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Compartiendo con vos, desde la Palabra...


29 de Diciembre María, José, el Niño y el Anciano
Reflexionemos un rato y compartamos...
“Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor" Para evitar suspicacias respecto del unigénito, Jesús es además el único, porque los hermanos de Jesús es usado por algunas sectas para desacreditar a la Virgen y a nuestra fe, que la Virgen tuvo más hijos, que en definitiva no fue virgen como la presentamos los católicos. ¿Nos preguntamos? Si Jesús tenías hermanos de sangre ¿alguien me puede explicar porque le confía su Madre al apóstol Juan, mientras agonizaba en la cruz? ¿No sería lógico que “los hermanos” de Jesús se hicieran cargo de cuidar a su madre? En la cultura semítica el estudio del uso de las palabras y las costumbres ayuda mucho a comprender el significado de lo que está escrito. “También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor”. De la dinastía de David ya muy devaluada, inexistente o sólo con los vestigios de su sangre, que llega hasta José de Nazaret para lo que a Dios le interesa, y que es que el Mesías debía ser de la dinastía de David según las promesas hechas a los antepasados y que está atestiguado por las profecías que con abundancia hemos leído durante todo el adviento. La Virgen muy probablemente perteneciente a la descendencia de Aarón por su parentesco con Zacarías, el padre de Juan Bautista. Ellos que eran la flor y nata de Israel, no tienen para ofrecer al Señor más que un par de palomas, la ofrenda de los más pobres. “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel”. Consuelo que sólo viene de Yahvé que cumple sus promesas, en el tiempo y el momento establecido con su autoridad. Consuelo que será el fruto de la presencia del Mesías en medio de su pueblo y que luego será de toda la raza humana “El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor” Hay tanto en su Evangelio como también en los Hechos de los Apóstoles un protagonismo del Espíritu Santo: por cuyo poder el Hijo de Dios se hace hombre, que mueve a Jesús después de su bautismo en el Jordán, que lo hace exultar de gozo ante la voluntad de su Padre de revelarse a los pequeños y tantas citas más. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: ¡Ah! Que gracia, que privilegio, ver, tener en brazos al Esperado, al Prometido y al Anunciado. Qué cuadro de simple y sublime belleza. La espera se ha terminado, la promesa se ha cumplido, cuanto gozo y cuanta paz, al fin sus cansados ojos ven y tienen en sus brazos al Salvador, al Ungido del Señor. «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel». En estos tiempos se habla en muchas partes de la luz, la iluminación, del iluminado, como que hay demasiada oscuridad en el corazón de los hombres, confusión y desconcierto que hacen surgir la necesidad y el hambre de luz, lo que llama nuestra atención es que muchos de nuestros hermanos por el bautismo la buscan y dicen que la encuentran lejos de su Comunidad y en la filosofía oriental, casi siempre sin conocer de verdad a Jesús, luz del mundo y que nos rescata de las tinieblas del mal que nos puede tener cegados y perdidos. Cuantos Simeónes podrían ver hoy la luz, ver a Jesús que está cerca de ellos con solo abrir los evangelios y leerlos. “Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Qué cercanos María y José, qué extraordinaria capacidad de asombro, cosa que muchos podemos perder cuando la vida se nos vuelve rutina y solo rutina, cuando ya nada nos conmueve o nos conforma. Meditar este cuadro de la Presentación mucho puede ayudar a recuperarla si nos identificamos con los sentimientos de las personas que participan del cuadro, la gracia de Dios no faltará para quien quiera ponerle luz y sabor a su vida hoy y mañana y siempre. “Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción” Es como si nos dijera: ¡ojo! Que este niño tierno y frágil, tiene una misión, un designio y que a partir de su manifestación las cosas no van a seguir igual, todo va a ser cambiado y trocado en Reino de Dios. No viene a pactar con los poderosos del mundo sino para su caída. Viene para liberar a los oprimidos, guiar a los ciegos y a resucitar a los muertos. Viene a armar el gran lío de Dios en medio de los hombres y eso no puede ser inofensivo, viene a tocar interese creados y eso le costará muy caro, como siempre ha sido y será. La vida es así y la del niño será como la de sus discípulos, y la de los discípulos será como la de su Maestro. “Y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”. Uno podría pensar sólo en los dolores de la Virgen, durante la Pasión del Señor o al pie de al Cruz, pero también ella allí, es figura del pueblo que es dividido por la espada y que separa a los que acepten tanto como a los que rechacen al Niño Dios. Bien lo sabrá la Sagrada Familia, cuando tenga que huir a Egipto para salvar su pellejo, y proteger el proyecto o el plan salvifico de Dios, que tiene como centro la obra del Señor Jesús hasta su retorno a la Gloria Celestial de cual había salido para morar entre nosotros.
Con todo afecto.+ManoloSubir al índice


27 de Diciembre: Fiesta del Apóstol San Juan “Les anunciamos lo que ya existía desde el principio, lo que hemos oído y hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y hemos tocado con nuestras propias mano”
En este pequeño prólogo de la 1° Carta de san Juan, que hace eco del evangelio del domingo pasado, se nos refiere algo que es muy importante para nosotros, el valor de la experiencia de entrar en contacto con la Palabra testimonial del Apóstol, el mismo que apoyó su cabeza sobre el corazón del Señor durante la Última Cena y a quien Jesús, en un gesto de extraordinaria amistad e intimidad, señalo al traidor. Con el único con quien Jesús no tuvo secretos, los demás ignoraban el drama que se desataría sobre Él horas después. “Nos referimos a aquel que es la Palabra de la vida. Esta vida se ha hecho visible y nosotros la hemos visto y somos testigos de ella”. Cuidado, que si bien el apóstol Juan tuvo la bendita gracia de estar 3 años con nuestro amado Señor, estuvo con la misma fe con la que nosotros abordamos el estudio, la lectura o la oración con la Palabra de Vida, de allí que su experiencia de encuentro con Jesús también fue una experiencia en la fe. Así Juan como nosotros, tuvo que ir más allá de lo visible, para entrar en el alma del Señor y así poder hablarnos de ello, por eso se lo representa con un águila, el animal que tiene una mirada muy profunda, como es profunda e iluminadora la palabra del evangelio de Juan.
Nadie nos ha hablado del Misterio del Señor como él. Si queremos asomarnos a las profundidades del alma de Cristo necesariamente debemos dejarnos guiar por el 4° Evangelio. “Les anunciamos esta vida, que es eterna, y estaba con el Padre y se nos ha manifestado a nosotros”. ¿De que vida nos habla Juan? Sin duda que no es la vida biológica, sino la vida interior que el hombre no tenía desde el paraíso perdido, hasta la Redención y la Efusión del Espíritu, la única vida que puede ser eterna y hacernos eternos a nosotros simples mortales. Pero también es una vida en relación con Dios, una relación tan viva como lo que se ve, se toca, se palpa, se contempla, se vivencia. Es una vida que se ofrece universalmente, pero que cada uno debe pedir y aceptar como un regalo que la fe trae al alma, al espíritu y a toda la persona.
El evangelio de Juan y sus Cartas nos muestran con total claridad la radicalidad de la fe, sin la cual es imposible llegar a Dios, y que es condición indispensable para acceder a la comunión de vida con alguien que aunque murió, hoy está vivo, Jesús, el Señor, el Eterno Viviente. “Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros, y juntos estemos unidos con el Padre y su Hijo, Jesucristo. Les escribimos esto para que se alegren y su alegría sea completa” Les anunciamos y compartimos con ustedes nuestra experiencia, nos quiere decir Juan. No les hablamos de ideas, de doctrina o de filosofía, nos habla de encuentro, de transformación, de crecimiento, de verdad, esa que Jesús, presentó e identificó, consigo mismo.
Es hermosa la finalidad de todo este testimonio vivo: para que estén en comunión con nosotros y con el Padre y su Hijo, Jesucristo. Así nos habla de la Iglesia sin nombrarla, pero que del texto surge como un misterio de comunión en el Padre, el Hijo y el Espíritu. Decir Iglesia y decir Misión es lo mismo, decir Iglesia y decir Comunión es lo mismo, ya que es impensable una Iglesia que no sea esa común unión de los creyentes con el Dios revelado por Jesucristo y de éstos entre sí. Y aunque permanezca como todo ideal, a veces inalcanzable, no nos dispensa del trabajo y el esfuerzo por superar el individualismo, que puede dejarnos al margen del proyecto de Jesús, que es y será siempre religar y hacer comulgar al hombre con Dios.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


14 de Diciembre San Juan de la Cruz “Juan el Bautista, llamando a dos de sus discípulos, los envió a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?". Esta pregunta atraviesa todos los Evangelios y el Nuevo Testamento ¿Quién es Jesús? El génesis de esta pregunta se funda en algo muy humano y común, el choque entre las propias expectativas y la realidad. Las expectativas de Juan Bautista como la de muchos en Israel incluidos los discípulos y los apóstoles de Jesús eran otras. Como todos los profetas antiguos, a Juan le correspondía anunciar una purificación, una justicia o un juicio para los pecadores y la separación del trigo y la paja, la transformación moral y el Mesías que él anunciaba presente, nada de eso está haciendo. Esto lo pone en crisis y la pregunta que nos haríamos nosotros en su lugar sería ¿de quien he hablado yo? Cuando se presentaron ante Jesús, le dijeron: "Juan el Bautista nos envía a preguntarte: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?” Juan el Bautista está en la cárcel por denunciar el pecado de Herodes que le había “robado” la mujer a su hermano, esa corrupción moral era intolerable para el espíritu moralizador que anima al profeta. Esto le cuesta primero la cárcel y después la muerte cuando sea decapitado y su cabeza presentada sobre una bandeja a Herodias, muy molesta porque le decían verdades en la cara que para una seudo reina era intolerable. Al poder no le gusta que les muestren sus pecados en la cara y siempre ese atrevimiento tiene su costo, el martirio. “En esa ocasión, Jesús sanó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos”. Juan que, como buen judío piadoso, es conocedor de las escrituras y en especial de los grandes profetas, recibe la clave para su paz, la presentación de su crisis a Jesús no queda sin respuesta, todo lo contrario, en la respuesta se le revela a Juan el rostro del verdadero Mesías y por qué camino viene a salvar a su Pueblo. “Entonces respondió a los enviados: "Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres”. Jesús le manda como mensaje la cita del profeta Isaías, que es la misma que Jesús se aplica a sí mismo en la sinagoga de Nazaret. Así Juan puede enfrentar la muerte con dos cosas en su corazón: el Mesías está, a su manera y como Dios quiere, según las escrituras en las que él había creído de niño, y el sentido de su misión que lo único que cambió fue su contenido pero no de significado y sentido. “¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!" La duda, la contradicción, la oscuridad, el miedo y el sin sentido son parte de la vida humana y de la mirada que se pueda tener sobre ella. La fe y su camino, no está exento de estas cosas, porque ella se encarna en un hombre que también pregunta ¿Eres Tú Señor? En esta última frase que hemos leído está como encerrado un pedido de Jesús a todos sus discípulos: que Yo no sea para ninguno causa de caída, de tropiezo y de abandono del camino de la fe.
A veces de lo peor Dios saca lo mejor, de una cárcel el más grande de los Profetas. En una celda de 2 por 2, con una pequeña ventanita, encerrado por un superior envidioso y mala leche, san Juan de la Cruz hace su experiencia mística contenida en sus obras, como el Cántico Espiritual y Llama de amor viva. En esas circunstancias desfavorables, humanamente hablando, Dios nos regala un santo y un místico que marca a fuego la historia de la espiritualidad de occidente, nadie sabe donde aparece Dios y se manifiesta para hacer de nosotros mucho más de lo que jamás hubiéramos pensado o deseado. Es el misterio de la fe, es el Misterio de Dios que actuaba y sigue actuando en el mundo por encima de la lógica de los hombres.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


