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La vida crece cuando se comparte...


Compartiendo vida... Manolo y vos...


Ahondando en El... y con El...


Maestro, “La hacienda no se mezcla” ...Abrir la cabeza y el corazón para ser capaces de unir... en vez de dividir... Esta sería la respuesta de un criollo a Jesús, de ser él el anfitrión de esa comida. En Lc 14,12-14. Era un día sábado y Jesús fue invitado a comer a la casa de uno de los principales fariseos, rodeado de invitados, observado por todos y sin embargo libre de dar una enseñanza a su anfitrión. «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa” Pedirle apertura a un fariseo es plantearle algo que va contra su concepción de una vida clasista, cerrada y sin ningún interés por cambiar su mentalidad, que no está dispuesta a hacer nada de lo que le Jesús le pide. Su casta estaba muy por encima de las demás dentro de la sociedad de entonces. Desde el punto de vista religioso ellos eran los benditos y los elegidos y los otros los malditos y excluidos, ellos eran los puros y los demás estaban contaminados, por esto es que llamamos esta reflexión como está titulada. “Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!” Ese fariseo que creía en la resurrección de los muertos de modo sorprendente no sería capaz de acercarse a los que no eran de su grupo o casta, como que una cosa no tiene nada que ver con la otra, o a lo mejor pensaría que allá solo iban a estar ellos o que allá también habría castas. También el sabía y esperaba la retribución de los justos pero no la podía relacionar con la compasión, la misericordia y la dulzura de corazón hacia los pobres de su sociedad. ¿Pasará hoy lo mismo? Esperemos que no. Que la opción preferencial por los pobres sea tan importante como nuestra fe en la resurrección de los muertos, y que la retribución de los justos pase por haber tenido en la vida presente una verdadera preocupación por la promoción humana y por cooperar en la lucha contra la pobreza, que es hija de la injusticia, y no la virtud ni menos aún el voto de los religiosos.
Gracias. Manolo un cristiano como vos... Subir al índice


... aprendiendo a perdonar... “Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”

La preposición si que transforma en condicional toda esta sentencia de la conclusión del Padrenuestro de Mateo, nos hace meditar en la necesidad de dar el perdón para ser perdonados. El tiempo de cuaresma no sólo es un tiempo de oración, ayuno y penitencia sino también de reconciliación. Para los lectores y oyentes de Mateo era un tema muy sensible para ellos que se habían criado con la ley de talión: “ojo por ojo, diente por diente” .Hoy en día el concepto sería más cercano a la venganza que al de indulgencia y misericordia, porque no se perdona hasta que no se vea al “enemigo” padecer de igual manera a como uno ha padecido las ofensa del otro, con lo cual el talión no se superaría. Pero Jesús que viene para hacer nuevas todas las cosas, viene a cambiar esta ley en apariencia justa, pero que para él no lo es.
Perdonar para ser perdonados, cosa difícil de escuchar y de practicar también, porque lo instintivo y visceral, lo pasional que busca la compensación genera rabia, violencia y borra los límites de hasta donde hacer justicia para quedar satisfecho… Nos parece que Jesús quería otra cosa, una humanidad nueva sin rencores ni resentimientos y nos da el ejemplo perdonando a sus propios verdugos desde la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” ¿No saben lo que hacen? Sabían bien lo que hacían. Los sumos sacerdotes y el sanedrín mandaban a la muerte a un inocente para defender sus intereses, sus privilegios y el negocio de la religión como fuente de ingresos y poder, para satisfacer su vanidad y tapar su corrupción y así seguir dominando al pueblo. Lo envidiaban, manipulaban la ley para su conveniencia armando un juicio injusto y moverán al pueblo o a parte de él para que pida su crucifixión. Pilato sabía bien lo que hacía, famosa y brutal la paz romana y se sacaba un problema sin importarle si lo que hacía era justo o injusto, no quería problemas y un crucificado más no era para él más que un trámite. Nosotros sabemos lo que hacen con nosotros cuando nos tratan mal, nos ofenden o nos dañan de toda forma. Nosotros sabemos lo que cuesta perdonar y pasar por alto las ofensas. Nosotros no podemos decir con Jesús “perdónalos…” Por eso hay que volver al inicio de este evangelio de este evangelio y pedirle el poder de perdonar, al Todopoderoso, que sabe de antemano lo que nos hace falta.
Si hay una cosa difícil de hacer para nosotros es perdonar, pero no podemos olvidarnos que ese “perdónalos Padre” ya está en un rincón del alma, esperando para manifestarse, porque Cristo vive en nosotros y si el vive en nosotros todo es posible, aunque no sea instantáneamente y haya que hacer un camino, la paz y la reconciliación lo merecen, porque son valores esenciales para nuestra vida.
Si algo no hemos de acumular son resentimientos, rencores y deseos de revancha porque dañan el corazón del que las siente y está dominado por ellos ¿se podrá vivir y ser feliz con este estado interior? “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”
Con todo afecto.+ManoloSubir al índice


