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La vida crece cuando se comparte...


Compartiendo vida... Manolo y vos...


Viviendo...


Solidarios con los que sufren
Aprendiendo a SER...
Querida Sole de Guadalajara y, en ella, a todas las "Sole" que se sienten solidarias con los que sufren, ya sea su mamá, su abuela, una amiga, una vecina o cualquier persona, que sufriendo, les presente la vida.
Lo que está padrísimo Sole, es el afecto por tu mamá y por lo que a ella le pasa. No te extrañe que llegados a cierta edad los adultos nos ponemos tristes, nos deprimimos muchas veces y a veces por mucho tiempo. No sabemos y menos aún entendemos lo que nos pasa, no tiene explicación, porque ni el amor del entorno alcanza para que nos sintamos mejor. Lo hemos pensado mucho con nosotros mismos y con otros compañeros en reunión de corazones y almas abiertas. Parece que es una cuestión que tiene que ver no con lo que se posee sino en la percepción del ser, que muchas veces se desdibuja, se diluye en algún lugar de la conciencia o del corazón que es lo mismo. Hay una gran insatisfacción, una pérdida del interés por la vida, una pena honda que se siente y no se le encuentra un por qué. Y no hay nada que aparentemente se pueda hacer para que pase, para sanarse, para cambiarlo o para dejar de sentirlo. Es que parece que hace crisis todo lo que nos parecía fijo y estable y en lo que nos veníamos apoyando, estábamos demasiado confiados en nosotros mismos, pendientes de nuestros títulos y logros legítimos y fruto de esfuerzo, lucha y dedicación. La familia estaba más o menos bien, como todo en el mundo de la libertad y los afectos que siempre es complicado. La vida como la concebíamos o como la queríamos nos ha resultado insuficiente para lo más importante, ser feliz. Cuando nos hemos medido y valorado para ser felices a partir de lo que hemos hecho, que sólo si hacíamos mucho, bien hecho y además con eficiencia y con la aprobación de todos o del mayor número posible; nos hicimos sin darnos cuenta, dependientes de ese estímulo, hasta que no alcanza y queremos más y más y se agota, un día se acaba y no hay de donde más sacar, es la crisis del hacer y del encuentro con el ser, que ha estado olvidado en un rincón del alma y que está oscurecido. Hasta que nos damos cuenta que nos han o nos hemos exprimido y lo que conseguimos es satisfacer sólo ciertos aspectos de la vida, nos hemos olvidado de ser, es natural que hoy nos sintamos tristes, porque usamos una medida muy exigente y cruel para medirnos y compararnos y eso ha desgastado toda la fuerza del alma. La sensación de vacío puede llegar a ser insoportable y lo más insoportable es que por más que nos esforcemos en llenarlo, más grande se hace y así no podemos menos que sentirnos tristes, frustrados y desorientados. ¿Qué hubiera pasado si en medio de mis mediciones, comparaciones y deseos de progresar, ya no me valoraron más, o tuve un accidente o una enfermedad que no me permite ser eficiente? ¿Dejé de valer? Sí, para los exprimidores sea yo o sean otros, si dejé de valer, porque ya no produzco y, entonces, el ser, sólo aparece para ser descartado, desprogramado y abandonado. ¿Cómo me salvo o salgo de esto? Dándome cuenta de que vuelvo a valer por lo que soy y no por lo que hago. Que para ser no tengo que pagar ningún precio, ya que ser es un don o un regalo maravilloso que la vida me ha dado sin que yo se lo pida. Que Dios me ha dado para que lo disfrute y sepa que Dios no me cobra por ser, porque el Amor no le pone precio al ser. Este es un camino que va a terminar con la pregunta que el Dr. Viktor Frankl le hacía a sus pacientes: ¿se ha preguntado que es lo que le da sentido a su vida? ¿Qué cosas que le gustó hacer no las hizo porque se llenó de trabajo y renunció a ser lo que quería ser? Quienes quieran hacerse esta pregunta van a encontrar en la respuesta la salida a cualquier crisis que se les presenten. Nuestro ser grita por que lo dejemos ser y no que siga ignorado en un rincón del alma. A ese lugar interior hay que descender para sacarlo del encierro y dejarlo en libertad, para que se manifieste y me muestre que ser feliz es dejarlo ser, más allá y por encima y por debajo de lo que pueda hacer. Ser feliz con lo que soy, despojado de todo, es muy liberador y una fuente inagotable de energía espiritual y anímica.
Con la esperanza de que les sea útil y siempre a su servicio. +ManoloSubir al índice


