmente, también queremos tener espíritu de pobres y desenmascarar a los ídolos que prometen mucho y dan poco, o se quedan con todo. Nosotros queremos dejar de tener el control sobre nuestra vida y darle las riendas de la vida, al que sí sabe conducir. Tendríamos de una vez por todas, que dejar de chocar y descubrir que no sabemos manejar un misterio tan grande como es la vida, y no me refiero a la vida biológica, que posee sus propias leyes que la gobiernan, sino a la vida más difícil y complicada, que es la de las relaciones humanas a todo nivel ¿Quién puede ponerse en maestro, de algo que está en constante evolución? que rompe los moldes establecidos y en un instante cambia todo y nos deja perplejos: “A éste ni Dios lo hunde” y no hizo falta que Dios moviera un dedo, un iceberg se encargó de hundirlo en 3 horas.
Que el Sermón de la Montaña nos haga descubrir lo pequeños y limitados que somos, y descubrir cómo todos seríamos mucho más felices, en una mundo con más hombres que posean de verdad espíritu de pobres y no en uno lleno de orgullosos, arrogantes y vanidosos, que son muy dañinos.
Dios quiera ayudarnos a lograrlo y nosotros nos comprometamos en ello. +ManoloSubir al índice


Evangelio de la semana
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Mc 12, 1-12
“Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo: "Un hombre plantó una viña…”
1. Esta es la parábola de los viñadores homicidas, que Jesús les dirige a los dirigentes del pueblo. En ella se encuentra resumida la historia de los Profetas de Israel, a éstos Dios los enviaba para anunciar la Palabra de Yahvé a los dirigentes y a denunciar sus pecados. Pero Jesús al hablar en esta parábola acerca de la figura final: “respetarán a mi hijo…” hace referencia al desenlace violento de su vida, fruto de las intrigas de las autoridades corruptas de entonces, y que avergüenzan hoy a rabinos piadosos, que dialogan con la Iglesia, y que leen con objetividad los evangelios y no se identifican con aquellos.
La Iglesia en su Catecismo ha liberado al pueblo judío de la otrora e histórica responsabilidad en el proceso y la muerte de Nuestro Señor, ha pedido perdón por los abusos y la violencia conque fueron perseguidos nuestros hermanos mayores. Jesús murió por los pecados de todos, aunque su muerte haya tenido responsables históricos, todos nosotros, por nuestra participación en el mal, colaboramos en la construcción de la cruz de Cristo. Si el Señor se hubiera encarnado en otro pueblo la responsabilidad habría sido igualmente de todos los hombres porque todos pecamos, más allá de cualquier identificación con una raza sea semita, europea, africana o asiática.
2. Un segundo pensamiento dirigida a todos, cristianos y hombres de buena voluntad. Cuando la justicia, la verdad, la luz, la vida, el bien se manifiestan en medio de este mundo, como entonces las fuerzas de las tinieblas se agitan, se inquietan y comienzas las estrategias para silenciar al profeta, al vocero, al luminoso, al enamorado de la vida, al apasionado por el bien, la verdad y la justicia. A estos cuando no los puede comprar por medio del soborno para que se callen, los manda desaparecer y nunca falta un sicario, que por unos pesos o muchos pesos, se encargue del asunto matando impunemente al profeta de turno. Sin recibo, ni documento que sirva para acusarlo, dejando a los autores intelectuales tranquilos y siempre en las sombras. Pero no hay que extrañarse porque cuando la Iglesia no pacta ni contemporiza con los poderes de turno, siempre termina perseguida. Paradójicamente la persecución es uno de los signo de autenticidad y libertad evangélicas. Hemos celebrado hace pocos días la novena y la fiesta de Pentecostés. Después de la Efusión del Espíritu, los apóstoles daban testimonio de Cristo con gran valentía. Primero Esteban y luego Santiago, primer obispo de Jerusalén, fueron martirizados. Hoy el mismo pero el mismo, y no otro, Espíritu Santo nos da sus dones y carismas para que demos testimonio con fortaleza y valentía de nuestra fe o de los valores humanos en los que muchos que no profesan una fe religiosa, sin embargo creen y cultivan, también entre éstos hay mártires y merecen nuestro respeto y reconocimiento.
Con todo afecto en el Señor. Bendiciones.+Manolo Subir al índice


Evangelio de la VIII semana del Tiempo Ordinario Ante todo mil disculpas a todos los que pidieron el evangelio de la semana y no ha aparecido en la página. El evangelio de Juan es de una densidad y complejidad que me hizo muy difícil en este momento escribir algo en pocas palabras, es una cuestión de respeto por el evangelio mismo y también por ustedes. Gracias por su comprensión.
"Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros"
Acababa de irse un joven rico tiste y apenado porque estaba apegado a sus muchos bienes materiales y, Jesús había dicho ¡qué difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos! Pedro y los demás con él lo habían dejado todo y lo habían seguido al Señor y escucharon en otra oportunidad a Jesús hablar de recompensa a la generosidad de los que lo siguieran. La generosidad del discípulo no será superior a la de Dios, que devuelve el ciento por uno y además regala lo que ningún hombre podría dar, la Vida Eterna. También habla de las persecuciones que acompañarán la recompensa, quizás para que se relativice la recompensa en sí misma y lo grande que ésta sea, y no se pierda el sentido del dar y el recibir. Si Jesús no hubiera hablado de recompensa Pedro estaría desubicado, pero no lo está, lo que le falta descubrir todavía, es que la perfecta recompensa es estar al lado del Señor, pero esto él y los demás lo entenderán más tarde bajo la asistencia e iluminación del Espíritu: la verdadera riqueza, la verdadera recompensa es el Señor mismo, predicar en su Nombre, compartir su vida y hasta compartir su muerte.
Los primeros y los últimos. Espero que mis hermanos judíos no se me ofendan, pero nosotros celebramos en Cristo al Mesías prometido por Yahvé a su Pueblo, ellos eran los primeros y puede que sean los últimos en descubrirlo. Esto es lo que nos llama la atención, porque lo tenían todo: La Ley y los Profetas, los Sabios, los Salmos, los Patriarcas, lo tenían todo para reconocerlo pero “Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron” En cambio los que nada teníamos hasta Él, lo tenemos todo en Él, lo antiguo tanto como lo nuevo. La revelación o Cristología del Antiguo Testamento, que preanunciaba, de tantas formas, la venida del Mesías y las coincidencias de las profecías con la vida pública del Señor. El evangelio de San Mateo es un entramado de citas del A T con la vida del Señor. Nosotros además tenemos todo lo revelado en el Nuevo Testamento, es decir tenemos una riqueza doble y superabundante, quiera Dios que un día con nuestros hermanos mayores podamos, como se nos ha prometido, compartir al único Cristo que es el centro de la Biblia y la clave de interpretación verdadera de la misma.
Nosotros cristianos, que a lo mejor no nos sentimos los primero y pensamos que los últimos siempre serán los otros, cuidemos de vivir como primeros y lo seremos y no nos quedemos con el título, porque los títulos suelen servir de muy poco si no encierran un contenido existencial y vivo.
