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Compartiendo vida... Manolo y vos...


“El Papa oportuno, pero no un oportunista”
1. La llegada del Papa Francisco a Roma nos ha impactado a todos de una manera muy clara y concreta. Sus gestos y sonrisa, su ternura y simpatía, pero sobre todo su cercanía. Esto nos hace pensar como decía una cura – “donde estábamos parados” – Es que a veces la timidez le puede jugar en contra a un pastor, sea el Papa o un simple cura rural y este tema tuvo, tiene y tendrá sus consecuencias, el vacío entre el pueblo fiel y sus pastores. Habrá quienes tienen esa capacidad de cercanía de modo natural y le costarán otras cosas, pero, en un mundo manejado por la imagen, sin duda que les será más difícil y más urgente desarrollar un poco esa capacidad de empatía.
2. Lo que nos emociona y admira es que no es una postura, una “actuación” que surgió cuando se vistió de blanco, sino que lo venía haciendo siendo obispo en Buenos Aires, pero que era oculto y virtuoso en el más sublime y evangélico de los sentidos. Hoy nos sorprende esto porque tomó estado público lo que, en su momento y durante mucho tiempo, estuvo escondido, en las calles y los barrios más humildes, de allí la fuerza del signo de cercanía, porque era un obispo distinto, con los zapatos en la tierra y en el barro, cosa impensable para el común de nosotros de un príncipe de la Iglesia. Pero estas actitudes del nuevo Papa no son marketineras, son auténticas y sinceras, por más que un periodista mal informado y por qué no mal intencionado, haya querido manchar o ensuciar con el calificativo más arriba citado. Otra de las cosas que nos sorprende es su ruptura respetuosa pero a la vez decidida, de libertad, frente al protocolo y las medidas de seguridad, su manera de hablar tan como de Jesús, clarito y sencillo para que todo el mundo entienda, con anécdotas de la vida cotidiana que serían impensables en la boca de un papa y que sin embargo en él se van encontrando.
3. Que el Señor Jesús lo siga bendiciendo y fortaleciendo, para que los muchos escandalizados que se han alejado de la Madre Iglesia, puedan volver, desde la calidez de un Papa oportuno, simpático, auténtico y que nos muestra que las cosas pueden ser diferentes si se es capaz, como él, de volver a la fuente eterna del Evangelio de Jesucristo, que está vivo, al alcance de todos y que reina en el corazón del mundo y de la vida.
Con todo afecto y gratitud. +Manolo.


¡¿Cómo callarse?!
Hoy quisiera compartir con ustedes una reflexión que surgió en mí a partir de haber leido esta mañana el evangelio en el que Jesús cura al leproso y aunque le pide que no lo diga, la fuerza del amor recibido es demasiado grande y no puede callarse... y pensaba muy dentro de mí, podríamos nosotros callarnos? Somos capaces de creer, confiar, soltar, dejarnos liberar por el AMOR?
Lo pensamos un rato juntos? gracias por dejarme estar con ustedes así reflexionando y compartiendo
«No le digas nada a nadie”, “Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos, Y acudían a él de todas partes”
Se ha compadecido de un leproso, Jesús conocía muy bien la situación vital de aquel que se postra ante él suplicándole que lo purifique, así como sabe todo de nosotros. Su exclusión de la vida pública, su familia, su sinagoga. Viviendo en cuevas y dependiendo de la limosna de alguno que superara, el miedo y el asco, para dejarle algo para que coma. La maldición que significaba estar enfermo de lepra, ser impuro, ser pecador, por si, o como castigo a los errores de sus padres. La enfermedad física y la enfermedad espiritual, afectiva y sicológica, una verdadera y pesada cruz sin esperanza de cambio si no aparecía Jesús. Ante este cuadro existencial ¿que...? la compasión, la mano del Señor extendida y la “purificación” instantánea. El cambio instantáneo de toda la vida, el retorno desde la total marginación a la inclusión e integración vital, la recuperación de la vida, porque esto es lo que trasciende la sanación obrada por Jesús… mucho más que la salud.
¿Cómo callarse? Nosotros ¿nos habríamos callado? No, nosotros habríamos difundido la noticia de lo que el Señor hizo por nosotros, es el grito de la liberación y de la igualdad con todos, la participación en la vida que nos pertenece por derecho filial consagrado, no por un decreto o una constitución, sino por el Amor de Dios Padre, que nos da a su Hijo y que derrama el Espíritu, para hacer a todos los hombres libres, iguales y hermanos. Sin marginados ni excluidos, al menos, de su Amor.
Tener la confianza de este enfermo que nos representa a todos, es una invitación a creer, a estar ciertos y seguros de que Jesús nos purifica en un instante. Sólo basta creer como aquel y todos aquellos que, de todas partes, acudían a las afueras de los pueblos y ciudades convocados por Jesús, su persona, sus poderes y su cercanía.
Manolo un cristiano como vos....


SOLEMNIDAD DE MARÍA MADRE DE DIOS
“María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”
Mis muy amados hermanos en el Señor y su Santísima Madre: Ante todo ¡Feliz Año Nuevo! y gracias a Dios que no se terminó el mundo y estamos aquí para seguir amándonos y creciendo en el amor de Dios y en el amor mutuo.
1. En la solemnidad que celebramos este día, el centro lo ocupan el Señor y la Maternidad Divina de su Madre, la Virgen María. Una pregunta que nos surge de cara a esta mujer realmente extraordinaria ¿Es de nosotros los humanos o está fuera de toda relación con nosotros? Diremos en primer lugar que si, María es de nosotros y junto con Jesús, lo mejor y lo más sublime de nosotros, la raza humana, pero… tenemos que decir también, que afortunadamente ella no es como nosotros. María concebida sin el pecado original y sin la más mínima sombra de pecado personal. La Inmaculada, perfecta y sin ningún defecto, adornada desde siempre con todas las virtudes que el ser humano podría aspirar a tener, ella las tuvo a todas: creyente, esperanzada y respetuosa de la voluntad de Dios, llena de una exquisita caridad, prudente, justa, templada y fuerte, tierna y femenina, perfecta en su inteligencia, en su voluntad, afectividad y sensibilidad, pero para nada privada de descubrir, de crecer, según el testimonio de los evangelios de ir comprendiendo el misterio de su ser y de su maternidad de Dios hecho hombre en ella, y por ella, presente en el mundo; por eso san Lucas nos la pinta como aquella que hace silencio ante lo que los acontecimientos de la vida le van presentando y que los meditaba: “María por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”
2. A diferencia de nosotros que tanto pecado llevamos registrado en nuestra memoria, que tantos defectos tenemos y que sentimos tanta vergüenza por la vida que hemos llevado y de cuya realidad aún hoy seguimos padeciendo y pagando con dolor por los errores que hemos cometido. Ella es tal vez, de lo único que podemos sentirnos de verdad orgullosos, cosa que muchas veces desde nuestra conciencia de pecadores, no podemos sentir. Es hermoso mirarla y saber que siendo nuestra, una de nosotros, sin embargo no es como nosotros, y esto nos admira y nos llena de paz al pensar que al menos una no sufre por todo lo que sufrimos nosotros, en especial por lo personal, eso que cada uno conoce perfectamente y de lo que nos tenemos que limpiar y sanar, porque es lo propio de nosotros. No hay que escandalizarse, porque ella es la Madre de Dios Salvador, que vino al mundo por ella a buscar y salvar lo que estaba perdido, a nosotros los pecadores, para darnos una vida nueva sobre los escombros de una vida vieja y estéril, sin futuro y sin fruto. Por eso mirarse con objetividad y con verdad es el primer paso para comenzar el camino de regeneración y sanación interior, ya que la sanación exterior llegará de modo definitivo y eterno, cuando resucitemos de entre los muertos y tengamos un cuerpo de vida y no de muerte como el que tenemos hoy.
Cuando uno camina por los pasillos de un hospital, visita un asilo, o simplemente camina por la calle viendo tantas formas de dolor y de miseria, comprende la magnitud del mal y sus consecuencias, y se asoma a la necesidad de un Salvador, “perfecto, puro y excluido del número de los pecadores” para salvar del pecado y de la miseria a los que están sumergidos en ello, para que dé la oportunidad a toda la humanidad de tener una vida distinta.
Gracias a la maternidad de la Virgen María se nos da, a todos los hombres, esa salida de la miseria por el Hijo de Dios que se hizo hombre en ella. Por eso desde la conciencia del mal, nosotros tenemos que pasar a la fe en una salvación que esta al alcance de todos, a la esperanza de una vida diferente para cada uno de nosotros, porque gracias a ella, el Emanuel está cerca, y lo único que hace falta para que El actúe en nuestros corazones, es que lo dejamos entrar en nosotros. Esta es la fuente de la paz y lo que glorifica a Dios, ya que su gloria es que tengamos vida y para eso mandó a su Hijo nacido de una Virgen.
3. Que María no sea como nosotros no la pone lejos de nosotros, todo lo contrario, justamente porque ella es perfecta, su amor la convierte con Jesús, en el ser solidario por excelencia. Por eso es lo mejor de nosotros, porque lo que en ella es natural y espontáneo, en nosotros es fruto de la gracia de Dios y de nuestra cooperación realizada con esfuerzo y con mucha lucha y dificultad. Todo lo que no sería de esperar en nosotros, sí podemos esperarlo de ella y encontrarlo en ella.
La Madre de Dios, venerada y amada por la Iglesia en todo el mundo, es de verdad “Refugio de los pecadores y Causa de nuestra alegría” Si es como nos la presenta Lucas en su evangelio, en el encuentro y en su actitud de servicio para con Isabel, no podemos menos que recurrir a ella en todas las situaciones de nuestra vida: ¿No soy yo acaso tu Madre? ¿Qué más puedes necesitar? ¿No te tengo en la palma de mis manos y en el hueco de mi manto? Esto es mucho más que una promesa, una revelación de que la maternidad de la Virgen se extiende desde Jesús a todos nosotros los hombres, sus hijos muy queridos.
“Gracias Señor por darnos a la verdaderísima Madre del Dios por quien se vive. Gracias por escuchar sus ruegos por nosotros los hombres, gracias por la dulzura de su voz en tu presencia. Gracias porque un día la proclamamos Mediadora de todas las Gracia, porque de ella nos vino la Fuente de todas la gracias, Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive eternamente”. Amén


“Señor auméntanos la fe”
“Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños” Si uno quiere tumbar un algarrobo, un quebracho (quiebra hachas) o cualquier árbol ya crecido, le resultará dificultoso, pero un tallo tierno o pequeño se lo corta con facilidad, es fácil dañar a un pequeño en la fe, pero a aquel que tiene una fe sólida no se lo tumba tan fácilmente. Pensaba en los niños por nacer, los niños abusados, maltratados o explotados con una expectativa de vida, que no superará los 40 años con mucha suerte, si es que no muere extenuado mucho antes, ¿Quién dará la cara por ellos en un tribunal de justicia? A lo mejor nadie daría la cara por ellos, pero sí Dios, que aunque es rico en misericordia, es también un Dios justo, más no vengativo, sino que dará a cada uno según sus obras. Para los pequeños Él es la esperanza de que su sufrimiento o su muerte, no quedarán impunes, que a Alguien se le moverá el corazón en esta cultura que pareciera hacer culto de la muerte.
“Auméntanos la fe para no echarte la culpa de lo que pasa, que los hombres hacemos y no arreglamos. Danos jueces justos que garanticen los derechos básicos de las personas en todas las etapas de la vida” “Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», perdónalo». La paciencia no suele ser la más presente en el elenco de virtudes que debemos cultivar, el perdón sin límites tampoco es el más presente, perdonamos hasta cierto punto, no somos capaces de ir más allá. Nos dañan en un segundo y las consecuencias las llevamos mucho tiempo en nosotros, hasta que un valor superior a la venganza y la justicia llega a nosotros y logramos perdonar, ese valor es la fe, que nos pone en comunión de sentimientos y pensamientos con los de Cristo, que hace posible para nosotros su absolución en la cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” por eso “Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». No era ni es para menos, porque el Señor sabía como era la doctrina de su tiempo, el perdón estaba más ligado a la venganza y la justicia que a la compasión y la misericordia, y ésta es la fundamental diferencia entre el perdón cristiano y el de entonces, que sólo se daba cuando se veía al agresor padecer de la misma forma que él había hecho sufrir.
Jesús quería comenzar a escribir una nueva historia, poniendo en sus discípulos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. “El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería”
Resumiendo. el problema es que nuestra fe es poca. o no es lo suficientemente grande como para hacer cosas grandes, como no escandalizar, perdonar siempre y dar fruto como lo hace el grano de mostaza de la parábola.
Con el mismo afecto de siempre, Manolo un cristiano como vos...


Una reflexión sobre la justicia, la pobreza y la verdadera opción por los pobres...
...Abrir la cabeza y el corazón para ser capaces de unir... en vez de dividir...
Maestro, “La hacienda no se mezcla”
Esta sería la respuesta de un criollo a Jesús, de ser él el anfitrión de esa comida. En Lc 14,12-14. Era un día sábado y Jesús fue invitado a comer a la casa de uno de los principales fariseos, rodeado de invitados, observado por todos y sin embargo libre de dar una enseñanza a su anfitrión. «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa” Pedirle apertura a un fariseo es plantearle algo que va contra su concepción de una vida clasista, cerrada y sin ningún interés por cambiar su mentalidad, que no está dispuesta a hacer nada de lo que le Jesús le pide. Su casta estaba muy por encima de las demás dentro de la sociedad de entonces. Desde el punto de vista religioso ellos eran los benditos y los elegidos y los otros los malditos y excluidos, ellos eran los puros y los demás estaban contaminados, por esto es que llamamos esta reflexión como está titulada. “Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!” Ese fariseo que creía en la resurrección de los muertos de modo sorprendente no sería capaz de acercarse a los que no eran de su grupo o casta, como que una cosa no tiene nada que ver con la otra, o a lo mejor pensaría que allá solo iban a estar ellos o que allá también habría castas. También el sabía y esperaba la retribución de los justos pero no la podía relacionar con la compasión, la misericordia y la dulzura de corazón hacia los pobres de su sociedad. ¿Pasará hoy lo mismo? Esperemos que no. Que la opción preferencial por los pobres sea tan importante como nuestra fe en la resurrección de los muertos, y que la retribución de los justos pase por haber tenido en la vida presente una verdadera preocupación por la promoción humana y por cooperar en la lucha contra la pobreza, que es hija de la injusticia, y no la virtud ni menos aún el voto de los religiosos.
Con todo afecto.+Manolo, un cristiano como vos...


Una reflexión sobre la vigilancia...
Compartamos el evangelio de Lucas 12, 35 - 38
“Jesús dijo a sus discípulos: Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas encendidas. ¡Felices ellos, si el Señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!”
La vigilancia está presente en todas las grandes religiones y en la nuestra también, ya que forma parte de la espiritualidad cristiana. Cuando un hombre no se ha convertido, está dormido en el sueño de una vida sin sentido y comúnmente desperdiciada, no tiene ni pasión, ni ideales, ni motivos por los cuales vivir. Tiene ojos pero no ve, tiene oídos pero no escucha. Pero cuando el Señor lo llama, y libremente responde a ese llamado, se despierta y comienza a estar alerta, que no significa estar con miedo ni con los pelos de punta, es estar atento desde el amor, ve que el Señor, antes ignorado y desconocido, lo viene a visitar a cualquier hora del día y tiene que estar despierto, en vela, con la lámpara de la fe encendida, para reconocerlo y dejarlo entrar en las profundidades de su vida. Es semejante al padre o la madre que velan hasta que el chico o la chica vuelven de la fiesta con sus amigos, y sólo entonces pueden dormir, o esperan la hora de la madrugada para ir a buscarlos; es una actitud semejante en términos de fe y de espiritualidad, es cuidar de lo que se ama.
Cuando el converso se despierta, despierta a la vida, se llena de luz, de alegría y de paz, al llegar a ese estado de gracia, nace el servicio y así la alegría crece indefinidamente hasta convertir toda la vida en un servicio. Cuando dormía no había ni Dios ni prójimo, tampoco había alegría, porque al no reconocer al otro, no podía servirlo y al no servirlo tampoco servía al Señor, y así no tenía acceso ni podía tener su parte en el Reino y en el gozo de su Señor.
Se pierden demasiadas cosas, demasiadas riquezas, demasiada vida por estar dormidos, pidamos entonces la gracia de despertar, de estar alertas y reconocer la llegada del Señor, ¡grande es la recompensa!
Un fuerte abrazo de Manolo, este que soy, "este cristiano como vos" que gozo al poder compartir ratos de reflexión desde la web.