A la Virgen de Guadalupe en su Fiesta-
Disculpen la demora, estuve enfermo, pero verdad que "más vale tarde que nunca"? Gracias! +Manolo
“María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel” Si hay un pasaje de los Evangelios de la Infancia de Jesús que leo y me imagino para orar, es éste de la Visitación. Tal vez por querer parecernos en algo a esa disponibilidad y audacia de la Virgen. Recorre toda la distancia, ella solita, con prisa y sabiendo a quien va a ver y con lo que porta y que ya crecía en su seno. La llena de gracia ahora es el Arca de la Nueva Alianza, la que hace presente a Dios en medio de su Pueblo y del mundo. Es como un signo primero de la Iglesia, que tiene como mandato llevar a Jesús a las personas como lo hace la Virgen en este pasaje que estamos mirando juntos.
“Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno” No es cualquier salto de alegría, éste es un eco de esa danza mística y en éxtasis del rey David delante del Arca de la Alianza, es el salto de alegría del que a través del baile honra esa Presencia misteriosa que siente, es esa danza inspirada. Es la ofrenda que tantas veces y de tantas formas nuestros pueblos de habla hispana desde el río Bravo hasta Ushuaia, le hacen a la Virgen en las fiestas populares, uniendo su arte y la devoción que danza, del que a través de la danza alaba y vive la Alianza, es el salto alegre que encuentra a Dios en medio de su Puelblo y del mundo, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: El mismo Espíritu que cubrió con su sombra a la Virgen para que su Niño fuera Santo y se lo llame Hijo de Dios, es el que actúa en el corazón y en todo el ser de Isabel. Esto lo provoca la voz, la palabra de María con su saludo. Un día esa Palabra que vibra en su voz, se hará de carne y hueso, visible, audible, palpable y la que generará la necesidad de imitar a la Virgen en la vida misionera y testimonial del discípulo "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! Sí, bendita más que cualquier jovencita capaz de concebir y dar luz, entre todas ellas la inmaculada y la elegida y la que es llamada a una misión de una trascendencia universal, bendita en virtud del fruto de su vientre que iba creciendo en ella, bendita por su disposición y deseo de realizar la voluntad de Dios que depende de su sí para hacer lo que quiere hacer por los hombres a los que ama tanto que les da su propio Hijo y el Hijo de María.
“¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?” Isabel se pregunta quién es ella para recibir semejante visita. Es una pobre de Yahvé, la que ha creído y esperado al Mesías, contra toda esperanza, la que ha superado, con su fe en las promesas de Dios, su silencio de siglos y su manera de llevar la historia
“Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor" La primera y fundamental bienaventuranza de la Virgen, no será la pertenencia a una raza aunque de ella venga el Mesías, sino su fe, su adhesión personal y la libre aceptación de su lugar en la Historia de la Salvación. Ésta bienaventuranza será el sustento de todas las demás que surgen de la Palabra de Dios, que la ve no sólo como un signo sino como la realización anticipada del destino no sólo de Israel y la Iglesia, sino de la humanidad entera a la que para salvarla, Dios reclamará solamente su fe.
“María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz". Si siguiendo el Prólogo del Evangelio de Juan, decimos que la Palabra, o Jesucristo, es pura referencia al Padre, en el Magníficat de la Virgen vemos la misma referencia a Dios, así como el Hijo todo lo refiere a la Gloria de su Padre, la Virgen en su cántico nos ayuda a tomar conciencia de la misma actitud. Así para terminar decimos “de tal palo tal astilla” Semejante mujer y madre para tan grande y extraordinario Hijo, verdadero Dios pero también verdadero Hombre y con todas las letras. Con todo amor.+Manolo Subir al índice


Descubrimos a Zaqueo desde el evangelio de Lc 19,1-10 “Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".
Se trataba de Zaqueo, el jefe de los publicanos, que vivía en Jericó. Quería ver quien era Jesús. El ciego al costado del camino quería ver otra vez, Zaqueo quiere ver a Jesús. Ambos quieren algo o por necesidad o por curiosidad, pero los dos mirando a alguien que pasa. Un alto en el camino y un llamado y la atención de un pedido: “Señor, que vea otra vez”. Aquí la iniciativa de Jesús para quien se había subido a un árbol para verlo y ahora el pedido inverso “tengo que alojarme en tu casa”. La alabanza y la acción de gracias del que recuperó por Jesús la vista. El descenso rápido y la alegría de recibirlo en su casa. Una solicitud de hospitalidad en una cultura muy hospitalaria, muy amable y cultivadora de ese valor, hospedar al peregrino ofreciéndole comida y albergue por una noche. El signo de Jesús de ir a alojarse a casa de un gran pecador, rico y de riqueza mal habida pero con el mínimo de conciencia moral como para que el Señor viera en su interior una grieta por donde entrar es su vida y cambiarla. Al gesto de Jesús le sigue el de la conversión: “Señor voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres y si a alguien he perjudicado le daré cuatro veces más”. Zaqueo también estaba maldito para su comunidad, arrastraba la sanción y el odio de sus vecinos por su mala vida, por su riqueza mal habida; pero ¿Quién conocía el fondo de su corazón? Estaba tapado por el rótulo de gran pecador y nada más. Cuando pasa esto el Señor nos escandaliza yendo a casa de un pecador, por sentarse a su mesa y aceptar sus gestos de bondad. Tanto en Zaqueo como en cada uno de nosotros hay bondad escondida que sólo Dios ve y conoce Jesús sigue mirando y buscando, pidiendo entrar no en la casa sino en la vida de cada uno, porque vino a buscar y salvar lo que estaba perdido ¡por fin alguien nos ha encontrado! Por fin Alguien que va más allá de nuestros prejuicios y nuestra autocondena, y que abre caminos para Dios tanto como para nosotros, ¿Quién se negaría a sentirse un Zaqueo bendecido por la presencia del Señor en nuestra propia casa? ¿Quién es tan perfecto y súper desarrollado que no necesite misericordia? Pobrecito esta en la oscuridad aunque crea que ve y que ya lo tiene todo.
Con el deseo de que abramos nuestro corazón y dejemos que el señor "se invite" a nuestra casa... +Manolo Subir al índice


Evangelio según San Lucas 18,38
Si nuestra fe fuese como la del ciego...
“El ciego se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!” Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran”
¡Podríamos decir tantas cosas acerca de este pasaje del evangelio!; pero permítannos pensar desde el lugar del ciego que grita.
–Aquí estoy al costado del camino pidiendo limosna, humillado, maldito y privado de entrar en la sinagoga porque soy impuro y mi ceguera es el signo de mi pecado. Estoy condenado a vivir así de por vida, a no ser que alguien hiciera el milagro de sacarme de esta situación. Sé que hay alguien en Galilea, en Judea y Jerusalén, que acoge a los pobres y sana a los enfermos, alguien raro y distinto a todos, que no hace acepción de personas, pero ¿cómo hago para llegar a él si vivo solo y así es inalcanzable?, si sólo pasara cerca de Jericó, sé que me podría curar. Ahora que pasa tanta gente seguro que voy a recibir buena limosna. – Cuánta gente que pasa, vaya a saber quien va.
Es Jesús de Nazaret.
¿Jesús de Nazaret? No puede ser. Voy a gritar pueda ser que sea cierto y se cumpla mi deseo: ¡Jesús, Hijo de David ten compasión de mí! ¡Hijo de David ten compasión de mí!
– Ven con nosotros que él te llama
¡qué alegría! Es verdad lo que me contaron de Jesús, está cerca, me llama, me va a sanar, voy a recuperar la vista.
– “¿Qué quieres que haga por ti? Señor Que vea otra vez”.
Y Jesús le dijo: «Recupera la vista, tu fe te ha salvado». – Sí, mi fe me ha salvado, mi fe en que es el descendiente de David, el Mesías esperado que al fin ha llegado. Ya puedo ver de nuevo, gloria de Dios, veo otra vez, me voy con él como todos los que lo siguen. Adios a mi vida anterior, ahora voy a vivir como los demás, voy a trabajar, no pido más limosna, ahora vuelvo a la sinagoga, ya no estoy maldito, ya estoy puro otra vez. Gloria a Dios, gloria a Dios. Junto conmigo veo y escucho a todos los que alaban a Dios por lo que me ha pasado, porque él me ha sanado.
Pueda ser que nuestra fe en momentos de oscuridad sea como la de este ciego y que nosotros también gritemos “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí”
“Porque el que invoque el Nombre del Señor se salvará”.
+Manolo Subir al índice


