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La vida crece cuando se comparte...


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Compartiendo vida... Manolo y vos...


Probablemente a tí te pase como a mí, que en algunos momentos quiero rezar pero no me sale absolutamente nada... como si todo dentro de mí estuviera vacío... para esos momentos en que nada sale, es que comparto con vos y conmigo mismo, estas reflexiones y oraciones, algunas en los links de aquí a la izquierda y otras acá mismo; algunas son mías, por eso las firmo y verás que dicen Manolo! espero que te ayuden y otras, son sencillamente oraciones o reflexiones que me han ayudado a mí mismo a rezar en algún momento y por eso te las comparto; si sé quien es el autor te lo escribo y sino al final pongo autor anónimo, y de todas ellas, las mías y las de todos, a Dios demos gracias y a El la gloria. Espero que todo esto, te ayude aunque sea un poco, a encontrar en tu corazón a ese Dios que desde siempre nos ama y nos espera...


ORACIÓN DESDE EL SER.
Te alabo y te bendigo Señor por mi ser.
Desde mis átomos y moléculas te alabo y te bendigo, junto con mis células y tejidos, te alabo y te bendigo. Desde la médula de mis huesos y mis nervios, te alabo y te bendigo. Desde mis arterias, venas y mi sangre, te alabo y te bendigo. Con cada uno de mis órganos, te a alabo y te bendigo. Con toda mi piel y mis vellos, te alabo y te bendigo, desde lo que soy y lo que no soy, te alabo y te bendigo. Desde todos los procesos físicos y químicos que se realizan en mí, te alabo y te bendigo, desde el aire que respiro y con cada latido de mi corazón, con mis pies y mis manos, te alabo y te bendigo. Desde mis articulaciones y con cada movimiento de mi cuerpo, te alabo y te bendigo. Con mis ojos, mis labios y mi voz, te alabo y te bendigo. Desde mis oídos y cada sabor en mi boca, te alabo y te bendigo. Con mis silencios y mis palabras, te alabo y te bendigo. Desde mi inteligencia y mi voluntad, te alabo y te bendigo, desde lo que entiendo y siento, como desde lo que no entiendo y aún no he sentido, te alabo y te bendigo. Desde ayer, hoy y mañana, te alabo y te bendigo. Con mis afectos y sentimientos, con mis emociones y mis arideces, te alabo y te bendigo. En todo momento y circunstancia, en cada día y cada noche te, alabo y te bendigo. Cuando tu voluntad es clara y cuando me cuesta entenderte, te alabo y te bendigo. Cuando gozo de tu amor tierno y cuando estas ausente, te alabo y te bendigo. En el abrazo y el beso de mis amados, te alabo y te bendigo. Cuando se van contigo o están enfermos, te alabo y te bendigo. Cuando la alegría me ilumina el rostro y la cruz me pesa y me quita la alegría, te alabo y te bendigo. Cuando me son fieles o me traicionan, te alabo y te bendigo. Cuando soy humillado y calumniado, te alabo y te bendigo. Cuando se me difama y condena, te alabo y te bendigo. Cuando creo que todo lo puedo y cuando siento que nada es posible, te alabo y te bendigo. Cuando me siento iluminado y cuando las sombras me envuelven, te alabo y te bendigo. Cuando estoy solo y cuando gozo de compañía, te alabo y te bendigo. Cuando rezo todos los días y cuando no me sale ni un Avemaría, te alabo y te bendigo. Cuando rezo concentrado y cuando lucho contra mis distracciones, te alabo y te bendigo. Cuando todo sale bien y cuando todo va mal, te alabo y te bendigo. Cuando estoy sano y cuando enfermo, te alabo y te bendigo. Cuando creo y muevo montañas y cuando dudo de todo, te alabo y te bendigo. Cuando digo la verdad con valentía y cuando callo por miedo o vergüenza, te alabo y te bendigo. Cuando soy fiel y cuando he pecado, te alabo y te bendigo. Cuando te encuentro en todo el universo y su belleza, te alabo y te bendigo y cuando nada me habla de ti, te alabo y te bendigo. Cuando me inunda tu paz, te alabo y te bendigo. Cuando me asalta la inquietud y la duda se instala en mi corazón, te alabo y te bendigo. Cuando estoy de buen ánimo y cuando estoy deprimido, te alabo y te bendigo. Cuando siento que estoy vivo y cuando siento que muero, te alabo y te bendigo. Cuando busco y encuentro, cuando llamo se me abre y cuando pido y recibo, te alabo y te bendigo. Cuando rezo y rezo y nada cambia, te alabo y te bendigo. En todo momento y circunstancia de la vida te alabo y te bendigo, mientras el tiempo pasa y la muerte va llegando, te alabo y te bendigo. Cuando lo espero todo y cuando no espero nada, te alabo y te bendigo. Porque estás en todos los rincones de mi ser y de mi vida, te alabo y te bendigo, Señor y Dios de mi alma y de mi vida. Amén Subir