Pedro: Piedra y satanás...
Nuestra pregunta es ¿Cómo ser piedra y satanás a la vez?
“Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo"
Este texto tan famoso de la Profesión de Fe de Pedro, con don del poder de las llaves, para atar y desatar, ha sido comentado muchas veces y frase por frase le hemos buscado respuesta a la pregunta y la hemos actualizado para nosotros hoy. Lo que nos llamó la atención y queremos compartirles es cómo una misma persona puede tener dos rostros tan dispares y dicho por el mismo Jesús. Es que Pedro no quiere un Cristo con cruz, dolor y menos muerto y con sus pensamientos de los hombres y no los de Dios, se convierte en instrumento de Satanás. A éste no le conviene que Jesús padezca y muera y tiene que apartarlos de la cruz a como de lugar. El diablo sabe que su reino llega a su fin si Jesús logra hacer lo que tiene que hacer, sacarle el dominio sobre los hombres, reducirlo a la impotencia y eso es algo que no soporta, menos aún que sometido, primero al poder del Crucificado y luego al de la Iglesia compuesta de hombres. ¿Cómo los hombres van a tener poder sobre él que es un ángel? Esto es algo que no puede soportar su soberbia.
Así siempre que se presente a los hombres un Cristo sin Cruz se les estará mostrando un Cristo que no salva, rebajándolo a la altura de un chamán, un maestro de espiritualidad pero no el camino, la verdad y la vida, el Señor y el que es Causa de Salvación para los que creen en su nombre y le entregan el dominio sobre sus vidas. Siempre que hablemos de un Cristo según los hombres y no el de Dios, ya sabemos para quien estaríamos trabajando “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".
Nosotros también con Pedro podemos ser piedras vivas en el edificio de Dios o también como Pedro podemos ser obstáculo, instrumentos del enemigo de Dios y de los hombres. Elijamos bien.
Deseando llegar cada día más y mejor a todas las personas y especialmente a cada uno de ustedes y entre todos ayudarnos a elegir bien... Manolo un cristiano como vos


Buscando signos de VIDA PASCUAL.
“María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras”
Nunca nos faltan razones para llorar. Muchas por no decir la inmensa mayoría, es porque hemos perdido algo o somos víctimas de mal propio o el ajeno. Lloramos de pena, de dolor, de indignación, con desesperación, con desconsuelo, consternados y confundidos. Las lágrimas de Jesús en el Huerto fueron lágrimas del que estaba suplicando no pasar por su pasión, ni por su cruz, sus lágrimas de dolor consagran e iluminan las de todos los que sufren en toda forma. Pero el amor también produce lágrimas: “como lo amaba” decían aquellos en Betania y “Jesús lloró” la muerte de su amigo.
Hoy las lágrimas de María Magdalena son lágrimas de la discípula y amiga de Jesús que siente su pérdida, que vio la cruz, la agonía, la muerte y la sepultura de su amado Señor y allí está sin entender, buscando a Jesús. “María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció”. Nuevos ojos, nueva mirada hacían falta en ese momento para encontrar al que ella buscaba, los ojos de la vida pública, como los nuestros ahora, no servían más para encontrar a Jesús. Ha cambiado al estar más allá del espacio y el tiempo, al no pertenecer más a este mundo: ojos nuevos, mirada nueva, corazón y espíritu nuevo para ver lo nuevo, mirada de fe para ver al que estaba muerto y ahora vive, por eso: “Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo»
Encontramos aquí una constante en toda la Biblia, Yahvé en el Antiguo Testamento, Jesús en el Nuevo es quien toma la iniciativa y abre el diálogo con el hombre representado aquí por María Magdalena, figura también de la Iglesia. “Jesús le dijo: «¡María!». Otra constante es que Dios y Jesús llaman por su nombre a los que son llamados e invitados al diálogo y al seguimiento, al compromiso y la misión. Es interesante ver que lo que no había cambiado era la voz del Señor, como mostrándonos que la única manera de descubrir o encontrar al Resucitado es por la voz, por la palabra y en relación con ella. Esto tiene una esencial importancia para nosotros que no lo vimos, ni estuvimos ni comimos con Él después de su resurrección y antes de su ascenso a la Gloria de Dios. Decía san Jerónimo en el siglo IV “quien ignora la Palabra, ignora a Cristo” “porque la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” y sigue presente entre nosotros en los Evangelios y toda la revelación cristiana.
“Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!». Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre” Aquí explícitamente Jesús le pide una mirada nueva, no la del pasado, Jesús ha resucitado y ya no debe quedarse en el mundo como el abrazo de la Magdalena quería. La saca del pasado y de su legítimo deseo de retenerlo. y la abre al futuro, el de la misión con estas palabras: “Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes»
Esto sería como el Padrenuestro del evangelio de San Juan y Jesús que ha barrido con toda separación entre el Padre, Él y nosotros: somos hijos por él y en él, somos hermanos por él y en él, por eso debemos cuidarnos tanto de las divisiones y las miradas de extrañeza y de mirarnos como enemigos, quienes tenemos semejante riqueza para ser uno en él. Cuánto nos hieren los juicios sin piedad o las sentencias desprovistas de compasión entre nosotros, empezando por mis colegas o miembros de mi gremio, tantas veces duros y terminantes en nuestros juicios sobre el hermano, como que para él un hubiera redención, como si nosotros viniéramos de un barro diferente o especial al del resto. ¡Qué festín se hace el enemigo cuando logra dividirnos y enfrentarnos! Porque sabe que la fe lo vence y Jesús le pidió al Padre por nosotros: “Padre que sean uno para que el mundo crea” No sólo necesitamos una mirada nueva para encontrar a Jesús sino para mirarnos entre nosotros, porque de lo contrario la poca fe que queda en algunos lugares va a desaparecer y la que está surgiendo en otras partes puede frustrarse, y en esto pido perdón por mis pecados contra la unidad y por las veces que no he sabido aceptar al otro como es o porque me mostraba lo que no quería ver en mí. “María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras”
Sanada y liberada de los siete demonios por el poder del Señor, queda libre para ir a anunciar la buena noticia del Resucitado, la buena noticia que la Vida Nueva anunciada y esperada, Vida Nueva que ya está presente en el mundo y al alcance de todos los hombres sin más condición que escuchar para creer, creer para esperar y esperar para amar. Con todo afecto.+Manolo


Solidarios con los que sufren y acompañándolos con amor
Querida Sole de Guadalajara y, en ella, a todas las "Sole" que se sienten solidarias con los que sufren, ya sea su mamá, su abuela, una amiga, una vecina o cualquier persona, que sufriendo, les presente la vida.
Lo que está padrísimo Sole, es el afecto por tu mamá y por lo que a ella le pasa. No te extrañe que llegados a cierta edad los adultos nos ponemos tristes, nos deprimimos muchas veces y a veces por mucho tiempo. No sabemos y menos aún entendemos lo que nos pasa, no tiene explicación, porque ni el amor del entorno alcanza para que nos sintamos mejor. Lo hemos pensado mucho con nosotros mismos y con otros compañeros en reunión de corazones y almas abiertas. Parece que es una cuestión que tiene que ver no con lo que se posee sino en la percepción del ser, que muchas veces se desdibuja, se diluye en algún lugar de la conciencia o del corazón que es lo mismo. Hay una gran insatisfacción, una pérdida del interés por la vida, una pena honda que se siente y no se le encuentra un por qué. Y no hay nada que aparentemente se pueda hacer para que pase, para sanarse, para cambiarlo o para dejar de sentirlo. Es que parece que hace crisis todo lo que nos parecía fijo y estable y en lo que nos veníamos apoyando, estábamos demasiado confiados en nosotros mismos, pendientes de nuestros títulos y logros legítimos y fruto de esfuerzo, lucha y dedicación. La familia estaba más o menos bien, como todo en el mundo de la libertad y los afectos que siempre es complicado. La vida como la concebíamos o como la queríamos nos ha resultado insuficiente para lo más importante, ser feliz. Cuando nos hemos medido y valorado para ser felices a partir de lo que hemos hecho, que sólo si hacíamos mucho, bien hecho y además con eficiencia y con la aprobación de todos o del mayor número posible; nos hicimos sin darnos cuenta, dependientes de ese estímulo, hasta que no alcanza y queremos más y más y se agota, un día se acaba y no hay de donde más sacar, es la crisis del hacer y del encuentro con el ser, que ha estado olvidado en un rincón del alma y que está oscurecido. Hasta que nos damos cuenta que nos han o nos hemos exprimido y lo que conseguimos es satisfacer sólo ciertos aspectos de la vida, nos hemos olvidado de ser, es natural que hoy nos sintamos tristes, porque usamos una medida muy exigente y cruel para medirnos y compararnos y eso ha desgastado toda la fuerza del alma. La sensación de vacío puede llegar a ser insoportable y lo más insoportable es que por más que nos esforcemos en llenarlo, más grande se hace y así no podemos menos que sentirnos tristes, frustrados y desorientados. ¿Qué hubiera pasado si en medio de mis mediciones, comparaciones y deseos de progresar, ya no me valoraron más, o tuve un accidente o una enfermedad que no me permite ser eficiente? ¿Dejé de valer? Sí, para los exprimidores sea yo o sean otros, si dejé de valer, porque ya no produzco y, entonces, el ser, sólo aparece para ser descartado, desprogramado y abandonado. ¿Cómo me salvo o salgo de esto? Dándome cuenta de que vuelvo a valer por lo que soy y no por lo que hago. Que para ser no tengo que pagar ningún precio, ya que ser es un don o un regalo maravilloso que la vida me ha dado sin que yo se lo pida. Que Dios me ha dado para que lo disfrute y sepa que Dios no me cobra por ser, porque el Amor no le pone precio al ser. Este es un camino que va a terminar con la pregunta que el Dr. Viktor Frankl le hacía a sus pacientes: ¿se ha preguntado que es lo que le da sentido a su vida? ¿Qué cosas que le gustó hacer no las hizo porque se llenó de trabajo y renunció a ser lo que quería ser? Quienes quieran hacerse esta pregunta van a encontrar en la respuesta la salida a cualquier crisis que se les presenten. Nuestro ser grita por que lo dejemos ser y no que siga ignorado en un rincón del alma. A ese lugar interior hay que descender para sacarlo del encierro y dejarlo en libertad, para que se manifieste y me muestre que ser feliz es dejarlo ser, más allá y por encima y por debajo de lo que pueda hacer. Ser feliz con lo que soy, despojado de todo, es muy liberador y una fuente inagotable de energía espiritual y anímica.
Con la esperanza de que les sea útil y siempre a su servicio. +Manolo


Aprender a perdonar... Mt. 6,15
“Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”
La preposición si que transforma en condicional toda esta sentencia de la conclusión del Padrenuestro de Mateo, nos hace meditar en la necesidad de dar el perdón para ser perdonados. El tiempo de cuaresma no sólo es un tiempo de oración, ayuno y penitencia sino también de reconciliación. Para los lectores y oyentes de Mateo era un tema muy sensible para ellos que se habían criado con la ley de talión: “ojo por ojo, diente por diente” .Hoy en día el concepto sería más cercano a la venganza que al de indulgencia y misericordia, porque no se perdona hasta que no se vea al “enemigo” padecer de igual manera a como uno ha padecido las ofensa del otro, con lo cual el talión no se superaría. Pero Jesús que viene para hacer nuevas todas las cosas, viene a cambiar esta ley en apariencia justa, pero que para él no lo es.
Perdonar para ser perdonados, cosa difícil de escuchar y de practicar también, porque lo instintivo y visceral, lo pasional que busca la compensación genera rabia, violencia y borra los límites de hasta donde hacer justicia para quedar satisfecho… Nos parece que Jesús quería otra cosa, una humanidad nueva sin rencores ni resentimientos y nos da el ejemplo perdonando a sus propios verdugos desde la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” ¿No saben lo que hacen? Sabían bien lo que hacían. Los sumos sacerdotes y el sanedrín mandaban a la muerte a un inocente para defender sus intereses, sus privilegios y el negocio de la religión como fuente de ingresos y poder, para satisfacer su vanidad y tapar su corrupción y así seguir dominando al pueblo. Lo envidiaban, manipulaban la ley para su conveniencia armando un juicio injusto y moverán al pueblo o a parte de él para que pida su crucifixión. Pilato sabía bien lo que hacía, famosa y brutal la paz romana y se sacaba un problema sin importarle si lo que hacía era justo o injusto, no quería problemas y un crucificado más no era para él más que un trámite. Nosotros sabemos lo que hacen con nosotros cuando nos tratan mal, nos ofenden o nos dañan de toda forma. Nosotros sabemos lo que cuesta perdonar y pasar por alto las ofensas. Nosotros no podemos decir con Jesús “perdónalos…” Por eso hay que volver al inicio de este evangelio de este evangelio y pedirle el poder de perdonar, al Todopoderoso, que sabe de antemano lo que nos hace falta.
Si hay una cosa difícil de hacer para nosotros es perdonar, pero no podemos olvidarnos que ese “perdónalos Padre” ya está en un rincón del alma, esperando para manifestarse, porque Cristo vive en nosotros y si el vive en nosotros todo es posible, aunque no sea instantáneamente y haya que hacer un camino, la paz y la reconciliación lo merecen, porque son valores esenciales para nuestra vida.
Si algo no hemos de acumular son resentimientos, rencores y deseos de revancha porque dañan el corazón del que las siente y está dominado por ellos ¿se podrá vivir y ser feliz con este estado interior? “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”
Con todo afecto.+Manolo


Algo se termina... algo nuevo comienza...
Queridos hermanos, se termina un año y cualquier final de año abre la puerta a uno nuevo y permite dar vuelta la página para ver qué tiene la siguiente, como cuando leemos cada vez los evangelios, y siempre es toda una novedad, porque en cada nueva lectura, la atención se detiene en detalles que en otros momentos no vimos, o nos llega al corazón y al entendimiento algo nuevo, que en otro tiempo no entendimos y hoy nos dice cosas que ayer no nos dijo.
Este dar vuelta la página no es algo absoluto, porque tenemos situaciones que resuenan desde hace mucho tiempo y que atraviesan el espacio y el tiempo, de suerte tal, que por más páginas que demos vuelta, a lo mejor van a seguir estando siempre con nosotros. Una enfermedad crónica, una pérdida irreparable, la nostalgia por las ausencias, o la bendición de todo aquello tan hermoso y tan vivo, que supera todas las pruebas, que es el paso y el desgaste de los años y el irremediable paso del tiempo.
Nuestra convivencia con la cruz que cada uno lleva en el día a día, hace que ésta no sea más pesada de lo que es, porque la aceptación provoca la reconciliación con ella y la vuelve fecunda, y así nos acerca a Jesús, que convivió con el misterio de su Cruz a la cual veía a los lejos, y que sin embargo aceptó como una parte de su vida y que en la resurrección madura en una vida nueva, cargando de sentido su dolor y su sacrificio. La paz es fruto de este encuentro con la vida y la muerte que están en nuestro corazón, y que se viven místicamente con la iluminación de la fe, sin la cual el sufrimiento se hace insoportable y llena de sinsentido la vida, que nos hace pagar un costo muy alto en salud síquica y hasta física. Sin embargo por más desdichada que sea nuestra vida siempre podemos, año a año, rescatar realidades que han convivido con lo permanente o irreparable, y nos parce que hay que discriminar con claridad entre una cosa y la otra, para pedirle a Dios la fuerza para seguir viviendo, tanto con las heridas de la vida, como con los gozos que toda vida también tiene.
La pregunta es ¿sólo lo crónico es lo único en mi vida? o podemos rescatar por encima de su dolorosa verdad, la gracia de las oportunidades que se nos ofrecen como regalo de Dios, o tenemos que decir que estamos tan tomados por lo que no fue, por “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” ¿Se merece la vida una mirada tan tanguera y pesimista? ¿Será ésta la única mirada válida o podemos tener otra?
La resurrección de Jesús nos ayuda a pensar y sentir esperanza más allá de cualquier pesimismo por justificado que pueda ser, lo digo con todo respeto por los golpeados por el dolor más agudo, pero si no optamos por la vida más allá del dolor, no tenemos salida. Si no situamos lo que nos ha pasado o nos pasa, como una parte de la vida, la vida quedará encerrada en esos hechos, y la voluntad de Dios es que vayamos más allá de la Cruz y resucitemos con el Resucitado; no tenemos otro camino, no se nos ha mostrado otro por el cual salvemos nuestras vidas: “Mi Padre no quiere que se pierda ninguno de los que Él me ha dado”. Cada uno de nosotros tiene para el Año Viejo y el Año Nuevo, esta promesa irrevocable del Señor, a la que hay que dar la bienvenida para que nuestro tiempo, se vuelva el tiempo de ser salvados, donde gratitud y súplica se unan en un alma que se abre a lo que Dios nos ofece. +Manolo