Reflexionamos a partir del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 1 - 8 Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: "En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'. Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'". Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?"
Por semejanza o por vía la vía del absurdo Jesús nos enseña en este pasaje de San Lucas, que hay que orar siempre y sin desfallecer Usando la imagen de la viuda fastidiosa y el juez inicuo, nos hace ver esa necesidad de una oración continua. En la historia de la espiritualidad cristiana siempre ha existido la inquietud por alcanzar esta “oración continua” Nos viene por la vía de las peregrinaciones a los lugares sagrados a los cuales se llegaba caminando. Mientras eso se realizaba, se practicaba la oración continua, la oración del corazón o la oración de Jesús. Era orar repitiendo “Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí pecador” una, cien y mil veces al día, hasta que la oración se unía al caminar, a la respiración y a los latidos del corazón. La repetición perseverante hacía que se la rezara despierto y dormido, conciente o inconcientemente, levantado o acostado, despierto o incluso dormido, mientras se hacía lo que se hiciera y en descanso también ¿Por qué tanto esfuerzo? Porque el único problema de la oración no son ni las distracciones, la necesidad, la oportunidad o la conveniencia de ella, sino la perseverancia, la decisión de orar siempre y sin desfallecer. Ahora si bien esto es cierto, no es menos cierto que es un don del Espíritu, “porque el viene en nuestra ayuda, para hacernos clamar, Abba, es decir Padre Espíritu y constancia son las dos realidades que se juntan para hacer de nosotros hombres de oración, que se irán convirtiendo en seres que mostrarán la luz que hay en el interior, seres llenos de amor o compasión. Esta oración continua es el camino por el cual el pecador se va convirtiendo en un ser nuevo, en quien tiene hambre y sed de la unión amorosa con Dios. Este ha sido el sueño y el deseo profundo de todo aquel que ha gustado algo del misterio de Dios. Estos son tiempos de mucha facilidad y automatismo que hace que al hombre, en general, no le cueste vivir y así el esfuerzo ¿para qué? Si ya todo viene hecho. Aquí esta el verdadero peligro, porque la vida más allá de la velocidad y lo que se hace solo dependiendo del programa que tenga, sigue siendo la misma y el hombre igual de frágil y limitado, y por lo tanto víctima de su fragilidad, si a esto le agregamos el descreimiento y la ausencia de Dios, las cosas son mucho más difíciles para quien no pone su voluntad para salir adelante. La oración continua no inmuniza pero si fortalece y templa a la persona para asumir que en este mundo la vida es lucha, y no es lo mismo ir a la lucha con un espíritu templado que con uno que está débil o frágil. La oración continua, aunque no produzca frutos de inmediato, los produce y esto es lo que importa, mientras tanto se va dando la transformación, de esta manera el Señor encontrará fe sobre la tierra cuando vuelva.
Con todo cariño en el Señor Jesús.+Manolo Subir al índice


Fiesta de Todos los Santos Cuando pensaba qué decir en Misa sobre esta fiesta, me hacía gracia lo que alguna vez le escuché decir a mi párroco: “que ésta es la fiesta para todos los santos que no tienen el rating de los que están de moda: San Expedito, San Cayetano, Santa Rita, San Antonio de Padua, San Pantaleón y otros” y porque nadie se acuerda de ellos. La verdad es que nos presentan la vida y los méritos de todos los santos y celebramos su intercesión en el Cielo. Y me vino la imagen evangélica de la vid y los sarmientos. Los santos fueron esos sarmientos, que se dejaron podar, limpiar y a quienes Dios los hizo más fecundos. La fecundidad de los sarmientos depende de su proximidad a la cepa, ésta es Cristo y el santo es quien se ha acercado más a Cristo, para aprovechar para sí la savia de la vida, que es lo que llamamos la gracia de Dios. Esto me vino gracias al evangelio del discurso de las bienaventuranzas y algunos detalles que no son escritos al pasar. El cuadro que nos presenta Mateo, va de lo más distante a lo más cercano o íntimo. La multitud que lo buscaba, los discípulos que se reúnen con Él y los apóstoles que ya formaban parte de su círculo más íntimo, como la cepa y los sarmientos. Así es nuestro camino hacia la santidad, de la multitud a la elección que Dios hace de nosotros, de la elección a la vocación, de la vocación al seguimiento, del seguimiento al compromiso, del compromiso vital a nuestra elección de Dios, por encima de todo y aun de nosotros mismos, de la elección de Dios al envió misionero y de éste a las obras de la Fe y del Espíritu. Una de las características fundamentales del santo es la perseverancia en este camino, difícil pero posible, y el cultivo de una virtud heroica. La fe heroica en el martirio, la esperanza contra toda esperanza en el apostolado, la caridad como denominador común a toda forma de santidad, según el carisma de cada uno. Es hermoso pensarlos como nosotros, de carne y hueso, convertidos, en proceso y en lucha por asemejarse a Jesucristo, para que algo de la perfección del Señor se haga presente en nosotros. ¿Por qué ser santos entonces? por imitar a Jesús, para llegar a la perfecta caridad y dispuestos a morir como Él de ser necesario. Estos hermanos nuestros son lo mejor de la Iglesia, pero por eso son los más solidarios con los que atravesamos este valle de lágrimas. Ellos lo pasaron y ahora nos ayudan con su cercanía y su oración. Porque sabemos de sus méritos, les confiamos nuestras causas, nuestras necesidades, nuestra búsqueda de la vida y también por ellos confiamos ser escuchados. Su gloria de hoy deseamos que un día sea la nuestra, ya que desde el bautismo somos llamados a la santidad y estamos llenos de gracia para serlo. Entonces, ¿le damos nuestro sí a Dios? +Manolo Subir al índice


12 de Octubre “Fiesta de Nuestra Señora del Pilar” Zaragoza. España. “Se apareció a Santiago sobre una columna o pilar” según la tradición, cuando el apóstol evangelizaba España, para confortarlo.
Nunca ha sido fácil predicar el Evangelio, como tampoco ha sido fácil multiplicar el bien o querer cambiar las cosas, siempre ha habido contrariedades, persecuciones y hasta la sangre derramada por la fe, pero en medio de las dificultades, Ella, la Madre del Señor y la Reina de los apóstoles ha estado y está presente para “esperar contra toda esperanza”.
La columna sobre la cual la Virgen se aparece es todo un símbolo. La fe que Santiago predicaba es la acción propia de aquel sobre cuya fe se fundamente la Iglesia, que se sostiene sobre Doce Columnas y Santiago era una de ellas. Es como un testimonio de autenticidad para quienes escuchaban la predicación del discípulo Jesús y testigo de la Resurrección, aquellos, entonces, como nosotros ahora, estaríamos fundando la vida sobre algo sólido e inconmovible, sobre la promesa del Señor Jesús: “edificaré mi Iglesia y las fuerzas del infierno no prevalecerán contra ella”. Hoy y en tiempos en que todo lo que conocemos parece derrumbarse a pedazos, es fuente de consuelo y de esperanza, mirar a María Virgen sobre el Pilar.
Nos podemos atar a Ella si vemos que nuestra vida con todas sus cosas necesita encontrar de donde agarrarse, nos podemos apoyar en Ella si queremos comenzar una vida de compromiso y fidelidad que necesita un cimiento firme sobre el cual construir. Si estamos confundidos o perdidos a sus pies podemos volver a pedir el paz que hemos perdido, los sueños que hemos tenido que postergar, la salud que se ha quebrado, sintiéndonos comprendidos y acogidos no por una imagen sino por una presencia tierna y cercana que nos entiende, ya que Ella en su vida terrenal las pasó a todas, las vivió y las sufrió a todas, como que no hay una experiencia, una vivencia o un dolor que ella ignore. Pero Ella también fue más allá de lo que veían sus ojos y creyó en medio de la oscuridad y vislumbró la luz al final, el triunfo sobre las tinieblas y la vida que se imponía a la muerte. La que está sobre el Pilar es la misma mujer y madre que nos cuentan los evangelios, está allí más allá de la apariencia de una imagen material, una estatua o una obra de arte. Al verla nosotros también somos invitados en estos tiempos duros y desconcertantes a ir más allá de lo que aparece y parece, para todo el que cree aun en medio de tanta decadencia, sabe que todo termina bien, aunque no de inmediato ni instantáneamente, pero termina bien.
Sin esta fe fundamental en el Amor de Dios y en el Dios Amor, si que estamos perdidos, y María en el Pilar nos llama a creer a pesar de todo y a esperar como Ella esperó la manifestación de la Gloria del Señor de la Vida y de toda vida.
Que Ella bendiga a todos sus hijos amados y aumente la fe vacilante, tímida u opacada de todos aquellos que lo necesiten.
Bendiciones. +Manolo
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Reflexionemos a partir del texto de Lc 10, 25-37 ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?" "El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Como conversábamos los otros días con un cirujano amigo del Hospital:”Usted y yo nos parecemos en que no andamos con vueltas, uno en el quirófano y el otro en el confesionario” ja, ja… Sí, yo opero en los cuerpos, usted en las almas, ambos buscamos la salud, queremos salvar vidas o trabajar para que estén mejor”. A qué viene este comentario. Es que la vida está hecha de decisiones y de verbos, fijémonos en los verbos que conjugó el buen samaritano de la parábola: Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver".
Desde ver hasta sacar unas monedas todo fue verbo tras verbo. Lo que llama poderosamente la atención es que a la respuestas sobre “¿Y quien es mi prójimo?” Jesús contesta con una parábola sobre el hacer en bien del otro y de pensar quien podrá ser mi prójimo, nos dice con total claridad que la cosa no pasa tanto por pensar, sino por el hacerse prójimo del caído, lo que universalmente decimos hoy “hacernos cargo” de toda nuestra vida y de los que lo necesiten de modo inmediato, como a aquellos que debemos cuidar de por vida o por quienes debemos luchar y trabajar para que, no pudiendo nosotros, otros puedan hacerlo con el mayor de los cuidados, ternura y solicitud. En mi hospital muchas chicas y señoras de condición humilde se ofrecen para cuidar por horas a los enfermos, cuyos familiares no pueden pedir licencia en el trabajo para cuidar a su mamá, papá o un familiar. Estas son verdaderas samaritanas, que hasta dejan el número de teléfono en las cabinas para que se las llame de ser necesario y muchas viven de brindar ese servicio necesario. Por su acento muchas son peruanas, chilenas, bolivianas o paraguayas o de alguna de las provincias del norte, que viven en mi país y que van encontrando una manera de trabajar en el ámbito de la salud como cuidadoras. Hacerse prójimo también vale para las cosas más sencillas y no tan dramáticas de la vida como el prestarse un poco de atención, parando el vértigo de la vida cotidiana para encontrarse y dialogar. La vida a diario nos hiere y a diario necesitamos que nos laven las heridas con el vino del amor y nos venden el corazón con el aceite del consuelo.
Quiera Dios que no nos justifiquemos como mis colegas los sacerdotes y los diáconos del evangelio que lo vieron y se fueron por otro camino. Nadie nos pide que nos crucifiquemos por nadie, solo se nos pide un poco de tiempo y atención, nos parece que así el amor sana y perdura, se regenera y crece.
Bendiciones.+Manolo Subir al índice