¿SE PUEDE ELEGIR CON QUÉ CORAZÓN MORIR? COMPARTIENDO DESDE LO MAS PROFUNDO DEL ALMA...
“Apenas éste apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. Entonces Israel dijo a José: "Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía".
1. Nos parece que desde lo que tiene que ver con nuestras decisiones si se puede elegir cómo morir, si en paz o inquieto o angustiado, sereno o inquieto, esperanzado o desesperado, en luz o en sombras. Miremos primero lo que nos dice la experiencia del Patriarca Jacob-Israel y su pequeño José el soñador, el menor de sus hijos mezcla de hijo y nieto por ser el hijo de su vejez. Cuando José fue, por la envidia de sus hermanos, vendido a unos beduinos y llevado como esclavo a Egipto, dijeron al padre del muchacho que había muerto, y esta noticia le abrió una herida que permaneció abierta por años y que nunca se cerró del todo hasta casi el momento de su muerte. Eso le generó una gran inquietud y pena porque no podía morir en paz. La vida lo llevó a ver vivo a su hijo y al fin pudo estar en paz con esa herida cerrada en el largo abrazo que nos cuenta la escena del reencuentro. Esto nos hizo pensar que si bien la paz de Jacob no dependía de si mismo, hay situaciones que si dependen de nosotros, a excepción de las que sufren quienes han perdido a sus hijos por tantas circunstancias como las que padecemos hoy por los accidentes, los excesos o la violencia, esa herida nunca se cierra y sólo se calma con la muerte, porque aunque se perdone a las víctimas como a los victimarios lo que fue arrebatado nunca vuelve y sólo la esperanza de un cielo de reencuentro alivia por la fe, en algo, ese sufrimiento impuesto. En esto la historia de José y Jacob se tocan pero su desenlace no es el mismo, ya que hay a quienes por más que quieran no los volverán a ver en vida.
2. Hay sin embargo otras situaciones que sí dependen de nosotros para irnos en paz de este mundo. Por ejemplo cuando tenemos cuentas pendientes con nuestros hermanos o familiares con los cuales nos hemos distanciado o peleado por años, el tiempo de la agonía muchas veces de meses, son una buena oportunidad para irnos en paz con ellos y con nosotros mismos. Cuando no hemos perdonado, llamar a los ofendidos y pedirles perdón o también haciendo un buen examen de conciencia y una reconciliación con Dios y con nosotros mismos, perdonándonos a nosotros mismos porque Dios ya nos perdonó es una buena forma de irnos de este mundo. Muchas veces cuando somos diagnosticados de una enfermedad incurable y nuestro cuerpo nos lleva irremediablemente a un estado terminal, la proximidad de la muerte nos hace revisar nuestra historia y nos hace prepararnos bien para salir de este mundo y ese tiempo puede ser hasta un momento, paradójicamente, fecundo de la fe, momento que Dios ha esperado para darnos la bienvenida y el abrazo amoroso para el pródigo que por fin vuelve a los brazos del padre misericordioso. Prepararse para morir es uno de los actos de mayor coraje e inteligencia que un moribundo puede hacer y los familiares deberíamos ser un puente para que eso suceda en el marco de la fe y no ser un obstáculo.
3. Hace 20 años tuvimos una larga pelea contra el cáncer de mi mamá, buscamos todos los recursos médicos para prolongarle la vida ysin embargo la enfermedad y la muerte nos vencieron, primero a ella que un día me miró y sin palabras, con el gesto de negación hecho con su cabeza, me dijo ya no luches más porque no hay más nada que hacer y se entregó. No nos gustó para nada que se fuera de nuestro lado, pero al menos nos quedamos en paz porque habíamos luchado hasta que ella dejó de luchar porque asumió lo irremediable. A mí me toco asistirla espiritualmente y comunicarle que tenía que estar preparada para todo, a lo que contestó con total serenidad que ya sabía, como tranquilizándonos. Se fue bien porque lo que quería ser de niña lo había logrado, se casó, tuvo hijos, dos nietas y vio a sus hijos bien en la vida, y con ello el circulo de la vida lo vio cerrado, eso nos llenó de admiración y nos sentimos bendecidos por ver a alguien que se fue satisfecha y con la misión cumplida. Un día se durmió para nos despertarse y espera ser levantada de entre los muertos cuando el Señor vuelva. Se imaginarán que ha sido una de las experiencias más ricas y complejas de mi vida, pero una de las que atesoraba en lo más íntimo del corazón y que hoy puedo compartir con ustedes como testimonio de que se puede elegir cómo morir; ella eligió morir con dignidad y eso ha sido lo más importante y su última enseñanza.
Gracias por escuchar esta confesión que no sin lágrimas les comparto de todo corazón.
No quiero olvidarme de mi solidaridad con todos los que han perdido a sus hijos, nuestro silencio respetuoso y la oración por ellos, ya que no se puede hacer más que estar y orar.+Manolo Subir al índice