Reflexionemos aunque sea duro hacerlo...
ADN que sirve para unas cosas y para otras no.
Pensaba y les comparto para que lo podamos dialogar, que veo una profunda contradicción hasta ideológica, de nuestros legisladores que debaten acerca del origen de la vida, cuando es o no persona el óvulo fecundado, que si es vida humana o no para ser sujeto de derechos. Hablando del derecho de ser libres o no, según sean las circunstancias de un hecho delictivo, el ADN establece la presencia de una persona determinada, ella y no otra, para que quede responsabilizado o salvado del delito por la presencia o no de rastros genéticos en la escena del crimen. No entiendo, vale para unas cosas tan serias como para meter preso a alguien y no para defender o demostrar su existencia como persona desde la concepción. Si la información genética es válida para una lo debería ser para la otra. Pareciera que en lo acuñado por el Beato Juan Pablo II “la cultura de la muerte” esta es tan cobarde y perversa que se ensaña con quienes no tienen como defenderse y que dependen para seguir existiendo, no solo de la voluntad de sus padres o de su madre si estuviera sola, sino del Estado, custodio de los Derechos Humanos y en especial de los más indefensos y frágiles, ¿Quiénes sino los niños por nacer? Algunos que hablan del tema con tanta frialdad y dureza y con tanta contradicción. Los mismos que, hoy, usufructúan de un vientre que los gestó y de una madre que los puso en el mundo y los crió para que fueran lo que son hoy ¿Habrían tenido una historia o una no historia si sus madres hubieran pensado distinto? Les parece fácil hablar de este lado de la historia y no se miran a sí mismos en su origen genético, personal, único e intransferible (concepto filosófico y teológico de persona). En mi país solemos hacer las cosas impulsivamente y con la intolerancia de quienes no quieren proponer, sino imponer su ideología sin escuchar a otros, con el respeto con que se escuchan en otras sociedades mucho más democráticas. Israel, por ejemplo, tiene ley de aborto aséptico, pero antes de tomar una decisión tan difícil, hay un comité de bioética, sicología y de acción social que examina caso por caso, que no penaliza, pero tampoco facilita el pedido de la mujer embarazada, y que no desea continuar con su embarazo. Me preguntaba por qué tanto recaudo y me imagino que será en virtud del mandamiento del “no matarás”. No se cuales son los resultados de la responsabilidad del comité que trata el tema, pero me consuela que al menos en algún lugar las cosas se toman con mucha seriedad, cosa que no veo en muchos de nuestros legisladores, que siento que legalizan para algunos derechos y para otros no. No hay mayor derecho que el derecho a la vida, sin el respeto a este derecho ¿de que sujeto de derechos estamos hablando? No ha tocado muchísimas veces absolver y consolar a las perdonas,mujeres en general, que por ignorancia acerca de la gravedad del hecho o por falta de alternativas de vida han abortado. Las hemos tratado con misericordia y lo vamos a seguir haciendo. Creo que si tenemos la posibilidad política y social de cambiar las circunstancias, podríamos salvar tantas vidas, como la humanización de la sociedad nos exige y el evangelio nos inspira. Ninguna vida es inútil, ni está demás, toda vida es sagrada desde el momento mismo de la concepción y sabemos que lo sagrado no se toca.
Con temor y esperanza en la capacidad del corazón del hombre.+Manolo Subir al índice


LA EFUSIÓN DEL ESPÍRITU... ...UNA REALIDAD PERMANENTE
Se nos ha preguntado muchas veces acerca de esta gracia de la Efusión del Espíritu y sus manifestaciones: el anuncio primordial del Amor de Dios por sus hijos y para sus hijos, pero no como una verdad sólo intelectualmente comprendida sino vivenciada en la Renovación en el Espíritu o Carismática, la alabanza jubilosa, el don de lenguas, la profecía y la interpretación de las mismas, el descanso en el Espíritu (los que se caen), las conversiones y las sanaciones. El amor a la Palabra de Dios y el sentimiento profundo de la pertenencia personal a la Iglesia. La frecuencia en los sacramentos en especial la Confesión y la Eucaristía, vistos o celebrados como fuentes de sanación en todas las dimensiones de la persona: cuerpo, alma y espíritu. La necesidad de misionar en el Nombre de Jesús y con el Poder del Espíritu. Los seminarios de vida en el Espíritu y de Crecimiento en la Vida del Espíritu. Los grupos de oración y de intercesión. Los que son más contemplativos como los que son más jubilosos según el don y características de cada uno y de cada grupo, ambos válidos según el don del Espíritu que cada uno recibe y es inspirado. La necesidad de vivir el evangelio más a letra y con el Espíritu que encierra para transformar las vidas de las persona. Los retiros y Misas de sanación y de crecimiento. Todo esto es el renovado Pentecostés, del que nos habló Paulo VI, como una realidad necesaria y permanente, en medio de un mundo que se secularizaba aceleradamente.
La Efusión del Espíritu
es el punto de llegada tanto de la evangelización de los que reciben el primer anuncio de Jesucristo Señor y Salvador, como para la evangelización de los bautizados, que tienen el sacramento del bautismo pero no la Vida del Espíritu en su interior. Toda esta riqueza Jesús la ha entregado siempre a su Iglesia, pero de un modo renovado, desde que el Concilio Vaticano II nos invitó a los cristianos de todo el mundo, a no solo mirar sino a volver a las raíces o las fuentes de la fe y la vitalidad perpetua del Evangelio y de toda la Palabra Dios, desde entonces puesta en las manos del Pueblo de Dios, que desde la Reforma Protestante, había sido sustraída y reservada a los conventos, monasterios y en manos del clero que debía predicarla.
QUEDARON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO. LAS LENGUAS EXTRANJERAS BABEL Y PENTECOSTÉS
Los Hechos de los Apóstoles nos refieren la manifestación fundante de la Iglesia con el Don que vino de lo Alto y con sus primeras manifestaciones, una de ellas xenoglosia o hablar en lenguas extranjeras. Este fenómeno es una expresión de la unidad de un mismo mensaje que es dirigido a todos los pueblos, para unirlos en la confesión de una misma y única fe. Es la contrapartida del fenómeno de la Torre de Babel donde Dios confundió a la humanidad haciéndolos hablar en distintas lenguas para que ya no se entendieran, por eso de la dispersión de las lenguas Dios trae a los pueblos a la unidad de la comprensión del mensaje de la fe, en virtud del don Espíritu Santo que les permite expresarse a los Apóstoles para que todos se sientan llamados en su propia lenga a creer en Jesucristo como Señor y Alianza entre Dios y la Humanidad. Así la Iglesia que está en todos los pueblos y culturas, sin embargo es una y la misma y sin importar qué idioma se use todos tienen, celebran y confiesan la misma fe en Jesús el Señor. La Efusión del Espíritu es entrar en el lenguaje de Dios que se da y comunica al hombre, que libremente y sin imposición ninguna se abre a la acción del Espíritu que como hace 2000 años lo toma y posee, para darle vida en abundancia según la promesa de Jesucristo. Una palabra acerca de “los que se caen” en los grupos de oración, en las asambleas de alabanza o en las Misas de Sanación, y que a muchos asusta y confunde. Sin el ánimo de enseñar sino compartir algo que se ve pero que uno no ha experimentado. Hay una necesidad de salud interior para quienes Dios sabe que vienen sufriendo desde antes de nacer o quienes vienen sufriendo, física, síquica y espiritualmente, desde hace mucho tiempo o hace poco, no importa, están heridos, dolidos y no saben que hacer con ello no le encuentran un sentido, están angustiados y llenos de miedo, paralizados por sus culpas y deslucidos espiritual o emocionalmente. Estos que son pobres de toda pobreza conmueven de tal manera el Corazón de Dios, que Él les va dando progresivamente la sanación interior. Lo hace dándoles un descanso en el Espíritu, e iniciándolos en un camino de sanación que no puede ser instantáneo, porque la Potencia de Dios no puede manifestarse sin dañar a la criatura que no tiene una estructura física ni sicológica capas de resistir esa acción. Por esta razón se van a “caer” muchas veces y durante mucho tiempo, porque solo cada uno y Dios conocen el estado del alma de tal manera que es Dios a cada persona como el entra a tratar medicinalmente para curar las heridas de la vida que no le permiten al hombre estar en paz y ser un poco feliz, al menos algunas veces y no nunca, porque Dios se adapta a la vida y al camino de su Hijo en este mundo plasmado en los evangelios. Jesús tuvo sus momentos de éxtasis y felicidad, pero aun en medio de sus dolores, aunque lo perdió todo, hasta su propia vida, lo que jamás perdió fue su paz y de esto se trata la sanación que se nos ofrece. Alabado sea el Señor y su Santísima Madre.
+Manolo
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Ahondando y compartiendo la vida y la fe desde el Evangelio de Mt 11,27 .“Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar".
1. El adverbio de cantidad todo nos hace tomar conciencia de la humildad y la verdad en la que vivía el Señor Jesús. Talvez se lo podría haber guardado para sí mismo, no haberlo revelado o dicho; pero quiere en su pedagogía liberadora hacernos tomar conciencia de que todo lo hemos recibido, que debemos dejar la vanagloria y el creernos superiores o ver a los demás como inferiores. Por eso Él, el más grande de todos, dice con naturalidad y hasta con luminosa sencillez, todo lo he recibido de otro, nada es mío porque Otro ha querido dármelo y me lo ha regalado. Él es el hombre nuevo y perfecto que está liberado de la sed de posesión, de adueñarse, dominar y tener el control absoluto sobre si mismo y las cosas. Estas últimas actitudes son propias del que ha sido envenenado por la tentación y la caída, es decir el hombre viejo. Si nos acordamos de las tentaciones del desierto, la última tiene que ver con este tema de dominar: “El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras para adorarme».Jesús le respondió: Retírate, Satanás, porque está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". Tener lo que no nos pertenece a cambio de “venderle el alma al diablo”, como decimos popularmente.
2. Como ya sabemos “conocer” en hebreo significa tener experiencia profunda de algo, la intimidad con el otro, que está extraído del amor humano y en especial del amor conyugal. De esa intimidad única con su Padre Jesús nos participa en la medida que nos hacemos pequeños, que aceptamos nuestra carencia, dependencia e ignorancia, este es el ámbito o la atmósfera propicia para la revelación del misterio de Dios que deja de estar envuelto en la “oscuridad inaccesible” para mostrarse en Jesús. El Hijo y el Padre se conocen íntimamente desde antes de la creación del mundo: “les he dado a conocer tu Nombre y ellos han creído que salí de Ti” “dame la gloria que tenía junto a Ti antes que el mundo fuese” Jesús, Dios y hombre, hombre y Dios, tiene una vivencia de Dios única e irrepetible como nadie la puede tener, ya que ninguno de nosotros es divino y humano como Él, pero esto no quiere decir que a Dios no lo podamos experimentar, lo que pasa es que, lo que en Jesús era algo permanente y a cada instante, en nosotros no lo es de la misma manera; la experiencia de fe y de oración son verdaderas experiencias de Dios, experiencias de una Presencia que lo llena todo, que no es visible a los ojos, pero si lo es bajo la luz interior de la fe, el que cree es como si viera. La gracia de poder celebrar la fe por medio de los signos de la fe, es la puerta que abre a la experiencia de la intimidad con Dios de la que Jesús nos habla hoy.
Animémonos a hacer este camino hacia la intimidad con el Padre que estamos seguros de que no vamos a ser defraudados.
Con el afecto de siempre.+Manolo.


UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FAMILIA.

Mirando la Familia de Jesús, María y José
¿Cercana o lejana? ¿Humana o no? ¿Cómo la de ustedes o no? Podría parecer que teniendo por esposo y padre un santo como José, una Madre y Virgen pura y perfecta y un niño que a la vez es el Hijo de Dios, esa familia y la de ustedes nada tienen que ver. Pero ¿esto es verdad? En parte sí pero en parte no. Porque es la Sagrada Familia y en ese sentido no tiene ni parecido ni igual, pero en sentido histórico-existencial su historia es la de incontables familias de la humanidad, que han surgido y pasado por circunstancias particularmente difíciles. Desde la concepción virginal de Jesús de la cual José se entera tres meses después, cosa que lo puso en situación de profunda angustia y ante la decisión de abandonar a su prometida para no denunciarla y que ésta muriera apedreada por supuesto adulterio, la voz de Dios que explica y entiende y obedece. El viaje a Belén por motivo del padrón con la Virgen con nueve meses de gestación y no por carreteras sino o caminando o a lomo de burro. El nacimiento del Niño en un establo y entre los animales para protegerlo del frío, porque no había un lugar mejor para que María diera a luz. En los días de la presentación del Niño en el Templo, la palabra de Simeón y lo que el niño sería y el dolor de la Virgen que miran al calvario y ella al pie de la cruz. La huida a Egipto para salvar la vida del pequeño y su madre. Los años de vida en otra tierra, con otra cultura y otras costumbres, con la nostalgia de la vida de la aldea, de las fiestas en Jerusalén y las pequeñas cosas que de lejos se ven más grandes y valiosas. Después los 30 años de Jesús en Nazaret, viviendo como uno más, trabajando para vivir, sin milagros ni cosas extraordinarias, con la pérdida de san José en su momento. Solos con María esperando el momento fijado por Dios para dar inicio a la vida pública de Jesús. Vivir como nosotros, eso fue para Jesús estar en este mundo aunque haya venido desde la Eternidad. Sin facilidades ni privilegios como ninguno de nosotros los ha tenido. Todo esto hace que las familias de ustedes, hermanos, se parezcan mucho a la de Jesús, que supo de niño lo que fue sufrir y ser feliz también, crecer en una nación ocupada y oprimida por un extranjero. Supo de sus ansias y luchas por la libertad y cuanta sangre se derramó por ella. La familia de Jesús fue una familia con ojos y corazones abiertos, sensibles y comprometidos, porque no podían pensar la vida de otra forma. Por eso es cercana y humana, diríamos exquisitamente humana, solidaria, con la vida, la historia y el tiempo que les tocó vivir y pasar. En la predicación de Jesús se nota que vivió la vida, que no se la contaron. En todas las parábolas y enseñanzas hay una clara referencia a su crianza y a esa relación tan honda, delicada y detallada de lo que pasaba a su alrededor, esto fue posible porque la Virgen y San José se la mostraron en toda su riqueza y pobreza, belleza y dramatismo.
Gracias a esta obra educativa Jesús entró en contacto con la realidad y la vida de su pueblo y su cultura, pero supo encontrar los grandes temas de la vida entrelazados con los acontecimientos de su entrono. Por eso también es cercano a nosotros porque en él encontramos y encontraremos siempre las preguntas de la vida y su sentido, y que según las edades de la vida, tocan las puertas de nuestros corazones pidiendo atención y reclamando respuestas.
Con todo mi afecto.+Manoño Subir al índice


Para Seba y su prometida y todos los que estén por dar el gran paso.