2 de Octubre “Fiesta Diocesana de Nuestra Señora del Rosario” Mendoza. Argentina. “Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya” 1. Nunca las cosas son lo que parecen. En el Edén del Génesis había un jardín, un árbol, el hombre, la mujer y el mal rondando por el jardín. En ese lugar la tentación, la caída y ¡que caída! Nada menos que la debilidad y la muerte, lo que no era del hombre comenzaba a ser cosa corriente para el hombre y toda su descendencia es decir todos nosotros que la ligamos de arriba y que sufrimos por lo que ellos hicieron y no pudieron remediar, somos un fruto del cual no nos podemos sentir orgullosos.
Trabajando en un hospital convivimos a diario con las consecuencias de aquel mal comienzo para nosotros “viendo el árbol y apetitoso su fruto para alcanzar sabiduría comió del él y luego dio al hombre…” En apariencia bueno y que resulta en malo.
2. En el cuadro que nos imaginamos y que tantas veces y por tantos ha sido pintado, nos encontramos con otro árbol, otro hombre y otra mujer y el mal azotando y matando a Jesús, el Hijo de Dios, que siendo puro e inocente, pero a la vez “hijo del hombre” por su condición humana, estaba arreglando en nombre nuestro lo que nosotros jamás habríamos podido arreglar, y aún más, llevándonos con él a lo que jamás hubiéramos pensado o esperado, la vida eterna en nuestra carne, haciéndonos participar de su propia condición gloriosa, que será la condición de toda la humanidad pecadora-redimida en el futuro hacia el cual nos dirigimos mientras desde allá, desde su eternidad está Él viniendo hacia nosotros. Así como decimos en la Liturgia “el que venció en un árbol, el maligno, en un árbol fue vencido, en el de la cruz y por el Crucificado”.
3. Si aquella mujer primera fue la madre de todos los vivientes que después se volvieron mortales, esta Mujer Nueva al pie de la Cruz de su Hijo, es convertida en la Madre de la Nueva Humanidad redimida por la Muerte y la Resurrección de su Hijo Jesús. Pero Jesús la hace madre de todos nosotros al darla a Juan como suya. ¡Que hermoso suena, como suya! Como suya, como propia, como mamá celestial. Pensaba cuan vulnerables y débiles nos vuelve por momentos el amor, afectivo y efectivo, tanto que en una familia cuando los niños son chicos uno se pregunta quién manda en el hogar… y ellos, que dicen a y los padres salen corriendo a satisfacer su necesidad o su pedido. La Virgen Madre ha hecho vulnerable y débil el corazón de Dios. Éste nada puede negarle cuando sus hijos acudimos a su intercesión por nuestras necesidades temporales tanto como eternas. ¿Cómo Dios Amor podría negarle algo a quien en vida no le negó nada, ni a su propio Hijo? La Virgen es la omnipotencia orante que tenemos en la Iglesia y por eso acudimos.
4. Nada es lo que parece. Cuando la Imagen de la Virgen del Rosario llegó a estas tierras de Huarpes, no llegó una imagen colonial de vestir con su manto y mantilla, con ella llegó la fe, ella trajo la fe a los pueblos originarios y hoy en su fiesta los descendientes directos de aquellos primeros hijos criollos, le cantan y le bailan para honrarla, zambas, cuecas y tonadas que son danzas y canciones propias de acá. Le hacen fiesta por que es la Madre de Jesús y también la suyas como Juan al pié de la cruz, con la misma fe y obediencia que aquel apóstol amado y mariano por excelencia.
Toda mi Iglesia Diocesana hace fiesta reunida de norte a sur y de este a oeste a su patrona, a su protectora, a la intercesora a la que de un modo especial, el primer domingo de Octubre, recibe a todos sus hijos, los escucha y los bendice, a los que una vez más reúne como la gran Familia de Dios que camina entre las viñas, los cerros y las bardas, que habita las ciudades y los barrios, a los de cerca y los de lejos, los de arriba y los de abajo, trascendiendo y barriendo con toda diferencia y haciendo que por al menos una tarde nos olvidemos de toda diferencia y nos sintamos hermanos y con la tarea de seguir creciendo en la fraternidad, porque Ella nos recuerda que hay un sólo Dios y Padre y que todos somos hermanos.¡Viva la Virgen del Rosario! Mi madre y la de todos.
+Manolo Subir al índice


1° de Octubre “Santa Teresita del Niño Jesús y la Santa Faz En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. 1. Si tuviéramos que definir en dos palabras el tipo de santidad de Teresita de Lisieux son: “infancia espiritual” viviendo cotidianamente esa relación de amor filial con Dios Padre, sabiéndose y sintiéndose tanto pequeña como amada. Haciendo todo para agradar a ese Padre que ve en lo secreto y que recompensa esa discreción con lo cual se pueden hacer todas las cosas. En esto mucho le ayudó cuando siendo niña tuvo un padre amoroso, tierno, y que le mostró el amor humano desde su paternidad, lo mismo que su mamá, ambos están en vías de ser santos como su hija y santa. En la analogía de la fe, remontar el espíritu desde lo humano a lo divino, si mi papá me amó así cuanto más me amará mi Padre Celestial. 2. “¿Qué hizo de extraordinario esta para que se manifiesten semejantes signos con motivo de su muerte?” pregunta que sea hacían algunas de las monjas que habían vivido con ella, y a las cuales con caridad verdaderamente sobrenatural y heroica Teresita había soportado y amado silenciosamente; “santa quieres ser tus hermanas te han de hacer” y con todo lo que la hicieron sufrir, le hicieron el poco agradable favor de santificarla en la humillación y el dolor moral y espiritual. 3. Es la santa de la sencillez y de lo pequeño, de lo que no se ve ni se nota a simple vista, la que hizo ver que las cosas en apariencia pequeñas eran grandes a los ojos de Dios. No fue a las misiones al menos físicamente, pero lo estuvo en su espíritu, ya que toda forma de sufrimiento, a semejanza de Cristo, lo ofreció a Dios por la extensión del Reino y la fecundidad de la actividad de los misioneros de la Iglesia, por eso siendo una monja de clausura la Iglesia la honró con el patrocinio de las misiones. No fundó monasterios, no hizo nada extraordinario para ser santa, sino que vivió extraordinariamente el amor de Dios, haciendo de cada cosa del día una ofrenda, santificándose en la fidelidad a su deberes de estado monástico, mortificándose en pequeñas cosas, mostrándonos así que no hay que ser complicado sino tener fe en que todo lo que hagamos, poco o mucho, notorio o no, si se lo hace por amor a Dios conduce a la santidad. 4. Qué bueno pensar que en las cosas de todos los días, las que parecen grises y rutinarias, si cambiamos la mirada y el espíritu con el que las abordamos y las hacemos, convencidos de que agradan a Dios, nos hacen santos como Teresita. Su auto biografía, “Historia del un alma” ha cautivado y sigue cautivando la atención y moviendo el corazón de cuantos la leen y se asoman así a una de las almas más luminosos del siglo XX que ha fundado una espiritualidad de la santidad en lo pequeño que motiva a todos a ser santos, válido para todos los bautizados y para todos los estados de vida que se haya elegido para seguir a Jesús y dar gloria Dios Padre.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


Evangelio de san Lucas 9, 57-62
Cómo seguir a Jesús?
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: " ¡Te seguiré adonde vayas!" Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Este evangelio que es titulado “las condiciones para seguir a Jesús” nos habla de tres formas distintas de la radicalidad de la fe. Un SÍ sin medias tintas, en a todo o nada.
1. La primera respuesta de Jesús nos ayuda a entender esto de la radicalidad, seguirlo es quedarse sin casa, sin vínculos familiares, es dejar la tribu, la seguridad de la propia casa, la madre, el padre y los hermanos; es dejar atrás una vida ya vivida y conocida, para comenzar a realizar una vida nueva en el seguimiento del Divino Peregrino que siempre está moviéndose de acá para allá y que aún después de muerto y resucitado, seguirá andando hasta llegar al hogar del cielo. Es una aventura apasionante, seductora y desafiante para la juventud eterna del alma, por esto la fe radical no conoce de estatus social, cultural, ni de edad ni condición de ningún tipo, porque éste desprendimiento y olvido de sí mismo es lo único necesario, sin esto no hay ni radicalidad ni tampoco fe verdadera. Y dijo a otro: "Sígueme". Él respondió: "Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
2. El desprendimiento expresado en el deja que… nos es cualquier desprendimiento porque está dirigido a la renuncia del derecho legítimo del hijo mayor de recibir la herencia de su padre y por lo tanto ocupar el lugar que en el esquema familiar oriental es esencial en la vida y la historia de toda familia. Así aparece el desprendimiento y la generosidad para renunciar a una misión muy noble como lo sería cuidar de su madre y sus hermanos y los bienes familiares, sin una fe radical sería quedar atrapado por lo legal y bueno, pero se perdería lo mejor que es anúnciar Reino, sin libertad y fe radical no se puede seguir a Jesús. Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos". Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios"
3. Cualquier agricultor que are su campo con bueyes, mulas, caballos o tractores sabe que si quiere hacer un surco recto no debe mirar para atrás sino y sólo para adelante, de lo contrario el surco le sale torcido. Nadie que quiera seguir a Jesús puede mirar hacia atrás, la radicalidad de la fe que pide exige dejar atrás la vida anterior, su ataduras, su pasado, de espalda a lo que ya fue y no volver atrás para buscarlo porque ya no existen, ya son nada y sólo queda mirar hacia adelante, como quien acaba de nacer del Agua y del Espíritu, como quien ha nacido de Dios, de lo alto, quien se convierte y comienza a vivir con y como el Espíritu, como viento que no se sabe de donde viene ni hacia donde va, no tiene ataduras y su libertad no tiene nungún tipo de apegos. Esto nos habla a todos los creyentes, lo más exigente como en toda decisión es dar el primer paso, después de éste nada nos detiene y ya sabemos que no hay retorno, no hay vuelta atrás, si se quiere ser congruente.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