“Lo llevaron así como estaba” 1. La escena de Marcos, es ésta: ha terminado el día, y el Señor extenuado porque había estado recibiendo a las personas, sanando a los enfermos, expulsando demonios y enseñando, es llevado por los discípulos a la barca y parten a la otra orilla como él les había dicho. Rendido por el cansancio se duerme de tal manera, que aunque se desata un vendaval y la barca está por hundirse, el sigue durmiendo en el cabezal. Los discípulos, varios de ellos pescadores y conocedores de las tormentas del mar de Galilea, saben que “se les ha venido la noche” y están por perecer ahogados. Entonces “Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!" El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?" Lo que siempre nos pasa con los relatos de los prodigios del Señor y su autoridad, hasta sobre las fuerzas de la naturaleza, ya pasaron y quedaron en aquel tiempo. No obstante es mucho lo que podemos sacar de este relato de la tempestad calmada, puesto que no es la única clase de tempestad que conocemos los hombres, hay muchas que no pierden actualidad y son igual o aún más imposibles de dominar para nosotros, situación agravada, cuando está debilitada o no existe, la fe para confiarse en un poder superior. 2. El mar embravecido y el viento impetuoso, son símbolo de todo lo que atemoriza y paraliza al hombre: “¿por qué tienen miedo? ¿cómo no tienen fe?” les dice Jesús y nos lo dice a nosotros, cuando el caos, lo imprevisto, lo inmanejable se presentan en nuestras vidas, ¿por qué tenemos miedo? ¿cómo no tenemos fe? A la presencia dormida, escondida y oculta de Dios en nuestro interior, es donde hay que acudir en momentos de caos, para que todo vuelva a la calma y se dé la paz, que se había ido de nosotros, frágiles e insignificantes creaturas, pero amadas y vivas a los ojos de Dios, envueltos por la calidez de su mirada. Es muy posible que los acontecimientos de la vida, después de haber puesto a prueba nuestra capacidad de creer, nos den una firmeza y una convicción mucho más profundas, una experiencia de Cristo en las malas y que se profundice una relación que hasta ese momento estaba tibia, arrutinada o era superficial. Así la pregunta que cierra este cuadro “¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?” podrá ir siendo contestada en nuestra vida a partir de descubrirlo presente y actual en nuestro interior. De no ser así habrá que pedir el don de una fe viva en un Dios, que sólo está dormido en la barca de la vida y en el mar del mundo. Éste espera ser despertado para liberarnos de nuestros miedos y parálisis. Jesús se ha quedado con nosotros después de resucitar de entre los muertos y su presencia llena el universo entero, en ese universo por grande que sea, nosotros somos lo más importante. Si algo se puede esperar de Dios es que al menos para Él seamos lo más importante, triste sería creer en un Dios a quien le importen más las cosas que las personas, las cosas más que sus hijos. Todas estas experiencias límites nos enseñan a los discípulos de Jesús lo que significa creer y confiar.+Manolo Subir al índice