Me pedías, mi querido, algún pensamiento y acá va.
1. Me alegro muchísimo que sientas miedo por el paso que vas a dar, en tu lugar sentiría lo mismo, lo sentí antes de ordenarme de sacerdote. Mis miedos eran después de haberme ordenado ¿seré fecundo, habrán valido la pena tantas renuncias? ¿podré ser fiel a mi promesa de celibato? Esto lo sentía desde 1981 cuando pasé de Filosofía a Teología y veía que la cosa ya no era un puro entusiasmo juvenil sino algo que iba madurando con el tiempo. Creo que estás en la misma y trascendental situación a la que fui llegando. Quisiera que hagas la comparación con las palabras que voy usando para que te sirvan ya que no sé lo que es estar casado, sólo supe lo que fueron mis padres, no eran la Familia Ingals pero tampoco fueron un desastre, y es bueno para mirarse los pies y ver, que estuvimos bien cimentados y con eso comenzar a construir. Claro a mi me tocó cambiar la historia y a mis hermanos menores casados, escribir la suya y la siguen escribiendo. No tengo más esposa que la Iglesia, es decir vos y tu novia y tantos hermanos que no los puedo contar.
No hay que tener miedo de que en la convivencia salten las sombras que todos llevamos en nuestro interior y que no conocemos del todo, no hay que asustarse, te diría que habría que reírse “cínicamente”, porque de lo contrario te oscurecen la vida. ¡Hay tanta luz en cada uno de nosotros! Pero vivimos en un mudo que ama la oscuridad, el lado oscuro, que hace hasta cine con esa parte siniestra, por lo cual “el mejor negocio” es acrecentar la luz que hay en nosotros, hacernos más y más conscientes de que la luz disipa la oscuridad en el más profundo y cristiano de los sentidos. Hay muchos que hablan de la luz pero no dicen las mismas cosas que nosotros, nosotros hablamos de Cristo luz de la Vida y de nuestras vidas.
2. Es bueno, importante y nos ayuda mucho la meditación de los evangelios, que empieza con una lectura continua y atenta a la palabra y el Espíritu que encierra, y descubrirnos en ellos, en la vida de los apóstoles y demás personas que convivieron con Jesús y que no fueron la Virgen y San José precisamente. Es tan saludable para no espantarnos de nada, ya que si Jesús nos mostró que nada de lo humano le es ajeno, qué nos vamos a extrañar nosotros, lo importante es ser honestos con nuestro bien y también con nuestro mal, así como tuvieron que hacerse responsables los Apóstoles y todos los discípulos hasta nosotros. Nos hace bien que nuestros defectos nos revuelquen por el piso y nos hagan morder el polvo y nos hagan derramar lágrimas de impotencia, bendito sea Dios porque ese es el momento del Dios que Salva, esto significa precisamente el nombre Jesús. La aceptación de uno mismo en su integralidad hace por reflejo aceptar al otro como el espejo en el que puedo verme y puede verse, si se cultiva ese hábito y el respeto todo es posible, es más el misterio del otro y el tuyo sale a la luz y así se van conociendo profundamente. Esto es parte del aprendizaje de vivir en matrimonio y en familia, los primeros tiempos son los más duros, pero como todo, pasan y dan lugar a los buenos tiempos que es el de la comunión y el acomodamiento de los dos diferentes y a la vez complementarios.
Nunca llegar al insulto, ni a la agresión física ni sicológica, porque el amor nos hace vulnerables y nunca falta ese aspecto de la sombra que es la manipulación del otro sobre el cual tengo influencia y que tiene influencia sobre uno. Un pedido es que el día no termine en disgusto, porque es muy poco posible que se pueda dormir tranquilo peleado con tu mujer o con tu marido, porque irremediablemente seguirán casados por más que estén enojados y es una perdida inútil de tiempo, en esto el más inteligente es el primero que da el brazo a torcer y busca la paz con el otro. Claro que hay personalidades que necesitan más tiempo para salir de su rabia, no importa si “la sangre no llegó al río” siempre se puede volver: “lo siento, perdóname” sin mucho discurso ni grandes promesas, no conviene en ese momento hacer promesas porque las promesas en alteración emocional después se vuelven en contra. Después se puede si es necesario hablar del asunto cuando todo esté tranquilo y el incendio se halla apagado. Siempre hay tiempo y con un poco de espera y coraje las cosas se pueden arreglar y para mejor.
3. Es saludable después de los primeros tres años hacer una experiencia de encuentro matrimonial con Dios, para conocer juntos lo que es la espiritualidad cristiana del matrimonio y así comprender en qué berenjenal se han metido con mucha buena voluntad pero verdes como limones. Si te consuela Seba y los demás sebas, pedí un año de experiencia en una parroquia antes de mi ordenación, porque me sentía más verde que un limón. Ese tiempo me ayudó a madurar con más tiempo la decisión, porque para mí después del si a Dios no había retorno. Luego hemos seguido madurando porque, se supo o nos fue inspirada, la apertura y la búsqueda de mayor maduración y comprensión del misterio de nuestra persona y del ministerio, mi berenjenal, en el que seguimos con más gusto que al principio, porque el amor que se cultiva crece hasta el infinito y sostiene en las buenas y en las malas. Se puede ser fiel a uno mismo y a la palabra empeñada y dilatarla en el tiempo. Esta es la característica de una personalidad madura y en buena medida con la gracia de Dios, la fuente de nuestra felicidad y la frescura de la vocación.
Bueno es algo de lo que les puedo decir sin ser un experto en el tema pero que habla de haber visto algo y escuchado mucho. Otros han sido fieles años y años ¿por qué nosotros no? Como decía una catequista, y creo que tenía razón, “al amor hay que pelearlo, yo soy de las que lo peleo” y cuánto me han ayudado esas palabras hasta hoy, mi amor ha sido y es peleado día a día.
Bendiciones y muchas felicidades y que la boda sea hermosa y refleje la belleza de lo que llevan en sus corazones. +Manolo


REPENSANDO MI BAUTISMO

Mirando hacia atrás desde cero a cincuenta y cuatro, veo que lo que en un primer momento recibí tiene dos aspectos, uno negativo, la purificación, el lavado o la limpieza de la mancha del pecado original heredado y, uno positivo, la casita de mi vida limpia. Pero pensaba que una casita limpia pero deshabitada no serviría de mucho, porque en ella no habría vida hasta que me di cuenta que no estaba vacía, sino habitada por el Espíritu Santo y que lo estuvo durante los primeros años de mi infancia. Luego quedó vacía porque fui bautizado por tradición o costumbre, superstición, búsqueda de protección o vaya a saber por qué, la cuestión es que la casita quedó hecha y aunque se vació porque no supieron por ignorancia mantenerla habitada por el Espíritu, la casita ya estaba hecha y el Divino Constructor no se había arrepentido de hacerla y esperó que algún día se volviera a llenar. Con los años gracias al llamado al sacerdocio y a vivir en el Espíritu, se llenó de nuevo la casita que había quedado vacía hasta los veinte años. Revivir ese estar con la vida en el Espíritu, hizo que la casita se llenara de luz y de vida, que se renovara como recién hecha y que en ella abundara la Vida. Que en medio del jardín brotara un Manantial que salta hasta la vida eterna y se haya convertido en el lugar de las promesas del Señor, y donde se espera el gran encuentro, cuando Él baje hasta ella buscando al que la habita y llevarse con Él a quien vivió allí hasta el momento oportuno. Creo que todos los bautizados que nos damos cuenta un día de esta riqueza saltamos de alegría, alabamos y bendecimos a Dios por una segunda oportunidad, y desde esa segunda oportunidad y con una fe más adulta sabemos que con Dios siempre podemos comenzar de nuevo una y mil veces hasta que un día la casa nunca más se vacíe de la vida del Espíritu que es lo que le da razón y que justifica su existencia.
Can todo afecto.+Manolo


Construyamos la solidaridad y al mismo tiempo entreguemos nuestras vidas a AQUEL que nos ama más que nosotros mismos

Para Mauricio y en él para todos los mauricios, que nos hemos encontrado ante las encrucijadas de una vida que muchas veces no podemos elegir y solamente aceptar para vivirla con la fe pascual que es la que le da sentido a ese momento y diría a todos los momentos. A nosotros nos tocan tiempos de cambio a causa de nuestra enfermedad respiratoria que me obligaría en unos días a dejar mi tierra, mi casa, mis afectos y trabajo pastoral y empezar de nuevo en otra parte donde Dios me quiera llevar. Una pena muy honda hay en mi interior, no es mi deseo irme pero hay imponderables en la vida que nos hacen descubrir cuan pequeños somos, que un poco de polen, el polvillo del aire no dejan respirar, hacen faltar el aire y en definitiva no dejan vivir y no hay tratamiento que cure o al menos mejore para que uno pueda seguir.
En estos momentos dependemos totalmente de Dios y su providencia, pero también de las personas que nos ayuden solidariamente para volver a vivir normal y productivamente. A veces son paréntesis que la vida abre para probarnos en la fidelidad fuera de cualquier estructura, sin más bastón y apoyo que el de la fe en el Dios de la Vida que, misteriosa y maravillosamente, nos va educando y llevando de la mano por la vida, como un padre a sus hijos. Roguemos los unos por los otros y de un modo especial por aquellos para quienes siempre es más difícil el cambio que para otros. Trabajemos para formar esa red solidaria que se abra el encuentro con el desarraigado, el migrante y el que necesita una ayuda fundamental hasta que pueda encaminarse por sí mismo, y así recuperar la sonrisa y esa maravillosa sensación de dignidad que da al hombre el autovalimiento, tanto como la gratitud por la acción solidaria de los hermanos o las personas de buena voluntad, quiera Dios que de unas y otras las más numerosas seamos los cristianos, hijos de Dios y hermanos de todos.
Con el afecto de siempre.+Manolo


¿Qué hacer o como hacer con la cizaña que hay que dejar crecer junto al trigo?

El Reino de los Cielos es paradójico y muchas veces de contra mano con el mundo. Uno de los sentidos que tiene la parábola sobre la que reflexionábamos el domingo pasado nos los explicó en el año ´79 un santo varón que nos predicó el Retiro Anual del Seminario: “Dios en su sabiduría deja que convivan en nosotros la cizaña y el trigo. Éste no va a ser tan esbelto como el de un campo que esté libre de cizaña, pero será un trigo humilde, modesto, compasivo con los demás porque aprenderá a ser compasivo consigo mismo. Porque si Dios quitara la cizaña de nosotros convertiríamos en santos es un instante pero de una soberbia incompatible con una verdadera santidad” Nos dejó boquiabiertos, al menos a mí y por eso se los comparto. Años después Juan Pablo II le dio una visión muy importante: “si vivimos hablándoles a los hombres de sus pecados, sus defectos (cizaña) no solo lo amargaremos y le haremos perder el conocimiento y la belleza de la fe y de las virtudes”. Esto nos llevó a pensar que hay un camino más inteligente y fecundo que es en vez de querer sacar la cizaña de nosotros mejor dedicarnos a potenciar el trigo que está presente, lo que decía San Pablo: “venzan al mal a fuerza de bien”. Como que, si han de convivir juntas la buena semilla y la cizaña, la mejor manera aunque esté y no moleste tanto, es dedicarnos al trigo, a cultivar la virtud aún sabiendo que hay defectos, para ser virtuosos pero a la vez humildes. La verdadera y peor de las cizañas es la soberbia que nos es connatural como las virtudes también nos son connaturales, al menos por la capacidad de reconocerlas y desarrollarlas, en virtud de este trabajo vamos a ir viendo los frutos y preparando con alegría la propia cosecha. Hay dones y capacidades muy buenas en cada uno de nosotros, hay otras que podemos adquirir, pero lo primero es reconocer el capital de gracia que ya hay en nosotros y que asociado a la capacidad de crecer permite que uno esté más ocupado en cultivar la buena semilla que pelear contra aquello que no tiene remedio y que sólo hay que dejar que se vaya secando porque no la atendemos ni la cultivamos. De santidad humilde se trata, sabiduría de Dios para nosotros que tenemos esta humanidad imperfecta pero que hace soñar tanto a quien se da cuenta de todo lo que tiene si aparta sus ojos de la cizaña y se fija en la siembra de Dios en si mismos. Con todo el afecto.+Manolo


¿SE PUEDE ELEGIR CON QUÉ CORAZÓN MORIR?

COMPARTIENDO DESDE LO MAS PROFUNDO DEL ALMA...
“Apenas éste apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. Entonces Israel dijo a José: "Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía".
1. Nos parece que desde lo que tiene que ver con nuestras decisiones si se puede elegir cómo morir, si en paz o inquieto o angustiado, sereno o inquieto, esperanzado o desesperado, en luz o en sombras. Miremos primero lo que nos dice la experiencia del Patriarca Jacob-Israel y su pequeño José el soñador, el menor de sus hijos mezcla de hijo y nieto por ser el hijo de su vejez. Cuando José fue, por la envidia de sus hermanos, vendido a unos beduinos y llevado como esclavo a Egipto, dijeron al padre del muchacho que había muerto, y esta noticia le abrió una herida que permaneció abierta por años y que nunca se cerró del todo hasta casi el momento de su muerte. Eso le generó una gran inquietud y pena porque no podía morir en paz. La vida lo llevó a ver vivo a su hijo y al fin pudo estar en paz con esa herida cerrada en el largo abrazo que nos cuenta la escena del reencuentro. Esto nos hizo pensar que si bien la paz de Jacob no dependía de si mismo, hay situaciones que si dependen de nosotros, a excepción de las que sufren quienes han perdido a sus hijos por tantas circunstancias como las que padecemos hoy por los accidentes, los excesos o la violencia, esa herida nunca se cierra y sólo se calma con la muerte, porque aunque se perdone a las víctimas como a los victimarios lo que fue arrebatado nunca vuelve y sólo la esperanza de un cielo de reencuentro alivia por la fe, en algo, ese sufrimiento impuesto. En esto la historia de José y Jacob se tocan pero su desenlace no es el mismo, ya que hay a quienes por más que quieran no los volverán a ver en vida.
2. Hay sin embargo otras situaciones que sí dependen de nosotros para irnos en paz de este mundo. Por ejemplo cuando tenemos cuentas pendientes con nuestros hermanos o familiares con los cuales nos hemos distanciado o peleado por años, el tiempo de la agonía muchas veces de meses, son una buena oportunidad para irnos en paz con ellos y con nosotros mismos. Cuando no hemos perdonado, llamar a los ofendidos y pedirles perdón o también haciendo un buen examen de conciencia y una reconciliación con Dios y con nosotros mismos, perdonándonos a nosotros mismos porque Dios ya nos perdonó es una buena forma de irnos de este mundo. Muchas veces cuando somos diagnosticados de una enfermedad incurable y nuestro cuerpo nos lleva irremediablemente a un estado terminal, la proximidad de la muerte nos hace revisar nuestra historia y nos hace prepararnos bien para salir de este mundo y ese tiempo puede ser hasta un momento, paradójicamente, fecundo de la fe, momento que Dios ha esperado para darnos la bienvenida y el abrazo amoroso para el pródigo que por fin vuelve a los brazos del padre misericordioso. Prepararse para morir es uno de los actos de mayor coraje e inteligencia que un moribundo puede hacer y los familiares deberíamos ser un puente para que eso suceda en el marco de la fe y no ser un obstáculo.
3. Hace 20 años tuvimos una larga pelea contra el cáncer de mi mamá, buscamos todos los recursos médicos para prolongarle la vida ysin embargo la enfermedad y la muerte nos vencieron, primero a ella que un día me miró y sin palabras, con el gesto de negación hecho con su cabeza, me dijo ya no luches más porque no hay más nada que hacer y se entregó. No nos gustó para nada que se fuera de nuestro lado, pero al menos nos quedamos en paz porque habíamos luchado hasta que ella dejó de luchar porque asumió lo irremediable. A mí me toco asistirla espiritualmente y comunicarle que tenía que estar preparada para todo, a lo que contestó con total serenidad que ya sabía, como tranquilizándonos. Se fue bien porque lo que quería ser de niña lo había logrado, se casó, tuvo hijos, dos nietas y vio a sus hijos bien en la vida, y con ello el circulo de la vida lo vio cerrado, eso nos llenó de admiración y nos sentimos bendecidos por ver a alguien que se fue satisfecha y con la misión cumplida. Un día se durmió para nos despertarse y espera ser levantada de entre los muertos cuando el Señor vuelva. Se imaginarán que ha sido una de las experiencias más ricas y complejas de mi vida, pero una de las que atesoraba en lo más íntimo del corazón y que hoy puedo compartir con ustedes como testimonio de que se puede elegir cómo morir; ella eligió morir con dignidad y eso ha sido lo más importante y su última enseñanza.
Gracias por escuchar esta confesión que no sin lágrimas les comparto de todo corazón.
No quiero olvidarme de mi solidaridad con todos los que han perdido a sus hijos, nuestro silencio respetuoso y la oración por ellos, ya que no se puede hacer más que estar y orar.+Manolo


COMPROMISO

Nos preguntamos ¿Qué significa comprometerse? Nos parece que antes que conversar de compromiso, tendríamos que hablar acerca de la vocación o llamado personal. Porque sin una vocación como sustento de una dedicación a algo que llene de luz, calor y hasta de placer, como presupuestos básicos, cuesta creer que podamos dedicarnos, cuesta creer que uno pueda comprometerse y desarrollarse personalmente. Éste personalmente tiene diversas dimensiones a conjugar: la dimensión interior, la social y la cósmica eso que llamamos la motivación, lo que moviliza desde el cultivo de una mística, la Razón Superior, por la cual dedicarnos a algo que de sentido a nuestra vida y que nos sitúe de cara a Dios, a los hombres y el mundo. Esto deberíamos entenderlo como la voz interior de Dios, la voz de la conciencia, aquello que se descubre como un llamado, inclinación o atracción a ser. Si observamos con cuidado podemos tener una visión tridimensional en la estructura de la persona Gracias a situarnos nosotros en esa triple dimensión, Dios, hombre y mundo, iluminada por la fe, se nos da el encuentro con el modo como encarnó su compromiso Nuestro Señor Jesucristo. Él es nuestra fuente permanente de inspiración, porque en Él lo vemos realizado, es que nosotros podemos y debemos preguntarnos y respondernos sobre el valor de tener un compromiso, diríamos existencial. Para nosotros cualquier compromiso deberá vivirse desde la fe y no desde una ideología y menos si es opuesta a la fe, ya que ser persona y ser creyente son una y la misma cosa, soy cristiano siempre y en todo momento, en lo privado tanto como en lo público, y esto nos exige una conversión personal a esta mirada que surge de la Palabra de Dios, que es el piso y el techo, dentro de los cuales deberán moverse nuestras elecciones libres y personales, para librarnos así del divorcio entre la fe y la vida, que hace tanto tiempo se nos reclama tanto desde adentro como desde fuera de la Iglesia. La persona es siempre un ser en relación con otro, el individuo no es más que un representante pasivo de una especie, que solo existe porque el aire es gratis, pero si le preguntamos que sentido tiene tu vida no entiende de qué le estamos hablando, porque se ha negado a mirar hacia adentro, hacia arriba y hacia fuera de sí mismo. No hay compromiso sin apertura. Ser persona es el tema, así quien va entendiendo qué es ser esto puede saber con qué causa comprometerse dentro de la rica complejidad de la vida humana. Esto los sacerdotes lo vamos madurando a lo largo de toda la vida, ya que el compromiso nace y se desarrolla desde el momento de la primera apertura, el descubrimiento de ese llamado a ser, que toca y que engendra el compromiso con Dios y con el Pueblo de Dios, de quienes somos hechos servidores y a quien dedicarnos con toda la riqueza personal dejada, por el Señor, dentro de cado uno. Esto es válido para cada uno conforme su originalidad, todos tenemos nuestro ser y desde allí un compromiso y es tarea de cada uno encontrarlo y desarrollarlo, porque de ello depende en buena medida el encuentro con lo que nos hace buscadores incansables de felicidad y todos queremos ser felices y hallar en cómo es el secreto de la vida. Nunca hay que olvidarse que esto es siempre una gracia de Dios, un don y un regalo. Y no es algo para un elegido, lo que nos hace a todos elegidos, porque todos venimos al mundo con este regalo encerrado en el corazón, en el fondo de la conciencia y hay que darlo a luz, es decir hacerlo vivir, esta es la gran diferencia entre quienes, superando el miedo a ser quienes son y a vivir su compromiso, lo aceptan y lo desarrollan. Desde el sacerdocio, la vida religiosa y misionera, laical, familiar, social, cultural y política, todos debemos encontrar ese don que es la puerta de la felicidad. No hay que extrañarse de que la primera palabra de Jesús dicha a la multitud en el monte de la bienaventuranza, haya sido y lo siga siendo “Felices aquellos…” así lo primero que nos pide el Señor es lo último que vamos a conseguir así es lo que justamente nos mueve a buscar incansablemente el compromiso para se felices. La vocación y la dedicación son la clave tanto de la búsqueda como del encuentro con la felicidad personal ¿Se podrá ser feliz sin descubrir el llamado a nuestro compromiso original y personal? ¿Se podrá ser feliz sin desarrollar el compromiso que cada uno lleva en su interior? Con todo afecto como siempre.+Manolo