Bendiciones.+ManoloSubir al índice


1° de Mayo Fiesta de “San José obrero” y día del trabajador. Desde que era seminarista la figura de San José, el padre terrenal de Jesús captó mi atención, tanto que en todas las misas que celebro lo nombro en la memoria de los santos. Buscando el por qué de esa atracción de José de Nazaret, fui encontrando actitudes que me impresionaron mucho. Su silencio y obediencia, su espíritu de servicio, su figura de esposo de la Virgen, padre y custodio de Cristo. También por venir de una familia trabajadora, con una madre dedicada, un padre tierno, una familia unida por los lazos de la sangre y del afecto, me hizo meditar mucho en la manera que José podía ser fuente de inspiración, para un “trabajador de la Fe” como me preparaba a ser en un futuro no muy lejano. Viniendo de una familia obrera, hijo de un obrero, no costaba mucho identificarse con San José y su camino junto a Jesús. La fidelidad a su misión a partir de un cambio de planes que Dios le presentaba, para que eligiera el camino a seguir, me recordaba como había surgido de la “nada” mi vocación, cuando pensaba antes de los 20 años, ser esposo, padre y tener mis hijos y mi propia familia. Inspirado por la propia experiencia de familia, esa impronta que tanto marca la vida de los hijos. No fue una elección fácil de tomar, pero la actitud de fe y obediencia de José, me iluminó mucho, me dio la fuerza necesaria y la esperanza para seguir en el camino que se me presentaba. La figura de José fue todo un regalo de la gracia que vino con mi vocación, que me inspiró entonces y ahora. Ha sido una presencia silenciosa, discreta y fuerte en mi camino sacerdotal porque imitarlo a él, en sus virtudes masculinas, fue más cercano que imitar al Hijo de Dios, tan ideal y tan difícil de alcanzar, si les hablo con la mano en el corazón y consciente de mis limitaciones. Como cura quise y quiero parecerme en algo a San José. Quiero tener en mis brazos a Jesús Niño, cuidar de su Familia que es la Iglesia, ser obediente y discreto con él. Sentir la presencia tierna y a la vez fuerte de la Virgen. Aprender cada día de San José como ser discípulo de Cristo, seguirlo desde el pasar desapercibido, en el silencio lleno de Dios, apoyándome en Él y saber de su fidelidad, en los momentos oscuros que la vida siempre tiene. Esperar que San José me ayude en el momento de mi muerte, porque la lucha va a ser intensa y necesitaré de la presencia del Santo de la Buena Muerte, como se lo llama, por haber muerto en los brazos de Jesús y en compañía de la Virgen. Es bueno para mí pensar la vida y el sacerdocio iluminado por esta figura, espero que en este día él interceda ante su Hijo por todos los trabajadores, acoja y presente todos los sacrificios que hacen por sus familias, que derrame de Dios la gracia de un trabajo digno para los que no lo tienen y proteja a todos los que ya tienen trabajo, de accidentes e incidentes que puedan afectar su salud e integridad física y moral. Que los hijos sientan orgullo del padre que tienen y a los padres que no solo provean lo necesario para sus hijos, sino que tengan a la vez ternura y autoridad, confianza y apertura con sus hijos, presencia y mucho amor, porque los estragos del desamor paterno suelen marcar para siempre la vida de los hijos. Nunca es tarde para empezar a amar, nunca es tarde para sanar los vínculos que la condición humana resiente y que es necesario ir reconstruyendo. Si el Padre no el hubiera confiado su Hijo a San José y lo hubiera hecho nacer de otra forma y no dentro de una familia, estaríamos dispensados de hacer familia, pero no fue así. En y por una familia nos vino la salvación, la liberación de todos los males y la vida nueva. Esa familia tuvo un padre y ése era San José, si este extraordinario santo sirvió de inspiración para un cura sin hijos de la sangre, cuanto más inspirará a los que tengan con sus hijos lazos de sangre y afecto. San José Obrero ruega por todos los padres y por todos los trabajadores en su día.
Con todo mi cariño, en un día muy especial +Manolo
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BUSCANDO SIGNOS DE VIDA PASCUAL. “María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras”
Nunca nos faltan razones para llorar. Muchas por no decir la inmensa mayoría, es porque hemos perdido algo o somos víctimas de mal propio o el ajeno. Lloramos de pena, de dolor, de indignación, con desesperación, con desconsuelo, consternados y confundidos. Las lágrimas de Jesús en el Huerto fueron lágrimas del que estaba suplicando no pasar por su pasión, ni por su cruz, sus lágrimas de dolor consagran e iluminan las de todos los que sufren en toda forma. Pero el amor también produce lágrimas: “como lo amaba” decían aquellos en Betania y “Jesús lloró” la muerte de su amigo.
Hoy las lágrimas de María Magdalena son lágrimas de la discípula y amiga de Jesús que siente su pérdida, que vio la cruz, la agonía, la muerte y la sepultura de su amado Señor y allí está sin entender, buscando a Jesús. “María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció”. Nuevos ojos, nueva mirada hacían falta en ese momento para encontrar al que ella buscaba, los ojos de la vida pública, como los nuestros ahora, no servían más para encontrar a Jesús. Ha cambiado al estar más allá del espacio y el tiempo, al no pertenecer más a este mundo: ojos nuevos, mirada nueva, corazón y espíritu nuevo para ver lo nuevo, mirada de fe para ver al que estaba muerto y ahora vive, por eso: “Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo»
Encontramos aquí una constante en toda la Biblia, Yahvé en el Antiguo Testamento, Jesús en el Nuevo es quien toma la iniciativa y abre el diálogo con el hombre representado aquí por María Magdalena, figura también de la Iglesia. “Jesús le dijo: «¡María!». Otra constante es que Dios y Jesús llaman por su nombre a los que son llamados e invitados al diálogo y al seguimiento, al compromiso y la misión. Es interesante ver que lo que no había cambiado era la voz del Señor, como mostrándonos que la única manera de descubrir o encontrar al Resucitado es por la voz, por la palabra y en relación con ella. Esto tiene una esencial importancia para nosotros que no lo vimos, ni estuvimos ni comimos con Él después de su resurrección y antes de su ascenso a la Gloria de Dios. Decía san Jerónimo en el siglo IV “quien ignora la Palabra, ignora a Cristo” “porque la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” y sigue presente entre nosotros en los Evangelios y toda la revelación cristiana.
“Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!». Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre” Aquí explícitamente Jesús le pide una mirada nueva, no la del pasado, Jesús ha resucitado y ya no debe quedarse en el mundo como el abrazo de la Magdalena quería. La saca del pasado y de su legítimo deseo de retenerlo. y la abre al futuro, el de la misión con estas palabras: “Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes»
Esto sería como el Padrenuestro del evangelio de San Juan y Jesús que ha barrido con toda separación entre el Padre, Él y nosotros: somos hijos por él y en él, somos hermanos por él y en él, por eso debemos cuidarnos tanto de las divisiones y las miradas de extrañeza y de mirarnos como enemigos, quienes tenemos semejante riqueza para ser uno en él. Cuánto nos hieren los juicios sin piedad o las sentencias desprovistas de compasión entre nosotros, empezando por mis colegas o miembros de mi gremio, tantas veces duros y terminantes en nuestros juicios sobre el hermano, como que para él un hubiera redención, como si nosotros viniéramos de un barro diferente o especial al del resto. ¡Qué festín se hace el enemigo cuando logra dividirnos y enfrentarnos! Porque sabe que la fe lo vence y Jesús le pidió al Padre por nosotros: “Padre que sean uno para que el mundo crea” No sólo necesitamos una mirada nueva para encontrar a Jesús sino para mirarnos entre nosotros, porque de lo contrario la poca fe que queda en algunos lugares va a desaparecer y la que está surgiendo en otras partes puede frustrarse, y en esto pido perdón por mis pecados contra la unidad y por las veces que no he sabido aceptar al otro como es o porque me mostraba lo que no quería ver en mí. “María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras”
Sanada y liberada de los siete demonios por el poder del Señor, queda libre para ir a anunciar la buena noticia del Resucitado, la buena noticia que la Vida Nueva anunciada y esperada, Vida Nueva que ya está presente en el mundo y al alcance de todos los hombres sin más condición que escuchar para creer, creer para esperar y esperar para amar. Con todo afecto.+ManoloSubir al índice


LA ANUNCIACIÓN
María que dice Sí....
“En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María”
Nueve meses antes de la Navidad del Señor, celebramos la Anunciación del Ángel a la Virgen María. El bellísimo texto de Lucas nos presenta el diálogo entre la joven y el enviado de Dios. Lo que llama la atención es el contenido de la conversación y es en lo que nos vamos a detener un momento. “Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin” En el libro del Deuteronomio 9,4 hablando de la historia de la liberación de Egipto y de la Ley de Dios, se dice: “enséñalas a tus hijos y nietos” Esto es muy importante para comprender las citas del Antiguo Testamento que el ángel le dice a la Virgen en su mensaje, es decir que en ese momento lo que María escucha le resulta muy familiar, ya que de niña había escuchado y se había educado en la Ley y los Profetas.
Las palabras del ángel Gabriel le dan a la joven la comprensión de que las promesas hechas a Moisés y a David se le anunciaban a ella y que se comenzaban a cumplir, que la espera iba llegando a su fin, el ángel le habla de una manera que ella puede entender y así después decidir. Así la Virgen comprende que va a ser la Madre del Mesías, el descendiente de David y que será la Madre del Nuevo Rey con un reino que no tendrá fin. El mensajero de Dios le dice de su maternidad mesiánica, sueño de toda muchacha después de los 12 años, que esperaba ser la elegida para tal honor. “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre? Este no es cualquier detalle, porque nos habla del voto de virginidad de la Virgen y que involucra el voto de José, porque ellos ya eran como esposos, porque el compromiso ya era matrimonio aunque no hubiera cohabitación. No las tengo y no pensaba tenerlas y permanecer virgen, por eso pide explicaciones acerca del modo en que concebirá al Mesías: “El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios”. Aquí el ángel le da una doble respuesta que es toda una revelación. En primer termino la concepción será virginal y acción directa del Espíritu Santo, así que será realmente madre, porque de ella nacerá el Salvador, pero permanecerá virgen, ya que este hecho mira hacia el futuro cuando después de resucitar de entre los muertos, todos seremos vírgenes eternamente como los ángeles, dicho y enseñado por Jesús, en la controversia de la mujer que había sido esposa de los 7 hermanos, a los materialistas saduceos que no entendían la novedad de la Vida Eterna, así la maternidad virginal de María lo anticipa y lo realiza en el tiempo. En segundo termino, la maternidad divina, no sólo concebirá y dará a luz al Mesías sino que, el que nacerá de ella, será el mismísimo Hijo de Dios. En ella la naturaleza humana y la divina se unen de modo admirable, único, irrepetible y definitivo, porque el Hijo de Dios, desde ese sí de la Virgen, nunca más podrá ser sino verdadero Dios y verdadero hombre; pero además el gesto maternal, como el de toda madre, termina en la persona de su hijo, las madres no gestan ni dan a luz solo hombres genéricos, sino personas únicas y genéticamente irrepetibles, por eso son madres de la persona y, el que nacerá de ella es la Segunda Persona de la Trinidad, que se encarna en ella para salvarnos a todos los hombres y glorificar con esto al Padre que lo da sin medida. Así será la madre virgen, del mesías y del Hijo de Dios hecho hombre. Una vez más nuestro credo que se funda en hechos y palabras que fueron reveladas, inspiradas y redactadas para sostener la fe de los cristianos, es lo que nos hace ser lo que somos y no otra cosa, por eso nuestro credo es el credo de la persona y de su libre decisión de creer y adherir al mensaje revelado en los evangelios. Como nos pasa a nosotros la Virgen no comprendió plena y anticipadamente todo lo que encerraba el anuncio y su sí lleno de fe, amor y obediencia a la voluntad de Dios, pero en ese “hágase en mí según tu palabra” está el “no se haga mi voluntad sino la tuya” que recordaremos este Domingo de Ramos cuando leamos la Pasión de San Marcos, como decimos “de tal palo tal astilla” del tal Madre, tal Hijo.
Con todo afecto, bendiciones +Manolo Subir al índice


Evangelio de la Semana “Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María”< “Resolvió abandonarla en secreto…”
Además de la Genealogía de Jesús donde aparece por primera vez la figura de José de la familia de David, el esposo de María de la que nació Jesús, llamado Cristo, el Evangelio de Mateo, nos habla de José al referirnos los hechos de la Concepción Virginal del Hijo de Dios y el drama que rodea el acontecimiento, cuando José de Nazaret se entera del embarazo y toma la decisión de abandonarla en secreto. Esta fue la más amorosa de las salidas que encontró ante lo que no entiende y por lo que la Ley de Moisés mandaba hacer con las mujeres adulteras: la pena de muerte por lapidación, el acta de repudio que el esposo redacta para divorciarse de ella o el abandono en secreto, que de todos modos tenía sus consecuencias, porque era exponer a la persona a la vergüenza pública por haber pecado contra el sexto mandamiento. Todas éstas eran las salidas racionales, ¿eran las únicas? ¿no habría otra? Sí, aparece una nueva forma que supera la manera racional de ver la realidad y afrontar los desafíos que ésta nos presenta. En esto San José es un modelo a mirar y también para imitar.
1. ¿Por qué es un varón justo? Que en la cultura bíblica es sinónimo de santo. Porque escucha el mensaje del ángel, lo interpreta y conforme a eso actúa: “No temas tomar por esposa a María, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Pondrás al niño el nombre de Jesús, porque él salvará al pueblo de todos sus pecados” Lo que entiende José es que, legalmente el niño por medio de él, será de la dinastía de David como había sido prometido y anunciado por lo Profetas. José entiende que el Mesías esperado está viniendo y que Dios se lo confía a él, es un niño mesías y necesita una madre, un padre y una familia donde nacer y criarse. Esto es lo que Jesús recibe del Padre y también de San José. Este obedece y acepta su lugar en la historia de la salvación de igual modo que entiende la misión que la Virgen ha recibido, ella será la Madre virginal del Señor.