LA GLORIA DEL SEÑOR EN EL ROSTRO
Ex 34, 29 - 35 "...su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor..."
Hoy queremos rezar juntos a partir de la alegría de la fe, descubriéndola por medio de dos rostros, el de Moisés radiante después de estar con el Señor en el Sinaí y ese mismo rostro, también radiante, cuando salía de la Tienda del Encuentro donde hablaba con Yahvé cara a cara. La alegría de quien goza de esa amistad e intimidad con Él, para servir de mediador entre Dios y su Pueblo. Tanta era la luz que irradiaba el rostro de Moisés, que debía cubrirse con un velo. Esa luz y alegría son propias de quien ha estado en la presencia del Señor, ha podido decir: el Señor está aquí y lo he experimentado. También la gloria se hace presente en el hombre que encuentra el tesoro escondido en el campo y con alegría va, vende todo lo que tiene y compra el campo. Para nosotros la alegría no es de este mundo, nuestra alegría es en el Señor, el tesoro que hace tan valiosa la conciencia de ser y de estar en paz y armonía con nosotros mismos, y con Jesús, que nos ha sido dado un nombre pronunciado por la boca del Señor, que tenemos un espacio y un lugar que nos es propio, que tenemos una dignidad como hombres y personas que nada ni nadie tiene derecho a socavar ni avasallar. Todo esto es causa de nuestra alegría porque al encontrar a Jesús, o cuando Jesús nos encuentra, despierta esta conciencia de valor que genera una luz maravillosa en cada uno de los que son tocados por su amor, por su cercanía y por el llamado a ser parte de su gloria. Así como en el desierto, la presencia del Señor y su gloria se reflejaban en el rostro de Moisés, en la vida de todos los días la luz del Señor o el Señor que es la luz del mundo, debería reflejarse en nuestros rostros
“Señor que te has dignado habitar en medio de nosotros, que estás donde dos o más nos reunimos en tu Nombre, danos la gracia de vivir con alegría nuestra fe y el regalo de la fraternidad. Que la experiencia gozosa de tu presencia se note en nuestros rostros, haz que seamos cristianos alegres, que revelemos tu amor en nuestros rostros iluminados, porque la luz que has puesto en nosotros brille ante los hombres y así demos gloria al Padre celestial. Si hay algo, o mucho, que nos impida estar alegres, sácalo de nosotros, sánalo en nosotros, libéranos de ello porque Tú todo lo puedes” Amén. + Manolo Subir


María e Isabel nos enseñan a vivir desde la pobreza y la fe...
“Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel” Nos llena de asombro y admiración la decisión de María de partir a las montañas de Judea, a Aim Karim donde vivían Zacarías e Isabel, y ésta, añosa y con seis meses de embarazo. Es que la Virgen no tiene miedo, no tuvo miedo de escuchar, concebir, gestar y dar a luz, no tuvo miedo de aceptar su maternidad virginal, mesiánica y divina, ni de ser la que criaría al Señor Jesús y la que estaría desde Nazaret y Belén hasta Jerusalén y el Calvario junto y asociada a la obra de redención de su Hijo. Tampoco tuvo miedo de estar en el nacimiento de la Iglesia en Pentecostés y acompañar, como la madre del Señor, lo primeros y temblorosos pasos de la Iglesia naciente
“¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?” Te preguntas quien eres para que la Madre del Señor vaya a visitarte. Sabes Isabel eres una pobre de Yahvé, cuya mayor, por no decir única riqueza, es tu fe. Eres la predilecta del Todopoderoso y por eso su Madre te visita y se pone a tu servicio y te cuida por tres meses. Eres aquella por la que Dios se conmueve y se complace en tu fidelidad y tu aceptación de entrar en su plan de salvación. Eres de las que creen y esperan, de las que oran y aman a Dios con gratitud por todo lo que han recibido de Él. Eres de las que nos haces pensar que para Alguien, no estás dentro de los índices de pobreza o indigencia, sino que eres alguien con un nombre, con una vida y una historia; que tiene una dignidad tan grande que eres, sólo por existir, una princesa, la hija del Rey del Universo. Eres la destinataria primera y privilegiada de la Buena Noticia de Jesús, que está en el mundo como el Emmanuel, el Dios con nosotros, nacido de una Virgen, y que viene a levantarte de la miseria y de la muerte para darte la vida en abundancia.
Gracias Isabel porque nos haces descubrir cuanta grandeza y dignidad hay en la pobreza, que los ojos de Dios están puestos en todos pero que de un modo preferencial te mira ti que eres la pobre de toda pobreza. Eres en quien primero piensa la Iglesia en sintonía con el corazón de Dios, porque para Él ocupas el primer lugar.
“Bendecimos Señor tu corazón piadoso y misericordioso, que te vuelcas siempre sobre el humilde y el que carece de todo y a quien con tu amor dignificas. Gracias Señor por revelarte tal como eres y te das a cada uno y en todo momento cuando encuentras fe en nuestro corazón. Danos a conocer donde está tu tesoro para que allí encontremos tu corazón". Amén
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Siguiendo a Jesús peregrino...
El que los recibe a ustedes me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo no quedará sin recompensa. “Siempre decimos que Dios no se deja ganar en generosidad tanto que hasta un vaso de agua no quedará sin recompensa, cuanto más el que se dé a sí mismo y todas sus cosas por el Reino, que es darlo por Jesús, esta es la radicalidad de la fe y que vence al miedo y da a luz la actitud fundamental del cristiano: la confianza, porque es imperfecto, dependiente y limitado y sólo Dios es Dios y Todopoderosos”. Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.
Peregrino incansable déjanos seguir tus huella y que a diario nos descubramos en camino hacia la gloria que nos has prometido, que no nos falte tu asistencia y la gracia de que nos des lo que nos pides, y podamos decirte: pídenos lo que quieras, porque nos habrás dado con qué responderte y no volvernos atrás Amén
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02/07/2011 FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
“Al tercer día, lo hallaron en el templo en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba todas estas cosas en su corazón
Señor Jesús ¿Cómo se te ocurre darles semejante susto a tu mamá y a tu papá?¡Borrarte por 3 días y quedarte en Jerusalén!, bueno de un adolescente no se podía esperar otra cosa. Gracias por ser tan normal, tan humano sin dejar de ser Niño Dios y Joven, por vivir una vida tan cercana a la nuestra, tan como la nuestra.
María Virgen que anduviste 3 días con tu Inmaculado Corazón en la boca, como cualquier mamá a la que se le extravía su hijito, te pedimos hoy por todas las madres y padres a quienes les cuesta educar a sus hijos, tantas veces perdidos en un mundo tan cambiante y complejo, que a la vez asombra y asusta. Alcánzales las gracias especiales que están guardadas en el Corazón de tu Hijo, para cada época y para todos aquellos que tienen una misión específica que cumplir.
A los padres y educadores de sus hijos hoy, no los dejes solos, y ábranles canales de comunicación y de encuentro, porque hoy más que nunca, las familias tienen que estar unidas en sí mismas y con otras familias. Mira que los enemigos son muchos y muy poderosos y solos no se los puede enfrentar.
Que en nuestras familias la fe anide en corazones semejantes al tuyo donde se guarde y se cuide la vida. Que sus corazones tengan la alegría de ver crecer a sus hijos en estatura, en sabiduría y que tu gracia delante de Dios y de los hombre y la gracia del Señor, los acompañe en todo momento.”Amén
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Mt 9, 18-26
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá". Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: "Con sólo tocar su manto, quedaré sana". Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado". Y desde ese instante la mujer quedó sana. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: "Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.
“Señor Jesús los signos y prodigios que hacías en aquel tiempo ¿sólo eran para suscitar la fe y por eso no los haces hoy? ¿No te parece que este mundo necesita nuevos signos y prodigios para que reaparezca esa fe de los evangelios? ¿No necesitamos hoy como ayer ver signos para creer? ¿No es este mundo tan idólatra, tan mentiroso e incrédulo como el tuyo? ¿Será mucho pedirte que te manifiestes entre nosotros como entonces? Creo que no es mucho pedir, más aún, es obedecer a lo que nos enseñas: pidan y recibirán, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Señor Jesús en ti creemos, esperamos y confiamos con la seguridad y la convicción de que no seremos defraudados. Gloria a Ti por los siglos infinitos”. Amén
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FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Para todos los devotos con mucho afecto +Manolo
Explicación de la fiesta
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida. Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.
La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días. Esto significa que debemos vivir este mes demostrandole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.
Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando. Debemos vivir recordandolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.). Debemos, por tanto, pensar si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.
Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.

