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La vida crece cuando se comparte...


Compartiendo vida... Manolo y vos...


En Getsemaní...

Jesús que va a orar, no quiere ir solo

a enfrentar su Hora, va con Pedro, Santiago y Juan. Les confiesa que siente angustia y tristeza, se aleja y cae con el rostro en tierra, abatido y adorando a las vez. Su tristeza es, tan honda, que es tristeza de muerte. Se va retirando la vivencia y el gozo de la dimensión divina de Jesús, por unas horas, el Verbo Eterno, se vuelve noche, como ausencia, vacío y, ante esto, la humanidad Jesús se resiente, encuentra el límite de tener que enfrentar, solo como hombre, una muerte violenta, esto lo acerca más a los hombres comunes, porque un estoico habría enfrentado impasible, el juicio, los golpes, las burlas, el dolor, físico, moral y emocional, la soledad y el abandono. Si bien Dios no puede "morir", solo Él puede entrar en la muerte, redimirla, transfigurarla y convertirla en paso a la Vida Verdadera. Su humanidad quiere vivir y tiene que morir para consumar la misión encargada por su Padre.( para vos de Manolo)


Su oración al Padre...

Está sólo con su Padre...su Abba es más profundo que nunca, depende en absoluto de Él, a Él se dirige: que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad… ruega insistentemente porque para el Padre todo es posible…, lo desea intensamente, como intensa era su oración. Hacer la voluntad de Dios no tiene mucho que ver con nuestra lógica, ni menos con nuestra mentalidad cinematográfica, donde hay un héroe mitológico e imaginario triunfa la final. Jesús, no es el buen muchacho de la película que termina con un final feliz; muy por el contrario Él morirá con las muertes del mundo real, injusto y trágico. Así se entiende el terror que sentía ante la proximidad de la pasión, que su sudor se convierte en gotas de sangre. (para vos de Manolo)


Y los apóstoles?...

Mientras tanto los apóstoles-amigos se duermen de tristeza. Él se les acerca y les recomienda oren sin cesar para no caer en la tentación, porque aunque el espíritu está dispuesto la carne es débil. Aquí carne no es la condición física, sino la naturaleza caída y debilitada por el pecado. Es una cuestión interior, del alma humana, que aún no ha sido transformada por la acción del Espíritu. La oración continua es el instrumento para no caer en la tentación, sino también la que proporciona la gracia para alcanzar esa transformación, de debilidad en fortaleza. Cuando regresa de orar por tercera vez y de entregarse en manos del Padre, lleva en su interior la caridad del Padre que lo ha amado y lo sigue amando, esta presencia del amor paterno que lo sostiene y acompaña, se muestra de manera eminente, en la fortaleza del Hijo de Dios para hacer el camino que va de Getsemaní hasta el Calvario, con su muerte, y muerte de cruz. Sólo el amor es capas de hacer cosas así y sólo el amor las entiende. (Manolo, un cristiano como vos...)


Jesús se encuentre con Judas en Getsemaní

"Buenas noches maestro y lo besó". "Amigo, haz lo que haz vienes a hacer". Jesús es tomado preso y procesado con la colaboración de la traición de Judas. Siempre me he preguntado si Jesús no habría muerto de todos modos sin el protagonismo histórico de un Judas. ¿Era Judas un elemento necesario en el proceso de Jesús? Sí, lo era, pues Jesús lo había anunciado sin decir quien: "uno de ustedes me va a entregar, pero ay de aquel…". Se nota en la sentencia de Jesús que la traición no quedará impune, ni la de Judas, ni ninguna otra, pero en la historia no faltan los traidores, como desencadenantes de aspectos de la historia, porque ésta no solo la componen los héroes y los villanos, también están los traidores, los buchones, los ortivas, que perduran hasta hoy y que siguen actuando a diario. En el entramado de la privada de las personas, en la vida más o menos visible, más o menos pública o publicada. En todas las clases sociales hay quienes faltan a su palabra, a sus promesas, que compensan traicionando, su frustración, en vez de encarar la solución de los problemas, blanqueando y poniendo luz lo que está pasando, dejando de lado sus conveniencias y poniendo por delante sus convicciones, dejando de actuar en la sombra y haciendo surgir la luz, aun en perjuicio propio. (rezando junto con vos, Manolo...)