LA EFUSIÓN DEL ESPÍRITU...
...UNA REALIDAD PERMANENTE
Se nos ha preguntado muchas veces acerca de esta gracia de la Efusión del Espíritu y sus manifestaciones: el anuncio primordial del Amor de Dios por sus hijos y para sus hijos, pero no como una verdad sólo intelectualmente comprendida sino vivenciada en la Renovación en el Espíritu o Carismática, la alabanza jubilosa, el don de lenguas, la profecía y la interpretación de las mismas, el descanso en el Espíritu (los que se caen), las conversiones y las sanaciones. El amor a la Palabra de Dios y el sentimiento profundo de la pertenencia personal a la Iglesia. La frecuencia en los sacramentos en especial la Confesión y la Eucaristía, vistos o celebrados como fuentes de sanación en todas las dimensiones de la persona: cuerpo, alma y espíritu. La necesidad de misionar en el Nombre de Jesús y con el Poder del Espíritu. Los seminarios de vida en el Espíritu y de Crecimiento en la Vida del Espíritu. Los grupos de oración y de intercesión. Los que son más contemplativos como los que son más jubilosos según el don y características de cada uno y de cada grupo, ambos válidos según el don del Espíritu que cada uno recibe y es inspirado. La necesidad de vivir el evangelio más a letra y con el Espíritu que encierra para transformar las vidas de las persona. Los retiros y Misas de sanación y de crecimiento. Todo esto es el renovado Pentecostés, del que nos habló Paulo VI, como una realidad necesaria y permanente, en medio de un mundo que se secularizaba aceleradamente.
La Efusión del Espíritu
es el punto de llegada tanto de la evangelización de los que reciben el primer anuncio de Jesucristo Señor y Salvador, como para la evangelización de los bautizados, que tienen el sacramento del bautismo pero no la Vida del Espíritu en su interior. Toda esta riqueza Jesús la ha entregado siempre a su Iglesia, pero de un modo renovado, desde que el Concilio Vaticano II nos invitó a los cristianos de todo el mundo, a no solo mirar sino a volver a las raíces o las fuentes de la fe y la vitalidad perpetua del Evangelio y de toda la Palabra Dios, desde entonces puesta en las manos del Pueblo de Dios, que desde la Reforma Protestante, había sido sustraída y reservada a los conventos, monasterios y en manos del clero que debía predicarla.
QUEDARON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO.
LAS LENGUAS EXTRANJERAS BABEL Y PENTECOSTÉS
Los Hechos de los Apóstoles nos refieren la manifestación fundante de la Iglesia con el Don que vino de lo Alto y con sus primeras manifestaciones, una de ellas xenoglosia o hablar en lenguas extranjeras. Este fenómeno es una expresión de la unidad de un mismo mensaje que es dirigido a todos los pueblos, para unirlos en la confesión de una misma y única fe. Es la contrapartida del fenómeno de la Torre de Babel donde Dios confundió a la humanidad haciéndolos hablar en distintas lenguas para que ya no se entendieran, por eso de la dispersión de las lenguas Dios trae a los pueblos a la unidad de la comprensión del mensaje de la fe, en virtud del don Espíritu Santo que les permite expresarse a los Apóstoles para que todos se sientan llamados en su propia lenga a creer en Jesucristo como Señor y Alianza entre Dios y la Humanidad. Así la Iglesia que está en todos los pueblos y culturas, sin embargo es una y la misma y sin importar qué idioma se use todos tienen, celebran y confiesan la misma fe en Jesús el Señor. La Efusión del Espíritu es entrar en el lenguaje de Dios que se da y comunica al hombre, que libremente y sin imposición ninguna se abre a la acción del Espíritu que como hace 2000 años lo toma y posee, para darle vida en abundancia según la promesa de Jesucristo. Una palabra acerca de “los que se caen” en los grupos de oración, en las asambleas de alabanza o en las Misas de Sanación, y que a muchos asusta y confunde. Sin el ánimo de enseñar sino compartir algo que se ve pero que uno no ha experimentado. Hay una necesidad de salud interior para quienes Dios sabe que vienen sufriendo desde antes de nacer o quienes vienen sufriendo, física, síquica y espiritualmente, desde hace mucho tiempo o hace poco, no importa, están heridos, dolidos y no saben que hacer con ello no le encuentran un sentido, están angustiados y llenos de miedo, paralizados por sus culpas y deslucidos espiritual o emocionalmente. Estos que son pobres de toda pobreza conmueven de tal manera el Corazón de Dios, que Él les va dando progresivamente la sanación interior. Lo hace dándoles un descanso en el Espíritu, e iniciándolos en un camino de sanación que no puede ser instantáneo, porque la Potencia de Dios no puede manifestarse sin dañar a la criatura que no tiene una estructura física ni sicológica capas de resistir esa acción. Por esta razón se van a “caer” muchas veces y durante mucho tiempo, porque solo cada uno y Dios conocen el estado del alma de tal manera que es Dios a cada persona como el entra a tratar medicinalmente para curar las heridas de la vida que no le permiten al hombre estar en paz y ser un poco feliz, al menos algunas veces y no nunca, porque Dios se adapta a la vida y al camino de su Hijo en este mundo plasmado en los evangelios. Jesús tuvo sus momentos de éxtasis y felicidad, pero aun en medio de sus dolores, aunque lo perdió todo, hasta su propia vida, lo que jamás perdió fue su paz y de esto se trata la sanación que se nos ofrece. Alabado sea el Señor y su Santísima Madre.+Manolo Subir al índice