santamargarita
Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:
Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).
2. Pondré paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas las aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado.
12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús
Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:
Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,
renovamos alegremente la Consagración
de nuestra familia a tu Divino Corazón.
Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,
el Jefe protector de nuestro hogar,
el Rey y Centro de nuestros corazones.
Bendice a nuestra familia, nuestra casa,
a nuestros vecinos, parientes y amigos.
Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes,
y participa de nuestras alegrías y angustias,
de nuestras esperanzas y dudas,
de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.
Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día
y sepamos ofrecer todos nuestros actos,
junto con tu sacrificio, al Padre.
Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia
estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.
Queremos ser instrumentos de paz y de vida.
Que nuestro amor a tu Corazón compense, de alguna manera,
la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor
de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.
Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.
Confianza profunda, ilimitada
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Mt 8, 18-22
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Al verse rodeado por la multitud, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas". Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".
“Señor Jesús que escuchas mi pedido de seguirte, dame la gracia de tal libertad que no tema vivir a la intemperie, que me permita dejar la seguridad del nido familiar, que pueda renunciar libremente al proyecto natural de tener una familia para vivir en la aventura de seguirte. Alcánzame el don de dejar por Ti hasta la herencia que como hijo me corresponde seguir. Padre hazme valorar tanto a tu Hijo que Él sea el valor supremo de mi vida y por quien valga la pena dejarlo todo. Amén. Subir


Mt 8, 23-27
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: "¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!". Él les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?". Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: "¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?".
“Señor Jesús, queremos subirnos a la barca de la vida y atravesar el mar de lo que nos supera y ante lo cual nos sentimos impotentes. Aunque duermas en la barca sabemos que estás y que al despertarte nos escucharás y nos traerás a la paz y a la calma; perdónanos por nuestra falta de fe cuando nos olvidamos de que Tú estás y siempre nos escuchas y auxilias. Te damos gracias porque siempre eres para nosotros una pregunta que busca respuesta; que siempre surge del misterio de tu ser y que nunca la responderemos suficientemente; quédate así, vivo en la pregunta, y líbranos de creer que te conocemos lo suficiente, quédate hecho misterio para que nuestra búsqueda nunca termine y así poder buscarte cada día”. Amén Subir


Mt 16, 13-19
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas". "Y ustedes? les preguntó?, ¿quién dicen que soy?". Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
“Señor Jesucristo, te bendecimos y te alabamos en la gloria de tus Apóstoles y Santos. Te damos gracias por llamar a Pedro para hacerlo fundamento de la Iglesia y por darle para nuestro bien y salvación, las llaves del Reino de los Cielos. También te damos gracias por llamar a San Pablo, porque de su camino de fe has nutrido a tu Iglesia, tanto como con su doctrina. Pero gracias sobre todas las cosas, por aceptar sus testimonios de fe y de amor hasta dar su sangre por Ti. No sabemos si nosotros llegaremos a tanto, pero nos gloriamos en ellos y en tantos mártires que han estado en estas tierras, y la han bendecido con su fe hasta el extremo. Danos una fe grande y un amor tan fuerte, que nos ayude a superar el miedo a dar la vida por Ti. Amén Subir