2. José es un hombre reservado, envuelto en un silencio que admira, tal vez porque la Palabra es Otro, el que se está gestando en María su Esposa y que será su hijo, “Porque la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. José habla de la manera más difícil para todo hombre, que es a través de sus actos, sus decisiones, su fidelidad y docilidad a lo que Dios le comunica tanto por medio de los sueños, como por el sentido de la responsabilidad que tiene como hombre. Un padre que se hace responsable del hijo, que le enseña la ley, el oficio, que lo integra al mundo y la cultura de su pueblo. Que lo alimenta y lo cuida, que comparte con la madre las distintas etapas de crecimiento, hasta que éste se hace adulto. Con toda verdad la Iglesia lo llama el Custodio de la Fe, ya que nuestra fe es posible porque hubo un hombre que se responsabilizó de cuidar los orígenes de nuestro credo: “Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de María Virgen” y en silencio y a la sombra de la gloria de su Hijo está José y la fidelidad a su misión, sin duda, la más alta que hombre alguno haya tenido que realizar: junto a sí la Madre del Salvador, en sus brazos el Hijo de Dios hecho hombre y, en su espíritu, el gozo de ver cumplidas las promesas en las que se había criado y en las cuales había esperado como todo judío piadoso
3. José de Nazaret, el padre de Jesús, es una figura multi inspiradora, por ser hombre reservado, por creyente, obediente y piadoso Como padre presente e influyente en la vida y la educación de su hijo, como hombre abierto a lo que la vida puede mostrarle y decidir en consecuencia: “Toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto, porque Herodes va a buscarlo para matarlo, y estate ahí hasta que yo te avise” “Toma al Niño y a su Madre y retorna a Israel porque ya han muerto los que atentaban contra la vida del Niño. Pero sabiendo que uno de los hijos de Herodes reinaba en Judea se radicó en Nazaret, en Galilea”
¡Cuánta fe y grandeza de alma! Cuánto sí incondicional dado a Dios. ¡Qué extraordinario protector le ha dado Jesús a su Iglesia! ¡Cuánta confianza podemos tener en su intercesión por nosotros, los redimidos por su Hijo y los discípulos de Jesús, que debemos encarnar una fe y una obediencia tan profunda como la de San José!. ¡Cuánta humanidad silenciosa y viril podemos imitar!
San José, ruega al Señor por nosotros, amén.
Con todo afecto en Jesús.+Manolo
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7/03/2012 EVANGELIO DE SAN MATEO 20,22-23
"¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron. "Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz”
1. El tema que nos invita a la reflexión es el “Cáliz del Señor” y el cáliz de los discípulos. Como de costumbre los pensamientos y la conciencia mesiánica de Jesús y los pensamientos de los discípulos y sus apetitos de puestos, poder y relevancia. Para Jesús el cáliz que el Padre le dará es el de la Pasión, que contiene el Amor de Dios al extremo, la copa que tiene la Redención por medio de la Efusión de Sangre, del don de sí hasta el sacrificio de su propia vida dada en rescate del hombre y de toda la humanidad, sin límite de tiempo ni lugar. La copa de los discípulos es la del brindis del triunfo sobre los enemigos de Israel. Creían que Jesús venía con esa misión terrenal, que se manifestaría como un nuevo David para restaurar el Reino de Israel. Así se entiende el pedido de estar uno a la derecha y el otro a la izquierda
2. No sólo Jesús bebe el cáliz de la pasión, nosotros también tenemos nuestra parte en ese acto de tomar y beber. Ser de verdad discípulos es compartir el cáliz de la pasión del Señor, cuando lo inesperado acontece, nos duele, nos mortifica y nos rebela. Donde nos asaltan las dudas y las eternas preguntas: ¿Dónde está Dios? ¿Qué mal he hecho para merecer tanto castigo? O, “si me pasa esto es porque Dios no existe, porque si existiera nada de esto me estaría pasando”. Varias veces cuando me toca hablar con quien está enojado y además enfermo en la cama de mi hospital, le cuesta entender que desde que nació vive y convive con una realidad biofísica sobre la cual no tenemos pleno dominio, ni siquiera un dominio relativo, porque el cuerpo humano por maravilloso que sea, por complejo que sea sin embargo, es débil, se enferma y me lleva incluso a la muerte. El Cáliz del Señor está lleno de debilidad, de traición, de negación, soledad y abandono. Está lleno de injusticia, de violencia descargada brutalmente sobre su humanidad, de manoseo y de humillación, de maltrato moral y de toda forma de dolor.
Él también tuvo el momento de su ¿por qué? y no tuvo más respuesta que el abandono en los brazos del Padre. Si todo esto lo vivimos como participación en el misterio de nuestra redención, no sólo nos redimimos a nosotros mismos sino que nos convertimos en corredentores con Cristo. Esto es lo que convierte el sufrimiento en algo bueno aunque no tenga nada de dulce ni placentero, pero que es eficaz, fecundo y fructífero. Por eso después de todas nuestras rebeldías, enojos y hasta blasfemias, llega el momento de la calma, de la reflexión, de la aceptación y la entrega, de lo contrario si nos salimos de este camino sólo nos queda el aplastamiento y la oscuridad del sin sentido; y esto, es un lujo que no deberíamos darnos, porque la consecuencia es la interminable inmadurez y la pérdida del crecimiento y, en buena medida, del encuentro con la transformación y la felicidad que tanto se busca y anhela.
Sólo el que sabe sufrir de la mano de Jesús, termina siendo feliz como él, que padeció, murió pero que también resucitó. En cada misa celebramos y comulgamos con la Sangre del Sacrificio del Señor. Morimos para resucitar con él; así el Misterio Pascual de Cristo actualizado en cada Eucaristía, es algo permanente para nosotros, es nuestra manera de vivir, comprender los secretos de la vida y de su misterio insondable pero siempre nuevo y sorprendente.
Con todo afecto en Jesús.+Manolo Subir al índice


EVANGELIO DE SAN MATEO 6,15 “Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”
La preposición si que transforma en condicional toda esta sentencia de la conclusión del Padrenuestro de Mateo, nos hace meditar en la necesidad de dar el perdón para ser perdonados. El tiempo de cuaresma no sólo es un tiempo de oración, ayuno y penitencia sino también de reconciliación. Para los lectores y oyentes de Mateo era un tema muy sensible para ellos que se habían criado con la ley de talión: “ojo por ojo, diente por diente” .Hoy en día el concepto sería más cercano a la venganza que al de indulgencia y misericordia, porque no se perdona hasta que no se vea al “enemigo” padecer de igual manera a como uno ha padecido las ofensa del otro, con lo cual el talión no se superaría. Pero Jesús que viene para hacer nuevas todas las cosas, viene a cambiar esta ley en apariencia justa, pero que para él no lo es.