Ahondando y compartiendo la vida y la fe desde el Evangelio de Mt 11,27 .“Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar".
1. El adverbio de cantidad todo nos hace tomar conciencia de la humildad y la verdad en la que vivía el Señor Jesús. Talvez se lo podría haber guardado para sí mismo, no haberlo revelado o dicho; pero quiere en su pedagogía liberadora hacernos tomar conciencia de que todo lo hemos recibido, que debemos dejar la vanagloria y el creernos superiores o ver a los demás como inferiores. Por eso Él, el más grande de todos, dice con naturalidad y hasta con luminosa sencillez, todo lo he recibido de otro, nada es mío porque Otro ha querido dármelo y me lo ha regalado. Él es el hombre nuevo y perfecto que está liberado de la sed de posesión, de adueñarse, dominar y tener el control absoluto sobre si mismo y las cosas. Estas últimas actitudes son propias del que ha sido envenenado por la tentación y la caída, es decir el hombre viejo. Si nos acordamos de las tentaciones del desierto, la última tiene que ver con este tema de dominar: “El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras para adorarme».Jesús le respondió: Retírate, Satanás, porque está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". Tener lo que no nos pertenece a cambio de “venderle el alma al diablo”, como decimos popularmente.
2. Como ya sabemos “conocer” en hebreo significa tener experiencia profunda de algo, la intimidad con el otro, que está extraído del amor humano y en especial del amor conyugal. De esa intimidad única con su Padre Jesús nos participa en la medida que nos hacemos pequeños, que aceptamos nuestra carencia, dependencia e ignorancia, este es el ámbito o la atmósfera propicia para la revelación del misterio de Dios que deja de estar envuelto en la “oscuridad inaccesible” para mostrarse en Jesús. El Hijo y el Padre se conocen íntimamente desde antes de la creación del mundo: “les he dado a conocer tu Nombre y ellos han creído que salí de Ti” “dame la gloria que tenía junto a Ti antes que el mundo fuese” Jesús, Dios y hombre, hombre y Dios, tiene una vivencia de Dios única e irrepetible como nadie la puede tener, ya que ninguno de nosotros es divino y humano como Él, pero esto no quiere decir que a Dios no lo podamos experimentar, lo que pasa es que, lo que en Jesús era algo permanente y a cada instante, en nosotros no lo es de la misma manera; la experiencia de fe y de oración son verdaderas experiencias de Dios, experiencias de una Presencia que lo llena todo, que no es visible a los ojos, pero si lo es bajo la luz interior de la fe, el que cree es como si viera. La gracia de poder celebrar la fe por medio de los signos de la fe, es la puerta que abre a la experiencia de la intimidad con Dios de la que Jesús nos habla hoy.
Animémonos a hacer este camino hacia la intimidad con el Padre que estamos seguros de que no vamos a ser defraudados.
Con el afecto de siempre.+Manolo. Subir al índice