Mt 9, 1-8
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
.Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados". Algunos escribas pensaron: "Este hombre blasfema". Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: " ¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate y camina"? Para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.
“Ah, Señor con cuánta facilidad juzgamos por las apariencias, qué superficial suele ser nuestra mirada y comprensión de las cosas. Afortunadamente a Ti no te importó ni te importa lo que los demás piensen de Ti, haces tu misión con soberana libertad, das la salud espiritual a todo el que ves afligido por sus pecados, y le devuelves la vida sacándolo de la condena social que lo paraliza y aísla. Gracias porque no haces acepción de personas y estás cerca de todo aquel que sufre, lo salvas y le das la vida nueva en tu Espíritu. Haz que aprendamos de ti a levantar y a hacer andar a todos los caídos y paralizados de nuestro mundo” Amén Subir


Mt 7, 1-5
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen, se los juzgará, y la medida con que midan, se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 'Deja que te saque la paja de tu ojo', si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano".
“Señor Jesús, Tu lo ves y lo sabes todo, ves y sabes que en nuestro mundo se juzga, se condena y se tritura la honra y el nombre de todas las personas, a las que se acusa de algo por medio de la TV, se exponen sin fundamento los presuntos errores o delitos de las personas y se exacerban los ánimos de unos contra otros, antes de que quien tiene el verdadero poder de juzgar y condenar lo haya hecho. Bien sabes Tú lo que son los juicios injustos, las calumnias y el ser triturado por la envidia, la soberbia y los intereses creados cuando se quiere sacar del medio a alguien. Basta ventilarlo en los medios para que la condena pública caiga tanto sobre culpables como inocentes, no importa, el morbo nunca se llena y quiere más. Da tu fuerza a aquellos sobre los que caiga toda forma de mal trato, líbranos a tus discípulos del juicio fácil, de la medida estrecha y de condenar a las personas. Danos ser misericordiosos con aquellos que han errado y compasivos con los que han caído. Enséñanos a ponernos en el lugar del otro y a sentir con el otro para darnos cuenta de cómo quisiéramos ser tratados. No nos sueltes en los momentos de toda prueba, que tu mano siempre esté sobre nosotros.Amén Subir


Mt 7, 6. 12-14
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: "No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran".
“Gracias Señor Jesús por la sabiduría que encierra tu palabra. Es verdad que hay que saber encontrar aquellos a quienes podamos dar nuestra fe y que quieran compartirla, hay que encontrar y no insistir en dar lo sagrado y nuestras perlas a quien no las puede ni quiere recibir. Gracias por darnos una regla de oro para manejarnos en la vida y que es el resumen de todo lo que esperas de nosotros al decirnos que demos a los demás lo mismo que quisiéramos recibir. Te bendecimos y bendecimos la puerta estrecha por la que hay que pasar, porque de lo contrario que poco valdría tu reino si fuera tan fácil entrar, lo que cuesta vale y nunca se lo desprecia ¡es tan fácil perderse! Que tu gracia, luz y favor nos auxilien y estimulen. Todo está en nuestro interior por la presencia de tu Espíritu. Que con su ayuda seamos lo que soñaste que fuéramos tus discípulos. Gloria y alabanzas a Ti Señor” Amén Subir


Mt 7, 15-20
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán".
“Señor y Dios nuestro, enséñanos a ver, a escuchar y a comprender que en este mundo tanto como en tu Iglesia surgen falsos profetas y lobos disfrazados de corderos. Danos a entender lo que es tener un criterio de discernimiento, que es necesario para uno como para los demás. Que la verdad y la falsedad están encarnadas en cada uno de nosotros y que sólo la verdad y aún la que es sobre nosotros mismos, es la que nos hace libres aunque duela, o cueste reconocerla. Que también nosotros sepamos qué árbol somos por los frutos que demos. Gracias por abrirnos la cabeza, los ojos y el corazón para que cada uno sepamos qué somos y cómo caminamos en el mundo y en tu Iglesia. Te bendecimos en todo momento y lugar y gracias por hacernos amar la verdad. Gracias Señor”.Amén Subir


Mt 7, 21
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: "No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu nombre?'. Entonces yo les manifestaré: 'Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal'.
“Señor Jesús, cuanto hay que cuidarse de una pertenencia puramente exterior para estar contigo. Que no alcanza con andar con el Jesús en la boca y andar dañando a los demás. Que no alcanza con hacer milagros en tu Nombre si la conciencia no ha cambiado. Sabemos que esto nos lo dices como una advertencia para nosotros que decimos ser tus discípulos, y sin embargo, muchas veces fallamos en nuestras motivaciones para hacer las cosas. Lo extraordinario no significa nada si no surge de un corazón que se ha convertido, que se ha vuelto de las propias sombras a tu luz y a tu vida. Danos a entender cuales son las verdaderas razones y que nuestra vida se llene de la luz de tu verdad y presencia. Te amamos porque siempre nos dices la verdad y nos revelas los peligros de ser falsos discípulos. Gracias una vez más Señor Jesús” Amén Subir


Mt 7, 25
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
“Mi querido Señor Jesús, es verdad qué mal construida está una casa que no tenga sólidos fundamentos, como una vida fundada en otra cosa que no sea la fe en Ti, que eres la roca sólida e inamovible. Qué simple y claro y qué admirable tu enseñanza, compartimos la misma admiración de aquellos oyentes que nos recuerda el evangelio. Queremos dejar de lado todo lo que no sea necesario y útil para construir una vida verdadera y sólida. Que tu palabra no sólo sea eso: palabra, sino camino a seguir, alimento a asimilar, luz para no tropezar, fortaleza para no caer, fuego para alimentar, sueño con el cual soñar, puerta por la cual pasar, semilla para hacer fructificar. Danos la capacidad que no tenemos o muéstranosla, porque la ignoramos, danos la comprensión de toda la riqueza que nuestro bautismo nos ha dejado y que aún no hemos utilizados en la construcción de una vida que valga la pena ser vivida. Te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos” Amén Subir