Confiar en la vida, en el cambio, en Dios mismo... o encerrarnos en los rótulos, la inseguridad y el miedo? Los hombres somos muy capaces de cerrarnos, de rechazar a los demás, a nosotros mismos y al mismo Dios, ... y también somos, si queremos... capaces de abrirnos a las maravillas y al amor... Los evangelios y la vida de cada día nos dan muchos ejemplos de esto. El Rechazo de Cristo por parte del pueblo, atraviesa todo el Evangelio de Mateo, y llega a su máxima expresión en el Juicio ante Pilato, cuando el pueblo inducido por las corruptas autoridades judías, pide que Jesús sea crucificado. Directa o indirectamente todos piden su condena. Y en ellos, todos pedimos su condena, porque no soportamos que nos pongan en la cara la verdad de nuestra condición humana. Cuánto se parece en ese pasaje de MT 8,28 la actitud de lo gadarenos al rechazo de Cristo. (léanlo si pueden y verán lo que digo) Ellos sabían muy bien, porque vivían allí, lo que les pasaba cuando los endemoniados salían de entre los sepulcros y atacaban a la gente. Luego ven sanos a los que los asustaban y eso no les alcanza para ver que algo fuera de lo común ha pasado muy cerca de ellos y que sin embargo no les alcanza… nada les alcanza… Nada nos alcanza… cuando nos resistimos a ver y a creer que cosas de maravilla pasan cerca de nosotros. No las queremos ver porque nos exigen cambiar nuestra costumbre de que todo es siempre es igual y no puede ser de otra manera. Nada debe salirse del recuadro en el que hemos pretendido meter la vida pensando que no hay nada más allá de eso y, lo que es peor, le exigimos a la realidad que sea siempre igual. Cualquier cambio nos produce miedo, inseguridad, no aceptamos que haya evolución, que el que vive con nosotros sea alguien distinto de lo que pensamos o del rótulo que le hemos puesto, lo nuevo puede generarnos rechazo, negativa a ver y tener que crecer. Siempre prevalece la ley del menor esfuerzo, nada demasiado exigente nos resulta atractivo. El primero que soñó con nuestro cambio y el de los otros fue el mismo Jesús, “el Reino de Dios está cerca, conviértanse (cambien) y crean en la Buena Noticia” o “he venido a llamar a los pecadores” “Eh aquí que hago nuevas todas las cosas”. Entonces ¿Quién se arrogó el derecho de enrotularnos o momificarnos? ¿Dónde está escrito que nadie puede cambiar? ¿Quién nos hizo creer que estamos condenados a lo mismo siempre? Creo que solo nosotros nos creemos este discurso. La ceguera voluntaria, le necedad y el determinismo son un raro privilegio del pensamiento humano. El hombre es el único ser que puede hacer esto, la naturaleza no es necia, ni ciega, muy por el contrario, tiene una sabiduría que tendríamos que respetar y aprender de ella. El único necio que vive en contra de esta maravilla que nos rodea es el hombre. ¡Cuánto crece el hombre cuando sintoniza con la naturaleza! Cuanto aprende cuando despierta y comienza a darse cuenta y comulgar con la armonía y el equilibrio de lo natural que tanto nos habla de Dios. Los gadarenos representan todas nuestras necedades y cegueras voluntarias. Nos muestran el rostro de una humanidad encerrada sobre si misma y que se pierde lo luminoso que hay fuera del encierro. Nos parece que nuestra comprensión del Evangelio es la comprensión de la apertura, de la admiración, de la confianza en el cambio, de las oportunidades que Dios nos da tantas veces a lo largo de nuestra vida. Este es el querer de Dios, la necedad y la ceguera son asunto exclusivamente nuestras.¿Qué será lo que mejor nos hace? +Manolo. Subir al índice