Las condiciones para seguir a Jesús."El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará” Después de la profesión de fe de Pedro “Tú eres el Mesías” y, la reprimenda de Jesús a Pedro: “¡Apártate de mi satanás!”, el Señor se dirige a los discípulos, a la multitud y por medio del texto de Marcos, a nosotros ahora, y presenta las condiciones para seguirlo. La pregunta que nos surgió, les confieso, fue ésta que les comparto ahora: ¿Por qué no se fueron? ¿Por qué lo siguieron? ¿Por qué nos quedamos? Todos los que estaban con Jesús eran habitantes de Judea, Galilea y en general de toda la provincia palestina del Imperio Romano, y sabían muy bien qué era una cruz y más aún, para lo que se usaba la cruz bajo el dominio de Roma. La cruz intimidaba, disciplinaba, aterrorizaba, era el método de ejecución para los delitos más graves. El que moría crucificado estaba en las afueras de la ciudad de Jerusalén y puesto estratégicamente cerca del camino de entrada o salida de la misma, para que todos los que pasaran lo vieran y se anticiparan a lo que les pasaría si no caminaban derecho: “junto con Él fueron crucificados otros dos malhechores, uno a su izquierda y el otro a su derecha” ¿Por qué se quedaron con Jesús? creemos que no fue sólo por sus ambiciones de poder, que las tenían, ni porque estaban confundidos; había, nos parece, algo mucho más profundo. El Padre de Paoli, decía: “para seguir a Jesús no hay que mirarle la espalda, sino darlo vuelta y mirarle el rostro, mirarlo a los ojos, reconocer en él lo que en ningún otro ser es posible de encontrar” Mirar el rostro de alguien significa identificarlo, reconocerlo, saber quién es. Así, nadie sigue y en este caso también, nadie ama lo que no conoce. ¿Qué conocían los discípulos de Jesús? Le habían visto el rostro, le habían visto el alma a Cristo y quedaron prendados de lo que encontraron en ella. Nos parece que esta es la razón, porque lo “mágico” de los evangelios, porque no se puede explicar del todo, es que por medio de las palabras del Señor, se conoce su interior, como todo hombre también se conoce por sus palabras y lo que éstas transmiten y si esto nos pasa con cualquier hombre con quien terminamos siendo amigos o con una cierta relación, cuanto más cuando al alma que nos asomamos es un océano de bondad desinteresada, de amor, de perdón y misericordia, de luz y sabiduría, un alma única, es natural quedar seducido por esa alma: “Tú me has seducido Señor y yo me dejé seducir, has prevalecido y me has podido” esto lo dice Jeremías en el relato de su vocación y respuesta, a Alguien que sólo habla, pero no tiene rostro ni forma alguna, ya que es invisible. Con el Hijo de Dios no pasa así, sino que la novedad es que esta experiencia de vocación se da con rostro humano, por medio del cual se revela lo divino. Sin darse cuenta y sin poder explicarlo del todo se habían “enamorado” del Señor y cuando uno se enamora suele hacer “locuras” cosas que son inexplicables, como tomar la cruz y seguirlo, perder la vida por el Amado y por la Buena Noticia. Nosotros nos vamos enamorando de Cristo y su Mensaje y, vamos aceptando las condiciones, vamos asumiendo las reglas de juego: “dejándolo todo atrás, me lanzo hacia delante en mi carrera para alcanzar a Cristo, que antes me alcanzó a mí” decía san Pablo y ¡cuanta verdad en sus palabras! Asumir a Jesús Vivo, es escoger todo, no sólo una parte. Nos parece que entre nosotros, y también fuera de nosotros los cristianos, hay actualmente una tendencia a presentar o querer encontrar un Cristo edulcorado, un Cristo sin mucha cruz y menos aún con sufrimientos ¡qué pena estar tan lejos de la verdad! “el que me sigue no camina en tinieblas sino que tiene la Luz de la Vida” . Con todo afecto.+Manolo Subir al índice