Jn 19, 25-27
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió en su casa.
“Te damos gracias Señor Jesús por amarnos tanto. Te damos gracias por tu amor hasta la muerte y muerte de cruz, por tu lección de humildad, abnegación y fidelidad a tu Palabra. Nosotros te alabamos y te bendecimos hoy de un modo especial porque no sólo te desprendiste de tu vida sino que llegaste al extremo de quedarte tan solo que hasta a tu Madre quisiste darnos, en el momento supremo de tu dolor y de tu amor. Hoy queremos como tu apóstol y amigo Juan escuchar y aceptar el regalo de María. Hoy queremos tomarla como nuestra y llevárnosla a nuestra casa y más aún a nuestra vida”
“Madre Dolorosa y Amorosa estando Tú a nuestro lado la cruz que llevamos se nos hace menos pesada y llevadera, porque sabes que lo peor para el que sufre es estar solo. Gracias por aceptarnos como tus hijos y por ser nuestra Madre y Mediadora de toda gracia ante tu Hijo.
Gracias Señor por tanto amor, danos la gracia de apropiarnos de él para vivir de otra manera, para vivir todos los momentos de nuestra vida iluminados por la fe en tu presencia y la de María tu madre y nuestra madre”.
Amén Subir


Mt 5, 43-48
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo'. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
“Señor Jesús: ¿No se te va la mano al pedirnos, a nosotros mortales y pobres de toda pobreza, que seamos perfectos como Dios, como Tu Padre celestial?
Nos cuesta entender tus pretensiones y exigencias y más aún, entender lo que quieres de nosotros. Que amemos a nuestros enemigos, que perdonemos setenta veces siete, que olvidemos las ofensas, que paguemos bien por mal, que pongamos la otra mejilla, que tengamos simpatía por los que nos odian y aborrecen. Quieres que vivamos en paz con todos, cuando no todos quieren estar en paz con nosotros y a diario nos hacen la guerra, nos ponen palos en la rueda, nos marginan, no nos valoran y nos humillan cada vez que pueden. Me pides que ame a mi jefe, a mi capataz, a mi vecino molesto y grosero, que bendigamos a los que nos maldicen y que oremos por los que nos persiguen… ¿Habrá alguien que pueda vivir esto sin dejarlo por imposible o mandarse a mudar porque no tiene lógica? Danos la capacidad de entender y de entenderte, no queremos perderte ni perder esta comunicación desde nuestro estrecho y mezquino corazón. A lo mejor Señor si nos cambias el corazón y lo haces capaz, esto que dices hoy, no resulte tan inalcanzable. Si tú lo pides será porque es posible y realizable. Acepta la humilde confesión de nuestra impotencia”. Amén.Subir


Mt 6, 1-6. 16-18
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
“Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".
“Te damos gracias y te bendecimos Señor Jesús por revelarnos que hay Alguien que nos mira, que ve en lo secreto para recompensarnos. Te pedimos que nos des la gracia y la luz suficiente para ver nuestra hipocresía, nuestra vanidad y la falsa necesidad de reconocimiento y valoración. Queremos ser transparentes, sencillos y modestos, porque esto te agrada y conquista tu corazón. Sabiendo que nos miras y que recibes nuestra oración hecha en todo tiempo y lugar, esto nos hace sentir valorados más allá de la aceptación o valoración ajena. Con tu mirada y atención lo tenemos todo, nos sabemos libres de verdad y podemos vivir al margen del espíritu del mundo con todas sus mentiras. Tú eres la Verdad y con eso nos basta. Te entregamos en esta oración la confesión de nuestra pequeñez para que nos tomes de la mano como un padre y nos hagas caminar por la vida con paso firme, sabiendo que estás, somos más fuertes y confiados porque nos lo dices y creemos que estás siempre junto a nosotros.
Gracias porque no somos anónimos, porque nos amas a cada uno y nos llamas por nuestro nombre. Gracias Jesús, gracias Padre, gracias Espíritu Santo que inspiraste a quien nos reveló esto que hoy nos mueve a una oración confiada y rica en fe”
. Amén Subir


Mt 6, 7-15
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
'Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, que venga tu reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal'. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
“Señor Jesucristo, es verdad, no hay que decir mucho ante Quien de antemano sabe lo que necesitamos. Gracias por resumir en una palabra: Abba, todo lo que necesitamos para ser atendidos. Gracias por revelarnos qué palabra te hacía entrar en éxtasis, porque este Abba, te alcanzaba para pasarte noches enteras en la oración con Dios. Danos tu Espíritu porque sin éste no podemos ni nombrarte a Ti, ni sabemos rezar y tampoco podemos decirle a Dios, nuestro Abba, nuestro papá del cielo. Te bendecimos por esto y también porque hoy nos haces elegir si seguir en el deseo de venganza o en perdonar para ser perdonados. Si queremos la misericordia de este Abba, tan tuyo como nuestro, queremos ser misericordiosos, pasar por alto las ofensas y poner nuestra atención en otra cosa más luminosa y llena de vida como es Abba, Padre nuestro. Bendito seas hoy por siempre”. Amén Subir