Perdonar para ser perdonados, cosa difícil de escuchar y de practicar también, porque lo instintivo y visceral, lo pasional que busca la compensación genera rabia, violencia y borra los límites de hasta donde hacer justicia para quedar satisfecho… Nos parece que Jesús quería otra cosa, una humanidad nueva sin rencores ni resentimientos y nos da el ejemplo perdonando a sus propios verdugos desde la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” ¿No saben lo que hacen? Sabían bien lo que hacían. Los sumos sacerdotes y el sanedrín mandaban a la muerte a un inocente para defender sus intereses, sus privilegios y el negocio de la religión como fuente de ingresos y poder, para satisfacer su vanidad y tapar su corrupción y así seguir dominando al pueblo. Lo envidiaban, manipulaban la ley para su conveniencia armando un juicio injusto y moverán al pueblo o a parte de él para que pida su crucifixión. Pilato sabía bien lo que hacía, famosa y brutal la paz romana y se sacaba un problema sin importarle si lo que hacía era justo o injusto, no quería problemas y un crucificado más no era para él más que un trámite. Nosotros sabemos lo que hacen con nosotros cuando nos tratan mal, nos ofenden o nos dañan de toda forma. Nosotros sabemos lo que cuesta perdonar y pasar por alto las ofensas. Nosotros no podemos decir con Jesús “perdónalos…” Por eso hay que volver al inicio de este evangelio de este evangelio y pedirle el poder de perdonar, al Todopoderoso, que sabe de antemano lo que nos hace falta.
Si hay una cosa difícil de hacer para nosotros es perdonar, pero no podemos olvidarnos que ese “perdónalos Padre” ya está en un rincón del alma, esperando para manifestarse, porque Cristo vive en nosotros y si el vive en nosotros todo es posible, aunque no sea instantáneamente y haya que hacer un camino, la paz y la reconciliación lo merecen, porque son valores esenciales para nuestra vida.
Si algo no hemos de acumular son resentimientos, rencores y deseos de revancha porque dañan el corazón del que las siente y está dominado por ellos ¿se podrá vivir y ser feliz con este estado interior? “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”
Con todo afecto.+ManoloSubir al índice


COMPARTAMOS EL EVANGELIO DE LA SEMANA
Mt 25,34-39;
“El Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?". Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".
Según el tiempo litúrgico un mismo evangelio tiene un significado y una riqueza que debemos desentrañar. Si es a fin de año nos habla sobre el fin de los tiempos y la Segunda Venida de Cristo o de la Solemnidad de Cristo Rey. Pero en la Cuaresma se nos presenta como la posibilidad de purificar el corazón, cambiando nuestra mirada con la que buscamos al Señor, para que practicando las obras materiales de misericordia, enumeradas en el evangelio de Mateo, este tiempo de gracia y salvación, vaya más allá de las privaciones en la comida y la bebida, el ayuno y las mortificaciones o las oraciones y las limosnas. Tiene otro sabor la Cuaresma cuando nos es presentada como un camino para crecer en la fe y en la caridad. Por la fe reconocemos a Jesús presente en los pequeños y los más pobres, los que necesitan nuestro socorro, porque podemos más ya que hemos recibido más.
La caridad es la que se pone en marcha, es la que nos mueve a hacer algo por Jesús. Si nos fijamos bien no se nos pide acabar con el hambre del mundo, la enfermedad, solucionar la falta universal de vivienda, a levantar albergues por todas partes, ni vaciar las cárceles sino que no seamos pasotistas, indiferentes e insensibles. Que nos importe aunque tal vez no tengamos la solución por la complejidad de los problemas que enfrentamos hoy, tan masificados, lo que el Rey premia es la compasión y lo que hace que los malditos se pierdan es la indiferencia que es el verdadero opuesto a la caridad o al amor.
El problema para nosotros estriba en que fue dicho a los discípulos y no a otros, a nosotros que creemos, celebramos, comulgamos, hacemos penitencia y oraciones. A nosotros que hemos sido avisados por el Señor. A nosotros que no tenemos excusas, porque “el que avisa no traiciona” y Jesús nos ha avisado para que sepamos adonde vamos a parar según sean nuestras opciones hoy.
Cuaresma es tiempo de examen de conciencia y conversión, de conocer y elegir, qué camino seguir, darnos cuenta es el primer paso, no importa si fue hace una semana o será el mes que viene o el próximo año, lo que importa es darse cuenta, escuchar el mensaje, reconocer el camino a seguir.
Cada vez que nosotros comulgamos, nos alimentamos para crecer en la fe y en el amor al prójimo, para eso fue dejada por Jesús a la Iglesia. Nosotros los discípulos, estamos más obligados que los demás, pero también somos los más favorecidos, los más provistos para hacer, para dejar de lado la indiferencia y vivir la compasión por los más pequeños. En esta búsqueda nos vamos a sorprender, al encontrar hermanos de las otras religiones o los de ninguna, con los cuales comulgar en el servicio a aquellos que siempre van a estar entre nosotros y con nosotros. En ellos, lo sepamos o no, está Jesús y lo que hagamos por ellos, por Jesús lo hacemos y a Jesús se lo hacemos.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


Mc 9, 30-37
Meditemos juntos con el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos.
Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".
Después de la transfiguración, Jesús les anuncia su pasión que choca con la incomprensión de sus discípulos. Es lógico porque ellos están atentos más bien a otra cosa menos al sufrimiento, el fracaso de sus sueños y menos aun a la muerte de Jesús. Los renglones siguientes nos ayudan a entender porque no entendían y en que ocupaban sus pensamientos. “Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?". Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande”. No cuesta mucho pensar en las caras de vergüenza, la cabeza baja y la mirada dirigida al suelo. El Señor los pescó en sus disputas por el poder, quien era el más grande, quien era el que mandaba, cual de ellos estaba más cerca del “jefe” o tenía más influencia sobre él, podría sacar mayor provecho de su posición. Porque ese era el tema. Poder, plata y placer, las tres p que idolatran los hombres desde Adán a Jesús y de ellos a nosotros, con la diferencia de que nosotros no tenemos excusas y tenemos menos derecho a pensar en ellas, porque conocemos toda la historia y su desenlace. Nosotros tenemos más recursos que estos pobrecitos, nosotros sabemos más y entendemos mejor la enfermedad, conocemos al médico y también la medicina para la idolatría. “Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero debe hacerse el último de todos y el servidor de todos" Aquí Jesús empieza a cambiar la historia sobre el tema del poder, tema tan humano por cierto, pero que no puede ni debe tener un solo sentido, el del mundo, Él le da un nuevo rostro, el del servicio, el del último lugar, el de la humildad y que al final será el verdadero uso del mismo ¿En qué consiste este rostro nuevo? Al poner en medio a un niño, les abre las cabezas acerca de qué van a hacer ellos con el poder. En tiempo de Jesús los niños, las mujeres, los enfermos, los lisiados, los pobres en general no eran tenidos en cuenta, especialmente para los política y económicamente poderosos. Para los poderosos de hoy estos pobres de siempre son moneda de cambio, victimas necesarias, daños colaterales, bajas en las estadísticas, porque no les importan ahora como no les importaban entonces. Los apóstoles y discípulos lo sabemos y, por eso tenemos que desarrollar una mentalidad nueva y opuesta a la mirada y la acción del poder en el mundo, que es muy mal usado y opuesto a lo que Jesús muestra como expresión del mundo viejo, caduco y estéril y que se destruye a si mismo.