Santa teresita del Niño Jesús “Señor, Tú, me sondeas y me conoces…” Salmo 138. 1. Hay misas en las que uno lleva más o menos preparado lo que va a compartir con la comunidad que celebra, pero surge sorpresivamente alguna palabra que dice algo en lo que no se había pensado. Y me pasó durante la Misa de mis Monjitas en la Fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús, y cómo la santa se había dejado amar por Dios para luego ella llegar a amarlo, con “todas las fuerzas del ser”, desde el cultivo de “la Infancia Espiritual”. Infancia que para ella no fue “volverse infantil” sino recuperar la inocencia, la espontaneidad y la capacidad de asombro, “háganse como niños para entrar en el Reino de los Cielos”. Y en esa capacidad de hacernos niños, cosa que a más de uno ni se nos pasaría por la cabeza, porque, la inocencia, la perdimos hace rato, la espontaneidad, está encerrada en la estructuración social y los modelos que dicen qué está bien y qué está mal, y nos hemos dejado "domesticar" por el qué dirán y somos cómplices de la simulación para quedar bien o ser simpáticos con el entorno mediato o inmediato, rindiendo examen a diario, ante un tribunal imaginario que lo único que hace es mandar desde los miedos. Ni que decir de la capacidad de asombro, el ¡oooohhh! del niño ante algo nuevo que le aparece en su mundo en exploración, ya pareciera que nada nos asombra, que nos hemos acostumbrado tanto a que no haya “nada nuevo bajo el sol” que la vida se nos ha tornado de un solo color, cuando no gris. La santa nos enseña a enfrentar toda esta pobreza y volver a la riqueza maravillosa de cuando todo era puro y simple, a la confianza en los brazos que nos sostenían, a decir sin miedo lo que sentíamos sin respetos humanos, a ver la multicolor riqueza de la vida. 2. En el decir de la santa “en el corazón de la Iglesia yo quiero ser el amor” y el amor de Dios, si está expresado de un modo sobrecogedor, es en la poesía encerrada dentro del Salmo 138 que encabeza esta reflexión. Sentirse amado, conocido, mirado por Dios, envuelto en la fuerza y ternura de su amor, su singularidad para con cada uno, porque el autor, pone por escrito lo que él mismo experimenta y a la vez nos revela lo que Dios siente al mirarnos a nosotros, cosa que nos llena de estupor por sus palabras, asombro por su profundidad, silencio religioso y adoración porque supera cualquier capacidad de darse cuenta por si solo de su grandeza. 3. Para Teresita Dios era “todo para ella sola” y, esto no tiene nada que ver con el egoísmo infantil, sino que como todo hijo o hija desea que, ese amor que busca, sea el amor de su papá. Ella se sentía amada como alguien único, como si Dios no tuviera otra a quien amar que no fuera ella, por esta razón la gracia del Espíritu en ella fue una respuesta heroica de amor a ese Amor exclusivo, esponsal y tan fecundo que sentía por su Papá Dios, dentro de un monasterio de clausura, que no era el mejor de los lugares, ni mucho menos el ideal, donde ella cultivó hasta el último momento “el amor en las pequeñas cosas”, que para el PADRE al que ella conocía y amaba, eran las grandes cosas que sólo El veía y, en realidad, el único que a ella le importaba que las conociera, por eso las monjas se preguntaban, ante los signos que se manifestaron en el momento de su muerte y elevación al cielo ¿Qué hizo de extraordinario ésta para que la hagan santa? Ser niña amada y mimada por su Padre Dios y amante apasionada de Cristo, Único Esposo de su alma, donde no cabía otra cosa que no fuera amarlo y ofrecerle las “pequeñas cosas” y el valor conque en fe, sabía que Él las acogería como una ofrenda llena da amor y adoración ¡Qué importante para nuestra vida cotidiana todos estos valores que la Santa nos enseña! Nos reconforta pensar que no hay que hacer cosas muy extraordinarias para atraer el amor de Dios, sino que Él espera las “pequeñas cosas” de cada día, hrchas con discreción y divina intimidad y complicidad, como un hijo con su padre.+Manolo Subir al índice