La Virgen Santísima y la mitad de nuestra vida... “como la zarza ardía sin consumirse quiso ver…” Al pie del monte Horeb una zarza arde sin consumirse, es un lugar desierto, inmenso y casi sin vida, tan parecida a nuestra vida hacia la mitad de su recorrido. La zarza arde sin consumirse y está allí para que la contemplemos asombrados. Para los Santos Padres esta ha sido una imagen de la Virgen Santísima. Ella es pura como el fuego, que brilla y da calor, que no se consume sino que es una realidad permanente, Alguien a la vez tierno y fuerte, presente como un signo para ser buscada en la mitad de la vida. Cuando todo tiene que comenzar de nuevo y hay un camino que transitar sin tener miedo porque es un territorio desconocido, superando la tentación de quedarnos atados a un pasado y negándonos a mirar hacia delante. Es el tiempo dándonos el permiso de vivir una vida adulta, madurar y seguir creciendo, Moisés la vio después de los 40, cuando pensaba que su destino era seguir siendo un pastor de cabras en el desierto,¡vaya lo que vino después para él!. “La zarza arde sin consumirse” pero asumiéndonos como hijitos a pesar de las canas y las primeras arrugas. Pero este ardor no sólo hace referencia a la pureza del fuego, sino al amor de la Virgen, incontaminado y ardiente, como el de toda verdadera Madre, que no descansa ni se cansa de amar y de seguir amando de manera inalterable a través del tiempo. Ella nos dio una vez al autor de la Vida y, nos lo vuelve a dar en la segunda mitad de la vida, como lo hizo en el comienzo de nuestra vida al llevarnos a Dios. Hoy nos lleva a su Hijo Amado, como el Divino Peregrino que esta juntos a nosotros al atravesar el desierto de la mitad y, que sin embargo tiene escondida más vida de lo que parece a simple vista. Si sabemos encontrar a esa Madre, que arde de amor y que es el consuelo y la fortaleza necesarias, que nos dice que no debemos sentir miedo si Ella está junto a nosotros como signo de esperanza, ésta es la única virtud necesaria para encarar lo que nos queda del camino tanto como del tiempo de nuestro paso por el mundo. aunque suene paradójico “si no se vuelven como niños no entrarán en el Reino de los Cielos”, este Reino se acerca cada día un poco más si miramos hacia el futuro que viene hacia nosotros y al que no es bueno darle la espalda sino más bien, mirarlo con la confianza que nos da nuestra fe en la Virgen Madre y en su presencia junto a nosotros, que nos enseña como a "niños adultos" a caminar y confiar y a levantarnos de las caídas que vamos a tener como quien aprende a caminar nuevamente. La cuaresma es el desierto por el que estamos caminado hacia la luz y la vida de la Pascua, hagámoslo tomados de la mano del la Virgen Peregrina de la fe, que nos muestra que hay que caminar porque eso es la vida, un camino por la inmensidad del desierto.+Manolo Subir al índice


A mis queridos varones: -“vivimos revolcaos en un merengue en un mismo lodo todo manoseao”, más que nunca o como siempre a nosotros los varones, nos chocan ciertas cosas del medio social en el que nos movemos. Creo que lo dicho hace 70 años por el glorioso Discepolín, adquiere peremne actualidad. Gracias a dos amigos que nos visitaron en la página veo el eco de una de las reflexiones que hicimos sobre descontrol y moda. Quiero compartirles un pensamiento desde el lugar más humilde y sin el ánimo de enseñar nada, sino compartir llanamente, un qué podemos hacer. Hace años alguien de gran sabiduría, como no podía ser de otra manera, nos enseñó a superar el problema de las miradas y la dirección que éstas tenían. Nos decía que: “ante el mundo y lo que este ofrece o expone, uno tiene dos caminos, o no hacer nada y se inocula o hacer algo que a uno lo fortalezca”. ¿Se puede hacer algo le preguntamos? “Sí se puede y se debe aprender a desdibujar el mundo y el entorno”. ¿Queeee…? ¿Cómo es eso? “Es antiguo y nuevo como el mismo Evangelio” - Ellos están en el mundo pero no son del mundo, porque Yo los saqué de él- le dice Jesús a su Padre. “Hay que estar y a la vez no estar”. Para eso nos decía: “Hay que aprender a diferenciarse, a distanciarse del mundo, así la tentación y la seducción del mundo quedan afuera de nosotros, y nuestra interioridad es la que toma el mando, y así el mundo se desvanece y pierde su influencia negativa. Dense el permiso de ser interiormente libres, aunque el entorno sea siempre el mismo, la diferencia la van a poner Uds. Vayan por el mundo como ciegos con los ojos abiertos, que aunque ven no miran, porque ver es algo natural e inevitable, pero mirar es decisión de Uds.” “Deben vivir interiormente con Uds. mismos. Piensen que el ser humano es el único, en todo el universo, que tiene eco, que tiene interioridad, y conciencia de sí, si esto no sucede, lo que pasa es la alienación; que viene “alio” es decir del otro. Y después de aconsejarnos estas cosas nos preguntó: “¿Qué vida es vida si el que la vive es el otro y no Uds.?”. Nos mató con esta pregunta. Pero también abrió una brecha en el muro de la derrota y la impotencia. Claro que el hábito no se generó como por arte de magia, pero como todo hábito, haciéndose consciente de lo que pasaba y de los pasos que había que dar, un día con la ayuda de Dios, lo alcanzamos y cuando esto pasó ¡que sensación tan maravillosa! fue descubrir lo cierto de la enseñanza y del fruto del esfuerzo sereno y constante. Cuanto auto-respeto habíamos alcanzado; que cosa tan maravillosa vernos cada mañana al espejo y sentir “orgullo” o mejor, alegría y paz; éramos interiormente libres y eso no tenía precio, era un verdadero tesoro de la personalidad. Si se quiere se puede, no hay derrota, el mundo ya ha sido derrotado, compartamos el triunfo de Aquel que lo venció. Creamos en nosotros mismos y que el triunfo sobre el mundo está asegurado, es nuestra fe. Gracias por su compañía. Manolo Subir al índice