Los poderosos han ido pasando, los imperios levantándose y cayendo, la Iglesia sin embargo y, a pesar de los errores de sus hombres, perdura hasta hoy y es una institución poderosa, pero no por cuestiones humanas sino por el Espíritu que habita en ella. Éste Espíritu es el que nos vuelve servidores y no dominadores; el que nos hace buscar los últimos lugares, el servicio humilde y desinteresado a los pequeños, a optar preferencialmente por ellos, optando por servir a Jesús en ellos. “Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: "El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe no es a mí al que recibe sino a Aquél que me ha enviado" La opción preferencial por los pobres no es un tema nuevo o de pocos años, sino que está en la esencia misma del cristianismo de todas las épocas, los santos y sus obras así lo atestiguan, siempre comenzaron por los más pobres, por los marginados y por los olvidados “de la mano de Dios”, si olvidados por el dios poder, pero no por el Dios de Jesucristo, que los convirtió a sus santos en presencia suya en el mundo. Así éstos han hecho historia y brillan entonces y ahora, marcándonos el camino adaptando el mensaje a los tiempos nuevos y sus recursos.
Con todo afecto.+Manolo
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Miércoles 8 de Febrero 2012
Mc 7, 14 - 23
"Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro”. Después de hacer una larga lista de pecados o de vicios o pasiones desordenadas que a continuación les presentamos, Jesús declara que todo esto que sale del corazón mancha y hace impuro al hombre: “Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino” No pretendemos dar lecciones de moral al contemplar este panorama del interior del hombre que acá se nos describe, que nos genera vergüenza y dolor, porque además es cierto e indiscutible; basta con mirar a nuestro alrededor o mirarnos en el espejo con una mini cuota de honestidad para encontrar uno a más de estos defectos en nuestra vida, en la de los otros y en el mundo entero.
Pero con el análisis y la radiografía del corazón pecador no alcanzan, hacen falta pero no alcanzan, porque hay que ir poniéndoles remedio, sin voluntarismos obsesivos ni cayendo en el pensamiento mágico o en un psicologismo que lleva a resignarse y a asumir y convivir sin demasiadas complicaciones con estas cosas. El mensaje de la fe o la Buena Noticia, es que tienen remedio, ya sea uno ya sean todos los males mencionados por Jesús. El remedio está en nuestro interior si ya estamos bautizados, o lo podemos tener si pedimos la fe y el bautismo para cambiar el corazón y limpiarlo de toda la maleza. Los bautizados llevamos en nuestro interior dos promesas que se resumen en una, lo nuevo que Jesús nos consigue con su Sacrificio amoroso de la Cruz: el corazón nuevo y el espíritu nuevo. Prometido por Ezequiel en el Antiguo Testamento y que se verifica en Jesús y por la Efusión del Espíritu.
Si uno tuviera que resumir la obra redentora de Jesús es: cambiar el corazón del hombre, darle un espíritu nuevo, para que en vez de que de ellos salgan toda clase de males, salga la multiforme bondad de un corazón de carne y de un espíritu nuevo. En su carta a los Gálatas San Pablo retoma el tema de los frutos de la carne, del corazón de piedra o del espíritu viejo, nos dice y muestra no sólo el qué sino también el cómo se da esa transformación interior: “Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios”. A menos que se conviertan y cambien o le dejen a Dios cambiarles el corazón y el espíritu. “Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está demás, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos” Si dejamos que el Espíritu actúe en nuestro interior creyendo y sintiendo que es cierta la promesa, veremos con el tiempo no sólo la vida renovada sino ya, transformada y fecunda. “Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él”
El dinamismo del Espíritu en nosotros es semejante a un Río de Agua Viva, a un Manantial o al Fuego y el Viento Divino, que todo lo que tocan lo transforman, entonces la pregunta que nos surge es: ¿Se puede vivir de otra forma? ¿Hay otra vida para el pecador o está condenado a lo mismo siempre? La respuesta la llevamos en nuestro interior adonde hay que bajar de la mano del Maestro Interior, el Espíritu Santo que nos hace beber del Agua Pura, que enciende el Fuego, que hace pasar el Viento, que le quita la piedra al Manantial para que fluya, purifique y de vida al que estaba impuro y muerto aunque parecía que vivía.
La vida verdadera nosotros la encontramos y la conocemos después de Cristo, con Cristo y gracias a Cristo y por la presencia de su Espíritu. Esto es lo que Él ha querido desde siempre y por lo cual vino al mundo, para darnos lo que por nosotros mismos jamás habríamos alcanzado. Ésta es la grandeza y la sencillez de nuestra fe.
Con todo afecto en Cristo.+ManoloSubir al índice


Miércoles 1° de Febrero de 2012
Mc 6, 1-6
Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?"
Otra muestra de la normalidad y cercanía de Jesús a nosotros y a nuestras vidas. Él también quiso ser aceptado, quiso ser amado y reconocido por aquellos con quienes se había criado.
Es que cuando nos salimos medio centímetro de las casillas donde nos han metido los parientes, los vecinos o los conocidos nos llueven las críticas, los comentarios y hasta las burlas. La vida puede sernos favorable y maravillosa pero también muy mediocre y gris, tanto como la de otros y entonces no podemos ver las cosas más que de un solo color, el gris, no podemos encontrar otro rostro que el de la tristeza, no puede tener otro sabor que el agrio y el amargo. Creemos falsamente que “no hay nada nuevo bajo el sol” que ya lo sabemos todo y que no hay nada nuevo que descubrir y conocer, no hay sorpresas, no hay alegrías nuevas, siempre ha sido así y no puede ser de otra manera, es más, como lo nuevo es desconocido, nos asusta y el rechazo es tan intenso y profundo que no le damos siquiera la posibilidad de que se manifieste, siempre se pone el prejuicio por delante.
Cuando hace 50 años se convocaba el Concilio pasó algo muy parecido, la Iglesia no puede cambiar se decía, no puede renovarse, porque siempre ha sido así y no puede ser de otra manera ¡Cuánta ignorancia! Porque el Espíritu Santo nunca envejeció, no se ató a las formas de un momento o etapa de la historia, en todo caso, la que si envejeció y se acartonó fue el alma de muchos. El Espíritu que se manifestó como Amor, Fuego, Manantial, Río de Agua Viva, lo último que iba a hacer era quedarse quieto, inmóvil y acartonado. Aquel al que se le pide que ablande lo duro, riegue lo árido y encienda lo que está frío lo último que iba a hacer era precisamente lo contrario a su esencia y a la Misión que el Padre por el Hijo le encomendó al convertirlo en el Alma de la Iglesia.
Muchos nostálgicos del que en “otro tiempo todo fue mejor”,se han quedado fuera de la historia, han contristado al Espíritu, han perdido la sintonía y se han quedado en el pasado ¡qué pena tanta energía espiritual dedicada a ir en contra del Espíritu! Cuanto se parecen a los nazarenos de aquel tiempo, se niegan a aprender de la historia y por eso viven en el error de pensar que los demás están equivocados y la verdad sólo está en ellos. Si no es soberbia se le parece mucho. Mientras piensan de esta manera, Juan XXIII ya está en camino a los altares, no será porque hace 50 años le haya faltado sintonía con el Espíritu Santo, ¿no? Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa".