Tenemos un PADRE... “El que me recibe a mí, recibe al que me envió” Lc 9,48 Nos ha enseñado la teología y en especial la reflexión cristológica que todo en la vida de Cristo era pura referencia al Padre, que todo en la vida lo referenciaba a su Padre, que lo hacía todo para gloria del Padre, por eso lo que nos dice en este pasaje del evangelio expresa ese sentir y esa conciencia de Jesús respecto de su obra y la íntima relación que tenia con el que lo envió, que Él era portador del que lo envió. Es como si nos dijera que no tiene nada más grande, más precioso, nada mejor para darnos que su Padre. Así el Señor comienza a romper con una fe antigua o un conjunto de leyes y prescripciones que ataban a sus discípulos y a su pueblo en general, para dar paso a una fe, a una nueva manera de ver, sentir y vivenciar a Dios. La consecuencia de esto es que al traernos al Padre nos vuelve sus hijos, sus amados, pero no de cualquier manera, amados por el Padre de la misma manera que Él ama a su Hijo y le da y le dice todo lo que quiere mostrarnos. Esto que no entendía el hermano mayor de la parábola, que se relacionaba con su padre como un cumplidor de ordenes, un peón, un siervo o un empleado, aunque para el padre era hijo y muy amado, el no se daba por enterado de ese amor para él. De allí que no entendiera cómo el padre atendía con tanta amabilidad al que se había portado mal y, es que, si no se sabía ni sentía hijo menos se iba a sentir hermano, tampoco le llegaron las palabras del padre “hijo todo lo mío es tuyo” estaba demasiado odioso y resentido para que algo le llegará, aunque fuera dicho con tanta ternura y amor por ese padre maravilloso. Si este es el Padre al que recibimos cuando recibimos a Jesús es claro, que creer es hacerse hijo de ese Padre y por lo tanto hermano, por encima de cualquier cosa que hiciera que nos distanciáramos o, distanciados que nos acercáramos y viviéramos como hermanos. Filiación y fraternidad, aspecto esencial de nuestra fe que es comunitaria, que es familiar y que es popular, ya que somos el Pueblo de Dios en medio de las naciones. Así la conciencia de tener el mismo y único Padre hace que nuestro testimonio de amor fraterno sea todo un signo en un mundo enfrentado y dividido, que la solidaridad entre nosotros inspire la solidaridad de otros, la alegría de vivir y compartir la fe, contagie a otros a que la compartan con nosotros, que el compromiso con toda causa buena y justa nos ponga como una señal de Dios en un mundo de impunidad y de injusticia. El saber “llorar con los que lloran, reír con los que ríen, el hacernos todo con todos, para ganar al menos a alguno” nos hace distintos de todos aquellos que cultivan la indiferencia, la indolencia y el desamor en definitiva. A ser hijos y hermanos es la gran invitación que Jesús nos hace cuando pide nuestra aceptación y creemos en su Nombre. Gracias a mis hermanos tengo la certeza de que el Señor está conmigo, que cuando estoy con el Señor nunca estoy solo, siempre mis hermanos están conmigo.+Manolo. Subir al índice


Camino a casa... Mientras volvía a mi casa… Les comparto lo que pensé mientras caminaba de regreso a mi casa, hoy al medio día, es un fantástico momento de soledad y de silencio, aunque uno venga caminando por el costado de la calle, porque las veredas son un tanto desparejas y camino mejor por la calle, mientras rezo o pienso en cualquier cosa. Pensaba hoy, como es la cuestión de la oración: “rezarle a Dios”; “rezar con Dios” y me di cuanta de que en una de ellas uno se dirige a Dios o para manguearle cosas o agradecerle cosas. Es que ayer en todas partes donde hay una Imagen de Nuestra Señora de Lourdes, algo pasó. Mucha gente fue, pidió o agradeció o suplicó o dio gracias, porque hizo una promesa a cambio de una gracia y fue a cumplirle a la Virgen. Y me parece bárbaro y tengo que reconocer la fe y la confianza que me da la fe para rezar así. En esta oración el movimiento espiritual surge de mí hacia Él. Pero me di cuanta que en la otra forma de rezar, el movimiento se invierte, es Él quien me invita a estar a solas y a conversar de AMIGO a amigo, de PADRE AMOROSO a hijo adulto, de DIVINO MAESTRO a discípulo atento. En esto parte de la salud mental necesaria que radica en el silencio de Dios y mi propio silencio, para que surja el diálogo, porque si empiezo a escuchar voces, lo más factible es que termine en el psiquiatra y el psicólogo, y medicado por tener alucinaciones. Dios no habla de manera audible como si lo hiciera por la radio o el teléfono, sino que todo lo que tenía que decirme lo hizo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, y que no necesita de nada más para hablarme. En esta oración SU PALABRA, es la que abre el diálogo porque reclama mi fe, sin una fe viva, su palabra es un bla, bla, porque yo no creo que me pueda decir algo, así lo que esta imposibilidad de dialogar la tengo yo. Cuando estoy con un amigo el encuentro es importante para los dos, nos interesa a los dos, lo disfrutamos los dos, hay reciprocidad y las palabras adquieren un valor y una trascendencia, que la de otra persona no tienen.