Hace un tiempo atrás, pensaba como argentino, incorregible y amigo de la trasgresión, en cómo me chocaba y me causaba cierta incomodidad interior, la expresión tan antigua y presente hasta en la predicación de la Iglesia: "hay que cumplir con los mandamientos"; lo que es cierto por otra parte. Era esa palabra "cumplir" lo que me incomodaba, me sonaba a código civil o penal, pero no a vida. Fue entonces que se me ocurrió cambiar el cumplir por ser fiel… ser fiel... y todo tomó un nuevo sonido y un nuevo sabor. Ser fiel sonaba y sabía a amor, lealtad, fidelidad, compromiso, palabra empeñada, amistad. Sonaba y se vivía dentro como alegría por amar al Amigo, deseo de no caer en la tentación, en definitiva sonaba a devolverle a Dios tanto amor con la fidelidad. Ah! Me acordé de una cosa, un detalle pequeño, pero que a mí me llegó mucho; nos llaman los fieles de Cristo y la Iglesia, ¿acaso seremos solo cumplidores? Esto me dejó pensando un buen rato espero que a Ud. también. Desde el alma. Manolo, un cristiano como usted. Subir al índice


Me encuentro a menudo en el caminar de la vida, con realidades que duelen mucho, sobre todo con quienes tienen enfermedades mentales, que parece fueran mala palabra en la sociedad de lo útil y productivo, del lucro como valor supremo, y donde lo que no produce dividendos o da provecho, queda fuera del "sistema". Realidades de exclusión aun dentro de la exclusión reinante, excluidos de todas partes, menos del corazón de Dios, de los Religiosos y Religiosas Hospitalarios y de las familias de los enfermos mentales, a los que aman como los ama Dios; sin esperar que en ellos las cosas cambien, los aman porque son sus hijos o sus hermanos, para ellos no son los últimos sino los primeros. ¡Cuanto entiendo en esos momentos a Jesús en su tiempo!, como entiendo su caminar por sobre la raya, donde termina lo socialmente aceptado y lo que estaba marginado de todo, qué consolador pensar, que también yo con mis miserias y enfermedades emocionales o morales, soy objeto de su amor y misericordia. Ojalá, como a mí, esto les haga pensar... Desde el corazón. Manolo, un cristiano como usted... Subir al índice


Hay cosas que me encantan cuando las veo, pero nada como los jóvenes en los recitales de rock, su alegría, su efusión y "fanatismo", sus movimientos y danzas, su "liturgia" y sus bengalas alentando a su grupo favorito. Pero desde el 2001 no me puedo olvidar de los chicos de "Cromañón" y como adulto siento amargura y vergüenza, porque personas de mi misma edad (51) solo pensaron en hacer "guita " sin cuidar a los chicos, a esos padres jóvenes que fueron con sus chiquitos de brazos, por su confianza defraudada y trágica, porque quienes debían hacer seguro y confortable un lugar, fueron criminalmente negligentes. Por ellos y para que su muerte no sea infecunda sino como el grano de trigo sembrado en la tierra de nuestra sociedad, produzca nuevos frutos de vida. En honor, memoria de ellos y sus familias. Con dolor. Manolo, un cristiano como usted… Subir al índice