“Endureció su rostro y se encaminó decididamente a Jerusalén” Lc 9,51 Jesús se puso serio, endureció su rostro, “endurecí mi rostro como pedernal, y no lo aparté cuando me ultrajaban y escupían” dice el Cántico del Siervo de Yahvé en el libro del Profeta Isaías. Es que al subir a la Ciudad Santa, está en el momento previo a su elevación. Ese momento previo tiene como fondo la Cruz y el Calvario y lo que esto conllevaba de sufrimiento, dolor físico, moral, emocional. El rechazo de su pueblo, la humillación, el mal trato y el abandono en la más honda soledad. Nadie que no esté plenamente comprometido con su misión, que no se sienta realmente libre y responsable de un designio,que lo que va a hacer es algo tiene sentido,podría hacerlo. Es más que coraje, es la valentía de asumir un rol intransferible, un protagonismo necesario e irrenunciable. Pero para Jesús hay algo mucho más grande y profundo, detrás de la Cruz y el Calvario está, como un telón de fondo, el rostro del Padre, que solo Él conoce y que solo Él ve de lejos y a ese encuentro se encamina, justamente antes de volver junto a Aquel del que había salido. Las consecuencias de esta decisión son claras: derrotar al mal reduciéndolo a la impotencia con su impotencia en la Cruz, instaurar el poder de la Cruz y por lo tanto del Crucificado, reconciliar a los hombres con Dios y a éstos entre sí, derribando con la Cruz el muro de separación, el odio. Llevando el amor a su suprema expresión del don de sí mismo en sacrificio. Rompiendo el egoísmo y la indiferencia que el pecado había instalado en el corazón de la humanidad. Hacer justicia en nombre nuestro, devolviéndole a Dios la Adoración y la Gloria que la humanidad le había negado con el primer pecado, salvándonos y liberándonos a nosotros del mal y de la muerte eterna. Abrirnos de nuevo las puertas del paraíso perdido, que es abrirnos las puertas del corazón de Dios, que la humanidad cerro con el primer pecado. Por Él son escuchadas todas nuestras oraciones, son atendidos nuestros pedidos, es eficaz nuestra oración, por Él somos hechos hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Por Él recibimos una Vida Nueva que brota de su costado abierto en la Cruz ¡Vaya que sí tenía sentido! lo que Jesús veía de lejos, cuando "se encaminó decididamente hacia Jerusalén". Esto que nos parece extraordinario y, por cierto que lo es. Es lo que hace tan preciosa y meritoria toda decisión libre, verdaderamente personal,tomada con la misma pasión y responsabilidad que nos toca a cada uno en la vida. Desde la luz que nos da este evangelio y la decisión de Jesús de jugarse por nosotros, que nos convertimos, más que nunca,en buscadores de sentido. Por eso encontrarle sentido a lo que vamos a hacer, nos llena de una profunda alegría y de gran satisfacción, la vida se llena de una luz y de una intensidad que sin ese sentido no la tendría. De esto nace una fuerza que nos lleva a soportarlo todo hasta lo que jamás pensamos que seríamos capaces de soportarlo. Nos parece que de este pasaje nos deberían quedar dos hermosas palabras, libertad y sentido. Al mirar el sentido que tuvo para Jesús tanto su vida como su muerte.Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


“El que me recibe a mí, recibe al que me envió” Lc 9,48 Nos ha enseñado la teología y en especial la reflexión cristológica que todo en la vida de Cristo era pura referencia al Padre, que todo en la vida lo referenciaba a su Padre, que lo hacía todo para gloria del Padre, por eso lo que nos dice en este pasaje del evangelio expresa ese sentir y esa conciencia de Jesús respecto de su obra y la íntima relación que tenia con el que lo envió, que Él era portador del que lo envió. Es como si nos dijera que no tiene nada más grande, más precioso, nada mejor para darnos que su Padre. Así el Señor comienza a romper con una fe antigua o un conjunto de leyes y prescripciones que ataban a sus discípulos y a su pueblo en general, para dar paso a una fe, a una nueva manera de ver, sentir y vivenciar a Dios. La consecuencia de esto es que al traernos al Padre nos vuelve sus hijos, sus amados, pero no de cualquier manera, amados por el Padre de la misma manera que Él ama a su Hijo y le da y le dice todo lo que quiere mostrarnos. Esto que no entendía el hermano mayor de la parábola, que se relacionaba con su padre como un cumplidor de órdenes, un peón, un siervo o un empleado, aunque para el padre era hijo y muy amado, él no se daba por enterado de ese amor para él. De allí que no entendiera cómo el padre atendía con tanta amabilidad al que se había portado mal, y es que, si no se sabía ni se sentía hijo, menos se iba a sentir hermano, tampoco le llegaron las palabras del padre “hijo todo lo mío es tuyo” estaba demasiado odioso y resentido para que algo le llegara, aunque fuera dicho con tanta ternura y amor por ese padre maravilloso. Si este es el Padre al que recibimos cuando recibimos a Jesús, es claro que creer es hacerse hijo de ese Padre y por lo tanto hermanos, por encima de cualquier cosa que hiciera que nos distanciáramos, o distanciados, que nos acercáramos y viviéramos como hermanos. Filiación y fraternidad, aspecto esencial de nuestra fe que es comunitaria, que es familiar y que es popular, ya que somos el Pueblo de Dios en medio de las naciones. Así la conciencia de tener el mismo y único Padre hace que nuestro testimonio de amor fraterno sea todo un signo en un mundo enfrentado y dividido, que la solidaridad entre nosotros inspire la solidaridad de otros, la alegría de vivir y compartir la fe, contagie a otros a que la compartan con nosotros, que el compromiso con toda causa buena y justa nos ponga como una señal de Dios en un mundo de impunidad y de injusticia. El saber “llorar con los que lloran, reír con los que ríen, el hacernos todo con todos, para ganar al menos a alguno” nos hace distintos de todos aquellos que cultivan la indiferencia, la indolencia y el desamor en definitiva. A ser hijos y hermanos es la gran invitación que Jesús nos hace cuando pide nuestra aceptación y creemos en su Nombre. Gracias a mis hermanos tengo la certeza de que el Señor está conmigo, que cuando estoy con el Señor nunca estoy solo, siempre mis hermanos están conmigo.+Manolo. Subir al índice


“El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a Mí” Lc 9,46 1.Recibir en el Nombre de Jesús es hacerlo por razones superiores a las puramente humanas, porque conocer el Nombre, en tiempos de Jesús, era un privilegio reservado a Dios, “que conoce todas las cosas y las llama por su nombre”, era tener una experiencia de tal profundidad que superaba la capacidad de cualquiera. Ya Moisés en el pasaje de la zarza en el Éxodo le pide a Dios conocer su nombre y verlo y por respuesta recibe “YO SOY” y “nadie puede verme y seguir viviendo”, así a Dios lo conocemos como la Causa primera y última de todas las cosas, por los efectos de su acción creadora y por su amor. 2. Recibir a un niño en tiempos de Jesús, era aceptar cerca de uno a un marginado, a un excluido de la vida social especialmente si este era un marginado o un limosnero. Pero hacerlo en su Nombre era recibirlo a Él, que vive en ellos, que desde ellos nos llama, nos pide ayuda, que es frágil y necesita protección y los cuidados que en muchos casos, al no tener familia, era más necesario y urgente. Pero también es “hacerse como ellos para entrar en el Reino de los Cielos”, a donde se llaga desde la marginación siguiendo a Jesús, haciéndose discípulo y, sobre todo, seguidor por la fe, poniendo la seguridad en Otro “como un niño en brazos de su madre” o “acariciado en las rodillas de su padre”, en definitiva pequeñez y docilidad es lo que se adquiere al hacerse como un niño, sin egoísmo, ni crueldad, sin mezquindad, sin culpas ni resentimientos, despojados de todo lo que impidiera seguir a Jesús, de todo lo que fuera una carga, que muchas veces es carga porque se la retiene en lugar de soltarla. Todo esto que nos impide ser como niños hay que dejarlo atrás para seguir a Jesús. Por eso “hacerse como niños” es toda una tarea: conocer y aceptar nuestras carencias, nuestra hambre de sentido, nuestras heridas sin sanar, ponerse al alcance de Cristo, es precisamente hacer eso, recuperar la inocencia, la pureza, la espontaneidad, la libertad, la capacidad de asombro, el deseo de crecer y de no detenerse, en esto radica para Jesús la verdadera grandeza, es lo que estaba en el centro de la discusión entre los discípulos. 3. Juan y su intolerancia ante la presencia de uno que hacía milagros en el Nombre de Jesús pero que “no es de los nuestros” y la apertura de mente del Señor, que les enseña “no se lo prohíban, porque el que no está contra nosotros está por nosotros”. Esto es toda una revelación, porque es como decirles a los apóstoles ¡Ojo! el Reino de los Cielos nos es propiedad de ustedes y se manifiesta fuera del círculo que ustedes tienen en su imaginación. El Reino no conoce de fronteras y se manifiesta en la Iglesia pero también fuera de ella, en toda persona de buena voluntad, aunque ésta no tenga una fe explícita en Jesucristo o en Dios, como también en otras confesiones. Días pasados hablábamos en una sobremesa con mi amigo el Capellán del Servicio Penitencial Provincial, sobre la post cárcel de los que cumplían una condena, con quien se los podía ubicar laboralmente para que no reincidieran y, para mi sorpresa, de esto solo se podía hablar y planificar con los Pastores Evangélicos que también visitaban las cárceles que él supervisaba y que tenían más posibilidades de encontrar un empresario o comerciante o industrial que confiara y les diera la seguridad de tener una salida laboral y así no tener que volver a la real “seguridad y protección de la cárcel” por no encontrar la reinserción en el mundo de la libertad y el trabajo. Menos mal que existe algo para ellos, pobrecitos, y que vergüenza que otros lo hagan y que poco sepamos de lo que hacen “los nuestros” como diría el apóstol Juan. Bueno sería que, como parte de la pastoral carcelaria, se pensara en una pastoral post carcelaria, que diera oportunidades a los que lo perdieron todo por las razones que lo hayan perdido y que no tuvieran otra opción que volver a la cárcel, para comer y tener un techo.+Manolo. Subir al índice