Mt 6, 19-23
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: "No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón”.
“Querido Señor Jesús, es verdad, que donde esté nuestro tesoro estará nuestro corazón y según sea ese lugar tendremos libertad o esclavitud. Donde haya libertad sin apegos, donde amor sin interés y dende vida comprometida, nuestro corazón estará iluminado e iluminará y no habrá tinieblas ni oscuridad ¿En la seducción del poder? ¿En el tener sin otra cosa? ¿En el placer sin límite? ¿Qué puede haber sino esclavitud, dependencia e insatisfacción? Sabemos que necesitamos ser liberados por Ti de toda forma de idolatría, de toda vanidad y de pasión por lo que es pan para hoy y hambre para mañana. Te entregamos nuestro interior para que hagas de él ese cielo aquí en la tierra, para que sea un anticipo de esa luz sin fin en la que vives y nos llamas a compartir. Gloria y amor a Ti por los siglos” Amén Subir


Mt 6, 24-34
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer o qué van a beber, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción".
“Padre amado que ves el mundo en el que vivimos y nos movemos, sabes de nuestras angustias por el sustento diario para nosotros y nuestros hijos. Que como padres tenemos que velar por ellos y nos cuesta mucho cumplir con nuestras obligaciones y cubrir sus necesidades, que esperan tanto de nosotros y que tienen derecho a ello porque no pidieron venir al mundo y, que al venir, nos los pusiste a nuestro cargo. Míranos y atiende a nuestras necesidades, sólo te pedimos salud y trabajo, paz y fuerza para realizar la misión tan noble y trascendente que nos has confiado, queremos serte fieles, queremos responder cada día con alegría y confianza al desafío de vivir en familia y ser de verdad una pequeña Iglesia donde se descubra y se celebre tu presencia, porque donde dos o más están, Tú estas en medio, esta es nuestra fe en tus promesas. Renueva nuestra vocación de familia, únenos en la oración y en el amor, porque juntos todo es más simple y maravilloso. Te bendecimos y te damos gracias porque tu Providencia siempre nos cuida y acompaña” Amén Subir


ORACION A NTRA. SRA. DE LA NAVIDAD

Señora de la Navidad, que hoy has experimentado el indecible gozo de la maternidad de Dios; gozo que ha borrado la tristeza de que tu Hijo no tuviera un lugar digno para nacer; gozo que se torna en misterio de fe; gozo, que a pesar de la incertidumbre por lo que vendrá, te hace fiel discípula del Señor hasta el fin; gozo que pone de manifiesto tu corazón lleno de amor y de gracia que hace amar y buscar la gracia, amar y buscar a Jesús. Gozo que resplandece en tu rostro la luz que habita tu corazón e ilumina el nuestro que busca creer.
Señora de la Navidad, arrodillados ante ti, queremos pedirte que nos concedas participar en algo de este, tu gozo. Poner en tu corazón de Madre, toda nuestra vida, atravesada muchas veces por el dolor, la incertidumbre y otros amores que nos quitan el gozo verdadero de la fe.
Señora de la Navidad, ponemos ante ti la vida de la Iglesia y en particular la de nuestra comunidad; tú sabes que entre nosotros, para muchos, será una Navidad distinta, muchos hermanos han sufrido la pérdida de sus seres más queridos, sus hijos, sus padres, sus familiares, trae en esta Navidad a sus corazones el consuelo y la paz que es el Dios con nosotros: tu amado Hijo Jesús. Muchos están enfermos, solos o privados de su libertad, muchos creen que no tienen un lugar en el corazón de Dios y de la comunidad. Muchos niños no tendrán su Navidad porque no tienen un corazón cálido de amor donde refugiarse. Muchos jóvenes se evadirán en la droga o el alcohol para compensar la ausencia del amor.
Señora de Navidad, perdón si ponemos demasiadas tristezas en tu corazón en este día, pero confiamos que solo el amor que Dios nos tiene y de la cual tú eres la mejor dispensadora, mitigará nuestras tristezas y se transformarán en camino de fe verdadera.
Señora de la Navidad En el encuentro con la vida de tu niño Dios, la vida nueva que brilla con la luz del amor divino, ilumina toda nuestra existencia; el fuego nuevo que quema de amor el corazón desea solo la vida de tu Hijo, porque Aquel que se hizo uno de nosotros en tu vientre santísimo, Madre Santa, ha tornando nuestra tristeza en su Carne y pone la alegría divina en nuestra carne, hoy que es navidad nos hace uno con Él por la gracia de la eucarística y con tu intersección.
Señora de la Navidad, Madre de la Luz, Reina de la Paz, Causa de nuestra alegría, que en nuestro corazón nazca esta noche otra vez Jesús. Pero para todos: para cada una de nuestras casas, para nuestra comunidad, nuestro pueblo, para nuestra patria, para el mundo entero. Y sobre todo, fundamentalmente, que nazca otra vez Jesús para gloria del Padre. Recibe Señora de la Navidad nuestro canto como alabanza, oración, agradecimiento y suplica para que tu corazón de Madre irradie a Cristo en nuestras vidas y se impregne de Él nuestro corazón. Amén.