Cuanto se ha devaluado la palabra empeñada o simplemente dicha, lo que hoy es de un color y lo afirmo así, mañana yo también afirmo lo contrario sobre lo mismo. Cuando pienso que su palabra es todo lo que un hombre tiene, todo lo que un hombre vale, por aquello de Jesús "que tu si, sea si y que tu no sea no, que todo lo demás viene del maligno". Me pregunto en estos tiempos de tanto relativismo ético, de tanta soberbia mediatizada, de tanta falta a la palabra, con que vara tendré que medir mis dichos y mi uso de la palabra, creo que esto tengo que ir contra corriente y volverme un poco anticuado, porque escucho decir tantas veces:"antes lo contratos eran de palabra" "cuando la mano bien se la daba" "cuando eran pocos los que fallaban". Que significado tienen hoy las expresiones "hombre de bien, hombre de palabra, hombre de honor"? Me pregunto cuando y donde se enseña aquello de que el hombre primero es honrado y segundo reservado? Cuanto tengo que recuperar, cuanta memoria tengo que refrescar, cuanto "orgullo" tengo encontrar. Cuanto tengo que hacer para recuperar la dignidad de mi palabra, cuanto deseo levantarme cada día y mirarme al espejo y no sentir vergüenza, por todo lo que voy perdiendo en medio de esta cultura de la decadencia, cuanto necesito del Dios de la Palabra para mantener mi palabra en la soledad que me deja pensar y sentir distinto. Mirando para adelante Manolo Subir al índice


No se si alguno de Uds. padezca como yo de trastorno bipolar, pero les cuento mi experiencia, que comparto con gusto y con la intención de ayudar. Mi animo se mueve entre dos puntas o polos: la depresión profunda o la euforia donde uno puede ver la realidad de una manera distorsionada, porque mi cerebro es diferente de los que no sufren de esta enfermedad. Parece, según los que saben, que hay hasta una predisposición a heredarla, mi abuela lo padecía, allá por los años 30 o 40. La falta de estabilidad anímica me enseño, que debía depender de un diagnostico bien hecho, de una medicación de por vida y de la asistencia del siquiatra y del sicólogo, por que sin la ayuda de ellos la estabilidad generada por los fármacos se puede perder con facilidad y así no se puede servir en la vida ni a Dios, ni a uno, ni a la familia y tampoco asumir responsabilidades, ya que estar un tiempo muy decaído y otro tiempo muy acelerado hace que el entorno no confíe y al no entender sobre la enfermedad, no saben que hacer y se ponen agresivos ante lo que no conocen o por lo que aparece a simple vista, que es una inestabilidad que nos vuelve poco confiables. Por todo esto la fidelidad a la asistencia siquiátrica, sicológica y farmacológica me va permitiendo estar socialmente integrado y vivir en armonía, sin estar muy abajo ni muy arriba. La farmacología ha progresado mucho y sigue investigando para que este mejor aun de lo que estoy hoy, ya que lo que tengo no tiene cura, pero si tratamiento. De los momentos bajos me tengo que ocupar, tomar los remedios, dejarme ayudar por las personas que me dan ánimo y tener una buena comunicación con mi siquiatra. Pero de lo que si me tengo que preocupar es de los momentos eufóricos, porque cuando me ven depresivo es evidente que estoy enfermo: mi aspecto sombrío, mi decaimiento, mi falta de energía, mi tristeza y melancolía. ¿Pero como reconocerme enfermo en el estado opuesto? en el que me siento de diez, enérgico, alegre, hiperactivo, contento, bárbaro. Solo el ojo entrenado del siquiatra o del sicólogo ve lo que ni otros ni yo puedo ver. Me acuerdo siempre de la película "Míster Jones" con Richard Gere y sus estados de euforia, las cosas "locas" que hacia, hasta que terminaba internado, el personaje era bipolar como yo. En estados de euforia hay síntomas que son característicos: el descontrol en el manejo del dinero, el aumento de la agresividad y la pulsión sexual, el sentimiento de omnipotencia, la verborragia y las fantasías megalómanas. Me tranquiliza saber al menos que no tengo la culpa de estar enfermo, pero soy consciente de la responsabilidad, de que por amor a mi mismo y a mi entorno, tengo que atarme con gusto al tratamiento y andar con cuidado y docilidad a quienes pueden y quieren ayudarme, ellos saben lo difícil que es convivir con una enfermedad crónica y el riesgo de abandono del tratamiento. Superados algunos picos en el pasado Reciente, hoy estoy estable, con la vida más armónica y con sueños alcanzables o por lo menos posibles. Con mucho cariño. Manolo Subir al índice