Fiesta del evangelista San Mateo “Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?". Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: "Prefiero la misericordia al sacrificio". Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Este pasaje del evangelio que relata la vocación o llamado de Jesús a Mateo, nos ha sorprendido siempre y ha sido fuente de consuelo y esperanza para quien les escribe hoy. Pero queremos detenernos en los momentos que nos relata el evangelio desplegándolos como el fuelle de un bandoneón.
1. Mateo estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos porque era publicano. Era un judío al servicio del imperio romano que hacía el trabajo de cobrar las tasas y recaudar el dinero con el que el imperio se financiaba; pero los publicanos, se sabía, cobraban de más y se guardaban la diferencia, vivían mejor que los demás y por eso el pueblo los odiaba, porque en los pueblos chicos todos sabían de todos. Era deshonesto y materialista y no tenía ningún cargo de conciencia porque, en ese momento, la conciencia no le había surgido y no sabría donde estaba el mal y donde el bien, ya que ellos vivían así y protegidos por la brutalidad romana de la cual usufructuaban en beneficio propio.
2. ¿Quién de nosotros lo habría elegido para algo tan grande como una misión trascendente como la que realizaría después? Porque es la misma persona que escribirá años después el evangelio que lleva su nombre. Jesús pasa junto a él, le dice ven y sígueme; el se levantó y lo siguió y esto es mucho más que un dato de un movimiento físico de levantarse, dejar un lugar vacío y caminar detrás de alguien que lo llamó; con los antecedentes que mencionábamos más arriba significa un cambio radical de vida, la mesa, la tarea y la plata quedaron atrás y una vida nueva para una persona “vieja” se inicia con el paso de Jesús ¡Y que revelación para nosotros! Cuánto talento escondido en un publicano: resulta que Leví-Mateo era un hombre profundamente observador y memorioso y con talento literario, capaz de buscar, ordenar y darle forma a un evangelio de singular belleza, que sirvió, en su momento, de puente entre la fe de nuestros padres de origen judío y su conversión a Cristo y la nueva fe. Gracias a la obra de Mateo a ellos dedicada, nutrieron su fe incipiente con el alimento de la Palabra de Dios inspirada como una profundísima catequesis para aquellos primeros judeo-cristianos. ¿Quién hubiera pensado que en Mateo había todo lo que Jesús puso al descubierto? Creo que nadie y menos los que vivían separando a unos de otros, como los escribas y fariseos del relato que condenaban y momificaban a las personas dejándolas sin posibilidad de cambio. Mateo es todo un signo de que la verdad estaba en otro lado o la tenía otro, Jesús, ese del que Mateo nos habla de modo tan sublime y profundo.
3. Es fuente de consuelo y esperanza, porque el primer enfermo en ser curado fue Mateo, el primero en esta historia en recibir misericordia fue Mateo, que escuchó la voz liberadora de Jesús, en su propia casa y en medio del banquete con que Mateo homenajeó a Jesús y la despedida de la vida anterior y la entrada a la vida nueva del seguimiento de Jesús. Hoy para nosotros los pecadores es día de consuelo y esperanza, aunque sólo Jesús nos la ofrezca. Saquémonos los auto- estigmas y vivamos la libertad que Jesús nos regala a los que más la necesitamos, y que el Señor haga surgir todos los talentos que llevamos escondidos en nosotros, como lo hizo con Mateo.
Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


31 de Agosto de 2011
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 4,38-44
“Al salir de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y ésta desapareció. Enseguida, ella se levantó y se puso a servirlos. Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. De muchos salían demonios, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías. Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: "También a las otras ciudades debo anunciar la buena noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado". Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea”
Varias veces he encontrado en el libro de visitas de esta página Web, el comentario acerca de un Dios tan humano y a la vez tan Dios, tan Dios y a la vez tan humano y cercano.
Les cuento que la materia de Teología que más me cautivó fue la Cristología. Esta me marcó para siempre en cuanto a lo que sentía que tenía que trasmitir. En aquellos tiempos de los 70 y 80 se llamaba al Espíritu Santo el gran desconocido, pero cuando encaramos el estudio de Cristo desde los evangelios, a los autores contemporáneos que pensaban y escribían sobre Él, me di cuenta que también Jesús era un gran desconocido, que de él se decía mucho o poco, pero sin el suficiente fundamento.
Gran sorpresa para quien escribe y que en aquel tiempo se asomaba tímidamente a su Persona y su Misterio. Ojo me sigo asomando tímido y admirado, a su Persona y Misterio porque el que diga que lo conoce y ya no tiene nada que descubrir, engaña o se engaña, el que diga que sabe todo sobre Cristo, no sé, me suena poco creíble. ¿Cómo saber todo sobre un misterio infinito? ¿Cómo abarcar al inabarcable? Esto lo pensaba esta mañana leyendo este pasaje del Evangelio de Lucas que la liturgia nos propone para el día de hoy. Creemos que si sólo Dios puede explicarnos a nosotros, cómo nosotros, que no podemos explicarnos a nosotros mismos, vamos a poder explicar a Cristo, que encima, es un doble misterio: como Dios y como hombre.
Esto es lo maravilloso, porque cuando hemos percibido algo y creemos tener algunas respuestas, surgen en ese mismo momento más y más preguntas. Siento que lo que Dios nos pide es que no nos cansemos de buscar respuestas, tantas como preguntas surjan, y que lo bueno está en el camino no en la meta; la meta casi que llega sola con el tiempo, lo que no llega, a menos que nos empeñemos es la búsqueda.
Sentir hambre y sed de más Jesús, es lo propio del que cree de verdad, del que como san Pablo, se lanza hacia adelante tratando de alcanzar a Cristo que ya lo había alcanzado a él y había despertado la búsqueda.
Hoy con la secularización, la superstición, la desacralización, el relativismo filosófico y ético y las consecuencias de su forma dictatorial de imponerse, más que nunca hay que buscar, conocer y volver a buscar a Jesús, para no terminar tapados por estas fuerzas poderosas que quieren erosionar nuestra fe.
Sólo Jesús y la Iglesia que me lo muestra, me dan paz en medio de tanta confusión y relativismo.
Necesito convicciones, necesito algunas seguridades, algunas constantes, necesito creer y decir mi verdad con respeto al otro y al diálogo que soy llamado a entablar, aunque sabiendo que la Verdad es Él.
Bueno, ésta es una pequeña confesión sobre mis razones y compartir con ustedes lo que creo y en Quien creo con toda el alma.
Bendiciones y gracias por estar allí.+Manolo Subir al índice


30 de Agosto. Santa Rosa de Lima “El reino de los cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas y, al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró".
Una santidad discreta y para nada espectacular, una santidad cotidiana, con poquitos instrumentos pero convencida de que Dios se lo inspiraba, ésta sería la santidad de Rosa de Lima, inspirada en el amor de Dios, ese que la hizo sentir perla fina de gran valor y que costó la Sangre de Cristo. Así: austeridad, oración, retiro y penitencia, fueron la expresión de su amor a Jesús, que la había amado primero, como a todo oyente y creyente de la Palabra del Evangelio.
Pensábamos en la profetisa Ana, aquella que nombramos en Navidad, aquella anciana que no se apartaba del Templo de Jerusalén y que servía a Dios con ayunos y oraciones.
Admira en Rosa su humildad y la obediencia a su director espiritual, que la ayudaba a vivir sus penitencias, muchas veces duras, con el equilibrio entre una deformación sicológica y la verdadera virtud, los santos suelen ser autoexigentes por su fervor y amor, por eso debía ser cuidada por su acompañante o padre espiritual.
A ella popularmente le atribuimos una tormenta que esperamos para estos días, de tiempo revuelto como lo es el paso del invierno a la primavera. Su oración asociada a la de sus amados campesinos atrajo la lluvia cuando la sequía azotaba a su Perú amado, y en ese momento la oración de la santa produjo fruto.
Bueno sería que en los momentos de aridez espiritual, siempre difíciles de soportar y atravesar, acudiéramos a ella para que interceda ante Dios y nos de la consolación que el alma necesita cuando está desolada, lluvia de consuelo y de gozo interior. Cada uno de nosotros tiene dones y talentos, inspiraciones y motivaciones, que Dios pone en el corazón o en la conciencia que son lo mismo, para seguirlos y así volvernos santos a la manera de Rosa que no hizo nada demasiado espectacular, más bien oculto y discreto, pero no por eso menos real y auténtico.
Santificar la vida cotidiana es cuestión de motivación, de ir encontrando una razón rectora de la conducta que nos haga encarnar valores evangélicos, cada uno conforme a lo que haya recibido. La santidad no debe ser demasiado complicada o inalcanzable. Es cuestión de aceptar la gracia de Dios, que está de antemano, y de tomar la decisión de serlo, querer lo que Dios quiere, de eso se trata. +Manolo Subir al índice