13 de Mayo “FIESTA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA”

Un lugar, unos hechos y unos testigos elegidos para trasmitir un mensaje o un deseo de Alguien que dice como dijo hoy: “Yo soy del Cielo” a unos pastorcitos en Cova de Iria. Surge así el fenómeno de fe relacionado con la aparición de la Virgen Madre de Dios en Fátima. Lugar santo si lo hay entre otros lugares también santos con las mismas características del que celebramos hoy. En un primer momento, en los primeros tiempos lo que predominó en el corazón y la mente de la gente fue lo extraordinario, como es lógico, porque la misma palabra lo expresa, extra – ordinario, fuera de lo común, distinto de lo cotidiano, de lo ya sabido, que sorprende y despierta la atención y el interés. Lo mismo que pasaba con Jesús en los años de su Vida Pública cuando hacía milagros para suscitar la fe, para despertar la fe, cosas extraordinarias para un momento extraordinario, el Misterio del Emmanuel, el Dios con Nosotros que debía ser conocido, para anunciar a los hombres la madurez y que el tiempo de la espera se había terminado, para volverse concreción y revelación de la fidelidad de Dios a sus Promesas. Fijémonos en algo común a todos estos fenómenos: de la Vida Pública del Señor nos quedan los lugares, la Tierra Santa de Israel y la relación directa del texto de la Palabra o del relato evangélico con los lugares donde el Señor predicó o hizo “los signos y prodigios”. Todo esto que es maravilloso son reliquias de un pasado, muy valioso y conmovedor por cierto, pero son referencias físicas de la fe, no son la fe, de lo contrario ¿todos los cristianos tendríamos que ir a Tierra Santa para tener fe? Quienes somos pobres y nunca hemos ido para allá, tendríamos que decir que no creemos en Jesús por no visitar los lugares santos y no es así “creemos en Él sin haberlo conocido y los amamos sin haberlo visto” ¿Qué queremos decir con todo esto? Los hechos ya fueron y quedaron en el recuerdo de los que los trasmitieron de una generación a otra, los testigos oculares muchísimos ya murieron. ¿Qué nos queda? El mensaje, la fe y un lugar que desde que María se apareció cambió para siempre. El culto, la celebración, los peregrinos de todos lados que van a visitar a su Madre del Cielo, la presencia sobrenatural, la espiritualidad mariana, las fiestas, la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía y, sobre todo, las incontables conversiones que son un verdadero milagro continuo del poder del Espíritu Santo, que inclina los corazones hacia Cristo y del que dan testimonios los que lo han experimentado ahí. Si no estuviera ahí la presencia de Dios sería imposible de explicar o simplemente no existirían como una misteriosa oportunidad, para el hombre de encontrarse o reencontrarse con Dios. Esto convierte a Fátima hoy 13, los 11 de Febrero a Lourdes o los 8 de Mayo a Luján de Argentina en el lugar de la gracia y del acontecimiento siempre antiguo y siempre nuevo de la fe, que se suscitó allá junto al mar de Galilea cuando el Señor dijo: “el tiempo se ha cumplido, el Reino de los Cielos se ha acercado, conviértanse y crean en la Buena Noticia”. Suplicamos una oración por los sacerdotes ante la Virgen de Fátima en su día. Para todos los devotos de María de Fátima en su Fiesta. +Manolo


Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, patrona de nuestra patria

Hermanos les comparto una pequeña reflexión sobre la Virgen de Luján, la Virgen Gaucha y su Santuario Nacional. Sabemos que algunos sacerdotes y un obispo, especialista en Historia de la Iglesia, están haciendo un trabajo de recopilación y de información genuina, que acerque la historia de Manuel y la Virgen de Luján, a la experiencia de San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe, con sus similitudes y sus diferencias, ya que toda historia no es una copia exacta, sino que cada una es original en si misma. Lo que nos ha sorprendido e inundado el alma cuando hemos pasado algún momento por la Basílica de Luján, es una emoción tierna y a la vez intensa, que nos hacía sentir una presencia invisible y nos abría a la intuición de la dimensión sobrenatural en el Santuario de la Virgen y que nos conmovía haciéndonos entrar en un silencio y una elevación que en otros lugares no hemos experimentado. Saber que de todas las partes del país van a visitar a la Madre de Dios, que llevan a sus niños, de 10 a 14 mil por año, para ser bautizados; las colas frente a los confesonarios de quienes vuelven a la comunión plena con Dios y la Iglesia mediante el sacramento de la Confesión, algunos de ellos después de 30 o 40 años sin acercarse al perdón. Ni qué hablar del peregrino que llega a estar con Ella, venidos de todos los rincones de la Patria. Todo esto nos habla de un lugar nuestro, que tiene un significado que nos hermana a todos los argentinos, más allá de las devociones locales que todos tenemos, porque es inevitable tener una relación tanto afectiva como de fe con los santuarios provinciales o las capillas barriales. Hay algo en la Basílica de Luján que no se puede explicar, que está más allá de todas las palabras, y es sin duda la presencia de Dios que sólo se entiende desde la fe. Esta fe es la que algunos encontramos allí por primera vez y otros recuperamos más conscientemente porque la teníamos pero a veces un poco dormida o en sombras; y esto sólo puede hacerlo la Madre de Dios y ese lugar donde sin duda ella está con sus manos juntas y a la vez abierta a todos sus hijos. Espero que esta reflexión pueda extenderse a todos los santuarios nacionales o locales donde la Virgen quiera manifestarse para suscitar la fe y alentar nuestra esperanza en medio de un mundo secularizado, cuando no, lleno de nuevos dioses y de todos sus brujos o de los que han convertido a Dios en una mercadería y una “razón” para ganar dinero y hacer su negocio. Los santuarios nos ayudan a defendernos de este ambiente universal que no es inofensivo, sino muy agresivo, y ante el cual hay que aferrarse a la sentencia de Jesús “No tengan miedo, Yo ha vencido al mundo”, o a su eterna promesa “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos” Esta fe se da y crece en esos lugares que Dios ha elegido para que sean sagrados y signos visibles de su presencia. En estos lugares se experimentan dos sentimientos la fortaleza de Dios que es Padre y la ternura de la Virgen que es Madre. +Manolo


Perdón generoso, perdón mezquino.

Hemos leído estos días en el evangelio una historia que Jesús contó para enseñarnos el valor del perdón personal, mi perdón de las ofensas para alcanzar el perdón de Dios, y me dieron muchas ganas de compartir con ustedes algunas ideas y sentimientos en relación a esto. Si bien éste parece un tema exclusivamente religioso, tiene aspectos que van más allá de cualquier religión o fe, porque forman parte de la vida humana y humanizada, que se piense y quiera vivir. Si a uno le han perdonado una deuda imposible de saldar, no es coherente negarle a otro el perdón, pues no se puede recibir con generosidad el perdón y no ser igualmente generoso a la hora de tener que perdonar. Sin este presupuesto básico el único camino que nos queda, no es solamente la soledad sino el aislamiento, porque la vida se desarrolla entre personas imperfectas y complejas a las que nos cuesta ser simples y llanas, directas y sin vueltas. Personas ciegas que no sabemos ver los beneficios que traen la paz y la armonía que surgen después de haber perdonado y habernos reconciliado. Hoy con toda razón buscamos o deseamos la reconciliación, pero sin reconocimiento de la verdad de los posibles errores cometidos por las dos partes en conflicto y de la parte de responsabilidad que hubo en el problema, no habrá ni perdón, ni reconciliación, ni paz y tampoco salud del alma, porque el único que se perjudica es el que no perdona, ya que si no lo hace, el resentimiento, la venganza y hasta el odio se instalan en su corazón y éste queda preso y adiós a la libertad y a la vida ya que todo queda contaminado con este tipo de sentimientos destructivos. A veces hay que comenzar perdonando uno mismo la ofensas de los otros, aunque la reconciliación explícitamente como reencuentro de las partes, se de más adelante en el espacio y el tiempo, es decir que el reencuentro se produzca. Así, el que perdona se libera y se hace bien a sí mismo y el problema lo tiene ahora sólo aquel que ofendió, porque no podrá hasta que se arrepienta y pida perdón, estar en paz. Es bueno darnos cuenta que cuando hay amor conyugal, amistad o compañerismo, hacer las paces es lo más inteligente. Por ejemplo los esposos que se aman y un día les salta la térmica y se produce un distanciamiento momentáneo, si se aman y están “condenados” a vivir juntos más allá de las peleas; ¿quién es el que muestra mayor inteligencia para rehacer la unidad? el que primero busca al otro; en mis tiempos de juventud en el que nos parecía que un caballero debía siempre tomar la iniciativa, solíamos ser admirados como más inteligentes si lo hacíamos, si nunca esperábamos que la dama fuera la que viniera a disculparse ¿será posible esto hoy en día? Ojala que sí porque “lo gentil no quita lo valiente” y si se quiere ser un poco más inteligente lo será el que primero “de el brazo a torcer” y busque rehacer el vínculo resentido. Por supuesto que hay heridas y heridas, pero tanto para las chicas como para las grandes, la única diferencia es el tiempo que tarde en darse el perdón y la liberación, y en esto, también entra el criterio de costo beneficio y cada uno tiene que reflexionar acerca de esos costos y beneficios. Ser generoso en el perdón es un signo de grandeza y calidad humana en el cristianismo y fuera del cristianismo también. De estos valores trascendentes tenemos que conversar con todo el mundo, porque todos somos, en más o en menos y cada uno conforme a sus posibilidades y circunstancias, responsables de construir una sociedad reconciliada y sin resentimiento, una sociedad más humana en definitiva. Con todo el afecto. +Manolo


23.03.2011 “No te puedo ver sufrir…”

Andando por las bardas (lomas de piedra y arena con huellas) en un cuadriciclo, unos novios-pareja de las que abundan hoy, tienen un accidente porque el novio iba más rápido de lo debido, se caen y la novia queda herida con un golpe muy fuerte en la parte del hueso sacro, muy doloroso y de difícil tratamiento. Esto le genera un dolor crónico del que le va a costar salir con medicación y rehabilitación fisioterapéutica. Pero el dolor más fuerte, es el que lleva en su corazón de joven enamorada, porque el novio la dejó, se borró después del accidente en el que la única perjudicada fue ella. “No puedo soportar verte sufrir” única excusa para no hacerse cargo, no del tratamientos sino de la persona de su “amada” hasta el día del accidente, generando un dolor más intenso que el físico. En los años 80, cuando en Argentina el plan económico de la dictadura provocaba el cierre de miles de fábricas y surgían las primeras ollas populares, muchos hombres no iban a comer por una cuestión de dignidad, algunos pensaban dejar a sus familias, irse lejos porque no podían soportar no poder llevar el pan a la mesa de sus hijos, sólo los frenaba de esa reacción la súplica de sus esposas: “el hambre la puedo soportar, lo que no puedo soportar es que me dejes sola, por favor no te vayas” Se puede soportar el dolor físico, ¿cómo soportar la soledad y el abandono de quien provocó el daño físico y luego se fue? Como sacerdote nos toca recibir y escuchar el dolor hecho palabra, que nace de un amor decepcionado y que sin embargo, no pasará fácilmente. Pensábamos en los niveles de mezquindad que tienen muchos que creen que quieren, pero que de amar, hummm, no se..., lo que si vemos es la inmadurez crónica de adolescentes de más de 30 años, que se niegan a crecer, a tomar decisiones, a hacerse responsables de sus aciertos y de sus errores, hacerse responsables en definitiva de su vida y de la vida de otros. Lamentablemente esto que compartimos con ustedes es una constatación en muchas de las conversaciones que mantenemos entre sacerdotes y con personas de nuestra edad. Es muy raro encontrar muchachos y chicas que tengan como ideal de vida formar una familia, tener hijos y criarlos. Sí son en cambio muy frecuentes, los que sólo piensan en tener el último aparatito tecnológico, vivir relaciones sin compromiso, como si vivieran porque el aire es gratis, como que no tienen una razón fuerte más allá de ganar dinero, por la cual vivir. Esta negación a crecer, madurar y vivir responsablemente sus vidas, les impide devolver a sus padres, y a la sociedad que creó para ellos las universidades, las empresas, los bienes y los servicios; la satisfacción de que tanto esfuerzo hecho pensando en ellos, haya valido la pena. Pero muchos de ellos, están todo el día con los mensajitos de texto y llevándose a rendir hasta las horas libres. Si se dieran cuanta que en el tren del desarrollo sólo hay lugar para los que se capacitan, los que se han esforzado y los que la han peleado contra la inercia y la pereza naturales buscando tener una vida más digna; no perderían el tiempo en tanta soncera como si el reloj desde hace 18, 20 o 30 años, no hubiera seguido corriendo. El que deja pasar las oportunidades sólo tendrá en el futuro un mundo donde quedará excluido por su pereza y no porque le hayan faltado oportunidades. Negarse a crecer es también negarse a amar y negarse a amar es negarse a ser hombre, ¡Qué alto es el precio que algunos están pagando hoy! Pues están hipotecando su futuro. Perdón por la dureza pero nos parece que es tiempo de decir lo que sentimos que tenemos que decir. Gracias por escuchar. +Manolo


23.03.2011 ¡Gracias Emiliano!