La renovación conciliar, un Nuevo Pentecostés para la Iglesia,sufrió la misma resistencia no desde afuera de ella, sino desde adentro,pero con el tiempo el Espíritu fue confirmando lo acertado de la decisión del Papa Juan,de abrir la Iglesia al mundo y ponerla al día con lo que el mundo vivía y colocarla como lo pensó Jesús, servidora del hombre y de los pueblos. Sin esta apertura ni les podría escribir ni ustedes leer lo que pongo aquí por escrito. "Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe".
El Concilio y su maravilloso contenido está esperando hacer nuevos y sorprendentes milagros pero fuera de los límites de quienes aún hoy lo rechazan,y curar a algunos con la imposición de sus manos, porque por la falta de fe no puede hacer todo lo que quisiera. “Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente” Si hay cosas que debemos agradecerle al Concilio es la renovación del espíritu misionero y la espiritualidad de comunión,que él ha ido suscitando y que es profundamente evangélica tan en sintonía con el ser y el pensar de Jesús, riqueza de la cual todos nosotros nos hemos beneficiado y enriquecido en la vivencia de la fe.
Con todo afecto en el Señor de la Vida.+Manolo Subir al índice


Miércoles 25 de Enero de 2012
La Conversión de Pablo
“Caí en tierra y oí una voz que me decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'. Le respondí: '¿Quién eres, Señor?'. Y la voz me dijo: 'Yo soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues”
1. Si pudiéramos medir el tiempo de esta experiencia de encuentro entre Jesús glorioso y Saulo de Tarso, no debe haber superado el minuto, pero alcanzó para que a San Pablo le durase toda su vida. Tiene dos riquezas fundamentales este encuentro de Pablo con Jesús en el camino a Damasco: la una que tiene que ver con la condición para ser Apóstol y que es conocer experimentalmente a Jesús, haberlo visto con sus ojos, haberlo oído, haber estado con Él, y la otra recibir de labios del Señor la misión de evangelizar y en especial a los pueblos paganos, es decir, los no judíos o hebreos donde se originó la fe en Jesucristo. Al celebrar hoy la conversión de San Pablo estamos celebrando también, la génesis de nuestra fe; la fe de nuestros antepasados, paganos greco-latinos, árabes o eslavos, sajones, galos o hispanos. Nuestra fe es la de ellos, nuestros primeros padres, que la recibieron de labios del misionero incansable, del fundador de comunidades de una punta a la otra del Mediterráneo. El fuego evangelizador de Pablo les llevó a Jesús y su mensaje a todos aquellos que luego la han entregado de una generación a otra, desde entonces hasta ahora. El apóstol no se ahorró ningún esfuerzo, ni luchas, ni discusiones, ni peligros porque fue coherente con su grito: ¡Ay de mí si no predico el evangelio! Y así lo hizo. Sin embargo nunca vio en vida los frutos de su esfuerzo, pero sus cartas junto con su vida han engendrado cristianos por todo el mundo desde entonces hasta ahora. No ha sido sólo obra suya sino de Jesús, que se sirvió de su espíritu, temperamento, inteligencia y capacidad teológica para presentarnos el Misterio del Señor, de su Amor y la identidad profunda de la Iglesia apostólica que enriquece a diario su existencia bebiendo del agua siempre fresca de la predicación y la enseñanza de San Pablo.
2. Nadie puede discutir la extraordinaria calidad teológica de San Pablo, pero no solo es doctrina, Pablo es vida, es personalidad, es pasión, es humanidad, es debilidad y fortaleza, es grande pero a la vez lo suficientemente pequeño como para que pueda servirnos de ejemplo de lo que Jesús puede hacer si nos dejamos guiar y transformar por Él. Sus experiencias contenidas de los Hechos de los Apóstoles desde el capítulo 13 y de la mano de San Lucas, como las propias confesiones en sus numerosas cartas, son de una riqueza que admira y conmueve. Sus aventuras y desventuras misioneras, sus sentimientos volcados a través de sus cartas son algo que vale la pena leer con cuidado. Su amor por las comunidades a las que dedica sus cartas como a las personas con las que vivió y convivió, nos muestran a un ser que nos trasmite de viva voz la gran pasión y motivación de su vida: Jesucristo y la Iglesia. Hay expresiones de su fe que son de una belleza tal que nos maravillan y entusiasman a la hora de creer y de tener un fundamento sólido para nuestra esperanza. Pablo es la persona cercana a Jesús que más se puede conocer, porque como Jesús nos deja ver su alma por eso cerramos nuestro compartir con ustedes con la frase que fue el lema de nuestra ordenación sacerdotal y que le pertenece a él: “para mí la vida es Cristo”
Quiera el Señor concederles la gracia de interesarse por la lectura de su vida en los Hechos de los Apóstoles y de su alma por medio de sus cartas pues son una buena forma de acercarnos a Jesús desde otra mirada más allá de la de los evangelios, y que surge del itinerario espiritual de aquel, que siguiendo a Jesús, se convirtió en nuestro padre en la fe de los pueblos paganos, ya que en nuestros antepasados también fuimos engendrados nosotros.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


MIERCOLES 18 DE ENERO Marcos. 3, 1 - 6 "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?"
“Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo. Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante". Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron. Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió y su mano quedó sana. Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él”
¡Qué temitas! ¿No? Cuando los hombres creemos como absoluto e inamovible lo que es cambiante y dinámico, cuando le damos a una ley, como la del sábado, un valor y una trascendencia que en realidad no tiene cuando entra en conflicto con la vida, el amor, la dignidad de la persona, su salud y su necesidad de estar sano como el hombre de la mano paralizada. Las leyes son necesarias y saludables porque lo contrario es la anarquía y allí no se puede vivir, pero toda regla tiene necesariamente sus excepciones, sobre todo cuando hay valores que están en juego y en contradicción con otros que son más esenciales. Imaginémonos que una ambulancia con un herido grave tuviera que parar ante todo semáforo en rojo y que el chofer fuera multado por pasar en rojo, seguro que el enfermo llega muerto al hospital, análogamente y en otra escala fue lo que pasó en la sinagoga con la sanación en sábado.
“La ley es para el hombre y no el hombre para la ley” Pero detengámonos en los aspectos más atrayentes de este pasaje: la mirada y el prejuicio de los fariseos, su dureza de corazón y el aferrarse a una costumbre que podía modificarse como algo absoluto e injusto, la mirada de indignación del Señor y su pena por la dureza de corazón. El profundo conocimiento de la vergüenza del enfermo de la mano paralizada y por eso ponerlo delante de todos para sacarlo de la parálisis interior, curarlo en sábado aunque esto le cueste poner en peligro su propia integridad y su vida. Por eso la pregunta sobre lo permitido en sábado en el fondo busca liberarnos de las excusas, enseñarnos a ir más allá de lo permitido o mandado para superarlo por medio de la caridad.
Dar la bienvenida a Jesús en nuestra vida es crecimiento y superación, sabiduría y bondad sin límites y esto es fuente de alegría, paz y felicidad duraderas.