Podemos rezar con este texto de la Misa de Noche Buena<

Bienvenido Hijo amado del Padre, Palabra eterna salida de Dios. Hijo de la Virgen María, Cristo nuestro hermano, nuestro Salvador.
Bienvenido, Niño Dios, esplendor de La Gloria, Estrella radiante que anuncias el día de la salvación. Luz del mundo que disipas nuestras sombras, antorcha que iluminas nuestro camino.
Bienvenido Mesías, prometido por el Padre, anunciado por los profetas, esperado por los pobres de tu pueblo. Hijo de Abraham e Hijo de David, Rey nuestro de humilde corazón.
Bienvenido Mediador entre Dios y los hombres, Camino viviente que lleva al Cielo. Te alabamos Sacerdote eterno, Tú eres nuestra paz. Te bendecimos Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Te alabamos Templo de la Nueva Alianza, Piedra Angular y Roca de la Iglesia.
Bienvenido Buen Pastor que nos conduces al Reino y nos reúnes es un solo rebaño. Te alabamos Manantial de la Gracia, Fuente de Agua Viva que apaga nuestra sed.
Bienvenido Cepa elegida plantada por el Padre, Viña fecunda que nos das la savia de la Vida. Te alabamos Pan Vivo y Verdadero, que alimentas nuestras almas y nos das la comunión con Dios y con nuestros hermanos.
Bienvenido Imagen del Dios invisible, Rey de Justicia y de paz, ven a reinar sobre tu pueblo que te adora. Te glorificamos Primogénito de los que resucitan. Te alabamos a Ti alfa y omega, principio y fin de todas las cosas.
Bienvenido, Siervo de Dios exaltado en la Gloria, te alabamos Médico de los cuerpos y las almas. Te damos gracias Señor que naces de una Virgen para salvar a los pecadores, te alabamos a Ti que vienes a romper las cadenas del mal y de la opresión.
Bienvenido Cristo Jesús, que das a todos tu Espíritu, te alabamos esperanza de los pecadores, fortaleza de los débiles y paz de los atribulados. Te bendecimos Jesús, que devuelves la vista a los ciegos, que sanas a los enfermos, resucitas a los muertos y das la Buena Noticia a los Pobres.
Bienvenido Señor de Corazón manso y humilde, te alabamos y te glorificamos, los afligidos y agobiados que en ti encontramos descanso.
Bienvenido Señor de la Vida y de la Muerte, tu eres nuestra resurrección y nuestra vida eterna. El cielo y la tierra te reciben, los astros te sirven, las criaturas te alaban, los ángeles te adoran.
Gracias Salvador Nuestro por esta noche única, llena de ternura y asombro. Gracias por venir y nacer en cada corazón, gracias por creer, por estar y por amar a todos los hombres sin excepción. Gracias Señor… Creo +Manolo


Podemos rezar en este tiempo con algunos de los regalos, que si estamos atentos a recibirlos, nos trae el Adviento... ¿Nos animamos a redescubrirlos y hacerlos nuestros desde la oración?

LUZ. Para distinguir a Cristo que sale a nuestro encuentro. Abrir los ojos, para que nada, ni nadie nos confunda. Es necesario para no desviarse del camino.

OÍDO. Para escuchar sus pasos. Dios nunca se impone. Se propone a todo aquel que desee acogerle libre y voluntariamente. El silencio nos hace sensibles a la llegada del Señor.

ALEGRÍA. El nacimiento de un niño siempre trae debajo de su brazo altas dosis de felicidad y de alegría. Estar comprometidos con lo que gusta a Dios será la mejor forma de ampararle.

HUMILDAD. Si Dios estando en las alturas, se acerca al hombre, es para que también la humanidad se ayude mutuamente. Al salir al encuentro de los demás abrimos una puerta, la de la humildad, que nos empuja a los brazos de Dios.

ESPERANZA. Esperamos no algo efímero. Es Alguien el que nos produce una sensación de paz y de sosiego, de optimismo y de ilusión. Desengancharnos de aquello que monopoliza excesivamente nuestra atención hará que aumente en nosotros las ganas de celebrar el nacimiento de Cristo.

QUIETUD. El trabajo, las responsabilidades y preocupaciones nos absorben y boquean demasiado. El adviento nos invita a contemplar, a ser más reflexivos, a estar expectantes ante un acontecimiento: ¡Dios viene a salvarnos!

AVENTURA. Este tiempo prenavideño nos invita a salir al encuentro del Señor. Instalarnos en el camino fácil, en el consumo o en lo superficial, no nos convierte en aventureros sino en autómatas. ¿Quieres descubrir al Señor?

HERMANDAD. El adviento nos dispone no solamente al nacimiento de Jesús sino al sentido de su llegada: viene a restablecer la alianza entre Dios y el hombre. Un Niño nos va a nacer y, en Él, todos seremos hermanos. Avanzando en la reconciliación personal y comunitaria podremos significar la autenticidad de nuestra fe.

VISITA. Celebrar el adviento es prepararse a una visita especial. Hay que limpiar el corazón para que, el Señor, pueda nacer en él. La Palabra, la conversión personal y la alegría…. pueden servir de pañales con los cuales recibir dignamente al Salvador.

SILENCIO. El Hijo de Dios viene silenciosamente y, por lo tanto, hay que estar atentos para saber desde que dirección se acerca hasta nosotros. Ser centinelas, vivir como centinelas, permanecer como centinelas y con los ojos bien abiertos evitará que, lo grande y divino de estos próximos días, no pase de largo.


Cómo rezar para recuperar el amor primero?