Mis queridos hermanos y amigos de la Web; venía pensando en estos días en compartirles algunas vivencias que fueron y son de mucha trascendencia para mí y que no es bueno guardárselas sólo para uno. Emiliano es mi “ángel de la guarda” a quien le pido cosas y sobre todo que me cuide. Era y es un bebé que tenía en Mayo pasado apenas 70 días cuando lo conocí junto con su mamá Graciela, que estaba internada con su hijito en Neonatología. El bebé tenía una enfermedad muy rara, unas células le comían la médula y no podía generar el sistema inmunológico, y para combatirlas le estaban haciendo quimioterapia. Cuando Graciela me dijo esa palabra sentí que mi cuerpo era cortado por la mitad, casi me muero de dolor, porque la quimio suele pensarse para niños más grandes, jóvenes, adultos y personas mayores con diversas formas de leucemias o cánceres, pero para un bebé de un mes y veinte días... para mí no sólo era algo nuevo sino impensado. Desde ese momento mis sentimientos y emociones afloraron como nunca, lloré aparte y en silencio, para ayudar a esa mamá angustiada y a la vez esperanzada de que se encontrara una cura para su niño que pocos días después nos dejaba para irse con el Señor. Me tocó bautizarlo de emergencia y por esas cosas que el Espíritu inspira, una tarde en que había salido de neonatología, le di la Unción de los Enfermos a la mamá. Ella me preguntó por qué a ella, y le contesté: porque vos necesitás ahora de la ayuda y la fuerza del Señor; es que nadie piensa en vos que estás sufriendo lo que estás sufriendo y que tenés que estar fuerte y protegida, ya que Emi lo tiene todo, está bautizado y tiene la gracia de Dios en su corazón; y todos pensamos en él ¿pero en vos? ¿Quién piensa en tu debilidad, en tu dolor, en todo lo que estás viviendo como madre? Así fue que accedió a nuestro pedido de ayudarla. Emiliano murió a los 90 días de nacido, pero para mi sólo se ha ido físicamente, porque está con el Señor de la Vida, está conmigo cada día porque me robó el corazón, o más bien me devolvió un corazón capaz de conmoverse hasta las lágrimas, como no me pasaba desde hacía mucho tiempo. La última vez que los vi fue el día en que falleció, antes de la misa del hospital a las 10 de la mañana, los padres de Emiliano estuvieron un ratito en la Capilla y sentí con ellos la desolación propia de una gran pérdida. Fuera de la habitación nos abrazamos con el papá y lloramos juntos, de pena por lo que estaba pasando. Tiempo después encontré por debajo de la puerta de la sacristía un sobre. Cuando lo abro y leo, era una carta de Graciela que nos agradecía todo lo que la habíamos acompañado en los momentos más difíciles y que si venía personalmente, era porque el Hospital estaba aún muy asociado a la pérdida de Emiliano. Esta es una de las experiencias más importantes de mi vida como sacerdote y necesitaba compartirla con ustedes, por eso quise titularla "gracias Emiliano", porque él me devolvió el corazón, que estaba como fosilizado más que endurecido, porque en algún momento me lo habían golpeado muy duro y quedó como a la defensiva y el Señor quiso que este angelito de mi guarda me devolviera mucho de la humanidad que creo tiene que tener un sacerdote. Con el alma llena de gratitud y a ustedes, gracias por escucharme. +Manolo


23.03.2011 Hacer alianzas para seguir

Mis queridos hermanos trabajadores en relación de dependencia: en estos úktimos meses, hemos recibido muchos compartires llenos de dolor y a veces también de una gran angustia por parte de quienes tienen que ganarse la vida en ambientes laborales hostiles, con malos jefes y capataces que suelen tener poca humanidad o que sólo piensan en un poquito de poder para satisfacer su apetito de mandar y ser felices con ello, creemos que porque es tal su baja estima que no pueden sentirse bien y realizados si no es mandando o haciendo sentir que ellos son los que mandan. Que no reciben ningún aporte o idea para mejorar el trabajo, porque se sienten dueños de la verdad, no vaya a ser que algún empleado o empleada vaya a brillar o muestre más capacidad y pierdan el puesto, que lo tienen más por acomodo que por capacidad, o porque los pusieron por amiguismo con otro jefe de más arriba. Frente a este cuadro inhumano nos han enseñado que no podemos quedarnos en la constatación de toda esta miseria sino ver más allá y que hay que ir más allá, mirar alrededor porque, afortunadamente, no son los únicos y que son muchos los que sufren por los mismos jefes o jefas, por sus actitudes, y que de alguna manera, pueden ser un espejo de lo que nosotros podríamos ser si nuestra estima estuviera muy baja, o nos medimos por el rendimiento o que podemos ser tan cerrados por miedo a la competencia y no porque el trabajo sea algo que nos dignifique. Por eso nos parece que son muy importantes las alianzas afectivas, descubrir a la otra gente del trabajo que es y siente distinto y que son como un solaz que permite soportar lo que sin ese solaz y esas alianzas afectivas se haría enfermarte y la verdad es que si nos enfermamos por estas personas es porque les estamos dando un poder que no tienen, a menos que nosotros por miedo se los demos. Nunca han sido leones, apenas son gatos agrandados por nuestra miedosa fantasía; cuando descubrimos a los otros que nos rodean y que nos dan aire fresco, podemos seguir con mejor ánimo y hasta tomar con humor las sonceras de quienes, pobres, sin ese poquito de poder no se sentirían nada en la vida. Pareciera que la palabra dignidad, no está en su vocabulario, o no la entienden porque si la conocieran o la entendieran actuarían de otra manera. No caigamos en la quimérica tentación de pensar que en otro lugar me iría mejor y gastar la imaginación en eso, mejor usar la imaginación para hacer alianzas, buscar aliados, afines, mentalidades similares para hacer soportable a los insoportables jefes, pensemos que la cabeza no les da para más que eso, ellos también están enfermos de sus fantasmas de la baja estima y por eso suelen actuar de esa manera. Todos los hemos tenido alguna vez pero sin darnos cuenta de cuanta gente buena y de buenos sentimientos nos rodea, que se merecen más nuestra atención. Esperando que no se escandalicen por la crudeza de la descripción les dejo el alma y mi promesa de una oración por ustedes y sus familias.+Manolo


Las condiciones para seguir a Jesús.

"El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará” Después de la profesión de fe de Pedro “Tú eres el Mesías” y, la reprimenda de Jesús a Pedro: “¡Apártate de mi satanás!”, el Señor se dirige a los discípulos, a la multitud y por medio del texto de Marcos, a nosotros ahora, y presenta las condiciones para seguirlo. La pregunta que nos surgió, les confieso, fue ésta que les comparto ahora: ¿Por qué no se fueron? ¿Por qué lo siguieron? ¿Por qué nos quedamos? Todos los que estaban con Jesús eran habitantes de Judea, Galilea y en general de toda la provincia palestina del Imperio Romano, y sabían muy bien qué era una cruz y más aún, para lo que se usaba la cruz bajo el dominio de Roma. La cruz intimidaba, disciplinaba, aterrorizaba, era el método de ejecución para los delitos más graves. El que moría crucificado estaba en las afueras de la ciudad de Jerusalén y puesto estratégicamente cerca del camino de entrada o salida de la misma, para que todos los que pasaran lo vieran y se anticiparan a lo que les pasaría si no caminaban derecho: “junto con Él fueron crucificados otros dos malhechores, uno a su izquierda y el otro a su derecha” ¿Por qué se quedaron con Jesús? creemos que no fue sólo por sus ambiciones de poder, que las tenían, ni porque estaban confundidos; había, nos parece, algo mucho más profundo. El Padre de Paoli, decía: “para seguir a Jesús no hay que mirarle la espalda, sino darlo vuelta y mirarle el rostro, mirarlo a los ojos, reconocer en él lo que en ningún otro ser es posible de encontrar” Mirar el rostro de alguien significa identificarlo, reconocerlo, saber quién es. Así, nadie sigue y en este caso también, nadie ama lo que no conoce. ¿Qué conocían los discípulos de Jesús? Le habían visto el rostro, le habían visto el alma a Cristo y quedaron prendados de lo que encontraron en ella. Nos parece que esta es la razón, porque lo “mágico” de los evangelios, porque no se puede explicar del todo, es que por medio de las palabras del Señor, se conoce su interior, como todo hombre también se conoce por sus palabras y lo que éstas transmiten y si esto nos pasa con cualquier hombre con quien terminamos siendo amigos o con una cierta relación, cuanto más cuando al alma que nos asomamos es un océano de bondad desinteresada, de amor, de perdón y misericordia, de luz y sabiduría, un alma única, es natural quedar seducido por esa alma: “Tú me has seducido Señor y yo me dejé seducir, has prevalecido y me has podido” esto lo dice Jeremías en el relato de su vocación y respuesta, a Alguien que sólo habla, pero no tiene rostro ni forma alguna, ya que es invisible. Con el Hijo de Dios no pasa así, sino que la novedad es que esta experiencia de vocación se da con rostro humano, por medio del cual se revela lo divino. Sin darse cuenta y sin poder explicarlo del todo se habían “enamorado” del Señor y cuando uno se enamora suele hacer “locuras” cosas que son inexplicables, como tomar la cruz y seguirlo, perder la vida por el Amado y por la Buena Noticia. Nosotros nos vamos enamorando de Cristo y su Mensaje y, vamos aceptando las condiciones, vamos asumiendo las reglas de juego: “dejándolo todo atrás, me lanzo hacia delante en mi carrera para alcanzar a Cristo, que antes me alcanzó a mí” decía san Pablo y ¡cuanta verdad en sus palabras! Asumir a Jesús Vivo, es escoger todo, no sólo una parte. Nos parece que entre nosotros, y también fuera de nosotros los cristianos, hay actualmente una tendencia a presentar o querer encontrar un Cristo edulcorado, un Cristo sin mucha cruz y menos aún con sufrimientos ¡qué pena estar tan lejos de la verdad! “el que me sigue no camina en tinieblas sino que tiene la Luz de la Vida” . Con todo afecto.+Manolo


Pensando en la sanación y en el compromiso con la VIDA VERDAERA...

1. ¿Será algo legítimo buscar sanación o alivio de nuestras enfermedades? Claro que es legítimo, pero eso sí, nunca puede ser un fin en sí mismo sino que tendría que ser la consecuencia de haber creído en Jesús, el resultado de buscar “el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará como añadidura”. Si la sanación no termina en una fe más profunda, si no madura en una amistad agradecida con Jesús, es lo más parecido a una relación por interés en lugar de serlo por fe y gratitud. Es como sacarle a Jesús lo que se necesita y una vez conseguido: “si te he visto no me acuerdo” En los evangelios y en especial en el de Marcos, está muy presente el ministerio de sanación y liberación de Jesús, pero siempre se destaca el proceso de fe que los discípulos fueron haciendo, en el cual los signos extraordinarios fueron dando lugar a esa relación especial con el Señor, hasta quedarse con Él y por Él y no por lo que Él hacía ¿Qué de extraordinario hizo Jesús para salvarse del juicio y de la cruz? pues no hizo nada por eso le dijo a Pedro: “envaina la espada ¿no crees acaso que si se lo pidiera el Padre pondría a mi disposición doce legiones de ángeles?” Lo extraordinario, es que pudiendo dejar de lado la cruz, se abraza a ella para glorificar al Padre y salvarnos a nosotros de todos los males. Lo extraordinario es la vida de Dios que nace del Misterio Pascual y que da una vida nueva a todos los hombres 2. La sanación como cualquiera de las necesidades que como creaturas tenemos, puede ser un comienzo, un primer despertar a la fe, dormida desde el bautismo y hasta ese momento sin fruto, porque no era una fe viva. A partir de ese momento los contenidos de esa fe, son la Palabra meditada y adoptada como norma de vida, la oración personal y comunitaria, la presencia consciente del Espíritu y los carismas en la vida, la necesidad hasta diaria de la comunión, la de celebrar el perdón ya no solamente como salida del pecado grave, sino como remedio de todos los pecados y crecimiento en la santidad. Todo este proceso de maduración en la fe se ha ido independizando de los signos extraordinarios, para vivir en la acción de gracias y la oración permanente, en una comunión muy viva y consciente con el Señor y con la Iglesia. En este proceso los sacerdotes aportamos a las personas el discernimiento, que es nuestro carisma específico, y la guía espiritual para que el proceso no se desmadre y sea siempre lo que el Señor y la Iglesia quieren para la gloria del Padre y el bien de las personas y sus vidas. 3. Cuando nos preguntamos el por qué de la Renovación Carismática Católica y miramos el contexto histórico en que se manifiesta, entendemos que es un don del Espíritu, a la Iglesia y al mundo. Es una corriente de vida espiritual que renueva a diario el proyecto de ponerse al día y de volver a las raíces de nuestra fe cristológica y apostólica, busca traer al hoy un nuevo pentecostés, una renovada efusión del Espíritu y la riqueza de los carismas al servicio de una nueva evangelización, que entre nosotros incluye a los propios bautizados pero sin una fe viva y un Cristo vivo. Es un echar desde el interior de la Iglesia las redes en el mundo y pescar mar adentro, donde los hombres están más perdidos y lejos de Dios, más muertos que vivos y a quienes Dios quiere mostrar su Amor. Esta renovación es hacia adentro de la Iglesia y hacia fuera de ella, para ayudar a vivir la fe dormida de muchísimos bautizados como también para llamar a la fe a los que no han creído en Jesús y por eso no tienen vida en su Nombre. La Renovación es un instrumento más entre otros que la Iglesia del Concilio Vaticano II posee, para anunciar a Jesucristo y servir a la humanidad, con lo mejor que ella tiene, la vida nueva en el Espíritu, el único capaz de regenerar al hombre y transformar el mundo en Reino de Dios. “Gracias Señor por suscitar en tu Iglesia esta corriente de vida y porque hacer así que el mundo tenga nuevas oportunidades de encontrarte como Luz de la Vida y tener esa nueva vida, en tu Nombre” Amén.+Manolo


Reflexión sobre la elección de Dios

Revisando los distintos llamados que recibimos a lo largo de la vida hay algunos que tienen relación directa con el “hacer las cosas”, “estar en las cosas de Dios”, “realizar las obras de Dios”, esto lo hemos experimentado todos los que hemos decidido quedarnos célibes, consagrarnos a Dios o estar ordenados en el Ministerio Sacerdotal. Desde el llamado a la vida, a la fe y a la vocación específica según el don recibido, la elección se ha presentado ante nosotros, podíamos decir si o no, pero hemos elegido decir que sí a lo que Dios nos proponía. Nos ayuda a entender algunas cosas sobre este tema el diálogo entre Jesús y el joven rico de Mc 9. El joven piadoso y cumplidor de la los mandamientos desde niño, le pregunta al Señor que debe hacer para alcanzar la vida eterna. A esto Jesús contesta cumple con los mandamientos y se los enumera, pero después le plantea el seguimiento. El joven le preguntaba sobre el hacer y Jesús le plantea el ser “si quieres ser perfecto, ve vende todo lo que tienes, dalo como limosna a los pobres y después ven y sígueme” Del hacer al ser, de las cosas que hago para servir y agradar a Dios, a ser lo que Dios ama y quiere para sí. Esta sería la primera elección que conlleva el Señor y las cosas del Señor. Con el paso de los años ambas cosas van de la mano: el ser discípulo, seguir y vivir al servicio de las cosas que Dios nos llama a hacer. Pero llegará el momento de la vida en que Dios nos propondrá otra elección, mucho más profunda que toca hasta el desapego de las obras de Dios en las que estábamos comprometidos, pero que no son Dios, son las cosas de Dios, pero no Dios mismo. La elección aquí vuelve a presentarse como un desprendimiento y una opción por el ser para Dios, pero esta vez, sólo por Dios, despojados hasta de las obras y las cosas de Dios que sin embargo no son EL. Esto suele darse en el atardecer de la vida, es la elección de la segunda mitad de la vida, donde comenzamos a vivir la época de la herencia, de lo que vamos a dejar y de lo que nos va a quedar: “Tu eres Señor mi herencia, Tu eres mi único bien”. Al final cuando hasta nuestro cuerpo se disuelva en la tierra de la cual salió ¿que nos va a quedar? sólo Dios y nada más que Dios. Permaneceremos más allá de las obras y de las cosas, en ese estado nos quedará el ser, la singularidad, la persona trascendiendo y yendo más allá de todo, para recibir como herencia la gloria de haber elegido a Dios por Dios y por encima de todo. Lo único que nos puede privar de esta herencia es el peligro siempre latente de la idolatría, el apego a las cosas que por nobles que estas sean nada de eso es eterno, nada de eso es Dios, ni puede ocupar su lugar. Al Hijo de Dios le quitaron todo, desde la ropa hasta la vida, pero no pudieron quitarle su ser: “Padre en tu manos encomiendo mi vida” muere eligiendo ser, y ser para Dios su Padre. Nos pueden quitar todo menos el ser, el ser perdura más allá del tiempo y en el ser hay que afirmarse para decir que sí y seguir eligiendo a Dios por Dios, como única herencia y como único bien.+Manolo

“ella ha dado más que ninguno… ha dado todo lo que tenía para vivir” Lc 21,4

No sorprende como siempre, la mirada aguda y amorosa del Señor, que sentado frente al tesoro del Templo mira como los ricos daban de lo que les sobraba y la pobre viuda, pobre entre los pobres de Israel, ponía dos moneditas de cobre, todo lo que tenía para vivir. Él la pone de modelo y nos preguntábamos esta mañana en Misa: ¿Qué llevaba a unos a dar de lo que les sobraba y a ella a darlo todo? La respuesta nos pareció que era una sola, la experiencia de Dios, el valor de la fe que se abre al Absoluto y que lleva a ir más allá de cualquier lógica humana, de las justificaciones y de las seguridades que da tener en abundancia y hacer consistir en eso “la tranquilidad” de conciencia y de la vida. Estábamos en la Celebración unos pocos laicos, tres religiosas y el que escribe y nos cuestionamos ante la generosidad de la viuda, nuestra entrega, porque lo que impresiona del cuadro es lo que Jesús dice: “dio todo lo que tenía para vivir”. Los que estábamos ahí, especialmente los que hicimos una opción radical de vida, dimos a Dios todo lo que teníamos para dar, nuestra propia vida, lo más valioso para ofrecer a Dios. Ninguno dio de lo que le sobraba. Pero los laicos también pueden dar toda su vida al Señor si encuentran la forma de que las cosas y los bienes no aten o posterguen a Dios. También nos dábamos cuenta que para Jesús darlo todo tuvo la “ventaja” de una vida breve, sólo 33 años, en contraste con la nuestra que se extiende casi innecesariamente. Pero aún así esto no opaca la experiencia religiosa, para en buen gerundio, ir dándolo todo pero dosificadamente hasta el último suspiro. En el océano del Amor de Dios, el que más se da tiene siempre más y más para dar, lo que pasa es que si el miedo es superior a la experiencia de ese Amor de Dios, lo que nos cuestiona es la verdad de la experiencia religiosa, si ha sido real ese encuentro trasformador con Dios, hasta tal punto que sólo con la vida “se paga” su Amor. Pensábamos en Jesús que “siendo infinitamente rico se empobreció a Sí mismo, para enriquecernos a nosotros con su pobreza”, si esto está en nosotros toda generosidad es posible y real en la entrega de cada día inspirada en esta generosidad sin fin que el Señor tuvo pensando en cada uno. También nos preguntábamos ¿Qué quiere Dios de nosotros? y la respuesta es muy clara: Nos quiere a nosotros mismos, que para Él es lo más valioso, así ¿quién de nosotros podría negarle algo a Alguien que nos valora tanto? Pues había quienes sólo podían darle lo que les sobraba en contraste con quien le dio todo lo que tenía para vivir. La reflexión no se quedó en el ámbito de lo litúrgico, sino que nos dejó regulando para mucho más y para más tiempo. Con gusto se los compartimos.+Manolo