Me he preguntado muchas veces por qué cuesta tanto corregir un defecto determinado. Me he empeñado mucho y no he obtenido resultados sino que pareciera que el defecto se hiciera en mí aún más grande o más fuerte en lugar de ir desapareciendo. Me acordé entonces de Juan pablo II que les enseñaba a los jóvenes en Polonia, la belleza de la virtud en lugar de la fealdad del vicio o defecto. Y allí fui descubriendo la posibilidad de crecer en lo bueno y hermoso y hacer así que lo feo vaya retrocediendo al darle espacio a la virtud. Creo que lo más inteligente es reconocer un defecto o todos, pero para tomarlos como referencia, lo importante para mí, y me alegro que Juan Pablo II lo enseñara, es dedicarme a cultivar una virtud opuesta a determinado defecto; un valor opuesto a un disvalor. Me parece que voy a tener mejores "resultados" y voy a evitar el desaliento y el abandono de los intentos. Santa teresita de Jesús hacía así, miraba su nada, su pequeñez, su defecto y le decía a Dios: esto es lo que tengo, sólo habrá virtud en mí si Tú pones Tu Virtud, mi santidad no será mi santidad sino la Tuya en mí. Intentaré al menos pensarlo así por un buen tiempo a ver si "me cae la ficha" , ya que por años me enseñaron que había que corregir defectos en vez de cultivar virtudes como descubro ahora. De la mano del señor y nuestra madre la Virgen Manolo Subir al índice


Mc 4,21-25 “nadie enciende una lámpara…” “no hay nada oculto que no sea revelado” “nada secreto que no deba ser conocido” ¡Cuanta oscuridad hay en estos momentos! porque hemos perdido como sociedad el sentido de lo bueno y de lo malo, de lo que es correcto o incorrecto, ¿en donde están los límites en una sociedad del descontrol o de la transgresión como norma permanente? Pareciera para la inmensa mayoría de nuestros jóvenes, que si no se vive al límite no se vive, que la vida se termina a los 20 años o antes y entonces hay que bebérsela de un solo trago o hasta que los tragos dejan sin sentido de espacio y tiempo. Que si no se provoca no se existe, si no se llama la atención de cualquier manera y hasta con agresividad, no se satisface la necesidad de ser tenido en cuenta. Así el uso del otro para satisfacer el propio ego nos está enfermando más y más, generando un clima de permanente erotismo y exhibición rayana la obscenidad. Si ya se que hay cosas mucho más obscenas, las vinculadas con la injusticia social y los derechos humanos y que esto de la moda y la conducta de nuestros jóvenes, puede sonar a moralina anticuada; pero no puedo silenciar mi estupor y mi pena, porque no se si de lo que estamos viviendo como sociedad se vuelve, ni con qué costo en vidas, talentos, inteligencias desperdiciadas o de cerebros cocinados por la cocaína y el alcohol, y creo que esto no es moralina de un cura, sino, creo humildemente, ser alguien que observa y no se queda indiferente. Pareciera que la moda del mal gusto se impone sobre el sentido común, todos somos “libres” sin duda, pero en una sociedad de derechos y obligaciones, si uno no debe maltratar a alguien que provoca, también uno tiene derecho a nos ser agredido por la exhibición del cuasi nudismo que nos rodea y de su histeria. Estamos en una sociedad sicológicamente muy enferma como para enfermarla más aún con las costumbres de la moda. Creo que como sigue el resto del evangelio, se está poniendo al descubierto lo que nos pasa como sociedad, y esto es un llamado muy claro a hacer algo, a remar contra corriente, aunque sea de modo personal, nada personaliza más a un ser humano como diferenciarse críticamente del entorno de todo tipo en el que se mueve. Queremos, con esta reflexión, compartir la angustia de los padres de adolescentes, que son impotentes frente a las opciones de sus hijos, de su falta de sentido común y de límites, que las costumbres sociales promueven e imponen, y que lucran con el descontrol y con la moda exhibicionista, porque mientras más y más consuman de lo mismo mayores son las ganancias, de lo contrario no habría negocio posible. Pienso en el hecho de que los que promueven el consumir, después nos dejan al resto las consecuencias del descontrol, que son los descontrolados, nuestro chicos, ¡qué duro ser padres hoy! Cuanto necesitamos la ayuda de Dios para no bajar los brazos, todo padre es un luchador y no se puede negar esa esencia, fraguada en las noches interminables del bebé llorando, y tener que ir a laburar al otro día como si no hubiera pasado nada, hoy ese bebé es un joven, que vive en peligro en una sociedad que más que sociedad es una jungla.¿Qué espanto que esto les pase a nuestros chicos, no? Manolo Subir al índice