29 de Agosto. Martirio de San Juan Bautista “El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y ésta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron”.
1. Puede ser interesante hacernos la idea del drama de Juan al imaginar los rostros más o menos visibles de este relato. La tristeza de Herodes, las miradas de los convidados y su silencio, la presión en el ambiente a ver si el rey se muestra fuerte y no cede al pedido de la joven o si es “fiel a su palabra” y traicionando los sentimientos y la admiración por Juan y su palabra, todo eso no le importa y por no quedar desautorizado y contrariado, accede al pedido y manda decapitar al Profeta.
Atendamos a la dureza y brevedad del relato de Marcos: “el soldado fue y le cortó la cabeza”. Después la escena de la joven que le lleva a su madre la cabeza del Bautista sobre una bandeja. No cuesta mucho imaginar la sonrisa de cínica satisfacción de Herodías burlándose y como diciéndole: “Dale ahora seguí acusándome de adúltera. Ya no me molestas más, se te terminó la protección de mi marido. Al final gané yo y no tu denuncia y predicación moralista. ¡Qué feliz estoy!”.
2. ¿Qué nos muestra esta experiencia que nos trae a la memoria el evangelio de hoy? Que cuando la verdad, la búsqueda de justicia y paz, la defensa de la vida o cualquier causa noble chocan contra los interese del poder de turno, pueden pasar dos cosas: la una, que el profeta pueda ser sobornado y así se compre su silencio y su predicación, trabajo o convicciones se terminen. La otra, es que el profeta sea insobornable, que no se venda ni traicione sus convicciones, y entonces tanto ayer como hoy, el poder le provoca una muerte violenta. Ayer Herodes, hoy los sicarios o asesinos a sueldo, que de un disparo, en una emboscada o en un secuestro y posterior muerte, silencian al profeta. La verdad siempre molesta, la luz incomoda, la justicia no conviene, la paz es mal negocio, el respeto no aporta ganancias, la salud mental no es buen negocio para el traficante, la dignidad de las personas no les conviene a los tratantes de personas; y así podemos seguir la lista de choques entre la luz y la oscuridad, entre la vida y todas las formas de muerte.
3. La opción del profeta que pone en peligro su vida y su familia, sus vínculos más amados, sus relaciones interpersonales, su estabilidad laboral, hace ver con claridad, con quien ha pactado, si con la luz o con las tinieblas, si con la verdad o la mentira y ya podemos imaginarnos su final. Se nos dirá que Juan primero y Jesús después, estaban solos y no tenían familia ni hijos que cuidar y proteger, es cierto, pero en órdenes menores y menos dramáticos de la vida el problema de la verdad y yo, suele ser una fuente de conflictos muchas veces dolorosos para quienes tienen que cambiar su mentalidad y su manera de vivir a partir de que Dios enciende la luz y hace ver lo que está mal, ante lo cual nadie puede hacerse el distraído o el desentendido, y en este ámbito más doméstico también se dan los pactos o acuerdos con la verdad o con la mentira, con la luz o las tinieblas, entre hacer la paz o hacernos la guerra. Es el entramado de una vida donde está presente el drama de la libertad y lo que hacemos con ella, el conflicto o la confrontación con la verdad son irremediables: “si ustedes permanecen fieles a mi Palabra, serán de verdad mis discípulos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres” Jn 8,33. No es nuevo el tema en realidad es un tema de siempre y para siempre, y tarde o temprano llega el momento de optar de qué lado quiero estar o con quién quiero comulgar.
Por último quisiéramos agregar que un mundo en el que no se pueda vivir en la verdad y la justicia, la libertad y el amor, no es un mundo en el que nos guste vivir y sería mejor irse, y la lucha hasta el final sería nuestra manera de irnos, porque una vida sin valores es algo que a penas supera el nivel de lo biológico, y creemos que el hombre es más que un organismo vivo, que su espíritu y la chispa de lo divino que hay en él, lo impulsa a no conformarse y a buscar una vida más humana, justa y digna de ser vivida.
Al menos es lo que nos parece. +Manolo Subir al índice


Seguimos reflexionando Mt 16,21 “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella.
Ya dijimos en la meditación anterior que la construcción era la de una relación sólida con Cristo en la Iglesia, que no es sólo la jerarquía sino el Pueblo de Dios, el Pueblo de la Bautizados, la Comunidad de los creyentes, la que está animada e instruida por el Espíritu Santo. No obstante toda esta verdad, no se puede ignorar que en la medida en que se está en comunión con la piedra, con Pedro, se está en comunión con Cristo; donde esté Pedro está la Iglesia y está Cristo en medio de los suyos. Esto, a muchos les cuesta entenderlo, porque prefieren una relación directa y personal sin mediación humana. Pero pensar así es cercenar una parte de nuestro credo, sería como cortarle a Cristo una parte de su cuerpo, sería como aceptarlo en parte y no en su totalidad. Ésta es una mentalidad que a muchos hoy les hace construir una relación subjetiva que puede ser profunda, pero está alejada del proyecto de Cristo. Él quiso que hubiera una mediación, y aceptar su proyecto es aceptarlo a Él, más allá de los límites y pecados de los hombres que formamos parte de la Iglesia; más allá de nuestras incoherencias está el Espíritu y la Presencia de Cristo, esto nos hace superar la fuerza del rechazo que provocamos a veces los hombres de la Iglesia. Lo decimos con toda la fuerza, no estar con Pedro y con la Iglesia es no estar con el Cristo verdadero. El que quiera fabricarse un cristo a su medida no camina en la verdad y vive engañado "Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo" Este poder de la Llaves del Reino se ha plasmado en un sacramento muy concreto y desprestigiado hoy en día, el Sacramento de la Reconciliación o del Perdón de los pecados, o mal llamado de la Confesión. Esto bajo la influencia, antes mencionada, de la subjetividad que rechaza toda forma de mediación objetiva y que arregla las cuentas con Dios sin decirlas a los hombres, los sacerdotes específicamente. Esta mentalidad que está entre nosotros, no nos engañemos, ha alejado a muchos del poder del perdón y de la salud espiritual que este trae, del poder de la Sangre de Cristo, Sangre de la Vida que el Señor dejó a su Iglesia ‘los pecados le serán perdonados a los que ustedes se los perdonen…’ De aquí, de este mandato, surge la acción mediadora de la Iglesia para que el pecado del hombre pase hacia Dios y de Dios pasen hacia el hombre el perdón y la vida que el pecado le había hecho perder. Por eso nosotros no sólo nos confesamos, nosotros celebramos, hacemos la fiesta del perdón y la reconciliación, nos gozamos en el abrazo del Padre con el pródigo que vuelve al hogar, a la familia o a la comunidad, que lo reciben con los brazos abiertos. En esto debemos crecer mucho todavía, tanto en la claridad objetiva de las cosas, como en el sentido festivo del Sacramento.
Con el deseo de que esta reflexión comaprtida nos ayude a todos a crecer en nuestra comunión, los abrazo desde el alma.+Manolo Subir al índice


Compartiendo la fe y la vida desde el texto de Mt 16, 13-23 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, “Ciudad de los césares dedicada por Filipo en honor de ellos, en honor de los enemigos y opresores del pueblo de Israel, es casi un burla y una especie de traición edilicia, una profanación de la Tierra Santa. Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas". Ninguno de ellos dijo que eres ‘un don nadie’ sino alguien muy especial, la gente te ve como verdaderamente grande, te identifican con Juan Bautista, Elías y Jeremías, o algún otro de los grandes profetas, aquellos que hicieron nuestra historia como nación. Te ven como alguien que viene de Dios y con autoridad, alguien que ha sido llamado por Dios y puesto por Él para anunciarles la Palabra de Dios "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?". Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Las palabras y su contexto son muy importantes y en ese contexto histórico también las tenían, Pedro y los otros están con Alguien muy poderoso y ellos son un pueblo oprimido y explotado por los enemigos de Israel, con la complicidad de su autoridades, quieren un cambio ¡Ya! Están cansados de estar humillados y ser dueños de nada. Entonces la palabra Mesías tiene un contenido y un significado más bien político, revolucionario, liberador, como para ilusionarse con sacar a los romanos y despojar a las autoridades de Israel que eran serviles a cambio de dinero y un poco de tierra y poder. Quieren la libertad y ahí está el que los va a hacer libres. Pedro y los otros son tentadores, quieren otro mesías y no el de Dios, chocan con la conciencia y la identidad que Jesús tenía de su ser y de su misión. Han descubierto esta identidad y Jesús lo es, Él es el Mesías y el Hijo de Dios Vivo, pero no para lo que ellos quieren y esperan, sino un Mesías según Dios Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.“ Sólo faltaba que Jesús dijera cómo lo había descubierto, le faltó decir con San Pablo: ‘nadie puede decir Jesucristo si no está animado por el Espíritu Santo’, esto lo hace el Padre con cada uno de los que creemos en Cristo, casi siempre sin darnos cuenta. "Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" no se trata de construir un edificio de piedra, sino entablar con Jesús, en el espacio y el tiempo, una relación, un vínculo, tan sólido como una roca, como una piedra, tan firme que soporta esa construcción, que da seguridad a todo aquel que participa de esa relación con Jesús, la fe bíblica es la construcción sobre sólido. La Iglesia es el ámbito en el cual se construye esa relación con el Señor por medio de la fe, el afecto, la admiración y la confianza ”y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella." Tan sólida que es lo más poderoso que conocemos, la muerte, el mal, el malo, la oscuridad, la tiniebla no prevalecerán contra ella. Cuando la relación con Jesús es sólida el mal no tiene nada que hacer en nosotros, el tema es ¿creeremos tanto como para que así sea? Por supuesto que sí, no debe ser de otra manera, de lo contrario no sabríamos de qué se trata.
Para Uds. Con todo cariño y un saludo muy cálido para todos los Párrocos en su día. +Manolo Subir al índice