¿Que tiene su palabra…? Lc 4,31-37

Más allá del asombro y la admiración que provocó en aquellos de la sinagoga de Cafarnaún, la autoridad con que enseñaba Jesús y la expulsión de ese demonio impuro, a nosotros nos queda preguntarnos: ¿Qué tiene tu Palabra Jesús? porque cuando la leo o escucho algo me pasa, una fuerte impresión y un sentimiento me sobrecoge, porque otra palabra, por más autorizada que sea, no me produce. Qué “magia” hay en ella que se queda en mí dando vueltas una y otra vez, uno y otro año. ¿Qué tiene? que siempre le encuentro cosas nuevas, detalles que los había pasado de largo, que me llevan a la reflexión o que me dejan en un silencio cargado de misterio, absorto o cuestionado. Tu palabra que me expulsa a “los demonios” que me oprimen, que me inspira y despierta lo antes nunca se me habría ocurrido, que muchas veces me lastima y me consuela, que me llama a preguntarme sobre los misterios de la vida, de lo que entiendo y lo que no, que me sorprende con sus cuestiones o que me confirma en el camino. Que me habla al corazón pero también me ilumina la mente con su verdad, que me deja siempre con hambre y sed de más. ¿Qué tiene tu Palabra Señor mío? No lo se, pero lo se, aunque no lo puedo explicar, menos mal. Algo inexplicable pasa cuando la leo o la escucho, y la verdad, prefiero que quede dando vueltas en el misterio, a pensar que lo se todo de Ti. Bendita ignorancia que me mueve a buscarte cada día o momento de la vida, los simples y los complicados, los muy serios y desesperantes, los tiernos y cálidos, donde no hay peligro, y puedo leer y nada más que eso, leerla y escucharla con agrado como aquellos antiguos oyentes en Cafarnaún. ¿Qué tiene tu palabra Señor? que me saca de donde estoy cómodamente sentado, que me levanta de donde estoy caído, que me sostiene cuando dudo y bacilo, que me devuelve la esperanza cuando la he perdido o se ha hecho de noche a mi alrededor, que me hace bajar al interior o mirar hacia arriba cuando estoy ahogado y no encuentro salida por ningún costado, “salí por arriba” siento en mi interior, que arriba es el cielo, ahí conmigo no hay ahogo. ¿Qué tiene tu palabra Señor? que me cautiva, me seduce, me puede, que pesa sobre mí y a la vez me hace libre. Que me convierte en discípulo, que me conduce a la verdad y la verdad me hace libre. Que cuando la dejo vivir en mí me da la vida eterna o me hace pasar de la muerte a la vida. Que me habla de amor y de paz, pero también de lucha, dolor y sufrimiento, que me dice de tu muerte y de tu retorno a la vida. Que no la puedo silenciar en mí, que la tengo que comunicar como una necesidad, que engendra fortaleza y valentía en un cobarde, que expulsa el miedo del miedoso, que vuelve sabio al ignorante y prudente al impulsivo, que hace hablar con sabiduría al tímido, que sana al enfermo, que resucita el espíritu del que está muerto en vida, que hace soñar y que llena de ideales el alma. ¿Qué tiene tu Palabra Señor? que hace todo esto que inspiras en quien la escucha. Dame Señor tu Palabra, pero dame la gracia de abrir el oído y el corazón, que sean vehículo y tierra donde sembrada, dé fruto.+Manolo


Metiéndome adentro... para compartirles mi fe... desde la peqieñez de lo cotidiano, sin cosas extraordinarias...

“Ven a imponerle tu mano y mi hija vivirá… “con sólo tocar su manto quedaré sana…” Cuando esta mañana leia MT, 9,18 me surgieron algunas preguntas que quiero compartirles: ¿Qué llevó a este padre a pedirle a Jesús, nada menos que le resucite a su hija?” ¿Qué llevó a aquella enferma de hemorragias a pensar que tocando el manto de Jesús quedaría sana?” 1. Sabían a Quien buscaban, sabían que se dejaba encontrar por todos los que lo buscaban, que era receptivo y servicial “Se levantó y lo siguió con sus discípulos”. “mientras iban de camino ella se acercó y lo tocó…” “ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Hasta ese encuentro con Jesús tenían cerradas las puertas de la salud y de la vida. Pero… creían, sabían con seguridad y convicción que Él era la puerta abierta cuando todas las otras estaban cerradas. La lógica nos dice que la Buena Noticia de Jesús se había difundido, de boca en boca, de casa en casa y de aldea en aldea. Todos se iban enterando de que Alguien especial estaba ahí no más, al alcance de la mano, se lo podía ver y se lo podía tocar. La necesidad hace que no haya distancia ni sacrificio demasiado grande con tal de estar con Jesús. Me admira la fe de estos dos personajes anónimos: un padre como cualquier padre, una mujer enferma como tantas del tiempo de Jesús, pero como decimos siempre, que eran como nosotros hoy, con todos nuestros males y con nuestras muertes, esas que llevamos dentro y que ponemos con fe a los pies de Jesús y en el Corazón del Señor. Creo que es una gran revelación de lo que es el Cristo de Dios para el que escucha y cree, una gran invitación a esperar un mundo sin enfermedad ni muerte que un día vendrá 2. ¡Qué importante es difundir la Buena Noticia de Jesús! “¿Cómo creerán en Él si no hay quien anuncie? ¿Y quien anunciará si no son enviados? La fe viene de la predicación y la predicación por la Palabra de Dios, nos dice San Pablo en la Carta a los Romanos. Así Paulo VI nos decía: “el Evangelio merece que le consagremos toda la vida, todas las fuerzas y todo nuestro ser”. Pienso y también quiero compartirlo con ustedes mis queridos para que no caigamos en un pensamiento mágico y muy poco realista a causa de la falta de milagros en nuestro mundo y en estos tiempos. Pensemos cual es el sentido de lo que los evangelios nos relatan tantas veces sobre los milagros. Los realizados por Jesús miran al futuro, a la vida eterna, al final de los tiempos y un mundo venidero sin enfermos ni muertos. Pero rescato la actitud de fe que no pierde valor porque no haya hoy muchos milagros. Estos que comentamos hoy quedaron en el pasado, pero no quedó en el pasado la fe que hoy engendra la Gracia de Dios en el alma, o la Vida del Espíritu que permanece hasta dar Vida Eterna al que la posee. Para que esto pase hoy hace falta la misma fe y la misma convicción de aquel papá y de aquella enferma del evangelio. Les confieso que la fe que me anima, desde los 20 años, nunca ha visto cosas extraordinarias, ni curaciones, ni exorcismos, ni le ha pedido a Dios pruebas, no ha hecho falta. Con la Palabra de Dios, la Vida del Espíritu, la Eucaristía y la Comunidad de mi Parroquia y del Seminario primero y, las que vinieron después, fue todo lo que Dios me regaló para creer y tener vida en el Nombre de Jesús. Por supuesto que me habría encantado estar en presencia de algún hecho milagroso y ver lo extraordinario ¿quién no? pero lo extraordinario no es lo más frecuente, lo frecuente es escuchar en la Iglesia la predicación del evangelio y vivir la fe, celebrar la Eucaristía y la presencia del Señor. Creer en sus promesas y saber de su fidelidad. Celebrar la Misericordia bajo los signos del Perdón. Alimentar el espíritu en la devoción a la Virgen y los Santos. Visitar los Santuarios y compartir la fe con el Pueblo de Dios. Esto sí que es algo extraordinario, porque podríamos estar perdidos y sin fe y sin embargo no es así, creemos, esperamos y amamos, sin tener pruebas, con los pequeños signos del Amor de Dios. Con la esperanza de que seamos entendidos y de aportarles algo. Con el afecto de siempre.+Manolo

Compartamos un poco de VIDA...

¿Cómo anda nuestra ayuda a los otros y nuestro compromiso creativo con sus necesidades?

“todo lo que quieran que los demás hagan por ustedes…”

El corazón de este recuadro del evangelio que escuchamos hoy nos remite al amor al prójimo como resumen de la Ley y los Profetas. Pero no cualquier amor sino el que se abre al otro tomando la iniciativa, que está atento, con los ojos bien abiertos a los mensajes que la realidad circundante presenta para responder a ella con verdadera diligencia. Cuanta presencia del Reino se encuentra en nuestra sociedad latinoamericana como iniciativa de quienes, viendo el hambre y toda forma de necesidad, toman la iniciativa de hacer algo para solucionarlo sin esperar que el Estado llegue porque puede ser tarde y, el hambre de pan o de cualquier clase no espera. Los comedores populares radicados en las villas de emergencia, las madres y padres en lucha contra la drogadicción infantil y que tratan de rescatar chicos de la violencia y de las garras de la muerte, los aportes de las comunidades religiosas de inserción en sectores populares, cuanto hacen contra la ignorancia y la deserción escolar sirviendo de apoyo escolar. La obra de las parroquias comprometidas con la promoción humana en los barrios pobres dando posibilidades de aprender el oficio que dignifique por medio del trabajo a los que han quedado afuera del “mercado” y, que de esa forma aprenden a desarrollar sus talentos. Cuanta vida puede llevar el amor como iniciativa, cuanto que podemos dar si nos animamos a amar, si empleamos tiempo y talentos en hacer crecer a otros. Cuanto crecemos si nos animamos a dar de nosotros mismos, de nuestro tiempo tantas veces improductivo y mal gastado. Pero siempre de modo asociado, porque las iniciativas individualistas se terminan pronto y a los problemas mejor se los enfrenta en común, porque el mal esta tan bien organizado que no se lo puede vencer a fuerza de bien si no se está organizado. Las intuiciones o los carismas de un santo siempre fueron en un primer momento personales, pero después se volvieron obras que perduran en el tiempo y a ellos se asociaron un primer grupo de personas y luego se extendió más y más, pensemos en Don Bosco, el Padre Champagnat, la Madre Teresa, Santa Juana de Lestonac, Santa Claudina o cualquier fundador cuya obra perdura hasta hoy. Siempre fueron amor de iniciativa ante una realidad que había que transformar con el poder de Dios que actúa por el Evangelio. Nuestros carismas, nuestras intuiciones o el llamado de la realidad, son una provocación a tener y desarrollar ese amor que se nos pide al ponernos en el lugar del otro “háganlo ustedes por ellos”, si fuera yo qué me gustaría que hicieran por mí. Creatividad no es cualquier palabra porque nos remite al Creador, al Hacedor de todas las cosas, por eso ser creativo en el amor de iniciativa nos es otra cosa que imitar la iniciativa de Dios que nos creo, nos redimió y que nos santificó, porque estas son las cosas que el Dios Amor hace por sus hijos. Sumémonos a esa corriente creativa que viene desde el inicio de la creación y que todas las creaturas de naturaleza espiritual llevamos en nuestro interior. Con el afecto de siempre.+Manolo

A mis queridos Pami Boys con todo cariño.

Esta reflexión va dedicada especialmente a Omar y un grupo que me escribió en el libro de visitas un hermoso comentario-pedido; espero que lo que pueda compartirles les ayude tanto como ustedes me ayudan a mi. Sin caer en lugares comunes ni pretendiendo ser muy original, lo primero que me gustó saber a través de nuestro amigo Omar, es que se puede envejecer en comunidad, compartiendo el paso de los años y la sabiduría de estar en el ocaso de la vida, y poderlo contar; pues por algo y para algo Dios lo ha querido y lo sostiene hasta hoy. Alguna vez escuché al gran Ulises Barrera, aquel a quien escuchábamos comentar las peleas de Loche, Ringo o Monzón. “Hay dos maneras de llegar a viejo, o viejo o anciano. El primero tiene todos los resentimientos, la amargura, el desasosiego. Es gruñón, amargado, mezquino y huraño, es el que no supo o no vio que tenía que hacer las paces con su pasado y terminar sus días en paz. En cambio el anciano no tiene resentimientos, ha perdonado y se ha perdonado, entendiendo al fin que todo ha sido un extraordinario aprendizaje y que todo eso lo volvió sabio por haber vivido. Es amable, alegre, agradecido, altruista y terminará sus días en paz, dando con alegría los frutos de su larga experiencia, sintiendo la maravilla de que sólo su cuerpo ha pasado por el tiempo, pero su espíritu permanece joven, con sueños por realizar, y con tiempo al menos para pensarlos como posibles si se dieran las circunstancias” Así hablaba este maestro que me dejó esta luz tremenda para mi y que quiero compartir con ustedes, con muchísimo cariño. En alguna otra parte la página reúne a Magdalena con sus “matusalenitas tejedoras” y leen alguna que otra reflexión una vez a la semana. A ellas como a ustedes mis Pami Boys les hace bien juntarse y reflexionar. Creo que es una hermosa manera de que cada vez que lo hacen el espíritu rejuvenezca, así la necesidad de reunirse a leer, rezar y tejer les ayuda a seguir “ancianizando” con alegría y provecho para ellas y su tiempo, sin tantas obligaciones y responsabilidades como en sus años mozos. Creo que son tiempos de unirse para darse fuerzas en medio de un mudo en que todo envejece al instante y que lo que importa es el momento, ni pasado ni futuro, donde no se encuentran sueños, que no sean a ver cuanto puedo consumir y ser feliz con eso. Hace poco en un colegio donde voy unas horas por semana se les preguntó a los chicos que era ser feliz para ellos y todos dijeron que tener el último celular o un plasma los haría felices ¿Cómo no sentirse arrinconado y descontado, en una sociedad juvenil que no tiene otro sueño que tener cosas? ¿Y los afectos, la vida, la paternidad, la profesión o el servicio a la comunidad? parece que sólo valen si dan guita, de lo contrario no sirven. Somos testigos de una decadencia que no pensamos nunca que veríamos. Sólo cuando logramos sacar a los chicos de la idea del consumo en alguna convivencia, mini retiro o experiencia de encuentro con Dios las cosas comienzan a cambiar. Hoy nos lo estamos planteando sinceramente, darles esa oportunidad, porque los valores espirituales están enterrados en ellos y sólo hay que sacarlos a la luz. Les ruego que en sus encuentros se acuerden de orar mucho por ellos, porque son los más pobres entre los pobres, porque son inmensamente ricos y no se han dado cuenta, ayúdennos con su oración y no dejen de dar con alegría. Bendito sea Dios por lo que les está haciendo vivir. Con todo afecto desde la web.+Manolo

Hablemos un poco del AMOR de DIOS...

“El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace…”

El Amor de Dios, es el tema que queremos compartir con ustedes en esta madrugada, porque quisiéramos mirar este amor, desde el enfoque de las palabras que encabezan esta reflexión. “el Padre ama al Hijo…”. En la historia del Amor de Dios, hay una iniciativa, un punto de partida, que es lo que Dios hace por nosotros. Es Él quien empieza amándonos, como amaba a su Hijo desde toda la eternidad y sin un amor de segunda, sino con la misma calidad e intensidad con la que amaba a su Hijo Unigénito. Si bien es cierto que Jesús llama a la conversión y a dejar los pecados porque el Reino está cerca, lo hace para hacernos despertar a esta realidad del Amor, que Él viene a ofrecer a todos, y que espera que sea acogido por todos. Por eso, en cuanto comienza a predicar y a llamar, acompaña sus palabras con los milagros, las sanaciones y las liberaciones. Todas ellas tienen como destinatarios tanto a los que están afectados, comos a los que están sanos. Lo fundamental del mensaje de Jesús es la llamada a reconocer y recibir el amor. Dios está Encarnado y actuando a favor de los hombres y no en contra de ellos, no está enojado por sus pecados, sino que está “dolido” por lo que les pasa y por la situación en la que los ha dejado el pecado original y sus consecuencias. Su Amor viene a sanar y a liberar a los oprimidos. Esto es lo que hace Jesús, amar primero, insistir en el Amor, dar amor, hacerlo sentir, experimentar, ver, palpar y oír. Dios ama a todos los hombres y los quiere salvar y aunque no dice, porque sonaría a arrogancia y chocaría a los oídos de sus oyentes: el signo de ese Amor soy Yo, lo va dando a entender. Creo que deberíamos recorrer los Evangelios con la intención y motivación de recopilar los signos y las palabras de Jesús, rastreando en ellos el Amor de Dios, para que podamos vivir con fidelidad el mandamiento de “Amar a Dios por sobre todas las cosas”, ya que creemos que sin esta lectura abierta, de búsqueda del amor y "amante", ese mandamiento, nos parecerá una carga en lugar de una liberación. Es de verdad una inmensa liberación y un descubrimiento magnífico, que nos cambia la vida, porque amar es lo más grande que un hombre puede hacer. Para poder vivir todo esto, tenemos que hacernos concientes de ser amados primero y que esto es lo que nos hace posible vivir la propuesta del Amor de Dios, es decir, nuestra respuesta a ese Amor; si no nos vemos a nosotros mismos reflejados en aquellos a los que Jesús amó, nuestra vida de fe estará fracturada, renga, le faltará algo. Le faltará gratitud, adoración, fidelidad y una relación de Filiación-Amistad; no habrá paz y tampoco alegría, porque la alegría es uno de los frutos de amar, ¿quien más alegre y feliz que el que recibe amor y aqyel que da amor? Con todo afecto y el deseo de vivir cada día mejor el amor que Dios nos regala y nos pide.+Manolo

...seguimos compartiendo sobre el amor de Dios...