San Ignacio nos enseña a estar a solas con Él meditando su Palabra, dejando que esta acapare toda nuestra atención, de manera que estemos abstraídos de todo el entorno por algún tiempo, para que se nos haga hábito estar con Él, de ser posible a diario por unos momentos. Entender que soy buscado por el AMOR y que estoy permanentemente invitado a estar en intimidad con Dios, cara a cara, como tantos lo han estado a lo largo de los siglos, hoy me toca a mí, a vos a todos. Que hermoso que Dios nos busque, el Amor es así, no se cansa de llamar ni de querer compartir, es de amistad esta cuestión. (Hubo a lo largo de la historia, desde los relatos de las apariciones del Resucitado hasta los que han recibido en la Iglesia, la gracia de tener locuciones, visiones y experiencias extraordinarias, pero son casi infinitos los que jamás las hemos tenido, por eso lo extraordinario es eso extraordinario, fuera de lo común, lo común es no tener estas cosas y, para quien cree de verdad, en realidad no las necesita si está convencido que Dios lo busca y le habla a través de su Palabra). Con el afecto de siempre +Manolo. Subir al índice


Cuando quiero entender y como "entrar" dentro de un texto del evangelio, me pongo a veces a contar el número de veces que aparece una determinada palabra en el texto. Así encuentro el mensaje encerrado allí, pues la repetición de un mismo término da a entender la profundidad, la fuerza del tema que la palabra quiere expresar. Por ejemplo, andá a tu Biblia, buscá Lc. 15 el hijo pródigo, contá las veces que aparecen allí las palabras padre, hijo, hermano. Luego de esto revisá la actitud de cada personaje, del padre, el hijo mayor, el menor y como actúa el papá con cada uno de sus hijos. Detente en los detalles que parecen adorno y que sin embargo no lo son tanto, como la casa, los obreros, la vestimenta para el que volvió y la fiesta, como así también la clara referencia pascual del tema, la muerte y la vida, estar perdido y ser hallado con vida. Hacé así con cada parábola o con cada uno de los relatos del evangelio y casi sin darte cuenta vas a estar contemplando y orando con la escena. Desde la oración profunda y el deseo de más… Manolo (un cristiano como vos) Subir al índice


Hoy rezaba con el evangelio de la curación del paralítico, y pensaba que seguramente hay muchos cristianos que ya no tienen la fuerza física de su juventud, que no pueden tomar hoy una camilla y llevar a un enfermo, subir al techo de la casa, abrir un agujero y bajar al paralítico para ponerlo delante de Jesús. Pero seguro que tienen el corazón lleno de fe, como aquellos hombres de los que nos habla el evangelio de Marcos en este episodio. Por su fe y su oración son seguramente capaces, igual que pueden serlo ustedes; de ayudar a tantos paralizados por sus culpas y miedos. Cuántos amigos del camino necesitan hoy un corazón de fe que los lleve ante Jesús y pueda ayudarlos a conseguir el milagro "tus pecados quedan perdonados, levantate y anda" Cuántos alejados por tantos escándalos, por tantas heridas emocionales, afectivas, espirituales, cuántos enfermos en el cuerpo o en el alma necesitan la camilla de nuestra fe y nuestra oración, de nuestra testimonio de vida para animarse a ser llevados y presentados ante Jesús en la Misa, la adoración eucarística, la oración personal y comunitaria; con la misma convicción que tenían aquellos hombres de que Jesús podría curar toda parálisis… Hacemos nosotros lo mismo que ellos? Nos animamos a creer y actuar así? Basta con creer hoy… Manolo Subir al índice