Mt 15, 21-28
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! “Varias veces aparece este Nombre dado por alguien a Jesús, es el reconocimiento de la fe que esperaba que el descendiente de David apareciera y se manifestara lleno de poder a su pueblo. ”Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". Es el grito de una madre por lo que le pasa a su hija que sufre atormentada, y ese grito se convierte en una oración llena de fe, que surge de una necesidad que no encuentra respuesta en nadie, está llena de soledad y angustia, pero sabe que Jesús está ahí cerca, con toda la fama que lo precede aun fuera de las fronteras de Israel. Pero él no le respondió nada. Si hay algo que nos hace sufrir, muchas veces, es el silencio de Dios cuando no responde de inmediato a nuestras necesidades por grandes que estas sean. Cuesta entender su pedagogía, bueno, Dios es Dios y tiene su manera de actuar y por eso merece respeto, insistencia y una buena dosis de paciencia. Él no tiene por qué obedecernos y menos aún hacer lo que se nos ocurra, ya que sólo él sabe como llevar las cosas y qué sacar de ellas, cosas, caminos y resultados, que nosotros y nuestras prisas no pueden ver. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel" sorprende, aunque no tanto esta respuesta de Jesús, es quizás inesperada pero bastante lógica, la condición de judío no es en Jesús algo accidental, no es algo que use para su conveniencia, algo que no respete, por el contrario lo condiciona positivamente, no es cuestión de usar y tirar, cosa muy común entre nosotros. Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!" Conmovedora escena que nos refleja el evangelio, y nos inspira a mostrarle a Dios toda nuestra pequeñez de creaturas pobres y limitadas. Este signo, el gesto de la mujer, surge de la desesperación y de la falta comprensión de lo que le pasa. Otras veces, ese postrarse ante Dios, es también una postura muy común en Oriente para dirigirse a Dios y adorarlo, nosotros también lo hacemos en nuestras capillas, o ante el Santísimo expuesto. Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros" La caridad bien entendida empieza por casa, decimos popularmente, como fijando donde están las prioridades. Primero los propios después los vecinos ¿verdad?” Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!". Con lo que cae de tu mesa, a mi me alcanza y sobra para lo que necesito y no implica ni una injusticia ni el olvido de tus prioridades. Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Pocas veces Jesús se admira por la fe de un extranjero, de las que más se recuerdan y la decimos en cada Misa es ésta: “Señor yo no soy digno de que entres en mi casa, más una sola palabra tuya bastará para sanarme” esto lo dijo un centurión romano pidiendo por un sirviente que sufría terriblemente. Esto nos lleva a pensar que si Jesús escucha la oración de alguien que “no es de los nuestros”, tenemos esperanza de que en virtud del bautismo que nos ha dado y la gracia que nos ha entregado, nosotros seremos escuchados “¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó sana”.
Que el testimonio de perseverancia y constancia, tanto como sus frutos, nos estimulen a pedir con insistencia y esperar contra toda esperanza, pero también a aceptar la siempre misteriosa voluntad de Dios.
Con todo afecto en el Señor.+Manolo. Subir al índice


Mt 15, 1-2. 10-14 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?". “Estos contemporáneos del Señor se destacaban por detenerse en los detalles exteriores, cultivaban la superficialidad pero estaban lejos de lo esencial, de la verdadera pureza que es la del corazón, la del interior que es la que da sentido y fundamento a la exterior, así serlo y parecerlo entran en armonía. Cambiar de vestido o de ropa es muy fácil y para nada comprometido, para nada exigente, pero cambiar el corazón, los defectos y los vicios, no lo es aún con la gracia del Señor, exige de nosotros, lucha, dedicación y esfuerzo, pero la belleza y la calidad de la obra y sus frutos, compensan sobremanera el esfuerzo y la lucha. Por medio de la constancia salvarán sus vidas, nos dice Jesús. Su ayuda no faltará después de la decisión, renovada muchas veces, de creer y hacer en su Nombre” Jesús llamó a la multitud y le dijo: "Escuchen y comprendan. Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella" Hoy día que de la boca de tantos sale toda forma de mentira, difamación o juicio sin fundamento, en que la palabra es mal usada, que hay quienes la emplean para formar la opinión de otros y que sin ningún escrúpulo, pretenden crear la realidad conforme a su ideología, la verdad es que nosotros los cristianos tenemos que tener mucho cuidado con lo que sale de nuestras bocas, ya que esto es lo que nos hace impuros. Escuchar más que hablar tendría que ser una norma de pureza básica. Les aseguro que nos vamos a asombrar de las cosas que se dicen, y de las que en otro momento nosotros también hemos participado bajo la influencia del ambiente creado en buena medida, por lo que sale de la gran boca de los medios masivos de comunicación, que si la realidad no la quieren contar como es, la inventan sin importar las consecuencias, ya que su poder les da impunidad. Es la misma impunidad que en un momento inventó un juicio para condenar a un inocente, en una madrugada en Jerusalén hace 2000 años, es decir no hay nada nuevo bajo el sol, solo más sofisticado” Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: "¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?". El les respondió: "Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. “¿De qué planta estará hablando Jesús?, de Él mismo y de todos los que crean en su Nombre: Yo soy la Vid verdadera y mi Padre el viñador, todo sarmiento que no da fruto lo corta, pero al que da fruto lo poda para que de aún más. Yo soy la Vid y ustedes son mis sarmientos” Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo" Y los peores ciegos son los del corazón que es donde se da o no la luz y la verdadera visión, o la ceguera y la oscuridad más profunda, muchos de ellos eligieron seguir ciegos aunque veían a Jesús y sus obras. Además se hacían llamar mi maestro ¡pobres discípulos! los de los fariseos Para mis amados hermanos todo con afecto en el Señor.+Manolo Subir al índice


Meditemos juntos a partir del texto de Mateo: Mt 13,53 "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo"
Convertirse en discípulo del Reino, es iniciar un camino de profundidad insospechada, de la mano del Espíritu de la Verdad que conduce a la Verdad plena, y del Magisterio de la Iglesia que va aportando a nuestra reflexión y marcándonos por donde hemos de caminar.
Hoy Jesús nos hace tomar conciencia de que la radicalidad de la fe no significa que lo viejo ya no sirve más, porque esto sería negar sus raíces y entonces negar las nuestras también. Nuestras raíces se alejan mucho en el tiempo, llegando hasta nuestro padre en la Fe como ya san Pablo llamaba a Abraham, y es desde allí que venimos nosotros, porque sin ese primer llamado y esa respuesta de fe, nosotros no existiríamos. Esto nos hace ver que no hay contradicción entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, éste es la realización plena de lo que en el A T era figura, el N T es el cumplimiento de todo lo que estaba prometido. En Jesús y su Iglesia se unen en un Pueblo Nuevo todas las instituciones del Antiguo Testamento: Jesús es el Hijo del hombre y el Hijo de Abraham. Jesús reúne en Sí mismo a Moisés y la Ley, convirtiéndose en el Nuevo Legislador y la Nueva Ley; es el Sumo y Eterno Sacerdote pero también el Verdadero Cordero y el Verdadero Sacrificio de expiación de los pecados y la Víctima inmolada en Sacrificio de Comunión consumado en la Cruz; Él es el Nuevo Rey David, pero no ya únicamente para el pueblo judío, sino para toda la humanidad; es la Sabiduría superior a la de Salomón, el es Profeta y el cumplimento de todas las profecías.
Así lo viejo y lo nuevo se hacen uno en él, llegan a su plenitud y lo superan todo, con la absoluta e insospechada novedad de que en el Hijo de Dios, es Dios mismo el que encarna en su vida a todas estas instituciones.
No tenemos que tener ningún reparo en profesar nuestra fe como un don recibido del judeocristiano porque así lo es, ¿o vamos a pensar que los salmos no sirven para la oración, porque no los escribió Cristo? Y así tantas preguntas sobre el A T, que nos podríamos hacer para superar los prejuicios racistas que durante siglos han contaminado nuestra fe y desfigurado el verdadero sentido de lo que Jesús nos vino a enseñar. El Antiguo Testamento es tan nuestro como el Nuevo y hay mucha espiritualidad y sabiduría escondidas en sus textos para que la busquemos y explotemos para creer más y mejor, con más profundidad y belleza.
Si muchas veces aquí no nos detenemos a reflexionar sobre los textos que del A T tiene nuestra liturgia, no es por desprecio o descuido, es sólo por falta del espacio y el tiempo necesarios para una reflexión que sería demasiado extensa, haciendo que se perdiera lo que queremos, es decir una reflexión breve y que nos deje algo; pero siempre vamos a alentar y acompañar todo intento de lectura y reflexión del A T que creemos tiene una maravillosa riqueza y profundidad.
Con el afecto de siempre y en comunión de amor con cada uno de ustedes.+Manolo Subir al índice


LA GLORIA DEL SEÑOR EN EL ROSTRO Hoy la Liturgia nos invita a reflexionar acerca de la alegría de la fe, por medio de dos rostros, el de Moisés radiante después de estar con el Señor en el Sinaí y ese mismo rostro, también radiante, cuando salía de la Tienda del Encuentro donde hablaba con Yahvé cara a cara. La alegría de quien goza de esa amistad e intimidad con Él, para servir de mediador entre Dios y su Pueblo. Tanta era la luz que irradiaba el rostro de Moisés, que debía cubrirse con un velo. Esa luz y alegría son propias de quien ha estado en la presencia del Señor, ha podido decir: el Señor está aquí y lo he experimentado. También la gloria se hace presente en el hombre que encuentra el tesoro escondido en el campo y con alegría va, vende todo lo que tiene y compra el campo. Para nosotros la alegría no es de este mundo, nuestra alegría es en el Señor, el tesoro que hace tan valiosa la conciencia de ser y de estar en paz y armonía con nosotros mismos, y con Jesús, que nos ha sido dado un nombre pronunciado por la boca del Señor, que tenemos un espacio y un lugar que nos es propio, que tenemos una dignidad como hombres y personas que nada ni nadie tiene derecho a socavar ni avasallar. Todo esto es causa de nuestra alegría porque al encontrar a Jesús, o cuando Jesús nos encuentra, despierta esta conciencia de valor que genera una luz maravillosa en cada uno de los que son tocados por su amor, por su cercanía y por el llamado a ser parte de su gloria. Así como en el desierto, la presencia del Señor y su gloria se reflejaban en el rostro de Moisés, en la vida de todos los días la luz del Señor o el Señor que es la luz del mundo, debería reflejarse en nuestros rostros “Señor que te has dignado habitar en medio de nosotros, que estás donde dos o más nos reunimos en tu Nombre, danos la gracia de vivir con alegría nuestra fe y el regalo de la fraternidad. Que la experiencia gozosa de tu presencia se note en nuestros rostros, haz que seamos cristianos alegres, que revelemos tu amor en nuestros rostros iluminados, porque la luz que has puesto en nosotros brille ante los hombres y así demos gloria al Padre celestial. Si hay algo, o mucho, que nos impida estar alegres, sácalo de nosotros, sánalo en nosotros, libéranos de ello porque Tú todo lo puedes” Amén. + Manolo Subir al índice