“el amor de Dios no está en ustedes…” Jn 5,31-34; Jesús esta hablando con sus adversarios, los que lo rechazan y no ven en Él ni en sus obras “el trabajo del Padre”. Estos enemigos no son los romanos, sino las autoridades judías de su tiempo, las más “instruidas en la Ley de Moisés y en las cosas de Dios”, son los que tendrían que haber reconocido a Dios en Jesús, y sin embargo eso no sucede. ¿Por qué no sucede? Porque “EL AMOR DE DIOS NO ESTÁ EN USTEDES”. En ellos estaba el amor al poder, el amor a sus privilegios y a sus intereses. En ellos había envidia, celos homicidas, soberbia y la arrogancia de decir “somos hijos de Abraham…conocemos la Ley y los Profetas” Si eso hubiera sido realmente así, las cosas habrían sido de otro modo. Cuando el AMOR DE DIOS está en nosotros la manifestación es aquello que Jesús dice: “ustedes vendrían a mí para TENER VIDA”. Ir a Jesús... Estar con Él... Tomar su palabra como Palabra de Vida... Escucharlo... Darnos cuenta que ÉL está desde nuestro Bautismo, EN nosotros, habitando junto con el Padre y el Espíritu en nuestro interior. San Ireneo acuñó una frase de valor eterno: “LA GLORIA DE DIOS ES QUE EL HOMBRE VIVA”. Aquel a quien lo toca el Amor de Dios, lo primero que experimenta es “sed de vida”, que no es cumplir más años, sino una vida que tenga sentido y que ayude a otros a encontrar el sentido. Esto es uno de los muchos frutos del Amor de Dios, que tanta falta nos hace para contestar a la pregunta: ¿Tiene sentido mi vida? ¿Qué o Quién puede darle un sentido? Lamentablemente ya vivimos dos siglos en los que vivir, no parece tener sentido, con vidas vacías, con personas disconformes y sin una razón sólida para justificar su existencia y su presencia en el mundo. Cuando no, buscando vida donde no la van a encontrar, en lugares donde les van a dar calmantes para su angustia, pero que pasado el efecto, se encontrarán más angustiados aún y además estafados. Creemos que sólo el hombre que se entera que Dios lo ama y se abre a ese amor, es el que empieza a encontrarle la vuelta o el sentido que su vida antes no tenía. “NOSOTROS HEMOS CONOCIDO EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE Y HEMOS CREÍDO EN EL” 1 Jn 1,1-8. Esto es así en todo aquel que se abre del encierro de una vida aburrida y rutinaria a la experiencia del Amor de Dios y de creer en él. Esto lo lleva necesariamente a Cristo y a realizar las Obras que desde el interior surgen hacia fuera, para que la totalidad de la persona viva con sentido. Esta es la maravillosa novedad: “la AVENTURA DE CREER y decir SÍ a DIOS”, que está desde hace 2000 años caminando por el mundo, tocando a las puertas de cada corazón que se da cuenta que, cuanto está escrito en los Evangelios ha sido contado para que encontremos y tengamos vida y vida abundante, y no la miseria cruel en la que están quienes no le encuentran sentido a su ser y permanecen en el mundo, autocondenados a subsistir y no a vivir, a esperar que el tiempo pase; y que no han encontrado “A QUIEN IR PARA TENER VIDA” con mayúsculas. Quienes lo hemos encontrado queremos contagiar el entusiasmo y el gozo de creer en ese Amor de Dios, que se nos ha mostrado en Jesucristo. “Sí Señor, creo que me amas y que me has amado siempre, gracias por darme cuenta”. +Manolo

La Virgen Santísima y la mitad de nuestra vida...

“como la zarza ardía sin consumirse quiso ver…” Al pie del monte Horeb una zarza arde sin consumirse, es un lugar desierto, inmenso y casi sin vida, tan parecida a nuestra vida hacia la mitad de su recorrido. La zarza arde sin consumirse y está allí para que la contemplemos asombrados. Para los Santos Padres esta ha sido una imagen de la Virgen Santísima. Ella es pura como el fuego, que brilla y da calor, que no se consume sino que es una realidad permanente, Alguien a la vez tierno y fuerte, presente como un signo para ser buscada en la mitad de la vida. Cuando todo tiene que comenzar de nuevo y hay un camino que transitar sin tener miedo porque es un territorio desconocido, superando la tentación de quedarnos atados a un pasado y negándonos a mirar hacia delante. Es el tiempo dándonos el permiso de vivir una vida adulta, madurar y seguir creciendo, Moisés la vio después de los 40, cuando pensaba que su destino era seguir siendo un pastor de cabras en el desierto,¡vaya lo que vino después para él!. “La zarza arde sin consumirse” pero asumiéndonos como hijitos a pesar de las canas y las primeras arrugas. Pero este ardor no sólo hace referencia a la pureza del fuego, sino al amor de la Virgen, incontaminado y ardiente, como el de toda verdadera Madre, que no descansa ni se cansa de amar y de seguir amando de manera inalterable a través del tiempo. Ella nos dio una vez al autor de la Vida y, nos lo vuelve a dar en la segunda mitad de la vida, como lo hizo en el comienzo de nuestra vida al llevarnos a Dios. Hoy nos lleva a su Hijo Amado, como el Divino Peregrino que esta juntos a nosotros al atravesar el desierto de la mitad y, que sin embargo tiene escondida más vida de lo que parece a simple vista. Si sabemos encontrar a esa Madre, que arde de amor y que es el consuelo y la fortaleza necesarias, que nos dice que no debemos sentir miedo si Ella está junto a nosotros como signo de esperanza, ésta es la única virtud necesaria para encarar lo que nos queda del camino tanto como del tiempo de nuestro paso por el mundo. aunque suene paradójico “si no se vuelven como niños no entrarán en el Reino de los Cielos”, este Reino se acerca cada día un poco más si miramos hacia el futuro que viene hacia nosotros y al que no es bueno darle la espalda sino más bien, mirarlo con la confianza que nos da nuestra fe en la Virgen Madre y en su presencia junto a nosotros, que nos enseña como a "niños adultos" a caminar y confiar y a levantarnos de las caídas que vamos a tener como quien aprende a caminar nuevamente. La cuaresma es el desierto por el que estamos caminado hacia la luz y la vida de la Pascua, hagámoslo tomados de la mano del la Virgen Peregrina de la fe, que nos muestra que hay que caminar porque eso es la vida, un camino por la inmensidad del desierto.+Manolo

Hablemos un poco del perdón...

Algo sobre el perdón Creo sinceramente que es un tema difícil y complejo para todos nosotros, que lo tenemos que cultivar y practicar. Digo una palabra un poco extraña como cultivar, pero que expresa que el llegar a perdonar, es un proceso que tiene sus condiciones y sus tiempos, por lo cual es complicado pensar que será algo instantáneo como el perdón que Dios nos da, tan generoso y sin límites, salvo que nosotros le pongamos el único límite con nuestra falta de arrepentimiento, o el negarnos sistemáticamente a dejarnos perdonar y así le cerramos las puertas a Dios, ya que Él nunca actúa contra nuestra voluntad. El capítulo 18 de San Mateo en el cuadro del siervo sin entrañas, como las Parábolas de la Misericordia de San Lucas 15, muestran, como perdona Dios y lo mezquinos que podemos llegar a ser nosotros los hombres. Me pregunto el por qué de nuestra dificultad y creo que las ofensas que recibimos de los otros nos afectan en toda la naturaleza humana. Tocan nuestro interior, el alma y sus capacidades; la inteligencia, la voluntad y la afectividad. Hace su parte también la memoria que registra hechos y detalles, lugares y personas, circunstancias, palabras o silencios, acciones u omisiones. La ofensa es multidimensional, por eso el perdón nunca surge de cosas que pasaron sólo en nuestra imaginación, sino que son brutamente reales y por eso pesan y no pasan tan fácilmente. Nos decía una vez el Obispo Cándido Rubiolo y creo que es verdaderamente cierto, “lo más difícil del evangelio es tener que perdonar” como expresión de la pertenencia a Cristo, de ser sus discípulos y a la vez maestros y ministros del perdón: “Pedro no te digo siete veces sino setenta veces siete” que en el lenguaje de esa época era sinónimo de siempre. La rabia, la venganza, el resentimiento, la indignación, el amor propio herido, los recuerdos recurrentes, nunca son cosas sencillas de dejar de lado o pasar por alto. La reconciliación en todas sus formas y niveles, personales, comunitarias, hasta sociales y políticas, no están tan alcance de las manos ni a la vuelta de la esquina.

Si pensamos que muchos de los procesos históricos, en los cuales hubo los de un lado y los del otro, que ambos bandos están heridos y se reclaman mutuamente, humillación, aceptación de la verdad de sus errores, conciencia de la violación de los derechos humanos más básicos; y la ansiada reconciliación lleva años esperando, para que unos y otros se miren de otra manera y dejen de ser enemigos, para pasar a ser simples contrincantes por el uso del poder, pero ya no más enemigos irreconciliables, sino convivientes civilizados de una Nación sin heridas, pero con las cicatrices de las luchas, como recuerdo de lo que no debe volver a pasar. Pero volver a confiar en el del otro lado es algo que está muy lejano, parece que el recelo y el cuidarse del otro son lo más lógico, lo más inteligente y necesario. Esto nos pasa tambien a nivel personal y cotidiano. Deseamos intensamente ver al otro humillado, llorando su pecado ante nosotros, porque necesitamos ver y sentir que el otro se dio cuenta del mal que nos hizo y entonces si perdonar, que improbable es ver esto. Seguiremos con este tema tan delicado en nuevas reflexiones. +Manolo

Algo más acerca del perdón. Como les prometimos que tendríamos nuevas ideas sobre este tema tan duro y espinoso como el del perdón, aquí esta la promesa que es siempre deuda y hay que honrarla. Veamos un poco de etimología. Esta palabra tiene su origen en el griego “efíeme”, que literalmente significa “pasar por alto”. Así el que busca ser perdonado necesita que el otro pase por alto las ofensas y para perdonar al otro nosotros debemos pasar por alto su o sus ofensas. Dice el salmo 129 “si llevas cuanta de las culpas, Señor, ¿quien podrá subsistir?”. Me pregunto, sin el perdón, ¿puede subsistir una amistad, un matrimonio, una familia, una empresa, la humanidad entera? Creo que no, porque siempre hay razones, excusas o intereses para negar el perdón, y hay quien a través de la falta de perdón alimenta el odio, el enfrentamiento, la división y la muerte. En algunos casos hasta como ideología el odio racial, político o de clases se presenta históricamente como ausencia de perdón. En Jn 10,10-11; Jesús habla del enemigo del rebaño, del ladrón que solo viene a matar, robar y destruir. Es éste enemigo de la paz, el que no puede compadecerse, sino que si se lo pudiera ver, se diría que hasta "disfruta", de un modo perverso, dividiendo, destruyendo y matando, porque es homicida desde el principio.

Si por un momento miramos la presencia del mal de un modo verdadero y no tan cinematográfico, seguro que encontramos esta fuerza invisible presente en el mundo y lo que es peor en el corazón del que no puede o no quiere perdonar. Pero recordemos algo muy importante: el enemigo de Dios y de los hombres nada puede hacer si no tiene cómplices de sus argucias y estrategias. El padre del odio no soporta ver el amor, la paz, la belleza de dos manos que se unen en un pacto de reconciliación o con el abrazo del perdón mutuo. Los humanos, a diferencia de este ser perverso, tenemos la ventaja de poder cambiar nuestras decisiones, pero él no, ya optó de una vez para siempre y, con un solo acto de libertad, fijó su destino eterno y ya no tiene ni retorno, ni una nueva oportunidad, en cambio nosotros sí. Aunque sea un camino largo, la paz del alma no tiene precio y no hay camino largo para quien quiera alcanzarla. Pensemos en este tiempo de cuaresma, en el camino hecho por Jesús, por amor a nosotros. Su camino desde Getsemaní, pasando por el Sanedrín, el palacio de Herodes, el Tribunal de Pilatos, el pretorio y la flagelación. Desde allí con la cruz a cuestas por la Vía Dolorosa hasta el Calvario. En el Calvario crucificado, agonizando y diciéndonos a todos nosotros “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Ante esto me pregunto:¿Tan largo nos parece el camino del perdón? ¿Tan imperdonables las heridas que nos han hecho? ¿Tan grandes las ofensas recibidas? Les cuanto que esta mañana, caminando de vuelta a mi casa, y pensando que tenía esta deuda con Uds., comencé a arreglar cuentas pendientes con el perdón. No puede rezar otra oración que esta que me enseñó hace mucho un jesuita amigo mío: “perdono, Señor Jesús, porque vos me perdonaste”. No se si la vida me dará la oportunidad de reconciliarme con aquellos en quienes pensaba, pero al menos voy liberando mi corazón de las excusas para negar mi perdón, porque ya fui perdonado, hace 2010 años, por el Crucificado que me amaba y pensaba en mí, como en cada uno de los que llevamos este espinoso problema en el corazón. Espero que nos sirva. Con el afecto de siempre.+Manolo

Algo más sobre el perdón. Pensaba hoy sobre este tema, que no perdona quien quiere sino quien puede y no siempre. Nunca y siempre son sólo para Dios, por esto creo sinceramente sin la intervención personal de Él en el alma, la amargura y el veneno no se van de ella. Deberíamos comenzar por el reconocimiento humilde y sincero de que esto nos supera y que está más allá de nuestra buena voluntad. Es una guerra interior y la más duradera de todas las luchas con nosotros mismos. Lo que sí les ruego y me ruego a mi mismo es el no abandonar el campo de batalla, no alejarnos de Dios por esto, todo lo contrario, sin el triunfo de Jesús, no hay triunfo posible para nosotros.El éxito en esta campaña espiritual no es inmediato pero no estamos solos, el Divino Compañero del campo de batalla está y si él está venceremos. Lo importante es no borrarse dándose por vencido sin luchar, la vida como el cristianismo es una lucha y hay que lucharla. Resistir, recomenzar, levantarse una y otra vez, ya que la paz del corazón lo merece. La primera palabra del Resucitado a sus discípulos vencidos, culposos y asustados es "la paz esté con ustedes", esta paz es la llave que los abre a una vida nueva y a la potencia del Espíritu, que al hacerles sentir el perdón de Dios en Cristo,les enseña el valor del perdón recibido para que después, los mismos que fueron perdonados, vayan y perdonen en su Nombre.Así mis queridos, nuestra lucha no es una lucha nueva, sino ancestral, original diríamos y profundamente humana, pero que se ha vuelto también divina, desde que Cristo se metió en ella desde la Cruz, quitándole el poder al odio y al resentimiento, que se instalan en el que no perdona. Abrirse al poder del Espíritu, entregarle nuestra imposibilidad,nuestra impotencia y nuestra sin salida. Aceptar que hay algo que está y que contamina todo porque enferma la vida, la amarga y la llena de tristeza, cuando Dios quiere y hace posible que seamos felices.Pensemos que mucha de nuestra infelicidad y falta de paz y sosiego, provienen de esta incapacidad para perdonar las ofensas y también de perdonarnos nuestros errores. Pensemos en un detalle, Jesús lo incluye en la oración por excelencia, es un tema del Padrenuestro, una de las necesidades que se presentan a Dios en un ruego que no cesa nunca, que está en cada misa, en cada rosario y en la celebración de los sacramentos.Tenemos celebraciones del perdón específicamente pensadas por la Iglesia para ayudar a los cristianos,¿por qué tanta preocupación de la Iglesia? es que no es un temita más, está en la esencia misma del mensaje de Jesús y es fuente de sanación para toda la humanidad, que enferma de mal sòlo encuentra en el perdón la salud espiritual y la posibilidad de una convivencia civilizada y humana.De no ser así ¿que nos queda y a donde vamos a parar? Creo que sin misericordia y compasión no existe humanidad posible, ni convivencia, ni civilización del amor, como propuesta universal de Dios al mundo entero. No tengamos miedo a luchar el triunfo está garantizado, solo queda nuestra decisión de compartirlo con Cristo Glorioso.+Manolo