Me impresionaron estas oraciones de la Palabra donde se detuvo mi atención. Son del Apocalipsis y tienen el mensaje de Jesús al Ángel de la Iglesia de Éfeso: “Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi nombre sin desfallecer. Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo. Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior. Por un lado hay un reconocimiento a todas sus buenas obras y que impresionan porque no son cualesquiera obras, expresan el sufrimiento por Cristo y una constancia sin desfallecer, pero aquí viene lo que me golpeó: “has dejado enfriar el amor que tenías…” Y me vino como un eco 1Cor 13, “si no tengo amor de nada me sirve…” ¿Qué hacer entonces para recuperar el amor ardiente del principio? Me auxilió la súplica a los gritos del ciego de Jericó: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!". "¿Qué quieres que haga por ti?". Hay en su pedido dos situaciones,"Señor, que yo vea otra vez". En otro tiempo había visto y perdido la visión y al poner su fe y confianza en Jesús que pasaba, recupera la vista que había perdido. Y Jesús le dijo: "Recupera la vista, tu fe te ha salvado". Parafraseando podríamos decir, que cuando he perdido el amor que alguna vez tuve, lo puedo recuperar como el ciego recuperó la vista. Gritarle al Señor, clamar, insistir sin cansarse, porque tengo que recuperar lo que en un tiempo tenía y se me había perdido y que es lo que verdaderamente vale para Dios, el amor. “Señor Jesús dame lo que me pides, dame revivir el amor ardiente del principio, el amor que tenía cuando recién te conocí y lleno de fervor me entregué por entero a Ti” “Perdóname, no me dí cuenta que había caído en un activismo y, por eso, comencé a valorarte y a valorarme por las cosas que hacía, buenas todas, pero que se habían vaciado de amor. Hoy quiero volver a lo esencial, al amor primero porque he caído en el sin sentido de hacer y hacer y me he olvidado de Ti, por hacer cosas y obras para Ti, pero haciéndolas sin Ti. Como el ciego de Jericó hoy clamo a ti “Jesús Hijo de David, ten compasión de mí”. Devuélveme por tu bondad aquel amor primero que se ha enfriado y que necesito para seguirte y servirte” Amén.+Manolo


¿Que tiene su palabra…? Lc 4,31-37

Más allá del asombro y la admiración que provocó en aquellos de la sinagoga de Cafarnaún, la autoridad con que enseñaba Jesús y la expulsión de ese demonio impuro, a nosotros nos queda preguntarnos: ¿Qué tiene tu Palabra Jesús? porque cuando la leo o escucho algo me pasa, una fuerte impresión y un sentimiento me sobrecoge, porque otra palabra, por más autorizada que sea, no me produce. Qué “magia” hay en ella que se queda en mí dando vueltas una y otra vez, uno y otro año. ¿Qué tiene? que siempre le encuentro cosas nuevas, detalles que los había pasado de largo, que me llevan a la reflexión o que me dejan en un silencio cargado de misterio, absorto o cuestionado. Tu palabra que me expulsa a “los demonios” que me oprimen, que me inspira y despierta lo antes nunca se me habría ocurrido, que muchas veces me lastima y me consuela, que me llama a preguntarme sobre los misterios de la vida, de lo que entiendo y lo que no, que me sorprende con sus cuestiones o que me confirma en el camino. Que me habla al corazón pero también me ilumina la mente con su verdad, que me deja siempre con hambre y sed de más. ¿Qué tiene tu Palabra Señor mío? No lo se, pero lo se, aunque no lo puedo explicar, menos mal. Algo inexplicable pasa cuando la leo o la escucho, y la verdad, prefiero que quede dando vueltas en el misterio, a pensar que lo se todo de Ti. Bendita ignorancia que me mueve a buscarte cada día o momento de la vida, los simples y los complicados, los muy serios y desesperantes, los tiernos y cálidos, donde no hay peligro, y puedo leer y nada más que eso, leerla y escucharla con agrado como aquellos antiguos oyentes en Cafarnaún. ¿Qué tiene tu palabra Señor? que me saca de donde estoy cómodamente sentado, que me levanta de donde estoy caído, que me sostiene cuando dudo y bacilo, que me devuelve la esperanza cuando la he perdido o se ha hecho de noche a mi alrededor, que me hace bajar al interior o mirar hacia arriba cuando estoy ahogado y no encuentro salida por ningún costado, “salí por arriba” siento en mi interior, que arriba es el cielo, ahí conmigo no hay ahogo. ¿Qué tiene tu palabra Señor? que me cautiva, me seduce, me puede, que pesa sobre mí y a la vez me hace libre. Que me convierte en discípulo, que me conduce a la verdad y la verdad me hace libre. Que cuando la dejo vivir en mí me da la vida eterna o me hace pasar de la muerte a la vida. Que me habla de amor y de paz, pero también de lucha, dolor y sufrimiento, que me dice de tu muerte y de tu retorno a la vida. Que no la puedo silenciar en mí, que la tengo que comunicar como una necesidad, que engendra fortaleza y valentía en un cobarde, que expulsa el miedo del miedoso, que vuelve sabio al ignorante y prudente al impulsivo, que hace hablar con sabiduría al tímido, que sana al enfermo, que resucita el espíritu del que está muerto en vida, que hace soñar y que llena de ideales el alma. ¿Qué tiene tu Palabra Señor? que hace todo esto que inspiras en quien la escucha. Dame Señor tu Palabra, pero dame la gracia de abrir el oído y el corazón, que sean vehículo y tierra donde sembrada, dé fruto.+Manolo


                       
       Enséñame Señor cómo buscarte
              Autor: San Anselmo de Canterbury
 
  Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte,
  dónde y cómo encontrarte...
  Tú eres mi Dios, tú eres mi Señor,
  y yo nunca te he visto.
  Tú me has modelado y me has remodelado,
  y me has dado todas las cosas buenas que poseo,
  y aún no te conozco...
  Enséñame cómo buscarte...
  porque yo no sé buscarte si tú no me enseñas,
  ni hallarte si tú mismo no te presentas a mí.
  Que te busque en mi deseo ,
  que te desee en mi búsqueda.
  que te busque amándote
  y que te ame cuando te encuentre.
  Amén.
  
          

«No hay nada más práctico que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse rotundamente y sin ver atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará todo. Determinará lo que te haga levantar por la mañana, lo que harás con tus atardeceres, cómo pases tus fines de semana, lo que leas, a quien conozcas, lo que te rompa el corazón y lo que te llene de asombro con alegría y agradecimiento. Enamórate, permanece enamorado, y esto lo decidirá todo.» Padre Arrupe