Hay muchas manifestaciones del poder de Dios en mi vida de adulto, pero pocas son tan intensas como cuando me confieso, cuando puedo decir con dolor, cierta humildad y confianza , mis pecados al confesor. Dios alivia mi corazón herido y me siento en paz, experimentando una renovación interior muy consoladora. Su perdón, en virtud de la Preciosísima Sangre del Hijo de Dios, derramada por mi y por todos, volcada sobre mis miserias con tanta generosidad, tan solo por un acto de sinceridad y de coraje, por arrodillarme frente a un hombre como yo, pero que por ser como yo puede entender mis debilidades, compadecerse y acercarme el perdón de Dios. ¡Cuanta paz! ¡Que alegría! ¡Cuánto descanso! Que maravillosa oportunidad de empezar de nuevo, una vez más empezar de nuevo, con el alma llena de la gracia de Dios. Pensando en lo instantáneo del perdón de Dios para conmigo, pienso en lo que me cuesta a mi perdonar, las vueltas que mi orgullo me hace dar, que mi arrogancia y amor propio herido me retrazan en la reconciliación con el otro, en definitiva cuanto tardo en perdonar. Bueno el es Dios, es el Todopoderoso y Misericordioso, yo que soy? Un pobre pecador con un corazón muy estrecho y mezquino en contraste con el corazón ancho de Dios. Que su gracia me de la rapidez, la generosidad y la comprensión, aunque sea un camino largo y difícil, se que no me negara esto que le pido, para Ud. tanto como para mi, porque en esto estamos todos mas o menos igual. Con esperanza. Manolo, un cristiano como ustedes… Subir al índice


Soy de las personas que conocí a Cristo de grande, y muchas veces me cuesta encontrar en mi infancia Su huella. Entiendo lo que dice el documento Jesucristo Señor de la Historia, acerca del origen de cada uno de nosotros, pero de todos modos persiste el vacio y la ausencia en la vida de ese niño que aun vive en mi interior. Pensar en un Dios que es Padre y Madre, en un Dios Familia Trinitaria, me es muy difícil, sobre todo experimentarlo hoy. Por esto vuelvo una y otra vez a los relatos de las vocaciones de los discípulos y apóstoles en los evangelios y me identifico con ellos, también puedo recordar el momento fundamental de encuentro con El, el lugar, el día y la hora. Desde esa experiencia el reloj de mi fe comenzó a marchar, que lo oscuro de la infancia sin Dios se volvió luz cálida y amable, que el vacio y la ausencia, se volvieron experiencia casi palpable de Su divina Presencia. Desde el alma. Manolo Subir al índice


Una pregunta, una revelación, una misión: "Quien eres Señor? Yo soy Jesús, a quien tu persigues.". Estamos transitando el Año Paulino y estas palabras dan origen a una de las historias y vidas más deslumbrantes de la humanidad y no solo de la Iglesia. Ella no habría sido lo que es hoy sin San Pablo, no conoceríamos el evangelio si el no le hubiera abierto las puertas del mundo y de las Almas. Sin su impulso misionero tal vez no hubiéramos superado el ser una secta más dentro del judaísmo. Sin desmerecer el esfuerzo misionero de los demás Apóstoles, la Iglesia no seria lo que es sin un San Pablo. Saben una cosa después de Jesús nadie ha tenido tanta influencia en mi vida como el apóstol. Dicen que el no vio en vida nada de lo que seria la Iglesia gracias a el Pero la potencia evangelizadora de sus cartas y su doctrina perduran ya 20 siglos y al ser palabra inspirada tendrán vitalidad siempre nueva en el devenir de los siglos. Sus cartas son un manantial inagotable de fe y espiritualidad. Con afecto. Manolo… Subir al índice


Recordando el origen de San Pablo, su encuentro con Jesús en el camino de Damasco, resuena en mi interior esa pregunta:" quien eres Señor?".Quien sos hoy Jesús como fuiste entonces para San Pablo?. No quiero darme una respuesta aprendida de memoria en la catequesis de comunión o las clases de la doctrina, como se llamaban cuando mi papa era chico. Quiero para mí una experiencia que tire abajo mis planes, que me cambie la manera de pensar y ver el mundo, una experiencia que me cambie a mi como persona y como creyente, o mejor que me vaya cambiando con el paso del tiempo, como lo cambio a el. Necesito quedarme ciego y mudo. Necesito ayunar y orar 3 días seguidos, ser bautizado y salir a predicar a Cristo, decirle al mundo que esta vivo, que me tomen por loco, como lo tomaron a el, pero poder decir con el "ay de mi si no predicara el evangelio". Con todo afecto. Manolo… Subir al índice