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MIERCOLES 11 DE ENERO Mc 1,29 "Después salió de la sinagoga y con Santiago y Juan se dirigió a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo comunicaron inmediatamente. Si hay algo por lo que se distingue el evangelio de Marcos es por la cantidad de milagros,signos, o prodigios que nos relata, como que para él era importante mostrarnos el ministerio de sanación y liberación de Jesús, por eso: “Él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles” esas sanaciones siempre tienen una manifestación sensible, para que después puedan ser trasmitidas como vivencias de quienes fueron los testigos oculares de los hechos relatados; en especial para Marcos, la predicación de Pedro en Roma como fuente de su obra
Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron toda clase de enfermos y endemoniados. La luz se vuelve mucho más necesaria cuando se hace de noche y así brilla con más intensidad, por eso: Toda la población se agolpaba a la puerta. Él sanó a muchos enfermos de dolencias diversas y expulsó muchos demonios pero a éstos no les permitía hablar, porque sabían quién era él. En Marcos,es un tema recurrente el que los demonios revelen la identidad de Jesús, pero con un estilo de fe, que solamente es conocimiento intelectual, pero no los salva, no los liberaba de la condenación eterna. A diferencia de nosotros, que si tenemos una fe que nos salva, la de ellos era una fe inútil porque no podía cambiar su situación, en cambio la nuestra es una fe fecunda desde el perdón de los pecados hasta la perfecto unión y comunión con Dios.
Hay muchos de nuestros hermanos que aunque no sabían ni leer ni escribir hoy gozan del cielo y la gloria, por la solidez de su fe. Muy de madrugada se levantó, salió y se dirigió a un lugar despoblado, donde estuvo orando. Tema muy presente todos los evangelios es el del Cristo orando en soledad y apartado de la gente. El Hijo sigue, aunque revestido de nuestra humanidad, su relación intima con su Padre, y ésta lo sostiene y lo alimenta, lo fortalece y acompaña en todo momento
Simón y sus compañeros salieron tras él y cuando lo alcanzaron: Esta traducción nos ayuda a ver a Jesús en camino, misionero del Padre, que se detiene para servir por un tiempo en un lugar y luego sigue, por eso cuando se hace de día los discípulos salen detrás de Él y les lleva un tiempo alcanzarlo Le dijeron: Todos te están buscando. Les respondió: Vámonos de aquí a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para eso he salido. Todavía los discípulos tienen una visión inmediatista de la misión de Jesús, éste por el contrario tiene otro horizonte mucho más amplio, el universal y trascendente. Para eso no sólo salió de la casa, sino de la Trinidad, para venir al mundo y salvar, dando la vida por todos los hombres de todos los tiempos. Esto es algo que los discípulos entenderán más tarde, después de la Resurrección de Jesús y del envío misionero
Y fue predicando en las sinagogas de toda Galilea y expulsando demonios.
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29 de Diciembre María, José, el Niño y el Anciano
Reflexionemos un rato y compartamos...
“Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor" Para evitar suspicacias respecto del unigénito, Jesús es además el único, porque los hermanos de Jesús es usado por algunas sectas para desacreditar a la Virgen y a nuestra fe, que la Virgen tuvo más hijos, que en definitiva no fue virgen como la presentamos los católicos. ¿Nos preguntamos? Si Jesús tenías hermanos de sangre ¿alguien me puede explicar porque le confía su Madre al apóstol Juan, mientras agonizaba en la cruz? ¿No sería lógico que “los hermanos” de Jesús se hicieran cargo de cuidar a su madre? En la cultura semítica el estudio del uso de las palabras y las costumbres ayuda mucho a comprender el significado de lo que está escrito. “También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor”. De la dinastía de David ya muy devaluada, inexistente o sólo con los vestigios de su sangre, que llega hasta José de Nazaret para lo que a Dios le interesa, y que es que el Mesías debía ser de la dinastía de David según las promesas hechas a los antepasados y que está atestiguado por las profecías que con abundancia hemos leído durante todo el adviento. La Virgen muy probablemente perteneciente a la descendencia de Aarón por su parentesco con Zacarías, el padre de Juan Bautista. Ellos que eran la flor y nata de Israel, no tienen para ofrecer al Señor más que un par de palomas, la ofrenda de los más pobres. “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel”. Consuelo que sólo viene de Yahvé que cumple sus promesas, en el tiempo y el momento establecido con su autoridad. Consuelo que será el fruto de la presencia del Mesías en medio de su pueblo y que luego será de toda la raza humana “El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor” Hay tanto en su Evangelio como también en los Hechos de los Apóstoles un protagonismo del Espíritu Santo: por cuyo poder el Hijo de Dios se hace hombre, que mueve a Jesús después de su bautismo en el Jordán, que lo hace exultar de gozo ante la voluntad de su Padre de revelarse a los pequeños y tantas citas más. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: ¡Ah! Que gracia, que privilegio, ver, tener en brazos al Esperado, al Prometido y al Anunciado. Qué cuadro de simple y sublime belleza. La espera se ha terminado, la promesa se ha cumplido, cuanto gozo y cuanta paz, al fin sus cansados ojos ven y tienen en sus brazos al Salvador, al Ungido del Señor. «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel». En estos tiempos se habla en muchas partes de la luz, la iluminación, del iluminado, como que hay demasiada oscuridad en el corazón de los hombres, confusión y desconcierto que hacen surgir la necesidad y el hambre de luz, lo que llama nuestra atención es que muchos de nuestros hermanos por el bautismo la buscan y dicen que la encuentran lejos de su Comunidad y en la filosofía oriental, casi siempre sin conocer de verdad a Jesús, luz del mundo y que nos rescata de las tinieblas del mal que nos puede tener cegados y perdidos. Cuantos Simeónes podrían ver hoy la luz, ver a Jesús que está cerca de ellos con solo abrir los evangelios y leerlos. “Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Qué cercanos María y José, qué extraordinaria capacidad de asombro, cosa que muchos podemos perder cuando la vida se nos vuelve rutina y solo rutina, cuando ya nada nos conmueve o nos conforma. Meditar este cuadro de la Presentación mucho puede ayudar a recuperarla si nos identificamos con los sentimientos de las personas que participan del cuadro, la gracia de Dios no faltará para quien quiera ponerle luz y sabor a su vida hoy y mañana y siempre. “Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción” Es como si nos dijera: ¡ojo! Que este niño tierno y frágil, tiene una misión, un designio y que a partir de su manifestación las cosas no van a seguir igual, todo va a ser cambiado y trocado en Reino de Dios. No viene a pactar con los poderosos del mundo sino para su caída. Viene para liberar a los oprimidos, guiar a los ciegos y a resucitar a los muertos. Viene a armar el gran lío de Dios en medio de los hombres y eso no puede ser inofensivo, viene a tocar interese creados y eso le costará muy caro, como siempre ha sido y será. La vida es así y la del niño será como la de sus discípulos, y la de los discípulos será como la de su Maestro. “Y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”. Uno podría pensar sólo en los dolores de la Virgen, durante la Pasión del Señor o al pie de al Cruz, pero también ella allí, es figura del pueblo que es dividido por la espada y que separa a los que acepten tanto como a los que rechacen al Niño Dios. Bien lo sabrá la Sagrada Familia, cuando tenga que huir a Egipto para salvar su pellejo, y proteger el proyecto o el plan salvifico de Dios, que tiene como centro la obra del Señor Jesús hasta su retorno a la Gloria Celestial de cual había salido para morar entre nosotros.
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